El Mal Burgués, una sátira a la sociedad conservadora y sus malos burgueses (capítulo de regalo)
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El Mal Burgués, una sátira a la sociedad conservadora y sus malos burgueses (capítulo de regalo)

En esta novela el autor convierte al lector en investigador y descubre que han robado los televisores de sus hogares sin que el ladrón dejara alguna pista.
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El Mal Burgués, es la primera novela que escribe Rubén Cantor, escritor queretano que ha dedicado gran parte de su trayectoria profesional a la narrativa.  En el libro cuenta la historia de cómo una ciudad entera, llamada Caradura, amanece con la noticia de que desaparecieron todas las televisiones -por la madrugada-, después de la fiesta del aniversario del pueblo, organizada por el alcalde.

Cantor narra como el pueblo entero colapsa y sale tratando de buscar las televisiones, sin embargo, resulta que solo un televisor queda en el pueblo. Los habitantes organizan bitácoras de toda actividad, guiando al lector a detectar quién hurtó las televisiones.

Al unirse, el pueblo de Caradura, para encontrar las televisiones, comienzan a interactuar y contarse historias que los hace olvidar la búsqueda de las televisiones, provocando que interactúen de nuevo entre ellos.

“En ningún momento de la novela ellos se sienten felices sin la televisión, ellos nunca se olvidan de ella y está ahí, todo el tiempo, permeando sus acciones”, dijo a Animal Político Rubén Cantor, autor de El Mal Burgués.

Caradura, una ciudad como muchas otras

Con influencia de Ibargüengoitia en Cueva y Juan Carlos Onetti con Santa María, Rubén Cantor recrea su propia ciudad con Caradura, un pueblo en el que la mayoría de sus personajes son necios, tontos y al mismo tiempo orgullosos, tal y como resulta ser el significado de esa palabra.

La ciudad de Caradura también es resultado de los cuentos que Cantor escribió en el libro Kafkacóatl, anterior a El Mal Burgués. En esa serie de cuentos, el autor ya tiene presente a la testaruda ciudad.

“Caradura puede ser cualquier ciudad del bajío, puede ser Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes, León. Me gusta crear una comunicación con todos esos escritores de provincia que, como yo, nos vemos obligados a viajar a la Ciudad de México para escribir allá, buscar editoriales y crear contactos”, dijo el autor.

Cantor afirmó que para él, Caradura es una sátira a la sociedad que le permitirle recrear una ciudad ultraconservadora donde, obviamente, la figura de la religión está muy presente, pero “no tenemos una tradición de pueblo y sociedad activa, en El Mal Burgués trato de crear la semilla de esa sociedad civil activa”.

Además de ser su primera novela, la cual tardó tres años en escribir, Rubén narra uno de los hechos que marcaron el inicio de esta obra en 2014, cuando sucedió la desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa.

“Fue algo que, como escritor, me llevó a tener una conciencia social y la novela crea esa conciencia social para hacernos reflexionar como mexicanos y que esta novela sirva para alumbrar y reunir a las personas”.

Ese es el objetivo de la obra, más allá de la diversión es voltear a ver a la otra persona que está a un lado de ellos, familia, amigos, compañeros de trabajo y escucharse entre ellos, platicar y hacer un puente común, “crear comunidad”, como lo describe el autor.

Rubén Cantor Pérez, trabaja en la dirección general de bibliotecas de la Universidad de Querétaro, estudió literatura y desde hace tiempo se dedica a la narrativa. Publicó en 2016 un libro de cuentos que se llama Kafkacóatl bajo el sello de una editorial independiente.

A finales del 2018 publicó su primera novela El Mal Burgués que trabajó en el taller de narrativa con Eduardo Antonio Parra y a partir de ahí, empezó a surgir la novela hasta conseguir que editorial Montea, a través de un concurso lo seleccionaron para publicar la novela.

Rubén Cantor presenta El Mal Burgués el próximo 23 de febrero a las 18:30 horas en Librería Murcielaga de la Ciudad de México, ubicada en Avenida Cuauhtémoc 838, Narvarte Poniente. Si quieres adquirir el libro visita la página de FB de editorial Montea.

Con autorización del autor, Rubén Cantor y Editorial Montea, Animal Político te regala los primeros dos capítulos de El Mal Burgués.

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#YoSoyAnimal

Por qué está aumentando tanto el precio de los alimentos en todo el mundo (y qué se puede hacer contra su impacto)

Este sábado es el Día Mundial de la Alimentación y coincide con un momento de inseguridad alimentaria "catastrófica y sin precedentes", tal como ha advertido Naciones Unidas.
16 de octubre, 2021
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El Día Mundial de la Alimentación se celebra este sábado en medio de una advertencia de Naciones Unidas sobre el nivel “catastrófico y sin precedentes” de inseguridad alimentaria y el temor a un mayor aumento del precio de la comida a nivel mundial.

