Estancias Infantiles ayudan a madres con su empleo, aunque el programa tiene debilidades: Coneval
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Estancias Infantiles ayudan a madres con su empleo, aunque el programa tiene debilidades: Coneval

El Consejo Nacional de Evaluación documentó efectos positivos para beneficiarios, pero también que el subsidio pudo darse a estancias que no lo requerían.
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8 de febrero, 2019
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El programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras (PEI) contribuye a mejorar las condiciones de acceso y permanencia en el mercado laboral de madres, padres solos y tutores, aunque también tiene debilidades en cuanto a la asignación de recursos, señaló el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en su análisis sobre este programa para el ciclo 2017-2018.

Al hacer un seguimiento y supervisión del ejercicio de recursos, un 93.9% de los beneficiarios consideró que el programa les brinda la posibilidad de contar con empleo, salud mental, salud física e ingresos monetarios.

El 96.5% consideró que la atención y cuidado tuvo un impacto positivo en el desarrollo del lenguaje de los niños, 97.5% observó una mejora en su desarrollo motriz, y 96% dijo que los menores desarrollaron mejores habilidades sociales. Todos estos datos están basados en un estudio que realizó, sobre el programa, el Instituto Nacional de Salud Pública en 2011. Entre los indicadores más actuales que se presentan en la evaluación del Coneval está el Índice de Satisfacción con la calidad en los servicios de cuidado infantil en estas estancias, que de 2014 a 2017 se ubicó entre 92 y 97 puntos de 100 posibles.

Leer: Mujeres cuidadoras atienden a 42 millones de personas dependientes; el Estado no reconoce su trabajo

Al cierre de la Cuenta Pública 2017, los indicadores de resultados registraron un avance adecuado con un cumplimiento superior al 90%; sobresale que, en promedio, las madres y padres beneficiarios contaron con 34 horas a la semana para acceder al mercado laboral, permanecer en su empleo o, en su caso, estudiar.

Debilidades del programa

Sin embargo, el Coneval también documentó que respecto a los subsidios otorgados en el componente de Impulso a los Servicios de Cuidado y Atención Infantil, considerados para quienes desean poner en marcha uno de estos centros, “el apoyo podría otorgarse a beneficiarios que en ausencia del recurso bien podrían financiar la instalación y operación de la estancia”.

El PEI contempla dos modalidades de apoyo: a las madres y padres solos para el pago de los servicios de las estancias infantiles, por 900 pesos mensuales por niña o niño de entre 1 a 3 años 11 meses; o 1,800 si presenta alguna discapacidad, y en este caso se consideran a niñas y niños de entre 1 a 5 años 11 meses. La segunda forma de apoyo es para el impulso a los servicios de cuidado y atención infantil, dirigido a personas físicas o morales que deseen establecer y operar una estancia.

El monto inicial de apoyo es de hasta 70,000 pesos para la adecuación del espacio, la compra de mobiliario, el pago de la Póliza de Seguro de Responsabilidad Civil y Daños a Terceros, y para gastos relacionados con la elaboración de un Programa Interno de Protección Civil. Es en este segundo subsidio donde el Coneval advirtió que pudo haberse otorgado a quien no lo requiere.

Entre las debilidades del programa, el organismo también señaló que los criterios de elegibilidad no eliminan los incentivos que podrían tener los solicitantes para falsear información sobre su condición laboral, y sobre el ingreso del hogar y así lograr ser acreedores al apoyo.

Además, el programa no contempla un esquema de seguimiento de la calidad de los trabajos a los que accedieron los beneficiarios, ni tampoco evalúa si aquellos que ya laboraban pudieron mejorar su empleo o ingreso.

Al considerar dentro de sus criterios de focalización el nivel de percepción monetaria de las madres y padres solos, y favorecer a aquellos de hogares que no rebasan la línea de bienestar, se podría haber alentado a los beneficiarios a trabajar menos horas para tener una remuneración menor y así conservar el subsidio del servicio.

