Estas son las 266 regiones del plan de seguridad de AMLO; 153 son consideradas focos rojos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Estas son las 266 regiones del plan de seguridad de AMLO; 153 son consideradas focos rojos

La mitad de las regiones está en ocho estados; Veracruz y el Estado de México son las que más puntos concentran. Más del 70% coincide con zonas prioritarias identificadas desde el sexenio de Peña Nieto.
7 de enero, 2019
Comparte

La estrategia de seguridad del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador contempla, como uno de sus objetivos prioritarios, reducir los índices de criminalidad en 266 regiones del país, de las cuales 153 fueron clasificadas como de mayor violencia.

Aunque se identificaron puntos clave en todas las entidades, la mitad se concentra en ocho estados, siendo el Estado de México y Veracruz las que tienen el mayor número de focos rojos.

Lee más: Las 3 leyes que López Obrador necesita para que opere la Guardia Nacional

A partir de datos oficiales del gabinete de seguridad y de un informe de la organización México SOS, Animal Político presenta el listado completo de las regiones (denominadas técnicamente coordinaciones territoriales) en las que el gobierno federal pretende, según el plan anunciado en diciembre pasado, desplegar a los efectivos de la Guardia Nacional.

Cada una de estas regiones ha sido clasificada como de alto, mediano y bajo riesgo por su nivel de violencia.

Por ahora el despliegue, con un mando militar al frente, se ha enfocado en 150 de estas regiones consideradas de mayor riesgo. Esta primera selección se debe a que no se cuenta con el estado de fuerza suficiente para atender a las 266 regiones existentes, según lo anunciado por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo.

Pero la estrategia, de aprobarse la Guardia Nacional, es lograr un reclutamiento intensivo que en los próximos años permita atender todos los puntos.

Un análisis de dicho listado, elaborado por la organización México S0S, evidencia que más del 70% de los municipios contemplados en la nueva estrategia coinciden con un listado de 300 zonas prioritarias que ya se habían planteado en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), como parte de su estrategia para restablecer la paz en el país.

El informe de la organización, sin embargo, plantea algunas dudas en cuanto a las variables que se utilizaron para clasificar el nivel de riesgo en las regiones, y la forma en que se dará seguimiento a la estrategia.

Sobre este tema Animal Político contactó a la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la cual confirmó el listado de regiones y dijo que próximamente se dará respuesta a México SOS.

El mapa de la violencia

Las 266 coordinaciones territoriales del plan de seguridad del gobierno se concentran en igual número de municipios. En las 32 entidades federativas del país hay localidades que contarán con el despliegue militar. Del total de estas regiones, 153 están calificadas con un nivel de violencia “alto”, 62 con un nivel de violencia “medio”, y 50 “bajo”. En un solo caso no se precisa el nivel de riesgo.

Hay ocho estados que por sí solos concentran 132 regiones, prácticamente la mitad de todas las contempladas.

La entidad más poblada del país, el Estado de México, es la que acumula el mayor número de regiones con 32, de las cuales 26 están identificadas como de violencia “alta” y solo cuatro como de violencia “media”. Entre los focos rojos figuran Ecatepec, Cuatitlán Izcalli, Huixquilucan, Naucalpan, Texcoco, Tlalnepantla, Toluca, Amecameca, Chalco y Atizapán.

Le sigue Veracruz, en donde se identificaron 18 regiones de las cuales 14 están consideradas como de alto riesgo de violencia, cuatro como de nivel medio y ninguna de nivel bajo. Entre las localidades de mayor riesgo en esta entidad se ubican Minatitlán, Coatzacoalcos, Córdoba, Orizaba, el puerto de Veracruz, Xalapa y Cosamaloapan.

La tercera entidad con mayor número de regiones identificadas dentro de la estrategia del gobierno es Ciudad de México, con 16 en total.  No obstante, a diferencia de las dos entidades anteriores, aquí la mayoría de las zonas son calificadas como de riesgo medio o bajo. Solo Azcapotzalco es señalada como foco rojo.

El cuarto estado con más puntos a atender es Jalisco, con 15, de los cuales ocho son identificados como de alto, seis de riesgo medio y  uno de riesgo bajo. Los focos rojos son Guadalajara, Zapopan, Tepatitlán, Zapotlán, Tlajomulco, Colotlan, Jocotepec y Tonalá.

