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Andrea Vega
Desplazados de Guerrero acusan que el gobierno federal no tiene una estrategia para ayudarlos
Los pobladores esperaban que las autoridades les hubieran presentado ya un plan para atender el tema del desplazamiento interno en Guerrero, pero esto no ha sucedido.
Andrea Vega
27 de febrero, 2019
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Desplazados de los municipios de Leonardo Bravo y Zitlala en la sierra de Guerrero señalaron que a 10 días de estar en plantón frente a Palacio Nacional y tres meses y medio fuera de sus comunidades, las autoridades federales no cuentan con una estrategia, con plazos y fechas definidos, para atenderlos.

En conferencia de prensa, los 300 desplazados que se encuentran en la capital del país en espera de que el presidente Andrés Manuel López Obrador les dé audiencia, contaron que el subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población, de la Secretaria de Gobernación, Alejandro Encinas, con quien se reunieron el 18 de febrero, no les ha presentado un plan para atender el problema del desplazamiento interno causado por grupos del crimen organizado.

“Pensamos que ese día nos iban a presentar la propuesta de un plan de solución, porque este problema él lo conoce desde antes de que tomara posesión como gobierno, hubo reuniones con nosotros y su equipo, y a tres meses y medio de que los desplazados están fuera de sus casas, no nos mostraron una estrategia”, aseguró Manuel Olivares, director del Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), organización que acompaña a los pobladores expulsados.

Desplazados de Guerrero esperan frente a Palacio Nacional audiencia con López Obrador

La oficina de la subsecretaria de Goberación respondió que sí hay un plan de apoyo. “Se les recibió el lunes 18 de febrero y los compromisos que se acordaron en esa reunión se están cumpliendo”.

Lo que se acordó, precisó la oficina del subsecretario, “fue gestionar la reunión con el presidente, pero eso depende de su agenda; la parte de ayuda humanitaria, que es lo que le corresponde directo a esta subsecretaria (salud, protección a los niños, agua) ya se está proporcionado y las demandas de retorno y seguridad ya se canalizaron a seguridad pública federal y al gobernador, y se están coordinando”.

El director del Centro Morelos señaló que frente a lo que ellos perciben como una falta de respuesta de los funcionarios, “es que insistimos en la audiencia con el presidente López Obrador. No es un capricho. Necesitamos un plan de trabajo urgente. De nada nos sirve que nos reciba Alejandro Encinas u otros si no existe ese plan, con tiempos y plazos claros”.

Cresencio Pacheco, desplazado de la comunidad de Campo de Aviación del municipio de Leonardo Bravo, mencionó que han estado haciendo guardias para poder abordar a López Obrador en sus entradas y salidas de Palacio Nacional. “El lunes en la mañana logramos abordarlo, a la fuerza se paró, platicamos con él, y le dio indicaciones a Leticia Ramírez Amaya, coordinadora general de Atención Ciudadana del Gobierno federal, para que nos atendiera. Nos reunimos con ella y solo nos dijo que somos libres de estarnos aquí el tiempo que queramos”.

Olivares explicó que las demandas de los desplazados de la sierra de Guerrero han sido claras: los pobladores de Leonardo Bravo piden el repliegue y desarme de los grupos armados que los obligaron a salir de sus comunidades. Y los de la comunidad náhuatl de Tlaltempanaca en el municipio de Zitlala piden la reubicación.

En total, contando a los afectados de los dos municipios, unas 1,700 personas tuvieron que dejar sus casas desde noviembre por la llegada de supuestos policías comunitarios que el mismo gobierno estatal reconoce como brazos armados de carteles en pugna por el control de territorio.

Los desplazados acusan que el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, no quiso darles audiencia ni les ofreció solución a su problema, y el gobierno federal parece tener ahora la misma postura.

Hay un Guerrero sin gobierno

En noviembre, un grupo de supuestos policías comunitarios llegó a la comunidad náhuatl de Tlaltempanaca en el municipio de Zitlala, Guerrero. Llegaron disparando y amenazando con que iban a matar a todos los hombres, de acuerdo a los relatos de los pobladores. “Quieren sacarnos de nuestras casas para quedarse con el control de la zona. A los que se quedan, los obligan a trabajar para ellos”, contó en entrevista con Animal Político uno de los desplazados.

Él y su familia decidieron salirse. “Ya habían desaparecido a uno de mis hijos, tengo dos. Él trabajaba organizando ferias con esas empresas de libros. Andaba por toda la República. Esos días solo había ido a visitarnos. Lo agarraron y no sabemos nada de él. A los días, llegó el grupo a la comunidad, mi otro hijo andaba en su camioneta, le dispararon. Me lo hirieron, pero logramos sacarlo y llevarlo al hospital. Ahí ya decidimos irnos”.