Hasta diciembre de 2018, el PEI tenía cobertura nacional. En 2017 tuvo presencia en poco más del 50% de los municipios del país. A través de 9,399 estancias infantiles proporcionó el servicio de cuidado y atención a 310,968 madres y padres solos, y atendió a un total de 327,854 niños y niñas.

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Las entidades federativas con el mayor número de beneficiarios son: Estado de México (12.2%), Veracruz (7.2%), Puebla (5.6%), la Ciudad de México (5.5%) y Jalisco (5.32%). Desde su creación en 2007, el PEI ha beneficiado a 1,825,394 madres y padres solos y ha atendido a 2,174,415 niñas y niños.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF), en diferentes informes que citó el diario Reforma en su edición del 7 de febrero, ha señalado deficiencias en la operación del programa de Estancias Infantiles, como falta de personal capacitado, carencias en instalaciones y mobiliario, fallas en la comprobación de recursos ejercidos, y que el gobierno no medía correctamente cómo ayuda a las familias mexicanas a mejorar su condición socioeconómicas, y el desarrollo de los menores.

Partidos de oposición y diferentes organizaciones se oponen al recorte del presupuesto de las Estancias Infantiles, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, mientras la administración federal ha señalado que cambiará el esquema de distribución de recursos, para otorgarlos directamente a las familias y no a las estancias, y así evitar la presunta ejecución irregular del gasto que presuntamente existía.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg

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El país superpoblado del Pacífico Sur que será inhabitable en menos de 15 años

El pequeño archipiélago en medio del Pacífico no es la única nación que podría desaparecer en las próximas décadas. Otros países como Maldivas y Tuvalu también están en peligro.
21 de enero, 2020
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Perdido en medio del océano Pacífico, las islas que conforman el archipiélago de Kiribati están en peligro de desaparecer debido a la subida del nivel del mar vinculada al cambio climático.

Este archipiélago, conformado por 33 islas de las cuales solamente 20 están habitadas, tiene una extensión de 811 kilómetros cuadrados, menor que la de ciudades como Londres o Ciudad de México.

Pero en algunas partes la densidad de su población es extrema. Como en el atolón de Tarawa, donde reside más de la mitad de los habitantes de esta nación.

No es solo uno de los países más pequeños y aislados del mundo, también uno de los vulnerables al aumento de las temperaturas.

De hecho, se espera que sus islas sean sepultadas por el océano dentro de 10 o 15 años, dejando sin hogar a las más de 100.000 personas que hacen vida en ellas.

El futuro incierto de sus habitantes ha hecho que muchos se pregunten qué pasará con todas estas personas una vez que el Pacífico haya reclamado sus hogares.

Durante años, las autoridades kiribatianas han estado alertando a líderes mundiales sobre la difícil situación de su nación, cuyos residentes pronto se verán obligados a abandonar su tierra natal.

Y según un estudio de la Environmental Justice Foundation (EJF) realizado en 2017, el cambio climático creará la mayor crisis de refugiados que haya visto el mundo en la próxima década.

Tarawa.

Getty Images
Tarawa, la capital, pasó de tener poco más de 1.600 habitantes en 1947 a más de 50.000 en la actualidad.

Refugiados climáticos

Kiribati depende económicamente de las exportaciones de copra y cocos, la pesca, la ayuda exterior y las remesas enviadas por sus trabajadores en el extranjero.

Debido a la precariedad de su economía, pero también a condiciones climáticas y ambientales, este pequeño país comparte los mismos problemas que muchas naciones en desarrollo, como dificultades para proporcionarles agua, comida y servicios a sus habitantes.

Esto ya ha hecho que ciudadanos kiribatianos generen solicitudes de asilo por motivos medioambientales en otros países.

Ioane Teitiota, un kiribatiano que pudo haberse convertido en el primer refugiado víctima del cambio climático en el mundo, emprendió durante cuatro años una batalla legal contra el gobierno de Nueva Zelanda tras solicitar refugio en ese país en 2013, alegando que su vida y la de su familia estaban en peligro.

Una vivienda en Kiribati parcialmente bajo el agua.

Getty Images
Estudios aseguran que el cambio climático podría crear la mayor crisis de refugiados que haya visto el mundo en la próxima década.

