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Cuartoscuro

¿Deben las abuelas cuidar a los nietos? Expertos responden

El trabajo de cuidados y el desarrollo integral de la primera infancia es responsabilidad del Estado y no puede transferirse a las familias, consideran especialistas.
Cuartoscuro
Por Claudia Ramos
8 de febrero, 2019
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Las abuelas no deben asumir la responsabilidad que le toca al Estado para proveer seguridad social a las familias y una política social integral de cuidado para la primera infancia, advirtieron expertos.

En respuesta a la afirmación del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, respecto a que ahora los padres de familia podrán pagar a las abuelas para que cuiden a los nietos con los recursos que el gobierno federal entregaba al Programa de Estancias Infantiles, especialistas consultados indicaron que el trabajo de cuidados es un tema de carácter público que debe ser atendido por el Estado, por ser la base de la desigualdad entre hombres y mujeres, y porque tiene que haber una política de fortalecimiento del desarrollo en la primera infancia.

Leer: Estancias Infantiles ayudan a madres con su empleo, aunque el programa tiene debilidades: Coneval

De acuerdo con datos de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México, del INEGI, las labores domésticas y el trabajo de cuidados no remunerados genera casi un cuarto del Producto Interno Bruto Nacional (PIB). De esta cifra, las mujeres contribuyen con el 75 % y los hombres con el 25 %. En tanto, un estudio de CEPAL reporta que la mitad de las mujeres entre 20 y 24 años no buscan trabajo fuera del hogar debido a la carga que ya tienen con las tareas domésticas.

Esto hace del trabajo de cuidados un tema público y como tal el Estado tiene la responsabilidad de atenderlo, precisó Christian Mendoza, del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

¿Por qué es un problema público? Porque el cuidado de niñas, niños, adultos mayores, personas con discapacidad, y personas enfermas de forma crónica y degenerativa están incrementando las cargas del trabajo de cuidados de las familias. Y esta carga impide muchas veces que los integrantes de las familias puedan desempeñarse en el ámbito público, como estudiar, trabajar, participar políticamente; que pierdan posibilidades de ejercer estos derechos como ciudadanía.

Leer: Apoyos ya no irán a estancias infantiles debido a irregularidades; gobierno dará a familias 1,600 pesos cada dos meses

“Por ello el Estado tiene que generar mejores condiciones de cuidado, tanto de espacios de cuidado directo, como promover que el sector privado también adquiera más responsabilidades y que dentro de las familias se democratice el cuidado”.

En ese sentido, Isabel Erreguerena, coordinadora del Área de Políticas Públicas de EQUIS Justicia para las Mujeres, afirmó que el hecho de que las mujeres sean las que mayoritariamente se dediquen a este trabajo de cuidados les “impide incorporarse a los trabajos formales, haciendo que la brecha de desigualdad sea mucho mayor”.

“Primero, es preocupante la declaración del secretario de Hacienda porque está diciendo claramente que las que asumen las labores de cuidado somos las mamás y las abuelas, perpetuando estereotipos que tienen efectos en cómo intervenimos a largo plazo en la esfera laboral. Segundo, es muy grave que se transfiera una labor estatal a la responsabilidad de la madre y de la abuela porque lo que hace es favorecer la desigualdad en un marco en donde el Estado mexicano tiene la responsabilidad de promover diferentes mecanismos para terminar con esa desigualdad en el ámbito laboral en todos los sentidos. Cuando tú transfieres esta responsabilidad lo que estás haciendo es que las mujeres asumamos un rol de cuidado y se haga mucho más difícil nuestra incorporación en el marco laboral”.

Erreguerena enfatizó que el problema se agrava cuando los estereotipos sociales se refuerzan con prácticas provenientes del Estado, como el hecho de que a la fecha un hombre con trabajo formal no pueda acceder a guardería para sus hijos salvo que sea viudo, el principal cuidador o tenga la custodia principal, además de que sólo cuentan con 5 días de permiso de paternidad contra las 12 semanas de las mujeres. Ambos esquemas de seguridad social “perpetúan el estereotipo de que las mujeres somos las cuidadoras en vez de dividir de manera equitativa las labores de cuidado”, advirtió.

¿Quién cuida el desarrollo de la primera infancia?

Para Ricardo Fuentes-Nieva, director de OXFAM México, la declaración del secretario de Hacienda parte de “una normativa cultural, social y económica que impone una carga de trabajo no remunerada o remunerado de forma precaria e informalizada a las mujeres en todo el ciclo de vida, incluida la parte de la edad avanzada”.

