Servicio de Inteligencia de Venezuela detiene durante una hora al presidente de la Asamblea Nacional
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Servicio de Inteligencia de Venezuela detiene durante una hora al presidente de la Asamblea Nacional

El ministro de Comunicación de Venezuela dijo que la detención fue "una situación irregular" y que los responsables serían destituidos.
AFP
Por AFP
13 de enero, 2019
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El presidente del Parlamento de Venezuela -de mayoría opositora-, Juan Guaidó, fue detenido el domingo durante casi una hora por el servicio de inteligencia, episodio del que el gobierno de Nicolás Maduro se desmarcó, asegurando que fue una acción “unilateral” de los agentes.

Aclamado por cientos de seguidores, tras ser liberado, Guaidó llegó a Caraballeda, estado Vargas, para presidir un cabildo abierto que reunió a centenares de opositores. “¡Hermanos aquí estoy!”, dijo al dirigir un discurso desde una tarima.

“Un mensaje a Miraflores (Palacio Presidencial): el juego cambió, el pueblo está en la calle, aquí están los símbolos de la presión, de la resistencia, de la fuerza. Si querían enviar un mensaje para que nos escondiéramos, aquí está la respuesta del pueblo. ¡Aquí estamos!”, aseguró.

Poco después el gobierno se desvinculó de la detención. “Nos enteramos que se había dado una situación irregular donde un grupo de funcionarios actuando de manera unilateral realizaron un procedimiento irregular”, declaró el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez.

Según el funcionario, eso sirvió para un “show mediático”, y agregó que los agentes del servicio de inteligencia (Sebin) están “siendo destituidos y sometidos a un procedimiento disciplinario más estricto para establecer si se prestaron para este tipo de situaciones”.

“Entonces Maduro ya no controla las Fuerzas Armadas, porque se rompió la cadena de mando (…) ¿quién comanda hoy el régimen? Si ya reconocen que no controlan los organismos de seguridad del Estado tienen un problema muy grave en Miraflores”, respondió Guaidó.

El jefe legislativo, un ingeniero de 35 años, fue detenido en la autopista entre Caracas y La Guaira (Vargas) al ser interceptado por dos camionetas del Sebin, según su esposa Fabiana Rosales “con armas largas y encapuchados”, que lo obligaron a bajarse del vehículo en que se trasladaba.

El viernes, en otro cabildo abierto en Caracas, Guaidó se había mostrado dispuesto a llenar el vacío de poder que -a su juicio- hay en Venezuela ante un gobierno que no es reconocido por gran parte de la comunidad internacional.

“Me pude zafar del secuestro porque hay gente que cree en Venezuela. Trataron de ponerme las esposas, no lo permití porque soy el presidente de un poder legítimo”, manifestó.

“No tenemos miedo”

En su discurso, el diputado reiteró el llamado que hizo el viernes a una movilización para el 23 de enero. “Será un grito que retumbará en toda Venezuela y a esto le tiene miedo (…) la cúpula de ladrones” que, sostuvo, gobierna el país.

Tras la convocatoria de esa manifestación, la ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Varela, había amenazado con encarcelarlo, mientras Maduro atribuyó sus declaraciones a un “juego de muchachitos” que tomaron el control del Congreso para desestabilizarlo.

“No van a poder frenar el ímpetu y la fuerza de nuestra gente, el reclamo de cambio porque estamos pasando hambre”, manifestó en el cabildo el diputado, militante del partido Voluntad Popular (VP), fundado por el líder opositor Leopoldo López, bajo arresto domiciliario.

“No tenemos miedo”, respondían sus seguidores. Un video donde se observa el operativo en que Guaidó fue detenido por agentes encapuchados y llevado en una camioneta se volvió viral.

Guaidó reiteró su llamado a los militares a desconocer a Maduro. La Fuerza Armada es considerada el principal sostén del gobierno socialista, bajo cuyo mandato Venezuela cayó en la mayor crisis económica en la historia reciente marcada por escasez de bienes básicos y una inflación que en 2019 treparía a 10.000.000%, según el FMI.

Condena internacional

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, expresó en Twitter su “condena y rechazo absolutos” a lo que llamó “secuestro” de Guaidó. “La comunidad internacional debe detener los crímenes de Maduro y sus esbirros”, subrayó.

En un comunicado, el gobierno de Argentina afirmó que “este episodio (…) ratifica la imperiosa necesidad de restablecer en Venezuela el orden democrático y el respeto de los derechos humanos”; en tanto que Chile también condenó la detención que calificó como un “amedrentamiento”.

