¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Netflix
Las 5 traducciones más sorprendentes de subtítulos en España para Roma, de Cuarón
Para sorpresa de muchos espectadores en España, Netflix proyecta la película de Alfonso Cuarón, "Roma" con subtítulos en "español de España". Estos son algunos ejemplos de frases y palabras traducidas que nos llamaron la atención.
Netflix
10 de enero, 2019
Comparte

¿Un insulto, tentación colonizadora o estrategia comercial?

La decisión de Netflix, distribuidora de la película, de ponerle subtítulos en “español de España” a la película mexicana “Roma” de Alfonso Cuarón, generó estupor y sorpresa.

El propio director del filme expresó desde Nueva York, Estados Unidos, su enfado y desacuerdo con la iniciativa.

Me parece muy ofensivo para el público español el que ‘Roma’ la hayan subtitulado con español castellano”, señaló Cuarón.

“El color, la empatía, funciona sin los subtítulos. Me parece muy muy ridículo, parroquial e ignorante”, añadió.

El director comparó lo sucedido con que en México le pusieran subtítulos a las películas del español Pedro Almodóvar.

“A mí me encanta ver, como mexicano, el cine de Almodóvar y yo no necesito subtítulos al mexicano para entenderlo”.

Estos son los 5 casos que más nos llamaron la atención de la adaptación que se proyecta en España.

1. Mirar por checar

En una de las escenas finales de “Roma”, que el pasado domingo obtuvo los Globos de Oro a mejor dirección y mejor película de habla no inglesa, la familia se dispone a disfrutar de un día en la playa.

Los niños le preguntan a la madre si se va a meter en el agua.

“No, mi amor, tengo que ir a checar las llantas del coche”, responde la mujer.

En los subtítulos en castellano se lee: “No, tengo que mirar las llantas”.

2. Tranquila por suave

Poco después en esa misma escena, los niños insisten en que quieren entrar en el agua. Pero la mamá no está convencida.

“Si está bien suave…”, dicen ellos en la versión original. A lo que la madre contesta: “No, no me importa, si se quieren quedar, esa es la regla”.

La adaptación al castellano dice: “Está tranquila”, y la madre sentencia: “No, no me importa. Si os queréis quedar, esa es la regla”.

3. Despedir por correr a alguien

Cleo, la empleada doméstica que protagoniza “Roma”, tiene una confidencia que hacerle a la madre de familia.

Después de decirle lo que le preocupa, la muchacha rompe a llorar y le pregunta “¿me va a correr?”.

Por si en España no se entiende, la productora lo cambió por un “¿me va a despedir?”.

4. Enfadarse por enojarse

En uno de los momentos en que los niños están comiendo acompañados por su abuela y con Cleo presente, uno de los pequeños cuenta una escena de violencia de la que fue testigo en la calle.

“Se enoja el soldado, se baja el soldado… y le disparó”, explica.

En el subtítulo, cambia ligeramente la estructura de la frase y desaparece el verbo enojarse: “El soldado se enfada, se baja y le dispara”.

5. Ganchitos por gansitos

En otra de las escenas, uno de los niños pide un “gansito”, que es un pastelito de chocolate en México.

El subtítulo en castellano lo rotula como “ganchito” que es como en España se conoce a un snack salado, con sabor a queso y de color anaranjado.


Estos son apenas algunos ejemplos de una larga lista en la que aparecen “ustedes” transformados en “vosotros”, la “mamá” destronada por la “madre” y “vengan” traducido como “venid”.

BBC Mundo intentó sin éxito entrevistar a los representantes de Netflix, que no respondieron a nuestra petición.

Opiniones encontradas

Este asunto se ha convertido en tema de debate en redes sociales, especialmente en España.

El escritor mexicano residente en Barcelona Jordi Soler escribió en Twitter:

Su mensaje suscitó una larga cadena de comentarios, muchos de ellos en sintonía con la indignación de Soler.

Pero también hubo quienes dijeron no ver el problema en los subtítulos, ya sea porque los consideraron necesarios para entender la película o porque defendieron la libertad de cada uno de activarlos o no en la configuración de Netflix.

Lo que este último grupo de personas ignora es que la queja de Soler aludía a la proyección de la película en salas de cine, donde no se pueden desactivar los subtítulos apretando un botón.

Un debate necesario

Jorge F Hernández, escritor mexicano, doctor en Historia y articulista que ha vivido 10 años en España, considera que la “traducción” de Netflix es un ejemplo de arrogancia e imposición lingüística, además de “un insulto a una obra maestra como es ‘Roma'”.

Pero el autor extrae una lectura positiva de este revuelo.

