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Fiscalía Especializada para la Investigación de Delitos en Materia de Desaparición Forzada de Personas y la Desaparición Cometida por Particulares
Denuncian omisión del Edomex ante desaparición de joven de comunidad otomí, pese a existir Alerta de Género
El Ministerio Público de Naucalpan indicó a los familiares de Sandra Ortiz Ruiz, de 15 años y desaparecida el pasado 14 de febrero, que tenían que esperar 72 horas antes de iniciar su búsqueda a pesar de que la alcaldía cuenta con Alerta de Género.
Fiscalía Especializada para la Investigación de Delitos en Materia de Desaparición Forzada de Personas y la Desaparición Cometida por Particulares
Por Claudia Ramos
18 de febrero, 2019
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Integrantes del Colectivo Ni Una Menos de Naucalpan, Estado de México, denunciaron omisión y falta de acompañamiento por parte de las autoridades de esa alcaldía en la búsqueda de Sandra Ortiz Ruiz, joven de la comunidad otomí de Santiago Tepatlaxco, quien desapareció el pasado 14 de febrero.

Los hechos se registraron alrededor de las 14:00 horas, luego que Sandra, de 15 años, saliera de su domicilio presuntamente para encontrarse con su novio. La última vez que la vieron fue frente a la iglesia de la comunidad, justo cuando abordaba un taxi. Desde entonces no se sabe nada de ella.

De acuerdo con Araceli Guadalupe Baltazar, integrante del Colectivo, en el Ministerio Público de Naucalpan informaron a los familiares que tenían que esperar 72 horas antes de empezar a buscarla, pese a que en Naucalpan existe Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres y la búsqueda se debe hacer de forma inmediata.

Guadalupe Baltazar enfatizó que las autoridades deben actuar aún ante “la insinuación de que pudiera estar con el novio”, toda vez que existe la posibilidad de un delito por tratarse de una menor de edad.

En las redes internas del pueblo de Santiago Tepetlaxco activaron para este lunes 18 de febrero una brigada de búsqueda y rescate para localizar a Sandra, que partirá de la casa de la familia Ortiz.

El domingo se suspendió el servicio de taxis que brindan servicio a la comunidad y se solicitó a todos los choferes su presencia en la delegación a fin de obtener información que lleve al paradero de Sandra. La comunidad se rige por el sistema de usos y costumbres.

 

Desde el pasado 28 de enero, integrantes del Colectivo habían solicitado seguridad para la comunidad, ante el contexto de violencia registrados los últimos meses. En esa ocasión, vecinos del barrio La Rosa, de la comunidad de Santiago Tepatlaxco, reportaron la presencia de un automóvil sospechoso rondando la primaria Narciso Bassols, luego que dos individuos siguieran a una joven.

La Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, como “mecanismo de protección de los derechos humanos de las mujeres único en el mundo, establecido en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”, fue declarado por primera vez el 31 de julio de 2015, justo en el Estado de México. Un total de 11 municipios fueron incluidos en el mecanismo: Chalco, Chimalhuacán, Cuauhtitlán Izcalli, Ecatepec de Morelos, Ixtapaluca, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Toluca, Tultitlán y Valle de Chalco.

No obstante, el mecanismo no ha logrado bajar la tasa de violencia en contra de las mujeres en esa entidad, de acuerdo con cifras del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF). De 2015 a 2016 fueron asesinadas 626 mujeres en el Edomex, pero sólo en el 47 % de los casos (296) se inició una investigación por feminicidio. De estos, sólo el 10 % tiene una sentencia.

Para María de la Luz Estrada, directora del OCNF, la violencia se mantiene porque hace falta que los mecanismos que dicta la Alerta sean “contundentes y más amplios”. “Hay problemas estructurales fuertes en los que no se ha logrado incidir”.

El secretario del ayuntamiento de Naucalpan, Mauricio Aguirre, se reportó anoche con el colectivo por redes sociales para “tomar nota y darle seguimiento” a la desaparición de Sandra.

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El "ataúd nuclear" que gotea material radioactivo en el océano Pacífico
El estado de una estructura de concreto que encapsula material radioactivo dejado por las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos entre 1946 y 1958 preocupa tanto a los habitantes de las Islas Marshall como al Secretario General de Naciones Unidas.
18 de mayo, 2019
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La campanada de alerta la volvió a hacer sonar el propio secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, mientras hablaba con un grupo de estudiantes en Fiyi.