“Traslada la responsabilidad de cuidado a las familias en vez de hablar de una estrategia integral que provenga del Estado y que sea financiada a través de impuestos completamente. El Estado al no hacerse responsables del trabajo de cuidado, incluidas las estancias infantiles, reproduce esquemas sociopolíticos y culturales donde las mujeres retoman esas responsabilidades”, expresó.

Señaló que la rectoría del Estado en el trabajo de cuidados “no sólo es lo correcto en temas de justicia de género y de justicia distributiva, económicamente es lo más eficiente, también. Porque al proveer un sistema universal gerenciado, financiado por el Estado, lo que haces es liberar las capacidades de toda la población para participar en actividades productivas”.

Indicó que “más allá de la insensibilidad” sobre la justicia de género y de lo “inaceptable” que es transferir una responsabilidad del Estado a las familias, hay otro componente preocupante referido a una política social integral para la primera infancia.

“Las estancias infantiles no sólo tienen un elemento de redistribución de cargas de trabajo no remunerado o precario, también tiene un elemento del fortalecimiento del desarrollo de la primera infancia. Lo que sabemos es que la primera infancia es una etapa fundamental tanto para la salud, educación y habilidades cognitivas de las niñas y niños, y que ha sido históricamente ignorado en México. Al trasladar esa responsabilidad a las familias estás negando esa necesidad y esa posibilidad de crear una política social de primera infancia”, consideró.

A esto hay que agregar que al transferir el subsidio a las familias se presenta el riesgo de la privatización del servicio. “Y entonces la pregunta es quién va a regular o cómo se van a regir estas instancias privatizadas. No olvidemos que ha habido tragedias horribles en este país alrededor de estancias infantiles que no fueron bien gerenciadas”.

De acuerdo con Fuentes-Nieva, “hubiera sido preferible ver una propuesta donde se universaliza el acceso a las estancias y no necesariamente que se universalice una transferencia que lo que va a generar es estancias de distintas calidades, con distintos esquemas, que no sabemos cómo se van a regular o regir”.

Opción, no obligación

Para Mendoza el tema de las irregularidades en las estancias “no es pretexto para debilitar la institución”, sino para fortalecerla a través de más presupuesto y verificando si los servicios que se ofrecen son los adecuados, entre otras medidas.

“Un primer riesgo (de recortarles recursos a las estancias) es que se recargue en las mujeres y las familias el trabajo de cuidado. Un segundo riesgo es que no llegue ese dinero a las mujeres que hace ese trabajo y un tercer tema es que el Estado debería propiciar las condiciones para que cuidar fuera una opción y no una obligación”.

Erreguerena expresó que transferir la responsabilidad del trabajo de cuidado a las mujeres y a las familias puede tener un “efecto dominó” con respecto al resto de las políticas públicas que se están planteando, porque no se contará con una red de apoyo.

El presidente tiene que tomar en cuenta que el ejercicio de derechos cuesta dinero. Y que cualquier decisión que implique quitar derechos como en el caso de las estancias infantiles tiene un costo en los derechos de las mujeres, porque está yendo en contra del principio de no regresividad de los derechos humanos; es decir, no te puedes ir para atrás cuando das un derecho”.

Más preguntas que respuestas

En tanto las autoridades definen el futuro del Programa de Estancias Infantiles, Estefanía Vela, responsable del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del Programa de Derecho a la Salud de CIDE, advirtió que las medidas anunciadas preocupan porque no quedan claras las razones.

“Hacen referencia a irregularidades de distintos tipos sin que quede claro si se trata de fenómenos aislados o un funcionamiento intrínseco del sistema. Evidentemente si las políticas públicas no funcionan, hay que cambiarlas. Lo que no queda claro es que ese sea el caso.

“¿Cuál fue su diagnóstico? ¿Qué evaluación sistemática realizaron de la política? ¿Van a compartir sus hallazgos de forma que se puedan analizar minuciosamente?”.

Respecto a la alternativa de reemplazar el sistema existente por uno en el que se transfieren a las familias el dinero directamente, indicó que falta por aclarar muchas dudas. “¿Con base en qué tomaron esta decisión? ¿Cuáles fueron o son sus consideraciones para elegir a esta política como la óptima? ¿Cómo van a garantizar que esto no refuerce la idea de que el cuidado es algo que exclusivamente le corresponde a las familia y, dentro de estas, a las mujeres?”.