Pero las autoridades neozelandesas rechazaron su solicitud indicando que “el aumento del nivel del mar puede hacer que la república de Kiribati sea inhabitable en un plazo de 10 a 15 años, como lo señala (Teitiota), (pero) este tiempo podría permitirle a la República de Kiribati intervenir, con la asistencia de la comunidad internacional, para tomar medidas destinadas a proteger y, cuando sea necesario, reubicar a su población”.

En su discurso, Teitiota mencionó problemas como la sobrepoblación de Tarawa Sur -que ha hecho que la violencia y la inseguridad aumenten- además de la escasez de agua potable y la erosión,

Esto no evitó que el hombre fuera deportado de Nueva Zelanda en septiembre de 2015.

Panorámica de Kiribati.

Getty Images
Kiribati alberga la reserva marina más importante del Pacífico Sur.

Sobrepoblación

Tarawa Sur es la capital de Kiribati y su población pasó de poco más de 1.600 en 1947 a más de 50.000 en la actualidad, el éxodo de personas hacia esta localidad se ha debido principalmente a que otras islas de la nación se volvieron inhabitables por la subida del nivel del mar.

Esto la ha convertido en uno de los lugares más densamente poblados de la Tierra.

Si bien en Kiribati llueve frecuentemente, los tanques necesarios para recolectar agua de lluvia son escasos.

Y gran parte de la población local depende de acuíferos para beber agua y la existencia de estos también está en peligro.

“Si el agua de mar llegara a la cima, tendría un efecto inmediato y catastrófico, causando salinidad durante 15 meses a dos años; esto podría hacer que el agua no se pueda beber”, le explicó Peter Sinclair, asesor de recursos hídricos de la Comunidad del Pacífico a la BBC en 2014.

La deportación de Ioane Teitiota es ilegal para la ONU

Ioane Teitiota.

Getty Images
Ioane Teitiota pudo haberse convertido en el primer refugiado víctima del cambio climático en el mundo.

Pero en lo que fue una decisión histórica, el Comité de Derechos Humanos consideró ilegal que gobiernos devuelvan a personas a países donde, debido a los efectos del cambio climático, se exponen a factores que pueden poner en peligro sus vidas o puedan ser sometidas a un trato inhumano o degradante.

También sostuvo que “los efectos del cambio climático en estados receptores pueden exponer a las personas a una violación de sus derechos”.

Para Kate Schuetze, investigadora sobre Oceanía de la organización Amnistía Internacional, la decisión “sienta un precedente global“,

“El mensaje es claro: no es preciso esperar a que los Estados insulares del Pacífico desaparezcan bajo las aguas para comenzar a cumplir con la obligación de proteger el derecho a la vida”, explica.

Otras naciones también están en peligro

Esta resolución del comité sugiere que las futuras denuncias podrían prosperar cuando haya suficiente evidencia de que los efectos del cambio climático en los países afectados pueden “exponer a las personas a una violación de sus derechos”.

Maldivas.

Getty Images
Otras naciones como Maldivas también están en peligro de volverse inhabitables.

Estados como Kiribati y Tuvalu solo están a un par de metros sobre el nivel del mar, por lo que Schuetze cree que su población “está expuesta a graves impactos climáticos, como el acceso limitado a tierras habitables, agua potable y medios de subsistencia”.

Por tal razón, según ella, los gobiernos deben tener en cuenta esta peligrosa realidad y la amenaza inminente que el calentamiento del planeta supone para las vidas y los medios de subsistencia de los pueblos del Pacífico”.

Kiribati también alberga la reserva marina más importante del Pacífico Sur.

Pero la decoloración severa y frecuente de sus corales debido al calentamiento global en los océanos dificulta la reproducción de los arrecifes en la zona, lo que empeora aún más los peligros del aumento del nivel del mar.

Aunque las islas del Pacífico se encuentran entre los emisores más pequeños de gases de efecto invernadero, sufren desproporcionadamente las consecuencias del cambio climático.

Y la falta de acción de varios países de participar en debates ambientales podría dar paso a que no solo Kiribati desaparezca, sino otras naciones como Maldivas y Tuvalu.


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