“Acabo de estar con la presidenta de las Islas Marshall (Hilda Heine), y está muy preocupada por el riesgo de que se filtre el material radioactivo contenido por una especie de ataúd que hay en el área”, dijo.

Guterres estaba describiendo así al llamado “domo de Runit” o “domo Cactus”, una estructura de concreto construida en la isla del mismo nombre para encapsular el material radioactivo dejado por las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos en el área entre 1946 y 1958.

Las 67 explosiones nucleares en los atolones de Bikini y Enewetak -al que pertenece Runit- incluyeron la detonación en 1954 de “Bravo”, una bomba de hidrógeno 1.000 veces más poderosa que la que cayó en Hiroshima y el arma más poderosa jamás detonada por EE.UU.

Y a finales de la década de 1970, más de 4.000 soldados estadounidenses pasaron tres años recogiendo los restos radiactivos depositados en seis de las islas del atolón de Enewetak para colocarlos en el cráter dejado en Runit por la llamada prueba “Cactus” -la explosión de una bomba de superficie de 18 kilotones-, el que fue recubierto por el domo de concreto.

En total, se estima que la estructura que los locales llaman “la Tumba”, recubre al menos 73.000 metros cúbicos de material radioactivo, incluyendo plutonio-239, una de las sustancias más tóxicas del planeta.

Y la cúpula de concreto de medio metro de grosor que sobresale entre los arbustos y palmeras que renacieron en Runit no es el único recuerdo de las brutales detonaciones.

4 de las 40 islas de Enewetak fueron completamente vaporizadas por las pruebas, con cráteres de kilómetros de diámetro remplazando a algunas de ellas.

Y según la radiotelevisora pública australiana ABC, en la actualidad únicamente tres de las islas del atolón son consideradas lo suficientemente seguras para ser habitadas.

Secuelas

“Como todos sabemos, el Pacífico ya fue victimizado antes”, fue como Guterres se refirió a lo ocurrido en el territorio de las Islas Marshall, territorio que solo se independizó completamente de EE.UU. en diciembre de 1990.

“Y las consecuencias (de las pruebas nucleares) han sido bastante dramáticas, en relación con la salud, en relación con el envenenamiento de las aguas en algunas áreas”, reconoció en declaraciones recogidas por la agencia AFP.

De hecho, según ABC, el mismo departamento de Energía de EE.UU. ha prohibido las exportaciones de pescado y pulpa de coco desde Enewetak, por causa de la contaminación.

Y eso también ha forzado cambios en la dieta de los habitantes del atolón, que ahora dependen casi exclusivamente de comida enlatada y procesada “que han generado problemas de salud como la diabetes”.

Parte del problema es que el domo de Runit -que fue concebido como una solución temporal– ya presenta grietas en la superficie, y charcos con líquidos salobres a menudo se forman en el anillo.

Pero EE.UU. también renunció a la idea de sellar el fondo del domo con concreto antes de almacenar el material radioactivo, por considerarlo demasiado costoso, lo que significa que la estructura nunca ha sido realmente capaz de evitar filtraciones.

De hecho, aunque un reporte elaborado en 2013 por el departamento de Energía de EE.UU. encontró que “existe la posibilidad de que las aguas subterráneas contaminadas provenientes del Domo Runit fluyan hacia el entorno marino subterráneo cercano“.

También concluyó que eso no necesariamente se traduciría en un aumento significativo de los niveles de contaminación del área.

Pero esto es porque el área circundante ya está bastante contaminado, como producto de las filtraciones, y por el sencillo hecho de que la operación de limpieza en Enewetak después de las pruebas nucleares recogió menos del 1% del material radioactivo generado.

“El inventario radiológico enterrado debajo del Domo Runit palidece en comparación al inventario actual de radionúclidos en los atolones de la laguna”, se lee en el reporte.

Y aunque el Secretario General de Naciones Unidas no entró a valorar lo que se debe hacer con respecto al domo, Guterres reconoció en Fiyi que la historia nuclear del Pacífico todavía necesita ser debidamente abordada.

“Hay mucho por hacer mucho en relación con las explosiones que tuvieron lugar en la Polinesia Francesa y las Islas Marshall (…) con las consecuencias para la salud, el impacto en las comunidades y otros aspectos”, dijo, sin descartar compensaciones monetarias y otros “mecanismos para permitir que estos impactos se minimicen”.


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