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Archivo / Cuartoscuro

Morena abre la puerta del Senado a grupos antiaborto

Impugnado por las senadoras Patricia Mercado y Martha Lucía Micher, el Comité de Salud se deslindó del foro convocado por el senador de Morena, Américo Villarreal, con grupos conservadores antiderechos.
Archivo / Cuartoscuro
Por Claudia Ramos
14 de febrero, 2019
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¿Cuál es la postura del presidente ante la despenalización del aborto? ¿Por qué no apoyar lo que dice la cartilla de Alfonso Reyes en relación al matrimonio y a la familia? ¿Hasta dónde va a llegar el respaldo del gobierno para cuidar, proteger y respetar los derechos fundamentales “que no están sujetos a discusión”, como es la protección a la familia y a la vida desde la concepción?

Cada una de las tres preguntas fue festejada por aplausos y gritos de apoyo a sus exponentes. Concluía el foro “México Unido por los Valores y la Familia” en el Senado de la República, con la participación de José Agustín Ortiz Pinchetti, miembro del Comité para la Creación de la Constitución Moral propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador. El auditorio Octavio Paz reportaba lleno total. Quién se iba a imaginar que la “Cuarta Transformación” juntaría -en menos de tres meses- a tantos integrantes de grupos conservadores antiderechos para que tuvieran una voz en la Cámara Alta, expresó en su participación el senador de Morena y convocante del foro, Américo Villareal. El matiz antiderechos es de las organizaciones integrantes de la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir, porque el legislador jura que ser antiabortistas, pro vida y pro familia tradicional los hace defensores de los derechos humanos.

Ortiz Pinchetti escuchó las interrogantes sin inmutarse, luego de haber sido interpelado en varias ocasiones durante su participación, sobre todo por una asistente que consideró “nefasto” que el empoderamiento de las mujeres sea “el gran acontecimiento que está cambiando al mundo”. Las mujeres han dejado de tener hijos para desarrollarse profesionalmente, elaboró el maestro. “¡Los hijos son bendiciones!”, respondió en un grito la señora. “Sí, pero ocho hijos son demasiadas bendiciones”, concedió el ponente. Risas en el auditorio.

Leer: Comisión de Salud del Senado organiza foro con grupos conservadores antiderechos.

Así que cuando al final de su participación Ortiz Pichetti permitió que le hicieran tres preguntas, tenía lista la misma respuesta: “Andrés Manuel es un católico practicante, respetuoso de las distintas formas de pensar. Y la postura adecuada es separar claramente el ámbito de la religión del ámbito laico. Lo dice Alfonso Reyes, nuestra moral es una moral cristiana que se puede manifestar y expresar en conceptos éticos. Lo que no se quiere es que se vuelva forzoso un criterio religioso y se imponga a los demás grupos”.

Su no podemos forzar nada se perdía entre las acusaciones de “Ah, pa’ cristiano”, que le soltaban cada tanto dos señoras sentadas en los asientos de en medio del auditorio. “Las costumbres de una sociedad pueden ser buenas o malas, pero nadie puede imponer jurídicamente o como una obligación el comportarse en una forma o en otra”, reiteraba, ante la creciente inconformidad de los oyentes. Intentó que quedara claro que se puede estar de acuerdo o no con los principios morales, pero que nunca se plantearían como gobierno imponerlos porque no depende de ellos. No tuvo mucho éxito. “Soy básicamente liberal y me considero a mí mismo cristiano y no podría yo endosar una propuesta para hacer obligatorias las normas que señala la religión”. El auditorio estalló en protestas.

Ortiz Pinchetti dio por concluida su participación con la certeza de que el gobierno de López Obrador “no puede imponer normas que nosotros consideramos éticas y morales como si fueran normas jurídicas. Eso no es posible y creo que todos estaríamos en contra de que en un sentido o en otro se impusieran estas normas a la población”. Inconformes quedaron los asistentes al evento, para quienes “el nivel de abuso, de pobreza, de violencia y de desigualdad” tiene su razón de ser en “la destrucción de la familia tradicional y en la propagación de la cultura de la muerte financiada por ciertos grupos y ONG”, a juzgar por el aplausómetro de las preguntas que se hicieron.

