Comisión de Salud del Senado organiza foro con grupos conservadores antiderechos
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Comisión de Salud del Senado organiza foro con grupos conservadores antiderechos

La Alianza Nacional por el Derecho a Decidir advirtió al Senado que estos grupos han puesto sus recursos “al servicio de una agenda conservadora que pretende influir en las políticas públicas para perpetuar la desigualdad y la discriminación, promover un modelo único de familia y regresar a las mujeres al ámbito doméstico”.
Cuartoscuro
Por Claudia Ramos
13 de febrero, 2019
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La Comisión de Salud del Senado de la República realizó este miércoles el foro “México Unido por los Valores y la Familia”, en el que destacó la participación de ponentes que lideran grupos conservadores antiderechos.

Se trata de organizaciones contrarias al reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres y de la comunidad LGBTTI, y de los derechos sexuales y reproductivos de la población en general, como Vida para Nacer, la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano y la estadounidense National Right to Life.

En representación de Vida para Nacer, su vicepresidenta Yizbeleni Gallardo Bahena habló de “El valor de la vida. El derecho humano a la vida”. En 2014 esta organización cabildeó en el Congreso en contra de la despenalización del aborto y a favor de incluir en la Constitución “la defensa de la vida desde el primer instante de su concepción”.

Por la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano, su presidente Guillermo Montaño García intervino sobre la “Protección de la Familia. Fortalecimiento de los valores y la reconstrucción del tejido social”, mientras que por la National Right to Life su presidenta, Carol Tobías -quien se presenta también como asesora de la Casa Blanca- dio su posición sobre “el caso norteamericano”. Ambas organizaciones también están en contra de la despenalización del aborto y hacen cabildeo político para prohibirlo.

En una nota publicada en noviembre del año pasado por El Sol de Tijuana, Montaño afirmó: “Si vamos a legalizar que las madres puedan matar a sus hijos, legalicemos también que los padres si no pueden mantener a los hijos, los maten también”. Y ante la posiblidad de que en México sea aprobada la eutanasia, indicó que “estamos enseñando a los hijos a matar a los padres, a través de la supuesta muerte digna”.

Otra participante fue “la defensora a ultranza de la bioética católica”, Martha Tarasco, a quien el programa del Senado describe como investigadora Nivel 1 del Sistema Nacional de Investigadores del “CONACID”. La especialista en Bioética por la Universitá Católica de Sacro Cuore en Roma y colaboradora para la apertura de la maestría en Bioética de la Universidad Anáhuac expuso sobre la “Objetividad Biológico de la dignidad del hombre en todas sus etapas de maduración”.

Sobre los principios pro vida y pro castidad en el noviazgo participó la conferencista estadounidese Patricia Sandoval, con el tema “Noviazgo Responsable. Prevención de embarazos no planeados”. En la página web de Sandoval se promueve su historia sobre cómo “escapó de las drogas, de la calle y de la industria del aborto”, como “un testamento del amor y la misericordia de Jesucristo, quien desea sacar a la luz las heridas escondidas del alma para sanarla”.

A la inauguración del evento estuvo invitado el congresista republicano Christopher Smith, presidente del Subcomité de Salud Global del Congreso estadounidense y conocido por su activismo político para tratar de prohibir el aborto en su país.

La participación de Smith, Sandoval y Tobías en el foro del Senado, “cuando tienen como común denominador su intenso activismo político en contra de la despenalización del aborto en Estados Unidos, es preocupante”, consideró César Palacios, doctor en Ética de la Ciencia por la Universidad de Manchester (Reino Unido) e investigador de la Universidad de Oxford.

“Aquí la pregunta principal es: ¿qué hacen en un evento llamado México unido por los valores y la familia? Todos los que hablarán sobre algo concerniente a la reproducción están en contra de la despenalización del aborto. Debemos preguntarle a la Comisión de Salud del Senado por qué aceptó coorganizar un evento donde todos los participantes están en contra de la despenalización del aborto, y donde se incluyó a ponentes de Estados Unidos que se dedican al cabildeo político en contra de la despenalizacion del aborto. Este evento de la Comisión de Salud del Senado es una señal de alarma para los que estamos a favor de la despenalización del aborto, la educación sexual integral, y las voluntades anticipadas”, advirtió.

