Desplazados de Guerrero cumplen una semana frente a Palacio Nacional sin que AMLO los reciba
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Andrea Vega

Desplazados de Guerrero cumplen una semana frente a Palacio Nacional sin que AMLO los reciba

El grupo armado que los expulsó amenaza con no permitirles volver a Leonardo Bravo, su municipio, y advierten al gobierno que tomarán el control de la seguridad de Chilpancingo, capital del estado.
Andrea Vega
25 de febrero, 2019
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A una semana de haberse instalado en plantón afuera de Palacio Nacional, los desplazados de los municipios de Leonardo Bravo y Zitlala, Guerrero, no han recibido respuesta a su petición de audiencia con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Desde noviembre, 1600 personas de ocho comunidades de Leonardo Bravo y 78 pobladores de la comunidad náhuatl de Tlaltempanaca, en Zitlala, tuvieron que dejar sus casas ante la llegada de grupos armados que se hacen llamar policía comunitaria, pero que el mismo gobierno del estado de Guerrero ya ha reconocido como brazos armados de carteles en disputa por controlar territorios.

Leer: Desplazados de Guerrero esperan frente a Palacio Nacional audiencia con López Obrador

Los desplazados han señalado que solicitaron audiencia con el gobernador, Héctor Astudillo, para plantear sus demandas, y no obtuvieron respuesta. Los de Leonardo Bravo piden el repliegue y desarme de los grupos armados que actúan en el corredor Filo de Caballos – Casa Verde, la puerta de entrada a la sierra de Guerrero. Y los de Zitlala piden la reubicación, por el temor de ser asesinados si regresan a sus comunidades.

Ante la inacción de las autoridades del estado, señaló Manuel Olivares, director del Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos),  los desplazados decidieron trasladarse a la CDMX, el 17 de febrero, para instalarse en plantón afuera de Palacio Nacional hasta tener audiencia con el presidente López Obrador.

Olivares afirmó en entrevista, que el lunes 18 de febrero un grupo de desplazados se reunió con Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), pero lo único que obtuvieron fue la promesa de gestionar la audiencia con López Obrador, lo que no ha ocurrido.

“Solo a eso se comprometió. En cuanto a lo que había dicho sobre que estaban preparando una estrategia para asegurar el regreso de la gente a sus comunidades, nos dijo que aún no había nada. Supuestamente ya tenía algo preparado, pero cuando empezó a escuchar a los desplazados dijo que le diéramos tiempo, pese a que nosotros ya hemos tenido pláticas con su equipo desde hace meses, por ejemplo con Félix Santana, director general de Estrategias para la Atención a los Derechos Humanos de la SEGOB”, mencionó el director del Centro Morelos.

Leer: Gobierno de Guerrero omite dar solución a desplazados por violencia; pedirán ayuda federal

El martes, un grupo de desplazados se acercó a Alfonso Durazo, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) en Palacio Nacional. Relatan que Durazo les pidió que formaran una pequeña comisión, a la que él personalmente recibiría en cuanto acabara la reunión del gabinete de seguridad.

Pero pasaron las horas –dijo Olivares– y solo llegó una persona de su equipo a decirnos que Durazo había tenido que irse con el presidente a su gira por Coahuila, y que nos iba a recibir una de sus colaboradoras. “Le dijimos que sí ella tenía capacidad de decisión para resolver las demandas de los desplazados, adelante con la reunión. Ya no volvieron a llamarnos”.

Con las únicas autoridades con las que los pobladores han tenido comunicación en los últimos días es con la Secretaría de Gobierno de CDMX, que les ha ofrecido trasladarlos a un albergue a unas cuantas cuadras del Zócalo.

“Dicen que les preocupan las mujeres y los niños –contó Olivares– que estos días lloverá, y que allá estarán bajo techo, y tendrán comida, un lugar donde bañarse y camas para dormir. Y que los tanques de gas que tenemos aquí son un riesgo. Pero la gente no se quiere mover de Palacio Nacional porque temen que ya no los dejen volver a instalarse en este espacio donde su presencia y sus demandas son más visibles. Ellos lo que quieren es que los reciba el presidente”.

Amenazan grupos armados con “tomar” Chilpancingo

Este sábado, medios locales, entre ellos el Sur de Acapulco, publicaron que el Frente Unido de Policías Comunitarios del Estado de Guerrero y una comisión de comisarios de Leonardo Bravo (Chichihualco) y Eduardo Neri (Zumpango) emplazaron a los gobiernos federal y estatal a que resuelvan el problema de violencia en Chilpancingo, de lo contrario en 30 días, 6 mil policías de esa agrupación ocuparán el poblado de Chichihualco, cabecera de Leonardo Bravo, y la ciudad de Chilpancingo, capital del estado, para hacerse cargo de la seguridad.