Por eso, agregó, “es que nosotros no podemos regresar. Si volvemos van a matarnos. A los que se quedaron ya los tienen trabajando para ellos. Nosotros no podemos volver. Necesitamos que nos reubiquen y como el gobierno estatal no quiere ayudarnos, necesitamos que nos ayude el gobierno federal, el presidente”.

Los desplazados señalaron que están dispuestos a quedarse frente a Palacio Nacional el tiempo que sea necesario, aunque admitieron que están ya teniendo problemas con el suministro de víveres. “Hay organizaciones que nos están apoyando con comida, pero los desplazados somos muchos. En el día hace calor y nos falta agua, y en la noche está lloviendo y hace frío, nos faltan cobijas también”, precisó Cresencio Pacheco, el desplazado de Campo de Aviación, de Leonardo Bravo.

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Levantamiento en Venezuela: las incógnitas que deja el intento de insurrección de Guaidó y López contra Maduro
Los venezolanos fueron sorprendidos este martes por la liberación de Leopoldo López y la decisión de un grupo de militares de apoyar al líder opositor Juan Guaidó en una jornada que dejó muchas preguntas por responder.
Getty Images
1 de mayo, 2019
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Los venezolanos vivieron este martes un jornada de vértigo que dejó muchas preguntas sin responder.

Poco antes del amanecer, el presidente de la Asamblea Nacional y líder de la oposición, Juan Guaidó, tomó desprevenidos a opositores y oficialistas al anunciar en un video distribuido en redes sociales el inicio de la “Operación Libertad”, una iniciativa que busca impulsar el fin del gobierno del presidente Nicolás Maduro a través de la movilización popular y que originalmente estaba prevista para el 1 de mayo.

Pero había más sorpresas: Guaidó estaba acompañado de efectivos militares y del dirigente opositor Leopoldo López, quien permanecía preso desde 2014 aunque en los últimos dos años gozaba del beneficio de arresto domiciliario bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

En el video, el líder opositor llamaba a los ciudadanos a salir a las calles, indicando que había iniciado el cese definitivo de la “usurpación”, frase con la que alude al gobierno de Maduro e invitando a los militares a sumarse a ese proceso “dentro de la Constitución”.

Los partidarios de Maduro se movilizaron en el centro de Caracas.

Palacio de Miraflores
Los partidarios de Maduro se movilizaron en el centro de Caracas.

El mensaje era transmitido desde los alrededores de la base aérea de La Carlota, en el este de Caracas, y en él aparecían efectivos uniformados, dando la impresión de que era una operación militar de envergadura, una idea reforzada por mensajes de miembros del gobierno de Maduro, como el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, quien en Twitter denunciaba un “movimiento golpista que pretende llenar de violencia al país”.

https://twitter.com/NicolasMaduro/status/1123227500367290368

Mientras miles de opositores salían a las calles en numerosas ciudades del país y, en algunas de ellas, realizaban concentraciones frente a cuarteles e instalaciones militares, el escenario parecía servido para una confrontación.

Al final, sin embargo, la violencia no tomó forma de enfrentamientos entre militares sino principalmente de duros choques entre los manifestantes y efectivos de la Guardia Nacional (GN) que no escatimaron en el uso de bombas lacrimógenas y balas de goma.

En algunos casos, la represión ofreció escenas muy fuertes como la de unas tanquetas en Caracas que arremetían y parecían arrollar a un grupo de personas que protestaban cerca de la base aérea de La Carlota.

Una tanqueta arremetiendo en contra de manifestantes en Caracas.

Reuters
Una tanqueta arremetiendo en contra de manifestantes en Caracas.

A las 8 de la noche se había confirmado la detención de 83 manifestantes, según cifras de la ONG Foro Penal.

Pero, ¿qué había detrás de estos sucesos en Venezuela?

Visiones encontradas

En torno a las 9 de la noche (hora local), Nicolás Maduro apareció en cadena nacional de radio y televisión, luego de más 10 horas de silencio en las que apenas se manifestó mediante mensajes por Twitter. En su intervención en los medios, el mandatario acusó a la oposición de haber buscado un enfrentamiento armado en el país que causara centenares de muertos.

El mandatario dijo que se trató de un “levantamiento” impulsado por un grupo de oposición “de la ultraderecha venezolana, la oligarquía colombiana y el imperialismo estadounidense”.

Guaidó, quien transmitió un mensaje a través de redes sociales poco antes que Maduro, presentó los sucesos del martes como el paso final hacia el “cese de la usurpación”, una meta para la cual él había advertido desde hace meses que se requería el apoyo de los militares.

Así, el líder opositor aprovechó para presentar la jornada como una demostración de que Maduro “no tiene el respaldo ni el respeto de la Fuerza Armada, aunque reconoció que la oposición aún necesita recibir más apoyo de los uniformados.

Las incógnitas que deja la jornada

Pero la incertidumbre con la que se inició la jornada no se despejó al final de la misma.