La Comisión de Salud del Senado de la República es presidida por Miguel Ángel Navarro Quintero, de Morena. El evento fue convocado y clausurado por el también senador de Morena, Américo Villarreal.

Demandan un nuevo foro con posturas plurales

En respuesta a la realización de este foro, la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir (ANDAR) demandó al Senado la organización de un nuevo foro “de las mismas características y con la misma difusión, en el que se escuchen las voces de académicos y especialistas que sostienen posturas plurales y diversas sobre los temas del foro mencionado”.

Integrada por cinco organizaciones líderes en el campo de los derechos sexuales y reproductivos, ANDAR manifestó su preocupación por el hecho de que el foro “sólo dé cabida a voces de grupos conservadores que intentan vulnerar el Estado laico, que son contrarias al reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres y de quienes integran la comunidad LGBTTI, así como de los derechos sexuales y reproductivos de toda la población”.

En un pronunciamiento, la organización afirmó que “estos grupos han puesto sus recursos al servicio de una agenda conservadora que pretende influir en las políticas públicas para perpetuar la desigualdad y la discriminación, promover un modelo único de familia, regresar a las mujeres al ámbito doméstico, impedir el matrimonio igualitario, así como la educación sexual en las escuelas públicas, el acceso de adolescentes y jóvenes a servicios de salud reproductiva y de las mujeres al aborto legal y seguro”.

ANDAR sostuvo que si bien todos los grupos de la sociedad tienen derecho a ser escuchados, “darle espacio a una sola voz en un evento como éste no solamente muestra una tendencia imparcial en el proceder del Senado, sino que pisa los linderos de la violación al Estado laico y tiñe negativamente su labor. Los derechos que estos grupos han obstaculizado son derechos ganados con mucho esfuerzo por sectores muy importantes de la sociedad mexicana”.

La organización hizo un llamado a la Comisión de Salud y a la Mesa Directiva del Senado, y en particular a quien la preside, Martí Batres, para que “no se retroceda en la agenda progresista de defensa de derechos humanos y la protección del Estado laico”.

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Herman Hollerith, el hombre que se hizo rico con los datos un siglo antes que Google

A menudo llamados "el nuevo petróleo", los datos son inmensamente valiosos, pero sólo si se procesan de la forma apropiada, algo que Herman Hollerith hizo en el siglo XIX.
12 de enero, 2020
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glasses with data

BBC
Los datos se pueden usar muchas veces, el petróleo solo una vez.

Amazon, Alphabet, Alibaba, Facebook y Tencent son 5 de las 10 empresas más valiosas del mundo, todas con menos de 25 años de existencia.

Todas se enriquecieron, a su manera, con datos.

No es de extrañar que se haya vuelto común llamar a los datos el “nuevo petróleo”. Tan recientemente como 2011, cinco de los 10 principales eran compañías petroleras. Ahora, solo ExxonMobil se aferra a su lugar en la lista.

La analogía no es perfecta. Los datos se pueden usar muchas veces, el petróleo solo una vez.

Pero los datos son como el petróleo en el sentido de que como materia cruda y sin refinar no son de mucha utilidad para nadie. Tienes que procesarlos para obtener algo valioso.

Refinas el petróleo para hacer gasolina, para usarla en un motor.

Con los datos, hay que analizarlos para proporcionar información que ayude a tomar decisiones: qué anuncio insertar en qué momento en las redes sociales, qué resultado de búsqueda poner en la parte superior de la página.

Imagínate que te pidieran que tomaras una de esas decisiones.

Google products on a smartphone

Getty Images
Cuando usas tu teléfono se están recopilando datos.

Alguien está viendo un video en YouTube, que es administrado por Google, propiedad de Alphabet.

¿Qué debería sugerir el sistema que esa persona vea a continuación? Si logras atraer su interés, YouTube puede mostrarle otro anuncio publicitario. Si no, se irá a ver otra cosa en otra plataforma.

Tienes todos los datos que necesitas.