No obstante, un aliado insospechado los hizo retirarse esperanzados del evento: el senador Villarreal, quien convocó al foro en nombre de la Comisión de Salud del Senado sin contar con la autorización para hacerlo.

Senador, ¿por qué organizar un foro con grupos conservadores antiderechos?, cuestionó esta reportera.

¿Grupos… qué?

Conservadores antiderechos.

La intención de este foro es un foro de formación e información, para que cuando sea el momento oportuno de verlo en el aspecto legislativo tengamos una forma consciente de tomar una decisión, no guiada únicamente por una circunstancia de emoción sin el uso de la razón.

Oiga, ¿pero no va eso en contra de los principios que postula su partido al ser de izquierda?

Pues yo no entiendo de acentuaciones de izquierda o derecha en relación de la presencia de los derechos humanos; yo creo que eso no tiene ni derecha ni izquierda.

Morena siempre se ha manifestado como la verdadera izquierda de este país, y los principios de la izquierda son justo opuestos a lo que se planteó aquí hoy.

El derecho humano al derecho a la vida creo que es una circunstancia que debemos de ver y respetar. No he oído yo ninguna promulgación por parte de Morena que estemos a favor de privar de la vida en ninguna etapa de su desarrollo de la misma.

¿Está usted diciendo que Morena está a favor de lo que se ha planteado aquí, de defender la vida desde la concepción?

De defender los derechos humanos y que tendremos que discutir en una situación del grupo parlamentario, en un diferencia de opiniones y en una expresión de un parlamento abierto, cuáles son los planteamientos y las realidades de este momento histórico que estamos teniendo, para tomar una decisión en una democracia participativa.

¿Y en esos principios democráticos no hubiera sido mejor convocar a un foro donde estuvieran las dos posiciones y no sólo una?

Estamos abiertos y vamos a hacer próximamente otros foros en el otro sentido y creo que hay las expresiones también de otros participantes que están en otras posiciones y están defendiéndose.

Para el senador Américo Villarreal, el foro “sirvió para darle voz a gente que no había tenido la oportunidad de participar y ser escuchada” y cuya aportación permitirá “reconstruir el tejido social” que dará pie a lo que llaman Cuarta Transformación. No obstante, su intervención al clausurar el evento por poco y provoca que le retiraran el apoyo, al afirmar que “no son los valores los que nos van a sacar a adelante (¿ah, nooo?, se sofocaron algunas asistentes)”, sino “las virtudes, la práctica de esos valores”. “Aaaah”, respiró el respetable público. El auditorio se volcó en aplausos.

Con permiso de quién

Mientras el senador Villarreal conminaba a sus convocados a seguir “replicando” el mensaje con “ese espíritu de ánimo”, en la Comisión de Salud ya lo esperaban las senadoras Martha Lucía Micher, de Morena, y Patricia Mercado, de Movimiento Ciudadano, ambas veteranas defensoras del derecho de la mujer a decidir.

Ni bien se había incorporado Villarreal a la sesión de la comisión, después de clausurar el evento que desairaron sus compañeras legisladoras, cuando Micher soltó su molestia por organizar el foro en nombre de la comisión sin contar con la aprobación de todos.

“Si no ha sido autorizado por el pleno, entonces lo organiza el senador. Pero que en nombre del Senado, en nombre de la Comisión de Salud, vengan aquí personas con una propuesta contraria absolutamente, que no aparece en ningún lugar de la Ley General de Salud, a mí me parece muy preocupante.

