#SemáforoEconómico: Propuestas del nuevo gobierno podrían inhibir la competitividad del país
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#SemáforoEconómico: Propuestas del nuevo gobierno podrían inhibir la competitividad del país

De acuerdo con México, ¿cómo vamos? Varios proyectos y programas del nuevo gobierno en México envían señales preocupantes para el impulso de la competitividad, por lo que tendrá que asegurar su eficiencia mediante la elaboración de análisis que respalden su utilidad y rendimiento.
9 de enero, 2019
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Poco más de un mes después del inicio de la administración, varias propuestas o políticas en proceso de implementación envían señales preocupantes para el impulso de la competitividad en México, de

acuerdo con México, ¿cómo vamos? (MCV).

Según diversos índices a nivel mundial, México tiene un largo camino por recorrer en términos de competitividad, es decir, la capacidad del país para desarrollar negocios y dar certidumbre a las inversiones, volviéndose un destino atractivo.

La clasificación más reciente, el Índice Doing Business publicado por el Banco Mundial, ubica a México en el lugar 54 de 190 países. De acuerdo con las metas establecidas por MCV, el país debería estar en el 20% más competitivo a nivel mundial, por lo que el #SemáforoEconómico de competitividad establecido por la organización está en amarillo.

Los aspectos que más dificultan hacer negocios en México son los trámites para pagar impuestos y la falta de eficiencia en el registro de la propiedad; además, los procesos para lidiar con permisos de construcción se han vuelto más caros últimamente.

En el caso del Índice Doing Business, que se publica a nivel estatal para México, la edición 2016 ubicó a Oaxaca, la Ciudad de México y Guerrero como las entidades con un entorno menos apto para los negocios.

Otra clasificación tomada en cuenta por MCV para medir la competitividad del país es el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), el cual, en su edición 2018, ubicó a México en la posición 46 de 140 países.

Para el WEF, uno de los retos principales a los que el país se enfrenta en materia de competitividad es la falta de instituciones gubernamentales sólidas, y señalan como desafíos principales la seguridad y la transparencia; el capital humano es otro tema, el nivel de preparación de la fuerza laboral nos ubica en la posición 86 de 140.

Por otro lado, el Ranking de Competitividad Mundial publicado por el Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial, o IMD por sus siglas en inglés, también define como retos principales a la inseguridad y las instituciones, pero agrega que es necesario impulsar las relaciones de México con Estados Unidos y otros países.

Otra de las recomendaciones establecidas es la continuación de la implementación de reformas estructurales como la educativa y la energética; sin embargo, la nueva administración ha expresado la intención de revertir ambas reformas, y presentó recientemente una iniciativa, firmada por el presidente, para la cancelación de la reforma educativa.

Por último, el IMD sugiere la promoción de mayor inversión pública en infraestructura y viviendas, y recomienda impulsar el crecimiento económico mediante la innovación. El Ranking coloca a México en la posición 51 de 63 países evaluados.

Dos organizaciones señalan las deficiencias de la calidad educativa en México, que podría verse afectada por la cancelación de la reforma educativa. Además, habrá que reflexionar sobre la postura que se tendrá sobre la inversión extranjera, porque ésta podría perjudicar la capacidad del país para innovar y, consecuentemente, impulsar el crecimiento económico del país; además de la eliminación de los organismos encargados de promover la inversión extranjera en México.

Acciones como la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México no sólo perjudican la credibilidad y la certidumbre del entorno económico mexicano, sino que privan al país de un elemento que mejoraría su conectividad y lo volvería más atractivo para la inversión y la conducción de negocios.

Además, algunos proyectos de inversión pública que buscan impulsar el desarrollo en estados rezagados como los del sur del país carecen de las evaluaciones necesarias para asegurar su productividad, como el Tren Maya, que carece no sólo de estudios ambientales y de costo-beneficio, sino de evidencia que pruebe que será un elemento para impulsar la productividad y competitividad de la zona en la que será construido.

Algunos proyectos, como el Programa de la Zona Libre de la Frontera, podrían tener ciertos beneficios en el área considerada; sin embargo, será implementado en estados que, en su mayoría, tienen niveles de competitividad mayores al de la mayoría de los estados del país, y han tenido resultados positivos en materia de empleo, crecimiento económico y productividad. A ello se suma que dejarán de recaudar recursos de una zona próspera que podrían ser utilizados para mejorar la conectividad del sur con el resto del país.

El programa de Jóvenes Construyendo al Futuro, que iniciará próximamente, tiene el potencial de tener efectos positivos en la preparación de la fuerza laboral del país. Será importante que haya programas y acciones del gobierno que se encaminen a la mejora del sistema educativo nacional.

Será también fundamental brindar certidumbre a las instituciones y a la economía mexicana, concentrando esfuerzos en los estados más rezagados del país, y se tendrá que asegurar la eficiencia de los proyectos gubernamentales mediante la elaboración de análisis que respalden la utilidad y el rendimiento de los proyectos y acciones que se lleven a cabo a lo largo de los próximos seis años.

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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