El Mal Burgués, una sátira a la sociedad conservadora y sus malos burgueses (capítulo de regalo)
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Pixaby

El Mal Burgués, una sátira a la sociedad conservadora y sus malos burgueses (capítulo de regalo)

En esta novela el autor convierte al lector en investigador y descubre que han robado los televisores de sus hogares sin que el ladrón dejara alguna pista.
Pixaby
3 de febrero, 2019
Comparte

El Mal Burgués, es la primera novela que escribe Rubén Cantor, escritor queretano que ha dedicado gran parte de su trayectoria profesional a la narrativa.  En el libro cuenta la historia de cómo una ciudad entera, llamada Caradura, amanece con la noticia de que desaparecieron todas las televisiones -por la madrugada-, después de la fiesta del aniversario del pueblo, organizada por el alcalde.

Cantor narra como el pueblo entero colapsa y sale tratando de buscar las televisiones, sin embargo, resulta que solo un televisor queda en el pueblo. Los habitantes organizan bitácoras de toda actividad, guiando al lector a detectar quién hurtó las televisiones.

Al unirse, el pueblo de Caradura, para encontrar las televisiones, comienzan a interactuar y contarse historias que los hace olvidar la búsqueda de las televisiones, provocando que interactúen de nuevo entre ellos.

“En ningún momento de la novela ellos se sienten felices sin la televisión, ellos nunca se olvidan de ella y está ahí, todo el tiempo, permeando sus acciones”, dijo a Animal Político Rubén Cantor, autor de El Mal Burgués.

Caradura, una ciudad como muchas otras

Con influencia de Ibargüengoitia en Cueva y Juan Carlos Onetti con Santa María, Rubén Cantor recrea su propia ciudad con Caradura, un pueblo en el que la mayoría de sus personajes son necios, tontos y al mismo tiempo orgullosos, tal y como resulta ser el significado de esa palabra.

La ciudad de Caradura también es resultado de los cuentos que Cantor escribió en el libro Kafkacóatl, anterior a El Mal Burgués. En esa serie de cuentos, el autor ya tiene presente a la testaruda ciudad.

“Caradura puede ser cualquier ciudad del bajío, puede ser Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes, León. Me gusta crear una comunicación con todos esos escritores de provincia que, como yo, nos vemos obligados a viajar a la Ciudad de México para escribir allá, buscar editoriales y crear contactos”, dijo el autor.

Cantor afirmó que para él, Caradura es una sátira a la sociedad que le permitirle recrear una ciudad ultraconservadora donde, obviamente, la figura de la religión está muy presente, pero “no tenemos una tradición de pueblo y sociedad activa, en El Mal Burgués trato de crear la semilla de esa sociedad civil activa”.

Además de ser su primera novela, la cual tardó tres años en escribir, Rubén narra uno de los hechos que marcaron el inicio de esta obra en 2014, cuando sucedió la desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa.

“Fue algo que, como escritor, me llevó a tener una conciencia social y la novela crea esa conciencia social para hacernos reflexionar como mexicanos y que esta novela sirva para alumbrar y reunir a las personas”.

Ese es el objetivo de la obra, más allá de la diversión es voltear a ver a la otra persona que está a un lado de ellos, familia, amigos, compañeros de trabajo y escucharse entre ellos, platicar y hacer un puente común, “crear comunidad”, como lo describe el autor.

Rubén Cantor Pérez, trabaja en la dirección general de bibliotecas de la Universidad de Querétaro, estudió literatura y desde hace tiempo se dedica a la narrativa. Publicó en 2016 un libro de cuentos que se llama Kafkacóatl bajo el sello de una editorial independiente.

A finales del 2018 publicó su primera novela El Mal Burgués que trabajó en el taller de narrativa con Eduardo Antonio Parra y a partir de ahí, empezó a surgir la novela hasta conseguir que editorial Montea, a través de un concurso lo seleccionaron para publicar la novela.

Rubén Cantor presenta El Mal Burgués el próximo 23 de febrero a las 18:30 horas en Librería Murcielaga de la Ciudad de México, ubicada en Avenida Cuauhtémoc 838, Narvarte Poniente. Si quieres adquirir el libro visita la página de FB de editorial Montea.

Con autorización del autor, Rubén Cantor y Editorial Montea, Animal Político te regala los primeros dos capítulos de El Mal Burgués.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La ingeniosa estrategia de una banda de rock para tocar en medio de la pandemia por COVID

Un par de conciertos en Oklahoma, EU, recurrieron a burbujas inflables individuales para que el evento se pudiera realizar respetando las medidas de distanciamiento social.
25 de enero, 2021
Comparte
Concierto de Flaming Lips

Flaming Lips
Cada burbuja tiene una capacidad máxima de tres personas.

A situaciones complicadas, soluciones ingeniosas.

La respuesta de la banda estadounidense de rock Flaming Lips a la necesidad de mantener la distancia social en tiempos de pandemia ha sido colocar tanto a los músicos como al público dentro de burbujas individuales inflables.

Cada uno de los dos shows, llevados a cabo en Oklahoma, contó con 100 burbujas, con capacidad para hasta tres personas en cada una de ellas.

La ingeniosa idea provino del líder de la banda, Wayne Coyne, quien desde hace tiempo suele “rodar” por entre el público en una de estas cápsulas durante sus conciertos.

Concierto en Glastonbury, en 2010

BBC
Desde hace tiempo que Coyne utiliza la burbuja. En el pasado, lo hacía para rodar por entre el público.

Antes de tocar, Coyne dijo que ir a ver a la banda utilizando este sistema era “más seguro que ir a la tienda de comestibles”.

Cada burbuja estaba dotada de un parlante suplementario de alta frecuencia, para evitar que el sonido se escuchara distorsionado, así como de una botella de agua, un ventilador a pila, una toalla así como un pancarta que indicar necesidades básicas como “Tengo que ir a orinar/hace calor aquí dentro“, para llamar a un asistente de la sala.

Los conciertos estaban planificados originalmente para diciembre, pero en ese momento tuvieron que ser suspendidos por el aumento de casos de coronavirus en Oklahoma.

El éxito del show hace pensar en la posibilidad de que otras bandas puedan replicar la experiencia, siempre y cuando se encuentre una sala adecuada y el público tome las medidas de precaución necesarias.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5nrw3i70k8c

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.