“No comparto a nadie de los que vinieron al foro, a ninguno, ni a su ideología. Tengo un gran respeto por sus personas, pero la manera en que se expresaron es realmente ofensivo. Que en Estados Unidos están asesinando a niños, ¿qué tiene qué venir a decirlo esa gente aquí, y por qué les tenemos que abrir las puertas?, ¿de qué se trata? No tiene nada que ver con el tema de los valores y si aquí se va a disfrazar un foro de antiderecho a decidir, antiderechos sexuales y reproductivos, pues díganlo: propuesta de grupos en contra del derecho a decidir de las mujeres, entonces ya nos entendimos. Pero traer a conferencistas para hablar del valor de la vida, para que luego empiecen a darle una vuelta a su conferencia… que dice uno ‘bueno, pero qué es esto’”.

Micher y Mercado coincidieron en que el senador Villarreal tenía derecho a convocar al foro, siempre que fuera a título personal.

“Qué bueno que quienes organizaron y el senador Américo así piensen. Yo lo respeto”, indicó Micher. “Aquí nadie tiene por qué vetar a nadie. Que quieren venir a hablar los pro vida, el grupo de padres y madres de familia que no quieren educación sexual para sus hijos e hijas -que son este grupo que vino-; que no quieren que se hable de los anticonceptivos y ni del aborto -que es ese grupo que vino-; que no quieren que haya una estrategia en favor de la prevención del embarazo adolescente -que es la ideología del grupo que vino-, pues tráiganlos. Pero no en mi nombre. NO-EN-MI-NOMBRE y bajo ninguna justificación.

“Yo sí estoy muy molesta y lo he expresado en mi grupo parlamentario y en esta reunión, porque pareciera que yo estoy avalando esto. Y a mí se me vino una avalancha de compañeras en defensa de salud diciendo cómo estás organizando eso, y tuve que decir perdónenme, compañeras, no debo haber asistido a la reunión -yo pasé por la faltista- donde se debe haber aprobado ese foro, discúlpenme. N’ombre, nunca se aprobó, ya lo revisé. Y me parece que nos debemos dar un trato bien amable, bien afable, porque no estoy de acuerdo con nada de lo que se dijo en ese foro. Con nada. Y además son grupos que hablaron en contra del presidente de la República toda la campaña. A lo mejor ustedes ni lo saben, pero a eso se dedicaron todo el tiempo. Y ahora resulta que les abrimos las puertas”.

Mercado coincidió con Micher en acordar reglas claras para futuras convocatorias a foros o eventos, a fin de que no se repitan debates con una sola postura que dejan mal parada a la comisión y al Senado.

“Se vale organizar cosas, la cuestión es cómo tomamos las decisiones. No vamos a coartarle la libertad a nadie, puede traer cualquier tipo de ponente, aunque todo tiene su límite, pero no es esta la discusión en este momento. Con esa regla vamos a estar muy bien todos y se va a generar extraordinarios debates científicos, de expertos, de todo el conocimiento y la experiencia en este Senado, que es lo que la gente quiere. Porque además ya estamos en vitrina y todo lo que hacemos se oye, se dice, se ve en tiempo real, y afortunadamente los ciudadanos nos siguen. Hay que tomar ese acuerdo para que no haya confusión”.

El presidente de la Comisión, el también morenista Miguel Ángel Navarro, ofreció junto con Villarreal una disculpa a las senadoras “por el agravio” de que se convocara a nombre de la Comisión de Salud un evento que era a título personal, y que por lo tanto contó con todo el apoyo logístico e institucional del Senado para realizarlo.

En desagravio acordaron convocar próximamente a otro foro, ahora titulado “México unido por la salud para todas la personas”, propuesto por Mercado y en el cual participarán el relator especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental de la ONU, Dr. Dainius Puruas; la representante de ONU Mujeres México, Belén Sanz; la presidenta de CONAPRED, Alejandra Haas; la directora del Instituto Nacional de Psiquiatría, María Elena Medina-Mora; el comisionado nacional de la CONBIOÉTICA, Dr. Manuel Ruiz de Chávez; el representante de la OMS/OPS en México, Cristian Roberto Morales, además de investigadores del Laboratorio Nacional Diversidades, del Instituto de Investigaciones Filosóficas, de la Facultad de Medicina de la UNAM, y del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, todos de la UNAM, así como a organizaciones civiles que trabajan en la atención de la salud mental en México.