“Lo bueno de todo esto”, le dice Hernández a BBC Mundo, “es que estamos hablando de algo que rara vez se aborda y quizá sirva para unirnos”.

Hernández se felicita por la reacción de muchos españoles que no entienden que una película en español (excepto los fragmentos hablados en mixteco) esté subtitulada…en español.

“Cuanto mejor nos entendamos todos los hispanohablantes, mejor nos va a ir frente a otros idiomas que no usan la eñe”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo independiente.

#YoSoyAnimal
Archivo / Cuartoscuro
Con coronas fúnebres y delitos fabricados: así amenazan a las activistas opositoras a una presa en Zacatecas
Habitantes de Atotonilco han sido intimidadas con coronas fúnebres y delitos fabricados; sin embargo no desisten en su defensa por el agua.
Archivo / Cuartoscuro
2 de mayo, 2019
Comparte

Cuando, una mañana, Grecia Rodríguez abrió la puerta de su casa y vio que alguien le dejó una corona fúnebre repleta de claveles blancos, y una dedicatoria deseándole que descansara en paz, supo que su actividad como defensora del agua y del territorio de las comunidades ejidales de Zacatecas acababa de cambiar para siempre su vida personal.

Previo a esa mañana, recibir insultos ya era algo ‘cotidiano’, entre comillas, en su actividad diaria.

“Argüendera”, “revoltosa”, “alborotadora”, eran parte de los improperios a los que tuvo que acostumbrarse a vivir desde que, en 2013, comenzó a implicarse de lleno como activista.

Sin embargo, cuenta Grecia, la intensidad de los ataques arreció aún más cuando, ya como integrante del Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas, que forma parte de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), inició desde 2018, junto a otras mujeres y hombres de los ejidos El Potrero, Atotonilco, Estancia de Guadalupe, y Corrales, en el municipio Jiménez del Teúl, una férrea oposición a la construcción de la Presa de Milpillas.

Un proyecto que, por un lado, el gobierno estatal lleva desde 2014 prometiendo que, además de abastecer de agua el corredor urbano del centro del estado, donde se ubican ciudades clave como Zacatecas y Fresnillo, traerá también progreso, empleos y desarrollo, para las comunidades agrarias por las que atravesará un acueducto de más de 167 kilómetros.

Mientras que, por otro lado, tanto Grecia, como el Observatorio de Conflictos Mineros, la REMA, así como cientos de ejidatarios, denuncian que la construcción de la Presa de Milpillas es un “mega proyecto de muerte impuesto por la fuerza pública”, el cual tendría varios efectos negativos.

Uno, que provocaría “un daño irreparable” al río que abastece de agua a la comunidad para cosechar maíz, frijol, y chícharo. Dos, que pondría en riesgo de inundación y desplazamiento a los habitantes de Atotonilco y a todas las comunidades río abajo, incluida la cabecera municipal Jiménez del Teúl. Y tres, que a pesar de lo anterior, este proyecto solo beneficiaría a empresas mineras y a una multinacional cervecera que necesita más agua para continuar vendiendo sus productos.

“Múltiples académicos ya han ofrecido soluciones para el problema del abasto de agua en la zona, pero, desde 2014 hasta la fecha, el gobierno estatal no ha hecho caso de ninguna. Por eso, más bien nos parece que este proyecto, en realidad, es un negocio, y no una solución al problema del agua”, dice Grecia Rodríguez, en entrevista con Animal Político.

Sin embargo, recalca Grecia, denunciar esto en México, implica asumir un riesgo muy alto de, o bien ser objeto de campañas de desprestigio, o bien llevar permanentemente una diana marcada en la espalda.

“Estamos muy preocupados por la seguridad de los ejidatarios y de las ejidatarias opositoras al proyecto, y de los activistas defensores del agua, ya que en México nos están matando solo por decir que no estamos de acuerdo con un proyecto”, señala Grecia.

Y las cifras así lo corroboran.

Apenas el pasado mes de marzo, Amnistía Internacional alertó que, en apenas cuatro meses del nuevo gobierno de López Obrador, 15 defensores ambientales han sido asesinados en México, más de la mitad de los registrados en todo 2018, cuando contabilizó 21 defensores asesinados y 49 ataques en su contra.

De hecho, Rodrigo da Costa, integrante de Amnistía Internacional, dijo al diario La Jornada que México ocupa el segundo lugar de los países de América Latina donde se presentan más agresiones contra defensores de la tierra, solo superado por Colombia.

Las enemigas públicas

Tras recibir la corona fúnebre, Grecia fue incluida en el Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos, aunque las agresiones, a través de múltiples formas, no se detuvieron.

