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Foto: ONU-México

Tribunal ordena que vuelva a comenzar el juicio de 6 defensores indígenas del agua, presos desde hace más de una década

A pesar de la opinión emitida por la ONU sobre el caso, respecto a que se está criminalizando a defensores del agua, el Poder Judicial mexiquense ordenó reponer el proceso, lo que podría mantenerlos en la cárcel.
Foto: ONU-México
4 de febrero, 2019
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Han pasado 15 años en el Centro de Prevención y Reinserción Social Santiaguito en Almoloya de Juárez, y ahora seis defensores del agua de la comunidad náhuatl de San Pedro Tlanixco, municipio de Tenango Del Valle, en el Estado de México, tendrán que volver al punto de partida de su proceso penal.

Leer: Así encarcela el Estado mexicano a defensores del agua

“Es como si hubieran sido detenidos ayer, como si de un plumazo les dijeran, olvídense de todo, de los 15 años que han pasado en la cárcel, porque lo hicimos mal y tenemos que volver a empezar”, dice Antonio Lara, coordinador del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero, organización que lleva la defensa del caso.

Y todo, afirma el abogado, porque “hubo un entendimiento parcial de las autoridades sobre la opinión que la ONU emitió acerca del caso”.

En julio de 2018, diez expertos y relatores especiales de la ONU enviaron al Estado mexicano una comunicación expresando sus preocupaciones en relación con las sentencias que condenaron a los defensores indígenas: Lorenzo Sánchez Berriozábal, Marco Antonio Pérez González y Dominga González Martínez, Pedro Sánchez, Teófilo Pérez González y Rómulo Arias, por el homicidio en 2003 del empresario floricultor Alejandro Isaak Basso, con quien la comunidad de San Pedro Tlanixco sostenía una disputa por el uso del agua del río Texcaltengo.

El caso llegó a instancias internacionales, a través del Zeferino Ladrillero, y tras el análisis de la información, incluida la del propio expediente judicial, la ONU-DH –junto con los diez expertos y relatores entre ellos la de pueblos indígenas y el relator de los derechos humanos al agua–consideraron que en primera instancia la administración de justicia no había observado en todas sus dimensiones el derecho al debido proceso, y que la secuencia de violaciones dentro de éste (como basarse en testigos de cargo que no estuvieron en el lugar de los hechos) “puede entenderse como una criminalización de los defensores indígenas en la medida que se constata una inadecuada aplicación de la justicia”.

La Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos
indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, resaltó en su informe anual 2018 que “la competencia por los recursos naturales ha colocado a las comunidades indígenas que tratan de proteger sus tierras tradicionales en primera línea de los conflictos, como víctima de la persecución”.

En su informe sobre su misión oficial a México, del año pasado, recomendó que “debe garantizarse que no se utilice el sistema penal de justicia para criminalizar a los pueblos indígenas en la legítima defensa de sus derechos ni a las organizaciones que les asisten”.

Ante ese contexto, la ONU-DH consideró necesario evaluar si la condición de defensores indígenas del agua de las personas acusadas motivó algún abuso en la aplicación del sistema judicial.

Durante 14 años, las instituciones mexiquenses, entre ellas la Procuraduría de Justicia del Estado de México, no reconocieron la condición de indígenas de los seis defensores encarcelados de San Pedro Tlanixco, pese a que se presentaron diversas pruebas de eso, como periciales antropológicas. Fue hasta que se emitieron las recomendaciones de los organismos internacionales que el Tribunal de Justicia estatal “se dio cuenta que son nahuas y decidió reponer el proceso”, dice Lara.

De todas las violaciones al debido proceso que señaló la ONU, “lo único que las autoridades entendieron es que no habían considerado que eran nahuas, pero la parte de que por esas violaciones debían ponerlos en libertad, eso no quisieron abordarlo”, afirma el abogado. 

El 17 de enero fue la última audiencia de apelación del juicio anterior. La defensa de los acusados había metido un amparo por la sentencia de 50 años de cárcel impuesta apenas un año antes.

En esa audiencia, un magistrado de segunda instancia del Poder Judicial mexiquense determinó reponer el proceso.

Lo que hizo el tribunal fue anular la sentencia de los 50 años de cárcel ya emitida y ordenar la reposición, “pero eso no es una buena noticia, los defensores se podrían pasar en la cárcel otros diez años si el juicio vuelve a empezar”, denuncia Lara.