Después de este foro quedará más claro cuáles son los derechos fundamentales que deben ser protegidos y por qué no son los de la familia tradicional ni la vida desde la concepción, de acuerdo con el programa.

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Cuál es el poder de los narcos mexicanos en Colombia

La presencia de narcos mexicanos en Colombia no es nueva, pero sí las estrategias que usan para adaptarse a las condiciones del país. Los emisarios de los carteles de México no buscan fomentar la guerra entre organizaciones colombianas, solo abaratar costos.
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18 de julio, 2019
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“Son sujetos foráneos con un acento raro, como el de las novelas”.

Así describieron algunos pobladores de áreas de cultivo de coca a los emisarios de los cárteles de droga mexicanos llegados a Colombia, según un informe reciente de la Defensoría del Pueblo.

La presencia de narcos de México en el país no es nueva, pero por diferentes razones su influencia ha crecido en los últimos años.

Ellos no necesitan traer sus ejércitos ni instalarse en grandes extensiones de terreno.

Llegan a Colombia, identifican a las organizaciones que les pueden ofrecer lo que buscan (cocaína, logística de traslado de la mercancía o seguridad), las contratan, pagan y se van.

Actúan como empresarios y aprovechan que, desde que en Colombia se terminó la era de los grandes cárteles, el negocio se ha atomizado.

Submarino de cocaína

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Este sumergible, confiscado en 2018, iba a trasladar cocaína colombiana comprada por mexicanos.

Otro factor determinante y más reciente es que ya no está la exguerrilla de las FARC como regulador en varios territorios que ahora se han convertido en zonas de disputa entre bandas criminales, paramilitares y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Su inmensa capacidad económica les da la ventaja decisiva para contratar a las organizaciones colombianas, exigirles un producto de calidad e imponerles plazos de entrega.

La Defensoría del Pueblo no es la única entidad que ha advertido del incremento de la influencia de los narcos provenientes de México, la Fiscalía y el gobierno también lo han hecho y señalan que su presencia está en al menos 10 de los 32 departamentos de Colombia.

La transición

Para los cárteles de Cali y Medellín, los mexicanos eran sobre todo sinónimo de mano de obra en los 80.

México ni siquiera era la plaza más importante para ingresar cocaína a Estados Unidos, como sí lo eran las rutas por Las Bahamas y sus alrededores.

A mediados de los 90, esa situación comienza a cambiar en medio de la caída de los dos grandes cárteles y la guerra entre las organizaciones de narcotraficantes colombianas que luchaban entre ellas para remplazarlas.

Policía con droga decomisada.

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Paquetes de droga decomisada en Colombia.

“En los años 80, habían estructuras como la de Pablo Escobar o la de los hermanos Rodríguez Orejuela que eran capaces de controlar desde el cultivo, la producción, la transformación de la hoja en cocaína, el traslado de la mercancía en lanchas o aviones y la distribución en las calles de Estados Unidos, pero eso cambió mucho”, explica a BBC Mundo el investigador Daniel Rico.

El profesor universitario y consultor internacional en la materia explica que en Colombia, desde el fin de los dos grandes cárteles, las organizaciones que quedaron solo pueden controlar alguno de los eslabones de la cadena y desde entonces los mexicanos tomaron protagonismo.

“El ingreso promedio de los narcotraficantes colombianos se redujo a un tercio porque las principales organizaciones mexicanas comenzaron a comprar de manera directa acá. La ganancia, por ejemplo, por un kilo de cocaína pasó de US$20.000 a US$7.000”, indica el experto.

Rico añade que, desde entonces, los cárteles de México aprovechan que los grupos criminales de Colombia necesitan de sus recursos para financiar sus disputas territoriales y con ello se garantizan la cocaína que necesitan.

Cultivadores de coca

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Las plantaciones de coca en Colombia se han disparado en los últimos años, según la ONU.