A este grupo armado de Tlacotepec se le relaciona con Guerreros Unidos, Los Rojos, Tequileros y La Familia Michoacana, en lo que parece ser una alianza para combatir al Cártel del Sur (con quien están en lucha desde 2013), en la que el Tlacotepec lleva la bandera.

El vocero del Frente también advirtió a los gobiernos federal y estatal que no intenten un desarme de su policía comunitaria (una de las demandas de los desplazados que se encuentran en el Zócalo) “porque nuestra postura es de disparar”.

Su queja es que ya “tranquilizaron” el corredor de Filo de Caballos a Xochipala, pero ahora los pobladores no pueden llegar a Chilpancingo porque los matan, y acusaron de las ejecuciones en la capital del estado a integrantes del Cártel del Sur, a quienes supuestamente ellos expulsaron de la zona de la sierra de Guerrero.

“Este grupo dice que todos los que expulsaron eran delincuentes, pero eso es mentira, nosotros no somos delincuentes. Yo trabajaba en un centro de salud, mis hijos adolescentes estaban en la escuela. Mi marido murió hace tiempo. Nosotros somos población civil que ha quedado en medio de sus pleitos con el Cartel del Sur por controlar territorios para pasar droga y armas, pero también porque es zona con potencial minero y quieren estar extorsionando”, aseguró una de las desplazadas que se encuentran en plantón en el Zócalo, quien pidió omitir su nombre.

“Ellos dicen que llegaron a nuestros comunidades a imponer la paz y que gracias a ellos todo está tranquilo, pero es mentira, cómo puedes llegar a imponer la paz cuando llegas disparando sobre los civiles, y claro, ahora dicen que está todo tranquilo, pues si casi no se quedó nadie y a los que se quedaron los obligan a colaborar con ellos”, comentó otra de las desplazadas.

Los pobladores que tuvieron que salir de Leonardo Bravo dicen que el grupo que los desplazó tiene mucha gente. En noviembre calculan que llegaron unas tres mil personas a desalojarlos. “Si dicen ahora que pueden movilizar 6 o 9 mil gentes para ocupar Chilpancingo es posible que tengan esa capacidad. Usan a la gente de Tierra Caliente, de municipios que están en condiciones económicas muy precarias, peor que nosotros, y les dicen que les van a permitir la rapiña absoluta en las comunidades que tomen, y la gente como no tiene nada, pues acepta, pero es más por la pobreza”, afirmó otro desplazado.

Los afectados por la violencia en Guerrero señalaron que el gobierno del estado no ha podido o no ha querido controlar a los grupos del crimen organizado que operan en la región, y que por eso ahora estos supuestos policías comunitarios se atreven a amenazar hasta al gobierno federal con que tomaran Chilpancingo.

Durante la conferencia de prensa que ofreció el grupo antagónico del Cartel del Sur, también amenazaron con no permitir el retorno de los desplazados que están en plantón en el zócalo, quienes ahora se sienten en mayor peligro.

Este grupo anunció que en su paso hacia Chilpancingo tomaran el control de Chichihualco, la cabecera municipal de Leonardo Bravo, donde estaban refugiados los desplazados antes de venir a Palacio Nacional, así que todo indica que ya tampoco podrán volver allá. “Estamos viendo el avance de los grupos del crimen organizado, que vienen controlando territorios y blindándolos con la creación de presuntas policías comunitarias, ante la inacción de las autoridades”, advirtió uno más de los desplazados.

 

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Escasez de autos y precios altos, así afecta la industria automotriz a las economías del mundo

Los problemas de la industria automotriz generan un "efector multiplicador" que afecta el empleo y el crecimiento económico.
11 de noviembre, 2021
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Cuando la cadena de fabricación y suministro de autos funcionaba como un engranaje perfectamente engrasado, antes de la pandemia de covid-19, los consumidores podían elegir la marca y el modelo que querían.

Ahora, que hay una inédita escasez de autos a nivel mundial, los compradores se están anotando en listas de espera y pueden pasar meses antes de que puedan conseguirlos.

Esa escasez ha provocado un aumento de precios en algunos modelos de carros nuevos y ha disparado los precios de los autos usados.

Las grandes compañías están fabricando menos automóviles porque no hay suficientes semiconductores en el mercado, una pieza esencial en su producción.

A eso se suma el hambre de chips que tienen las empresas tecnológicas que fabrican desde electrodomésticos, computadores y celulares hasta consolas de videojuegos.

“La industria de los semiconductores está tratando de ponerse al día con la demanda, pero simplemente no puede”, dice Susan Golicic, profesora de la Facultad de Negocios de la Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos.