Ten en cuenta todos los demás videos de YouTube que esa persona haya visto: ¿en qué está interesada?

Ahora, fíjate en lo que otros usuarios han visto después de este video.

Sopesa las opciones, calcula las probabilidades.

Herman Hollerith

Getty Images
Herman Hollerith entendió que se necesitaba una máquina en el siglo XIX.

Si eliges sabiamente y ve otro anuncio, bien hecho, has logrado que Alphabet gane tal vez 20 centavos de dólar.

Claramente, confiar en los humanos para procesar datos sería imposiblemente ineficiente. Estos modelos de negocio necesitan máquinas.

En la economía de datos, el poder no proviene solo de los datos mismos, sino de la interacción de los datos y el algoritmo.

En la década de 1880, un joven germano-estadounidense intentó interesar a su familia en una máquina para procesar datos más rápido que los humanos.

Herman Hollerith la había diseñado, pero necesitaba dinero para ponerla a prueba.

El aparato se parecía a un piano vertical pero que en lugar de teclas, tenía una ranura para tarjetas del tamaño de un billete de un dólar, con agujeros perforados.

Tenía 40 diales, que se podían posicionar hacia arriba, o dejar como estaban, después de insertar cada tarjeta.

El tabulador y clasificador de Herman Hollerith, utilizado para procesar el censo de Estados Unidos de 1890.

Getty Images
El tabulador y clasificador de Herman Hollerith, utilizado para procesar el censo de Estados Unidos de 1890.

La familia de Herman Hollerith no lo entendió. En vez de invertir en su idea, se rieron de él.

Hollerith se enfureció de tal manera que cortó relaciones con ellos. Sus hijos crecieron sin tener idea de que tenían parientes del lado de su padre.

La invención de Hollerith era la respuesta a un problema muy específico. Cada 10 años, el gobierno de Estados Unidos hacía un censo. Eso no era nada nuevo. Los gobiernos a través de los siglos han querido saber quién vive dónde y quién posee qué, para ayudar a aumentar los impuestos y encontrar reclutas.

Pero si vas a enviar un pequeño ejército de encuestadores a todo el país, debe ser tentador preguntar sobre una gama cada vez más amplia de cosas. ¿En qué trabajan esas personas? ¿Alguna enfermedad o discapacidad? ¿Qué idiomas hablan?

El conocimiento es poder, y los burócratas del siglo XIX lo entendieron tan bien como las compañías del siglo XXI.

Grabado que muestra los usos del nuevo mecanismo de ingeniería eléctrica durante el censo de EE.UU., diseñado por Herman Hollerith y utilizado para tabular información utilizando un sistema de tarjeta perforada, 1890.

Getty Images
Grabado que muestra los usos del nuevo mecanismo de ingeniería eléctrica durante el censo de EE.UU., diseñado por Herman Hollerith y utilizado para tabular información utilizando un sistema de tarjeta perforada, 1890.

Pero, con el censo de 1880, los burócratas habían acumulado más datos de los que podían digerir.

El censo se había expandido para incluir bibliotecas, hogares de ancianos, estadísticas sobre delitos y muchos otros temas. En 1870, el censo tenía 5 tipos diferentes de cuestionarios. En 1880, tenía 215.

Pronto quedó claro que procesar las respuestas llevaría años: apenas terminaran, ya sería el momento de comenzar el siguiente censo.

Un contrato gubernamental lucrativo seguramente esperaba a cualquiera que pudiera acelerar el proceso.

Hollerith había trabajado en el censo de 1880, por lo que entendió el problema.

Había decidido buscar fortuna inventando un nuevo tipo de freno para los trenes.

Y fue un viaje en tren el que le ayudó a resolver el problema del censo.

A 19th century conductor checking tickets in a first class train carriage

Getty Images
Fue un viaje en tren el que ayudó a Hollerith a resolver el problema del censo.

Los billetes de tren a menudo eran robados. La solución que las compañías ferroviarias habían encontrado era una manera ingeniosa de vincularlos con la persona que los había comprado: una “fotografía perforada”.

Los conductores utilizaban un punzón para seleccionar entre una variedad de descriptores físicos, como Hollerith recordó: “Cabello claro, ojos oscuros, nariz grande, etc.”.