De acuerdo a estimaciones de la Administración para el Control de Drogas estadounidense (DEA por su sigla en inglés), el 82% de la cocaína salida de Colombia rumbo a Estados Unidos pasa por Centroamérica o México.

El factor FARC

La salida de las FARC, que tenían presencia fuerte en la mayoría de las zonas de cultivo de coca, supuso nuevos enfrentamientos entre organizaciones como el Clan del Golfo, los Rastrojos y el ELN, entre otras, en departamentos como Cauca, Chocó, Córdoba, Nariño y Valle del Cauca.

La desmovilización del grupo armado no solo supuso el incremento de la violencia entre bandas criminales, también un aumento de las plantaciones de coca que alcanzó cifras récord.

Según el Sistema de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de la Organización de Naciones Unidas, en la última medición hecha (2017) se estableció que en Colombia existen más de 171,000 hectáreas de coca cultivada, algo nunca antes visto desde que la ONU realiza estas estimaciones.

El reporte correspondiente a 2018 será presentado en los siguientes meses.

Restos de laboratorio de cocaína

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Ahora los mexicanos buscan supervisar la calidad en la producción de clorhidrato de cocaína.

Este incremento en las plantaciones, indican los expertos, también supone un aumento lógico en la oferta de clorhidrato de cocaína, pues en Colombia el uso tradicional de la hoja de coca es muy pequeño (a diferencia de países como Bolivia y Perú).

Esta situación fue advertida por Estados Unidos, pero también por los cárteles mexicanos.

Es por ello que, de acuerdo al portal de investigación Verdad Abierta, estas organizaciones comenzaron a relacionarse con grupos colombianos dedicados desde los cultivos y la producción de pasta base, hasta la exportación y distribución local para el narcomenudeo.

El jefe de operaciones de la policía antinarcóticos colombiana, Carlos Bueno, sostiene que los emisarios mexicanos quieren eliminar a los intermediarios y por eso desembarcaron en Colombia.

“Entendemos que han venido a hacer parte de la cadena. Han venido a contactar las organizaciones ellos mismos y para verificar el producto, la cocaína que están comprando, y, posteriormente, enviando a México”, dijo el coronel.

En abril de este año, Bueno dirigió el operativo que terminó en la captura en Bogotá de alias Rafa, emisario de Ismael “Mayo” Zambada y el Cártel de Sinaloa en Colombia.

Ladrillo de cocaína

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Las organizaciones mexicanas buscan abaratar costos en Colombia.

El excomandante de las FARC y ahora prófugo de la justicia Jesús Santrich es acusado por la Fiscalía de Colombia y por Estados Unidos de conspirar para entregar cocaína a la organización criminal sinaloense.

Empresarios

No solo existen emisarios en Colombia llegados desde Sinaloa, reportes policiales también advierten de la presencia de miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación e incluso de Los Zetas.

A los cárteles de México no les interesa fomentar la guerra entre las organizaciones criminales colombianas ni tomar partido por una de ellas, tampoco tener el control de un territorio, como sí lo hacen en su país.

Lo que buscan, en esencia, es abaratar costos.

Actúan como empresarios que invierten en una franquicia. Ya no se quedan en México esperando a que les vendan la cocaína en US$12,000 o US$15,000, sino que vienen para acá y compran a los laboratorios directamente. Incluso invierten en los laboratorios y consiguen el kilo en US$2,000 o menos”, señala Daniel Rico.

Fabricación de cocaína

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La producción de cocaína en Colombia ha crecido en los últimos años

El experto añade que esta estrategia no solo elimina a los intermediarios, sino que les garantiza obtener un producto de calidad.

“Durante muchos años a los mexicanos les vendían cocaína mezclada con otras sustancias y eso ha venido cambiando”, concluye.

Los predecesores de Joaquín Guzmán Loera fueron los primeros en aproximarse a Colombia, después el Chapo supo aprovechar ese mercado abierto para convertirse en multimillonario.

Y los que le siguen, han demostrado que son capaces de adaptarse a las nuevas condiciones que se viven en el país.


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