Varios países latinoamericanos, entre ellos el gobierno brasileño del ultraderechista Jair Bolsonaro, celebraron que Guaidó anunciara el viernes, luego de que el Legislativo declarara a Maduro como “usurpador”, que la Constitución lo legitima para asumir el poder mientras se convoca a elecciones.

En esa declaración, no obstante, Guaidó admitió que eso solo será realidad si los venezolanos se vuelcan a las calles para respaldarlo y los militares le retiran su apoyo a Maduro, que se juramentó el pasado jueves para un segundo período de seis años.

Todas las decisiones del Congreso son consideradas nulas por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), de línea oficialista, que lo declaró en desacato en 2016 y el jueves juramentó a Maduro.

El Sindicato de la Prensa denunció que las corresponsales de la cadena internacional CNN, Osmary Hernández, y de Caracol (Colombia), Beatriz Adrián, fueron retenidas por más de una hora una cuando cubrían la detención.

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¡Salta el cráter si hay más bombardeos!: la feroz batalla dentro de la última línea de defensa de Járkiv

El periodista de la BBC Quentin Sommerville, acompañado del camarógrafo Darren Conway, llegaron al frente de batalla de la ciudad de Járkiv, en el este de Ucrania.
18 de marzo, 2022
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La segunda ciudad de Ucrania, Járkiv, ha sido el objetivo constante de los ataques rusos durante tres semanas. Quentin Sommerville, de la BBC, y el camarógrafo Darren Conway informan desde la línea del frente donde las tropas ucranianas continúan repeliendo el avance enemigo.

Entramos en la casa por donde solía estar la puerta trasera. Ahora solo hay una cortina que se mueve con el viento helado. Los propietarios, desaparecidos hace mucho tiempo, podían ver desde ahí las ricas tierras de cultivo al norte de Járkiv, pero gran parte de esas tierras también están irreconocibles.

En la cochera, junto a una patineta abandonada, hay una docena de cajas vacías de algunas de las mejores armas antitanques del mundo. Un soldado ruso muerto yace boca abajo en el jardín delantero.

La casa se ha convertido en una base de primera línea, y las cajas usadas son un indicativo de que los soldados han peleado aquí por sus vidas: una pelea por la independencia de Ucrania.

Hemos obtenido un acceso excepcional al ejército ucraniano que, después de tres semanas de duros combates, sigue firme en las afueras de Járkiv, impidiendo que las fuerzas rusas capturen la segunda ciudad más grande de Ucrania.

Bombardeos constantes

“¿Quieres ir más adelante?”, pregunta Yuri, un comandante del 22º Batallón de Infantería Motorizada del ejército ucraniano, señalando las ruinas de dos vehículos blindados de transporte de personal rusos y las piezas destrozadas de dos de sus tanques.

El batallón se reconstituyó en 2014 después de que Rusia invadió Crimea y respaldó a los separatistas de Donbas.

“Usaron drones, aviones, helicópteros de ataque, todo”, dice Yuri, mientras se oyen proyectiles rusos retumbando, golpeando las carreteras cercanas y los bloques de apartamentos.

La zona de un ataque en Járkiv

BBC
El lugar de un ataque de cohetes rusos Grad (múltiples cohetes lanzados en rápida sucesión) en un vecindario residencial.

Los rusos han seguido atacando y han sido repelidos muchas veces. En su frustración por fallar en su entrada, bombardean día y noche la ciudad, que alguna vez fue el hogar de 1,4 millones de personas.

El suelo está batido y el lodo espeso succiona las botas. Una mirada hacia atrás muestra las estructuras en ruinas de la hilera de casas por las que acabamos de pasar. Los jardines suburbanos se han convertido en campos de batalla como en el pasado de Europa.

“Los primeros tres días fueron los peores. Estaba lloviendo, estábamos cubiertos de barro, parecíamos cerdos”, dice Olexander, de 44 años, que está parado cerca.

Junto a uno de los vehículos blindados de transporte de personal destruidos -en el que su marca Z ya se ha desvanecido- hay un gran cráter de unos 6 m de ancho. El primer día de la invasión, el 24 de febrero, un ataque ruso mató a seis soldados ucranianos en este mismo lugar. Muchos más murieron aquí desde entonces, pero las cifras oficiales no se han publicado.

Un cráter de una bomba rusa en Járkiv

BBC

Una bota militar verde se alza sobre el borde del cráter, un cadáver ruso más allá. Un gran cuervo negro se sienta cerca, imperturbable por el rugido de los bombardeos y los cohetes Grad desde las posiciones rusas.

Los hombres aquí pueden decirte la fecha y la hora precisas en que llegaron al frente, lo que implica que si no estuviste aquí los primeros tres días, no conociste el combate real. “¡Salta al cráter si hay más bombardeos!”, dice Uri.