“Cerca de medio millón de personas están experimentando condiciones de hambruna en Etiopía, Madagascar, Sudán del Sur y Yemen. En los últimos meses, las poblaciones vulnerables en Burkina Faso y Nigeria también han sido sometidas a estas mismas condiciones”, dijo la ONU en un comunicado.

El organismo llamó a destinar inmediatamente fondos para ayudar a 41 millones de personas en varios países en peligro de una hambruna.

Según la organización benéfica con sede en el Reino Unido The Hunger Project, 690 millones de personas en todo el mundo viven con hambre crónica, 850 millones están en riesgo de pobreza debido a covid-19.

De esos 690 millones, el 60% son mujeres.

Aquí analizamos lo que el alza en el precio de los alimentos significa para todos y qué alternativas se están considerando para ayudar a reducir la pobreza alimentaria.

Pero antes que nada, te explicamos el porqué de ese incremento.

¿Por qué suben los precios?

alimentos

Getty Images
La pandemia ha incrementado el precio de los alimentos.

El gigante internacional de alimentos Kraft Heinz advirtió esta semana que la gente tendrá que “acostumbrarse a precios más altos de los alimentos” como resultado de la inflación “generalizada” posterior a la pandemia.

La doctora Sarika Kulkarni, fundadora y fideicomisaria de Raah Foundation, con sede en Bombay, India, está de acuerdo con la opinión de Miguel Patricio, el jefe de Kraft Heinz, de que los precios de los alimentos se mantendrán altos.

Kulkarni y la Fundación Raah han estado trabajando para lograr una vida mejor, más saludable y más feliz para las comunidades indígenas de la India.

Durante la pandemia, muchos países vieron caer la producción de materias primas, desde cultivos hasta aceites vegetales.

Las medidas para controlar el virus y la enfermedad limitaron la producción y distribución.

A medida que se ha ido recuperando la oferta, muchas economías no han podido ajustarla a la demanda, lo que ha llevado a un alza de los precios.

El aumento de los costos salariales y energéticos se han sumado a la carga a la que se enfrentan los fabricantes.

“Los precios son una correlación directa de la demanda y la oferta”, explica Kulkarni, experta en alivio de la pobreza.

“Mientras que la población aumenta y la demanda de alimentos se incrementa continuamente, la cantidad de hectáreas bajo cultivo está disminuyendo debido a múltiples desafíos y problemas que incluyen la disponibilidad de agua, el deterioro del suelo y su calidad, el cambio climático y el aumento de casos de variaciones climáticas extremas, el desinterés de las nuevas generaciones en la agricultura como ocupación, etc.”.

“Los agricultores enfrentan diversos retos que se reflejan en el precio de los alimentos, que continúa aumentando”, agrega.

“Sexo a cambio de comida”

manos con alimentos

Getty Images

Según el subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, Martin Griffiths, “cuando finalmente se abre la puerta la hambruna, se vuelve viral de una manera en la que otras amenazas quizás no lo hacen”.

Las mujeres y las niñas son particularmente vulnerables como resultado del aumento de la pobreza y el aumento de los precios de los alimentos.

“Las mujeres nos hablan de las medidas desesperadas que deben tomar para encontrar con qué alimentar a sus familias, incluido el intercambio de sexo por comida, el recurrir a matrimonios precoces e infantiles, como escuché hace poco cuando estuve en Siria”, recordó.

Algunos de los que más inseguridad alimentaria sufren a nivel mundial son los pequeños agricultores, dice Karen Hampson, gerente de Desarrollo de Programas en Farm Radio International.

“El aumento actual del precio de los alimentos es un arma de doble filo para ellos”, le apuntó a la BBC.

“Por un lado, las familias campesinas necesitan comprar los alimentos que no pueden cultivar, por lo que sus costos aumentan o su acceso a los alimentos disminuye, lo que genera hambre y desnutrición”, explicó.

Y “por otro, al menos en teoría, el alza del precio de los alimentos debería significar más ingresos por los productos que venden”.

“Sin embargo, en la mayoría de los casos, el aumento de los precios de los alimentos no parece traducirse en más ingresos para los agricultores, especialmente para los de pequeña escala en África”.

Como señala la doctora Kulkarni, la pobreza es directamente proporcional a los precios; a medida que la pobreza aumenta, desafortunadamente los precios también aumentan, destruyendo los pequeños presupuestos que tenían.

“El alza del precio de los alimentos está causando desnutrición, hambre y muchos otros desafíos relacionados con la salud para las comunidades más pobres. Las está atrapando en un círculo vicioso de hambre, mala salud y pobreza”.

Development Initiatives es una organización global que aprovecha el poder de los datos y la evidencia para tratar de acabar con la pobreza, reducir la desigualdad y aumentar la resiliencia, y su director ejecutivo, Harpinder Collacott, está de acuerdo con Kulkarni.

“La pobreza extrema en particular se calcula sobre la base de los ingresos necesarios para satisfacer las necesidades básicas, y la comida es una proporción significativa de eso”, explica.