Si resultaba que tu pelo era pelo oscuro y tu nariz pequeña pero tenías ese billete, no llegarías muy lejos.

Tras observar este sistema, Hollerith se dio cuenta de que las respuestas de las personas a las preguntas del censo también podían representarse como agujeros en tarjetas.

Eso podía resolver el problema, porque las tarjetas perforadas se habían utilizado para controlar máquinas desde principios del siglo XIX: el telar Jacquard tejía tela estampada en base a ellas.

Tejedor e inventor Joseph Marie Jacquard demostrando su telar con tarjetas perforadas que contienen las instrucciones del patrón.

Getty Images
El tejedor e inventor Joseph Marie Jacquard demostrando su telar con tarjetas perforadas que contienen las instrucciones del patrón, lo que marcó el nacimiento de las computadoras modernas.

Todo lo que Hollerith tenía que hacer era una “máquina de tabulación” que sumara las tarjetas perforadas del censo que se imaginaba.

En ese artilugio parecido a un piano, un conjunto de palitos metálicos con resorte descendían sobre la tarjeta; si encontraban un agujero, completaban un circuito eléctrico, que movía el dial apropiado.

Felizmente para Hollerith, los burócratas quedaron más impresionados que su familia. Alquilaron sus máquinas para contar el censo de 1890, al que le agregaron aún más preguntas.

En comparación con el sistema anterior, las máquinas de Hollerith resultaron mucho más rápidas y millones de dólares más baratas.

Más importante aún, hacían más fácil aprovechar de los datos.

Supongamos que deseabas encontrar personas de 40 a 45 años, casadas y cuyo trabajo fuera de carpintero. Ya no era necesario examinar 200 toneladas de papeles: sólo tenías que configurar la máquina y pasar las tarjetas por ella.

tarjeta perforada

Getty Images
Durante unas décadas, las tarjetas perforadas eran tan comunes que muchos las conocían, así no tuvieran nada que ver con computadoras.

Los gobiernos no tardaron en encontrar otros usos más allá del censo.

“En todo el mundo”, dice el historiador Adam Tooze, “los burócratas empezaron a soñar con la omnisciencia”.

Los primeros beneficios de seguridad social de Estados Unidos fueron desembolsados mediante tarjetas perforadas en la década de 1930.

En la siguiente década, las tarjetas perforadas ayudaron a los nazis a organizar el Holocausto.

Las empresas también fueron rápidas para ver el potencial. Las aseguradoras utilizaron tarjetas perforadas para cálculos actuariales; las de suministros, para facturación; los ferrocarriles, para envíos; los fabricantes, para realizar un seguimiento de las ventas y los costos.

La compañía de máquinas tabuladoras de Hollerith se convirtió un gran negocio… hasta es posible que hayas oído hablar de la firma en la que, a través de fusiones, eventualmente se convirtió: IBM.

Siguió siendo un líder del mercado, ya que las tarjetas perforadas dieron paso al almacenamiento magnético y a las computadoras programables.

Todavía estaba en la lista de las 10 compañías más grandes del mundo hace unos años.

Pero si el poder de los datos era evidente para los clientes de Hollerith, ¿por qué la economía de datos tardó otro siglo en llegar?

Smart Speakers

BBC
Los altavoces inteligentes activados por voz capturan cantidades cada vez mayores de datos sobre nosotros.

Porque hay algo distinto en el tipo de datos que ahora se comparan con el petróleo.

Google y Amazon no necesitan un ejército para recopilarlos. Nosotros los vamos dando cada vez que usamos nuestros teléfonos inteligentes o le pedimos a Alexa que encienda la luz.

Este tipo de datos no está tan bien estructurado como las respuestas predefinidas de las preguntas del censo introducidas con precisión en las tarjetas de Hollerith.

Eso no sólo hace que sean más difíciles de entender, sino que además hay inimaginablemente más datos que nunca.

Y a medida que los algoritmos mejoran, y la mayor parte de nuestras vidas se vive en línea, ese sueño burocrático de omnisciencia se está convirtiendo rápidamente en una realidad corporativa.

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Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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