Por ejemplo, el pasado 14 de octubre, Grecia narra que en la comunidad El Potrero asistió como invitada a una asamblea entre ejidatarios acerca del proyecto de la presa de Milpillas, cuando un grupo de policías estatales, a bordo de 20 camionetas, llegó, cercó el salón ejidal, y se la quiso llevar presa bajo la acusación de “falsas declaraciones” y “falsa identidad”.

“Les dije: no me pueden llevar porque estamos en un espacio público y no en un MP, por lo que no estoy rindiendo ninguna declaración. Y tampoco tengo que probarte mi identidad”.

Aún así, en un video publicado el 15 de octubre en el perfil de Facebook del Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas, puede apreciarse que un nutrido grupo de agentes policiacos trató de detenerla, entre jalones y manotazos para que no grabara la escena.

“El gobierno de Zacatecas nos ha convertido en las enemigas públicas número uno, diciendo que es por nuestra culpa que miles de zacatecanos no tienen agua”, criticó la integrante del Observatorio de Conflictos Mineros y de la Red Mexicana de Afectados por la Minería, las cuales también acusan al gobierno estatal de querer coaccionar con recursos y beneficios de programas sociales a los ejidatarios inconformes para que aprueben el proyecto.

Una acusación que el gobierno de la entidad ha rechazado en varias ocasiones; una de ellas, en septiembre del año pasado, cuando según recogieron medios locales, el actual gobernador Alejandro Tello descartó que su administración manipule a los habitantes del ejido en el municipio de Jiménez del Teúl.

La entrega de despensas y apoyos no son sobornos, sino apoyos que surgieron como respuesta a peticiones de la ciudadanía, dijo el mandatario, quien en diciembre del año pasado encabezó un foro especial en el que, subrayó, “fueron convocados de manera plural ejidatarios, académicos, especialistas, y ciudadanía” para debatir sobre este proyecto polémico.

“Si nos quitan el río, no somos nada”

Sandra Miranda es delegada de los ejidatarios de Atotonilco ante el municipio de Jiménez del Teúl y opositora al proyecto de la presa.

Junto a un grupo de 60 mujeres de edades que van desde los 15 años, a los 26, 32, 50 y hasta los 60, ha encabezado desde octubre pasado acciones de resistencia frente a las constructoras que han querido introducir maquinaria pesada al río.

“Este movimiento de oposición ha estado liderado por mujeres y también por hombres, pero las mujeres han jugado un papel fundamental”, subraya Miranda.

“Las mujeres logramos detener a las máquinas para que no entraran al río en el que quieren hacer la presa. Nos pusimos enfrente y, a pesar de que fuimos agredidas verbalmente por los operadores de las máquinas, no nos quitamos”, añade la activista.

Sin embargo, todas estas acciones también tuvieron consecuencias para Sandra, que denuncia haber sido objeto de hostigamiento policial y de una campaña de desprestigio en medios locales.

“Tratan de intimidarnos, de meternos miedo, diciéndonos, por ejemplo, que la Policía Federal viene en camino con una orden para detenerme. O, en otras ocasiones, policías estatales, sin ningún aviso, hacen guardia frente a mi domicilio. Mientras que, en otras, sueltan rumores para ponerme mal con las comunidades, diciendo, por ejemplo, que ya me habían dado un millón, que me había vendido”.

La última acusación que le hicieron en medios locales, denuncia Sandra, es que ella lideró un intento de retener contra su voluntad a un funcionario estatal que, el pasado 26 de abril, fue al ejido de Atotonilco a ofrecer “apoyos sociales” a los pobladores, aunque la Red Mexicana de Afectados por la Minería señala que, en realidad, el funcionario fue a ofrecer dulces a los niños, becas, tinacos y estufas ecológicas para convencer a los ejidatarios de que den su consentimiento al proyecto de la presa.

“Nos acusan de secuestradoras. Pero en el ejido, las mujeres no portan armas, ni siquiera piedras”, ríe Sandra.

En cualquier caso, asegura Sandra ahora más seria, van a continuar con la defensa del agua y la oposición al proyecto de la presa.

Por ahora, a través del Observatorio y la Red Mexicana de Afectados por la Minería, han presentado denuncias ante el Ministerio Público en Sombrerete, por la invasión de maquinaria en propiedad ejidal, han interpuesto quejas ante las comisiones de derechos humanos de Zacatecas y la Nacional, y ante la Procuraduría Agraria Nacional, y han interpuesto recursos de amparo y juicios de nulidad, por la presunta falsificación de firmas y actas de asamblea, por parte de funcionarios gubernamentales.

“Vamos a seguir luchando por el agua -concluye Sandra-. Porque si nos quitan el río, no somos nada”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo independiente.

#YoSoyAnimal