Muchas preguntas quedaban en el aire, empezando por la propia forma de caracterizar lo ocurrido. ¿Se trató realmente de un intento de golpe de Estado como dijo el oficialismo o de una “rebelión pacífica” como la presentó Guaidó?

¿Por qué la oposición decidió adelantar la jornada de movilizaciones, prevista inicialmente para el 1º de mayo? ¿Intentaba jugar con el factor sorpresa o, por el contrario, como se especulaba al inicio del día, era una reacción para detener los supuestos planes del gobierno de arrestar a Guaidó? Pero hay otras posibilidades.

A este respecto, el analista español Felipe Sahagún se preguntaba si la jugada era causada por la desesperación de Guaidó ante “los pobres resultados conseguidos” desde que en enero pasado se autoproclamó presidente encargado de Venezuela con la voluntad de sacar a Maduro del poder y lograr la convocatoria de elecciones.

Además, ¿cuál era la verdadera implicación de los militares en esta iniciativa y quiénes estaban realmente comprometidos con ella?

Según Maduro, 80% de los que acompañaron a Guaidó habían sido engañados y el número de estos uniformados realmente leales a la oposición se reduciría a una veintena.

Pero, aunque en los sucesos de este martes la oposición recibió el apoyo de un grupo pequeño de militares, lo que resultó más llamativo en realidad fue -por el contrario- la falta de efectivos uniformados en la calle.

Los partidarios de la oposición acogieron y apoyaron a los militares que decidieron respaldar a Guaidó.

Getty Images
Los partidarios de la oposición acogieron y apoyaron a los militares que decidieron respaldar a Guaidó.

Este hecho fue constatado, entre otros, por el reportero de The New York Times en Caracas, Anatoly Kurmanaev, quien señalaba cómo no estaban operando en las vías de la ciudad los usuales controles militares y policiales.

“No hay soldados en la principal autopista. Los soldados no se están uniendo a la protesta, pero tampoco la reprimen. Es la misma actitud de espera de la Fuerza Armada que estoy escuchando de otras partes del país”, señaló.

¿Y el Sebin?

En relación con los militares, la jornada dejó grandes dudas sobre la participación del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

Es posible que miembros de ese cuerpo colaboraron en la liberación de Leopoldo López. Pero, ¿cuál era la implicación del cuerpo?

El martes por la noche, Maduro anunció la sustitución del general que encabezaba ese organismo, Manuel Ricardo Cristopher Figuera, pero en una carta publicada por medios venezolanos y atribuida a este oficial, él reiteraba su lealtad a Maduro y negaba haber participado en lo ocurrido.

Por otra parte, si el gobierno de Maduro estaba tan seguro de la lealtad de las Fuerzas Armadas, ¿por qué Maduro y sus principales ministros -con excepción de Padrino- tardaron tantas horas en aparecer ante las cámaras de televisión?

Otros poderes

Las dudas recaen también sobre otros poderes del Estado.

Algunos análisis apuntan a que lo ocurrido este martes formaba parte de una operación más amplia en la cual no solamente participarían militares sino también miembros de otros poderes.

John Bolton.

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Bolton afirmó que había altos funcionarios venezolanos que estaban de acuerdo con la partida de Maduro.

Esa es, por ejemplo, la versión de la periodista y analista Luz Mely Reyes, quien señaló en un artículo en el medio digital Efecto Cocuyo que los planes eran que el presidente del Tribunal Supremo, Maikel Moreno, aprobara una sentencia que abriría el camino para que Padrino y otros altos cargos de la Fuerza Armada le pidieran la renuncia a Maduro.

La tesis de Reyes parece coincidir, al menos parcialmente, con lo dicho por el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, quien sugirió la existencia de un cierto arreglo, al afirmar este martes en una rueda de prensa que Padrino, Moreno y el comandante de la Guardia de Honor Presidencial, general Iván Rafael Hernández Dala, “están de acuerdo en que Maduro debe irse”.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, fue aún más lejos y aseguró en una entrevista con CNN que Maduro estaba dispuesto a irse este martes de Venezuela pero que fue frenado por Moscú.

“Tenían un avión en la pista. Hasta donde sabemos, estaba listo para irse esta mañana. Los rusos dijeron que debería quedarse”, dijo Pompeo, quien aseguró que el mandatario tenía previsto irse a Cuba.

Los portavoces del gobierno estadounidense no ofrecieron, sin embargo, ninguna prueba para validar sus afirmaciones que fueron negadas de plano por Maduro durante su comparecencia televisada el martes por la noche.

“Hasta dónde llega la insensatez, la locura y la manipulación. Señor Pompeo, por favor, qué falta de seriedad“, dijo el mandatario, quien presumió de que iba a salir “victorioso” de este trance.

La confianza que muestran tanto Maduro como Guaidó en que, al final, podrán prevalecer, son una de las pocas cosas que tienen en común.

Este miércoles, en cualquier caso, ambos volverán a medir fuerzas en las calles de Venezuela.


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