También con 15 regiones identificadas figura Oaxaca, de las cuales nueve son de alto riesgo, cuatro de riesgo medio y 2 de riesgo bajo. Entra las zonas de mayor violencia se incluye a Oaxaca capital y a Ciudad Ixtepec.

Los otros tres estados que completan la lista de las ocho entidades que acaparan la mitad de las regiones son Michoacán, con 13 (8 de ellas señaladas como foco rojo entre ellas Morelia); Chiapas con 12 regiones (ninguna de ellas calificada de riesgo alto); y Puebla con 11 regiones, de las cuales 10 están calificadas con un nivel alto de violencia, y solo una con nivel bajo.

Hay siete estados que destacan porque todas las regiones identificadas en sus territorios se consideran focos rojos. Se trata de  Zacatecas con seis regiones, Baja California con cinco, Morelos con cinco, Querétaro con cinco, Tlaxcala con tres, Aguascalientes con dos y Colima con dos. En estos casos figuran ciudades como Tijuana, Mexicali, Tlaxcala, Cuernavaca, Fresnillo y Manzanillo.

Por el contrario, en Yucatán y Campeche todas las regiones localizadas en sus territorios se consideran de riesgo “bajo”. Otro caso similar es Quintana Roo en donde de las cuatro regiones identificadas, dos son de riesgo bajo y otras dos (Cancún y Playa del Carmen) son de riesgo medio, sin que haya alguna de riesgo alto.

En Guerrero, la tercera entidad con la mayor tasa de homicidios dolosos del país en 2018 (solo detrás de Colima y Baja California), se identificaron ocho regiones prioritarias, de las cuales seis fueron consideradas de alto riesgo, entre ellas Acapulco, Iguala y Chilpancingo.

Coincidencias con estrategias anteriores

En un análisis sobre el listado de las regiones, la organización México SOS encontró que 196 coinciden con las 300 zonas prioritarias que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto identificó desde 2013 para su estrategia de prevención y combate al delito. Esto equivale al 73% del nuevo listado.

Entre las que se repiten se encuentran prácticamente todas las capitales de los estados y las ciudades más pobladas del país.

“Para México SOS el hecho de encontrar continuidad regional en la propuesta de Coordinaciones resulta alentador, toda vez que permitirá consolidar los avances, apuntalar las políticas de seguridad desde cada localidad y fortalecer el trabajo de colaboración entre sociedad y gobierno, logrando así una mayor cohesión social y el repunte de la confianza en las instituciones del Estado”, indicó la organización en su informe.

Los especialistas también expresaron que no basta con identificar esas zonas pues, como ya se observó, en el sexenio pasado se hizo y aun así los niveles de homicidio alcanzaron niveles récord en múltiples estados del país.

Otra coincidencia – esta verificada por Animal Político – se encuentra en el plan que el gobierno de Peña Nieto puso en marcha en los últimos dos años de su sexenio para tratar de revertir –sin éxito– el crecimiento de la violencia. El plan consistía en reforzar la seguridad en los 50 municipios que concentraban el 47% de los asesinatos del país.

De esa relación de 50 municipios hay 49 que se encuentran incluidos ahora entre las regiones definidas por el nuevo gobierno para abatir la violencia. La única excepción es el municipio de Tecomán, en el estado de Colima.

Dudas sobre la estrategia regional

La organización civil México SOS planteó en su análisis algunas “interrogantes” que de acuerdo con ellos subsisten en la estrategia de las 266 regiones del nuevo gobierno. Esto tras haber analizado la información disponible, y de haber coordinado meses de trabajo sobre seguridad y justicia en más de 30 puntos del país.

Una de las dudas es sobre los criterios que el gobierno federal utilizó para haber clasificado el nivel de riesgo entre una zona y otra, sobre todo porque a partir de dicha selección parece haberse realizado el despliegue militar inicial en 150 regiones.

Un segundo cuestionamiento es en torno a cómo se gestará la información que se genere como parte de esta nueva estrategia, y cómo podrá realizarse un seguimiento y evaluación de la misma. Es decir, cuáles serán los indicadores que permitirán, de ser el caso, realizar correcciones.

Los especialistas también cuestionaron lo que consideraron como falta de transparencia en la implementación de este programa y de la estrategia de seguridad en general. Esto ya que, por ejemplo, no se han hecho públicas las 150 regiones en las cuales se realizó ya un despliegue militar.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
Comparte

Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=C-3aYnhF6Io

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo.
Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.