“Si pasan por aquí, entrarán en Járkiv”

Constantine, de 58 años, fue piloto de la fuerza aérea ucraniana hasta que se jubiló y se convirtió en periodista. Ahora está de vuelta al frente, camina cojeando y usa un palo de escoba roto como apoyo. La metralla rusa hirió su pierna, pero se niega a abandonar el frente.

“Esta es la última línea de defensa de la ciudad, si pasan por aquí, entrarán en Járkiv. Esta carretera te lleva desde Rusia hasta el corazón de la ciudad”, dice.

Olexander

BBC
Olexander, de 44 años, estaba luchando en Donbás.

Resuena un bum y un zumbido cuando un misil guiado por cable vuela justo sobre nuestras cabezas. Entramos en el cráter. El proyectil golpea cerca de la carretera, un gasoducto estalla en llamas.

Mientras nos refugiamos, un soldado de reconocimiento con una cinta azul en el casco nos dice que nos quedemos abajo. Roman tiene 34 años, aunque bromea diciendo que tenía 24 cuando comenzó la guerra hace tres semanas.

Dice que los rusos no se mostrarán ahora: “Son gallinas. Responderemos bien y de forma apropiada”. Se detiene y quiere un selfie. Más tarde nos enteramos de que transportó los cadáveres de sus compañeros caídos en su propio vehículo desde el frente hasta la morgue de la ciudad.

Cuando nos vamos, Constantine atrapa algo en el aire: un alambre de cobre delgado, que se extiende por millas. Sirvió para guiar el misil ruso que acaba de pasar sobre nuestras cabezas.

Nos espera Olexander, de 44 años, de la cercana región de Poltava. Ha estado con la unidad desde su fundación y ha luchado en Donbás.

“Esto es mucho peor”, dice. “Durante los primeros tres días, no podíamos entender lo que estaba pasando. Estábamos perdidos y no podíamos creer lo que sucedía. Pero después de eso nos recuperamos y nos mantenemos firmes y mantendremos nuestras posiciones”, agrega.

Un edificio habitacional dañado por un bombardeo en Járkiv

BBC

Le pregunto por qué está peleando. Se ríe y responde: “Por una Ucrania libre, por mi familia y por ustedes también. Por nuestra independencia y por la paz”.

“Resistan”

Yuri, el comandante, nos lleva de regreso al bloque de apartamentos de la era soviética aún habitados. Rusia dice que vino a Ucrania para desmilitarizar el país, pero aquí vemos lo que eso significa para los civiles. Un bloque de 20 pisos sigue humeando por un ataque ruso, fue hace dos días, según Yuri.

El número oficial de muertes de civiles en Járkiv se situó en 234, incluidos 14 niños, hasta el 16 de marzo. Los últimos días han sido duros, como se nos recordó en un instante.

Una ráfaga de cohetes rusos Grad cayó sobre el vecindario, golpeando a solo unos metros de distancia. Los soldados que nos rodeaban se habían puesto a cubierto y estaban ilesos.

En el mismo complejo de viviendas viven los esposos Svitlana y Sasha. Svitlana tiene 72 años y nos da la bienvenida a su casa, diciendo que no han hablado con nadie en semanas. “Nos alegra que hayas venido”, dice.

Svitlana

BBC
Svitlana. de 72 años, y su marido duermen dos horas por noche en su piso dañado por una bomba.

Su edificio ya ha sido atacado, las ventanas traseras ya no están y duermen en sofás. Descansan unas dos horas por noche, pues el bombardeo es implacable. “Cuando se detiene, es como la primavera”, dice.

Le pregunto si tiene un mensaje para Vladimir Putin. “No”, responde con firmeza. “Me parece que este hombre ya ha perdido la cordura y no piensa con claridad. Porque un humano cuerdo no puede hacer algo así: bombardear a ancianos, niños, jardines de infantes, escuelas, hospitales. Él no entendería lo que digo”.

Pero luego, cuando le pregunto por los hombres que no están lejos de su casa y que defienden la ciudad, llora. “Sí, les estoy muy agradecida por proteger su patria. Resistan muchachos. Siempre los apoyaremos. Son tan valientes, tanto los chicos como las chicas”.

Un soldado ucraniano

BBC

Todavía hay cientos de miles de personas viviendo en Járkiv, a pesar de los bombardeos. Si Rusia y Ucrania son hermanos, como profesa el Kremlin, entonces esto es un fratricidio.

Cuando salimos del vecindario, gran parte está encendido. La furia de Rusia con esta ciudad se ve y se escucha. Por la noche, todo Járkiv está cubierto por una nube de humo, el incesante golpeteo de las armas continúa, pero los defensores aún mantienen al enemigo alejado de las puertas de la ciudad.


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