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EPA

La familia LeBarón: una historia de fe, poligamia y violencia de los cárteles de la droga

La historia de los LeBarón en México se remonta a finales del siglo XIX, cuando Alma Dayer LeBarón fundó en Chihuahua su propia colonia mormona con libertades muy particulares, como la poligamia.
EPA
9 de noviembre, 2019
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Nueve miembros de una prominente familia mormona en el norte de México, todas mujeres y niños, fueron asesinados a tiros el 4 de noviembre en un territorio cuyo control es disputado por el Cartel de Sinaloa y la banda La Línea.

México, que ha experimentado un alto índice de criminalidad durante más de una década, ha visto aumentar la violencia en las últimas semanas.

El 17 de octubre, un tiroteo en la ciudad de Culiacán que involucró al Cártel de Sinaloa llevó a las autoridades a liberar a Ovidio Guzmán, hijo del capo de la droga convicto Joaquín “El Chapo” Guzmán.

En el contexto de tanto derramamiento de sangre, los asesinatos de los LeBarón son altamente inusuales y trágicamente cotidianos.

A diferencia de la mayoría de las víctimas de asesinato en México, los LeBarón son ciudadanos estadounidenses y mormones, parte de una comunidad religiosa que se separó de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días del estado de Utah (EE.UU.) hace años.

Una de las camionetas de los LeBarón

EPA
Una de las camionetas en las que viajaba una mujer y cuatro niños fue atacada a tiros e incendiada.

Pero, como han escrito muchos periodistas mexicanos, el activismo por la paz de Julián LeBarón también podría haber convertido a su comunidad en un objetivo.

Y los LeBarón tienen una historia de encuentros violentos con el crimen organizado.

Mormones en la historia mexicana

En mi libro de 2018 sobre enclaves religiosos en México procedentes de Estados Unidos y Canadá, investigué la comunidad de los Santos de los Últimos Días y los mormones LeBarón del estado de Chihuahua, asentados cerca de la frontera con Estados Unidos.

Por lo general, los miembros de estas comunidades son algo reacios a hablar con extraños, más allá del proselitismo.

Pero como persona de origen menonita con parientes en colonias menonitas en México, pude entrevistar a miembros de la rama mexicana de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el nombre oficial de la iglesia mormona dominante.

Un funeral de la familia LeBarón

Reuters
Las raíces de la familia LeBarón se remontan a finales del siglo XIX.

Junto con los Romney, parientes del senador Mitt Romney, cuyo padre nació en México, los LeBarón se encuentran entre las familias más famosas de la historia mormona.

Los miembros de la comunidad de Santos de los Últimos Días de Utah emigraron a México en la década de 1880 para seguir sus creencias religiosas y vivir en familias polígamas, lo cual era ilegal en los Estados Unidos.

La poligamia también era ilegal en México, pero el gobierno allí ofreció una definición flexible de familia y no hizo cumplir sus leyes contra la poligamia.

Alma Dayer LeBarón, el patriarca, nació en 1886 y creció como Santo de los Últimos Días en Colonia Dublán, Chihuahua.

El rancho de los LeBarón

Getty Images
Los LeBarón actualmente tienen tierras en el estado mexicano de Chihuahua, cerca de la frontera con Estados Unidos.

En 1904, se casó con una mujer de la cercana Colonia Juárez. Ella lo dejó cuando él buscó un matrimonio polígamo.

LeBaron huyó de la Revolución Mexicana hacia Utah en 1912, donde se casó con dos mujeres, Maude McDonald y Onie Jones, y tuvo lo que se ha descrito como “una gran familia de hijos”.

Juntos regresaron al norte de México en 1924 para descubrir que sus vecinos Santos de los Últimos Días no aceptaban su poligamia.

Entonces “Dayer” LeBaron estableció su propia colonia, conocida como su apellido, en Galeana, Chihuahua.

Map

Hoy se extiende aproximadamente 10 kilómetros a lo largo de una carretera municipal y tiene poco más de 6 km de ancho, rodeada de campos de cultivo.

LeBaron también comenzó su propia iglesia mormona.

Pobreza y conflictos

Durante 50 años, los LeBaron fueron y vinieron a través de la frontera México-Estados Unidos, tiempo en que los hijos de “Dayer” sirvieron como misioneros evangelizadores en nombre de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La comunidad tuvo que enfrentar la pobreza y, a partir de la década de 1970, se topó con conflictos de tierras con una comunidad agrícola cercana a la que el gobierno le había otorgado tierras después de la Revolución Mexicana.

La tierra de la colonia LeBaron pudo haber sido comprada ilegalmente y haber despojado a esa concesión de tierra vecina.