Y es que a tres de los acusados los detuvieron en 2003, pero emitieron sentencia hasta 2007, mientras que a los otros tres, entre ellos la única mujer, Dominga Sánchez Martínez (ahora de 60 años), los detuvieron en 2007 y su sentencia se emitió hasta una década después, apenas el año pasado.

Ahora, los seis detenidos están a la espera de la fecha de la primera audiencia del nuevo proceso, misma que podría definirse el próximo martes. El encargado de llevar el juicio será el juez primero en materia penal de Toluca con sede en el penal de Santiaguito, Maximiliano Vazquez Castañeda, el mismo juzgador que emitió la sentencia condenatoria de los 50 años de cárcel, y que no reconoció antes la condición de indígenas de los acusados ni las irregularidades del proceso.

“Lo que esperamos ahora es que el juzgador reconozca con toda honestidad que estamos frente a personas indígenas, defensoras de derechos humanos, como lo es el derecho al agua, que fueron acusados de un delito que no cometieron y que solo los acusaron por motivos políticos. Esa sería una buena señal de que se empiezan a resarcir las deudas que el Estado mexicano tiene con las personas indígenas”, afirma Lara.

Los seis defensores del agua de Tlanixco están en la lista de los presos políticos que el gobierno ha prometido liberar. “A nosotros se nos dijo, incluso nos lo comentó la senadora Nestora Salgado, que ellos son los primeros seis de esa lista”, asegura el abogado.

Además, el viernes 24 de enero, el Congreso aprobó una resolución en la que pedía a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México de “desistirse de la acción penal contra seis indígenas de la comunidad de San Pedro Tlanixco, municipio de Tenango Del Valle”.

El Fiscal General de Justicia del Estado de México, Alejandro Gómez Sánchez admitió que se están explorando diversas vías jurídicas para otorgar la libertad a al menos tres de los seis indígenas de Tlanixco.

De qué se les acusa

A los seis defensores del agua de Tlanixco se les acusa del homicidio del empresario español Alejandro Isaak Basso, quien murió al ir en ascenso por la pendiente de una ladera de más de dos kilómetros.

Basso, habitante del municipio de Villa Guerrero, en el Estado de México, estaba en pleito con la comunidad vecina de San Pedro Tlanixco por el agua del río que él necesitaba para los invernaderos de su empresa florícola, y la comunidad náhuatl para sus actividades cotidianas.

El empresario español y otros floricultores de Villa Guerrero ya habían conseguido, a través de concesiones otorgadas por la Conagua, que la población de Tlanixco no pudiera usar el agua de su río.

El día de su muerte, Isaak Basso llegó, junto con otras cinco personas, hasta Tlanixco para supuestamente revisar por qué el agua del río estaba bajando a Villa Guerrero con espuma.

La comunidad náhuatl lo consideró una provocación. Quisieron llevar a los seis con el delegado de su pueblo, a la sede de las autoridades tradicionales, que estaba en una planicie pendiente abajo. Más de 150 personas bajaron por la ladera. Isaak Basso no llegó con el delegado del pueblo, sus cinco acompañantes sí, pero él apareció muerto en un barranco.

Por esa muerte fueron condenadas seis personas a 50 años de cárcel, en la prisión de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, pese a que no se ha podido establecer su participación concreta en el hecho.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg

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Vodka Atomik, el primer producto hecho en la zona de exclusión de Chernóbil (y sin radioactividad)

Atomik es un vodka hecho con centeno y agua extraídos del área abandonada en los alrededores de la planta de energía nuclear. Te contamos más sobre el primer producto "hecho en Chernóbil".
8 de agosto, 2019
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“Es la única botella que existe. Me tiemblan las manos al sostenerla”, dice el profesor Jim Smith levantando cuidadosamente un vodka Atomik.

Hecho con centeno y agua de la zona de exclusión de Chernóbil, es el primer producto de consumo que nace del área abandonada en los alrededores de la planta nuclear.

Un equipo de científicos comenzó a trabajar en el proyecto de crear un vodka cultivando el cereal en una granja cercana.

“Nuestra idea entonces era usar los granos de centeno para crear una bebida alcohólica”, explica Smith.

Planta nuclear de Chernóbil

BBC
La tierra que rodea la planta nuclear de Chernóbil lleva abandonada desde que ocurrió el accidente, en 1986.

Además de Smith, quien trabaja en la Universidad de Portsmouth, del sureste de Londres, el equipo detrás de la fabricación de la bebida está compuesto por investigadores que llevan años trabajando en la zona de exclusión, estudiando cómo la tierra se fue recuperando desde el catastrófico accidente en1986.