“Si el costo de esos alimentos aumenta, cada vez más gente no puede satisfacer sus necesidades básicas, lo que significa que es empujada a la pobreza extrema o por debajo de la línea de pobreza extrema”, agrega.

¿Qué se puede hacer?

Para hacer frente al impacto del alza del precio de los alimentos, los habitantes de los países desarrollados pueden optar por evitar los artículos de lujo, pasar menos vacaciones en el extranjero o incluso administrar cuidadosamente su presupuesto.

En los países subdesarrollados, como se mencionó anteriormente, no todos tienen esas alternativas y hay quienes están desesperadas que a menudo se ven obligados a comerciar sexo por comida, tal como ya mencionamos.

La ONU, los organismos regionales y los gobiernos respectivos pueden adoptar enfoques convencionales para sacar a las personas de la pobreza, para enfrentar el desafío del aumento de los precios de los alimentos. Y muchas organizaciones benéficas de todo el mundo se están centrando en métodos innovadores.

“La asistencia alimentaria y de medios de subsistencia debe prestarse en conjunto”, dice el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Qu Dongyu.

“Apoyar los sistemas agroalimentarios y brindar asistencia a largo plazo allana el camino hacia la recuperación más allá de la supervivencia y aumenta la resiliencia. No hay tiempo que perder”, dijo.

Maria Mchele y agricultores en Tanzania

Susuma Susuma
Los programas de radio ayudan a educar para sacar mejor provecho de la tierra y los recuersos naturales.

Pero Collacott le dijo a la BBC que la pobreza alimentaria no se resolverá solo con más dinero.

“Necesitamos una reforma radical de los sistemas y estructuras que mantienen a la gente en la pobreza”, señala.

“Necesitamos un esfuerzo global, de todos los gobiernos, instituciones, empresas y ONG, que coloque a las personas más pobres en el centro de su enfoque para cambiar el status quo y cree un sistema global que no deje a las personas atrás”.

Según Kulkarni, lo que se necesita es impulsar la agricultura climáticamente inteligente, aumentar la adaptabilidad al cambio climático como la mejora de la capacidad de recolección y almacenamiento de agua de lluvia, bajar el precio de las semillas y otras materias primas relacionadas con la agricultura, alentar a los agricultores a que reserven lo que necesitan para el autoconsumo y obtengan ingresos vendiendo el resto.

En los últimos siete años, la Fundación Raah les ha garantizado agua a 105 aldeas, por lo que más de 30.000 habitantes han tenido acceso a ella durante todo el año.

“Hemos estado alentando a los jóvenes a que se dediquen a la agricultura como una ocupación de tiempo completo, proporcionándoles los incentivos necesarios y creando corredores agrícolas para garantizar que la agricultura enfocada genere mejores rendimientos y, por lo tanto, ingresos”, dice Kulkarni.

Según Hampson, una de las causas de la pobreza alimentaria es que los hogares rurales de los países en desarrollo no tienen un acceso adecuado a información sobre precios en diferentes mercados, por lo que no pueden negociar muy bien con distribuidores y mayoristas; o sobre prácticas mejoradas o clima localizado.

Farm Radio International, una ONG canadiense, utiliza la radio interactiva para responder a las necesidades de comunicación e información de los pequeños agricultores del África subsahariana.

“Los programas de radio agrícolas pueden cambiar eso ofreciendo consejos sobre cómo obtener mejores precios por sus productos u otra información precisa y oportuna”, le dijo Hampson a la BBC.

“Por ejemplo, en un proyecto reciente sobre servicios climáticos en Tanzania, el 58% de los oyentes calificaron su conocimiento de cómo usar información meteorológica para mejorar su agricultura como ‘mejor’ después de escuchar los programas de radio, y el 73% informó que habían mejorado sus prácticas de deshierbar después de escuchar los programas de radio “, agregó.

¿Ahora que?

mujeres tomando notas

Susuma Susuma

Si bien es posible que personas de todo el mundo, tanto en los países desarrollados como en desarrollo, se pregunten cómo enfrentar el aumento del precio de los alimentos, los activistas expresan su esperanza de que se pueda evitar una crisis, siempre que los líderes del mundo adopten medidas rápidas y mesuradas.

“Personalmente, diría que siempre hay esperanza”, dice Hampson.

Pero solo si “escuchamos a mujeres, hombres y jóvenes agricultores, les dejamos liderar y escuchar sus preocupaciones, los incluimos en los diálogos de políticas y apoyamos sus esfuerzos, ya sea a través de cooperativas, grupos de agricultores y de mujeres o la innovación”.

Agrega que hay que “centrarse en la respuesta al cambio climático y apoyar especialmente a los grupos marginados y responder a sus necesidades: igualdad de acceso a los mercados, acceso al crédito, acceso a la información “.

La doctora Kulkarni expresa una opinión similar: “Tenemos esperanza, ya que todavía hay tiempo para abordar las brechas tal como se conocen e identifican”.

Pero advierte: “Si seguimos ignorándolas, podríamos tener un problema y la esperanza podría desvanecerse”.


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