Miembros de la familia LeBarón

Reuters
Muchos miembros de la familia LeBarón tienen la doble nacionalidad mexicana-estadounidense. Se reunieron para el funeral de los 9 asesinados.

Los campesinos del área llamaron a los LeBaron “invasores estadounidenses” y destruyeron sus cercas. Esto permitió que el ganado ingresara a los campos de esa familia, lo que dañó los cultivos.

Los jueces en México, sin embargo, se pusieron del lado de los LeBaron, a quienes vieron como miembros productivos de la economía local.

Con el paso del tiempo, los enfrentamientos de tierras entre los ganaderos mormones y mexicanos se habían disipado en buena medida. Pero el año pasado resurgió el conflicto.

Un miembro de la familia LeBarón recolecta fruta

Getty Images
Los LeBarón han tenido conflictos con los agricultores de la región de Chihuahua en donde viven por disputas de tierra y agua.

Después de la muerte de Alma “Dayer” LeBaron en 1951, sus hijos Joel, Ross, Ervil y Verlan, no estuvieron de acuerdo sobre el futuro de la iglesia que su padre había establecido, lo que provocó violencia dentro de la familia y la formación de nuevos grupos fundamentalistas.

Ervil LeBaron fue arrestado y condenado por el asesinato de su hermano en 1972. Ese veredicto fue revocado más tarde, pero en 1981 un tribunal de Utah condenó a Ervil por un asesinato diferente. Murió ese año.

Los miembros de esta comunidad fueron señalados por cometer constantes palizas, matrimonio de menores y otros abusos entre ellos, en el libro de memorias “La hija del polígamo” que escribió una mujer que se fugó del clan, Anna LeBaron.

Los LeBaron también han sido víctimas de la violencia en México.

Julián LeBarón

Reuters
Julián LeBarón se convirtió en activista por la paz en México tras el asesianto de dos miembros de su familia en 2011.

Eric LeBaron, de 16 años, fue secuestrado por narcotraficantes en 2009. Su familia presionó exitosamente al gobierno en busca de ayuda y aseguró su liberación.

Como represalia, en 2011 un cartel mató al hermano de Eric, Benjamín, y a su cuñado Luis Widmaren.

Enfadado por la violencia, Julián LeBaron se unió ese año a un movimiento de paz nacional fundado por el poeta Javier Sicilia.

Según reportó la prensa, LeBaron y Sicilia rompieron en 2012. Pero después del asesinato del primo de Julián y otros miembros de la familia el 4 de noviembre, Sicilia escribió una carta de condolencia alentando a Julián a trabajar para “poner un verdadero alto a tanto dolor”.

Integrados a México

Como muestra su activismo por la paz, los LeBaron están más integrados en la sociedad mexicana que otros grupos minoritarios religiosos que he estudiado.

Los LeBarons han buscado durante mucho tiempo conexiones con otros mexicanos para hacer proselitismo sobre sus creencias.

Julián LeBarón y Javier Sicilia

Getty Images
Julián LeBarón se unió al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad del poeta Javier Sicilia.

Y Alex LeBaron, de 39 años, de esta comunidad, ha trabajado para el gobierno de Chihuahua.

De 2015 a 2018 , incluso fue un funcionario electo. También se casó con una mujer mexicana, Brenda Ríos, en una ceremonia católica.

Al igual que otros mexicanos del norte, los LeBaron son una comunidad completamente transfronteriza. Gran parte de su poder adquisitivo en México proviene de las remesas enviadas por familiares hombres que trabajan en Estados Unidos.

Al igual que sus vecinos, los LeBaron son vulnerables a la violencia que los rodea.

El número de muertos en México en 2019 está en camino de superar los 33.341 asesinatos registrados en 2018.

A pesar de que la nueva Guardia Nacional fue creada para combatir el crimen, el año pasado fue el año más mortal de México desde que comenzó el recuento moderno hace 20 años.

Una camioneta con impactos de bala

Reuters
El caso de la familia LeBarón asesinada el 4 de noviembre causó repercusión tanto en México como en EE.UU.

La violencia en el estado de Chihuahua, donde la tasa de homicidios ha disminuido notablemente en los últimos años, está repuntando.

Por lo tanto, los LeBaron pueden tener una historia de fondo poco común.

Pero desde los secuestros hasta los horripilantes asesinatos, comparten una familiaridad con la tragedia que muchos mexicanos conocen demasiado bien.

*Rebecca Janzen es profesora asistente de Español y Literatura Comparada en la Universidad de Carolina del Sur (EE.UU.) .Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Puedes leer el artículo original en este enlace.


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