Esperan usar las ganancias de las ventas para ayudar a comunidades en Ucrania que todavía siguen afectadas por el impacto del desastre.

¿Una bebida radioactiva?

Haciendo cócteles con vodka de Chernóbil en un bar de Londres.

BBC
En Swift, un bar del Soho londinense, un equipo de la BBC probó un cóctel hecho con Atomik,

“No es más radioactivo que cualquier otro vodka”, dice Smith.

“Cualquier químico te diría que cuando destilas algo las impurezas se quedan en el producto que se desecha“.

“Así que nosotros usamos granos centeno ligeramente contaminados y agua del acuífero de Chernóbil… y los destilamos”.

“Les pedimos a nuestros amigos de la Universidad de Southampton, en el sur de Inglaterra, que tienen un laboratorio radioanalítico impresionante, que comprobaran si tenía algún rastro de radioactividad”.

“No pudieron encontrar nada: todo estaba bajo su límite de radiación“.

Granos de centeno cultivados en la zona de exclusión de Chernóbil

BBC
Para el vodka usaron los granos de centeno cultivados en la zona de exclusión de Chernóbil, que están “ligeramente contaminados”, dice Smith.

Gennady Laptev es un científico que trabaja en el Instituto Hidrometeorológico de Ucrania, en Kiev, y es también miembro fundador de la recientemente creadaChernobyl Spirit Company, la empresa encargada de fabricar el vodka.

Durante un viaje a la zona de exclusión en el que seguimos al equipo mientras hacían su investigación medioambiental y sus estudios sobre el centeno, me contó que los granos y la bebida alcohólica resultante demuestran que parte de esa tierra podría usarse de manera productiva.

“No tenemos que abandonar la tierra”, dice. “Podemos usarla de diversas formas y producir algo que esté totalmente limpio de radioactividad”.

¿Por qué los científicos decidieron hacer un vodka?

En parte, porque es un producto limpio y destilado que puede fabricarse a partir de granos contaminados.

Pero, según Smith, este proyecto pretende ir más allá de hacer alcohol con un discurso de venta único. Él espera que la venta del vodka pueda proporcionar apoyo a comunidades cercanas a la zona de exclusión.

Niños jugando en la ciudad de Narodichi

BBC
Las comunidades que rodean la zona de exclusión, como la de la ciudad de Narodichi, todavía tienen problemas económicos que surgieron a raíz del accidente.

De su trabajo en Chernóbil desde la década de 1990, Smith dice que le sorprende cómo las condiciones económicas de la gente en Ucrania siguen siendo tremendamente difíciles, aunque el paisaje se haya recuperado levemente.

“Hay puntos calientes de radiación , pero en su mayor parte la contaminación es menor que la que puedas encontrar en otras partes del mundo con una radiación de fondo relativamente alta”, explica.

“El problema para la mayoría de la gente allí es que no tienen una dieta adecuada, buenos servicios médicos, trabajos o ingresos”.

El objetivo de vender vodka artesanal de Chernóbil y generar beneficios, dice, distribuir la mayor parte del dinero a las comunidades locales. El resto será reinvertido en el negocio, aunque Smith espera proporcionar a su equipo ingresos para trabajar en su “empresa de espíritu social” a tiempo parcial.

“Porque ahora”, añade el profesor, “después de 30 años, creo que lo más importante en la zona es el desarrollo económico, no la radioactividad“.

Granja experimental en la zona de exclusión de Chernóbil

BBC
El equipo comenzó a cultivar centeno en la zona de exclusión de Chernóbil para ver cuál era su grado de contaminación.

¿Qué sabor tiene?

Con ayuda de un equipo de expertos en una coctelería en Londres, comparé el sabor de Atomik con el de un vodka “de la casa”.

“Es más un alcohol de grano que un vodka, así que tiene muchas más notas afrutadas, pues todavía puedes saborear el centeno”, dice Sam Armeye, del Swift, un bar del soho londinense.

¿Qué cóctel haría Sam con el vodka de Chernóbil? “Sin duda, un martini clásico, pero también lo mezclaría con champaña”, responde.

Con solo una botella producida hasta el momento, se necesitará tiempo para que haya más martinis de Atomik a la venta.

Pero el profesor Smith y su equipo esperan producir 500 botellas este año y vendérselas a los cada vez más numerosos grupos de turistas que visitan la zona de exclusión.

Botella de Atomik

BBC
¿Te atreverías a probar este vodka?

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https://www.youtube.com/watch?v=GFJ_N84JzUI

https://www.youtube.com/watch?v=GpyJ8GP7PWg

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