Ante la falta de chips, los fabricantes de vehículos han tenido que seleccionar qué modelos seiguen en la línea de producción y qué modelos no, explica la experta.

chip

Getty Images
Las empresas que fabrican semiconductores no logran abastecer la demanda.

“Muchas de las empresas solo están produciendo los vehículos que les generan mayores ganancias“, como coches utilitarios deportivos (SUV, por sus siglas en inglés), camiones o autos de lujo.

“La situación es bastante seria”.

Willy Shih, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, le dice a BBC Mundo que la escasez afecta a toda la cadena de fabricación en la industria automotriz. Es decir, a todas las empresas que fabrican partes.

“Esto tiene un efecto en el empleo que generan todos los negocios asociados a la fabricación de un automóvil. Entonces, las consecuencias se han extendido rápidamente”.

En Japón, país de marcas como Toyota y Nissan, la escasez de partes hizo que las exportaciones del sector bajaran un 46% en septiembre, en comparación con el año anterior, una clara demostración de la importancia de la industria automotriz para su economía.

Trabajador en fábrica de autos

Getty Images

“Se calcula que la fabricación de automóviles genera cerca del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) global”, señala David Menachof, profesor del Departamento de Gestión de Operaciones y Tecnología de la Información de la Escuela de Negocios de la Florida Atlantic University (FAU).

En el último año, según explica en conversación con BBC Mundo, cerca de 8 millones de vehículos dejaron de ser producidos. Esta situación se traduce en una pérdida de ingresos cercana a los US$200.000 millones para la industria automotriz.

Sube el precio de los autos usados y nuevos

“En Estados Unidos los autos se están vendiendo incluso a valores más altos que el precio de venta porque hay gente dispuesta a ofrecer más que el precio normal”, le dice a BBC Mundo Menachof.

Y como no hay suficientes productos nuevos disponibles en el mercado, ha subido la demanda de vehículos usados, elevando el costo promedio de un auto de segunda mano en EE.UU. a más de US$25.000.

De hecho, apunta Susan Golicic, el valor promedio de un vehículo ha venido subiendo cerca de US$200 cada mes.

Lo mismo está ocurriendo en otras partes del mundo. México, por ejemplo, es el cuarto exportador mundial de autos y el séptimo productor.

Fábrica automotriz en México

Getty Images

Este país, que exporta un 80% de su producción y tiene el liderazgo en la industria automotriz de América Latina, está viviendo los efectos de la escasez mundial en la fabricación de carros.

Guillermo Prieto, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), comenta que el precio de los autos nuevos ha subido un 9%, mientras que el mercado de los seminuevos (con una antigüedad no superior a los cinco años) también ha visto un incremento en su costo.

“Hay más demanda, menos coches y los clientes a veces tienen que esperar cinco o seis meses para comprar lo que están buscando”, le dice a BBC Mundo.

“Es una escasez enorme”, apunta, que ha tenido un fuerte impacto en el mercado laboral, dado que genera dos millones de empleos directos, y muchos otros indirectos al sumar todas las empresas que proveen partes y servicios.

A la escasez de automóviles, se ha sumado un factor adicional: el aumento en la entrada ilegal de los llamados “autos basura” desde EE.UU.: vehículos en mal estado que no encuentran compradores en la mayor economía del mundo, pero sí tienen demanda al otro lado de la frontera.

Efectos laborales y económicos

Aunque los autos se producen en distintas regiones del mundo, gran parte de la fabricación está concentrada en países como EE.UU. y China.

Pero también participan en la cadena otros más pequeños como, por ejemplo, Eslovaquia.

Este último país, que apenas tiene poco más de 5.6 millones de habitantes, alberga grandes fábricas de Volkswagen, Peugeot y Kia, y produce un millón de automóviles al año, lo que lo convierte en la nación con la mayor producción per cápita del mundo.

Fábrica en Eslovaquia

Getty Images

Eso hace que los problemas en la industria automotriz tengan un fuerte efecto en su economía.

En el contexto global, debido al tamaño de la industria automotriz, se produce un “efecto multiplicador”, dice David Menachof.

“Una compañía que emplea a 100 personas, genera efectos en la contratación de hasta 500 trabajadores”, por todas las empresas asociadas que giran en torno a ella.

Y cuando todas las personas que intervienen en la cadena de fabricación de un auto se ven afectadas, se resiente la economía local, especialmente cuando se cierran temporalmente algunas plantas.

“Todas las estimaciones apuntan a que la escasez se extenderá hacia 2022, incluso hasta 2023, antes de volver realmente a una situación de mercado normal”, apunta Menachof.


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