Las y los: el lenguaje incluyente ya será obligatorio en la comunicación del gobierno
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Las y los: el lenguaje incluyente ya será obligatorio en la comunicación del gobierno

Con la entrada del nuevo código de ética, funcionarios y funcionarias del gobierno federal adquirieron la obligación de manejarse bajo un lenguaje incluyente.
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Desde el pasado 6 de febrero de 2019, todos los funcionarios y funcionarias del gobierno federal adquirieron la obligación de manejarse, en todos los ámbitos de sus atribuciones y competencias, bajo un “lenguaje incluyente”, por lo cual todas las “comunicaciones institucionales” de la administración pública deberán “visibilizar a ambos sexos”.

Tal como establece el nuevo “Código de ética de las personas servidoras públicas del gobierno federal”, publicado el pasado 5 de febrero en el Diario Oficial de la Federación, las personas que desempeñen un “empleo, cargo o comisión” gubernamental, o en alguna de sus empresas productivas (como Pemex o CFE), ahora están obligados a “eliminar el lenguaje discriminatorio basado en cualquier estereotipo de género” durante el cumplimiento de sus funciones.

Igualmente, el Código de Ética les impone la obligación de “fomentar una cultura igualitaria e incluyente”, por lo cual promoverán “la igualdad entre mujeres y hombres”, además de que deberán respetar “la identidad y orientación sexual” de las personas.

El objetivo de esta medida, señala el documento (emitido por la Secretaría de la Función Pública) es lograr la “institucionalización de la perspectiva de género en el servicio público”.
Por ello, quienes cumplan alguna función en el servicio público federal “deberán brindar un trato igualitario a todos los individuos”, por lo que de ahora en adelante, queda totalmente prohibido que incurran en “cualquier acción u omisión que menoscabe la dignidad humana, derechos, libertades o que constituya alguna forma de discriminación”.

Cabe destacar que este comportamiento ético no sólo es una obligación de servidores públicos en relación con la población que deben atender, sino que también deben ejercer los mismos valores en el trato con el resto de sus compañeras y compañeros de trabajo, independientemente de su escalafón, “con el objeto de generar ambientes que privilegien el respeto de las personas”.

Y luego qué…

El lenguaje incluyente, explicó Silvia Solís, representante de la organización Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia AC, procura el reconocimiento “de todos los tipos de poblaciones que existimos, y que se deje de usar un lenguaje que siempre invoque a lo masculino, porque en esas formas de comunicación, todo lo femenino, y todas las diversidades, quedan totalmente invisibilizados”.

Por esa razón, explicó Solís, el que se vuelva obligatorio el uso de lenguaje incluyente en todas las comunicaciones institucionales del gobierno federal “es algo muy bueno, porque da muestra de una intención de política pública para institucionalizar una forma de comunicación en la que, desde el movimiento feminista, venimos insistiendo desde siempre”.

Contemplar de forma explícita a hombres y mujeres, explicó, es algo necesario “porque lo que no se nombra no existe. El lenguaje es la herramienta con la que explicamos el mundo, y esa explicación debe incluirnos a todas y a todos”.

Así, subrayó, incluir esta disposición en el Código de Ética del gobierno federal es muy buena noticia, pero ahora hay que esperar que lo cumplan: ya en el sexenio pasado, Enrique Peña Nieto había anunciado con bombo y platillo que su plan nacional de desarrollo iba a estar cruzado transversalmente por la perspectiva de género y de derechos humanos, pero nunca cumplió. La perspectiva de género no se aplicó ni siquiera en las políticas directamente relacionadas con mujeres”.

Además, señaló la integrante de Equidad de Género AC (organización con 22 años de trayectoria en la formación de liderazgos femeniles), la aplicación del lenguaje incluyente no puede considerarse más que un ingrediente, en un proceso que tendría que contemplar muchos otros elementos.

“Aplicar perspectivas de género es algo que falta prácticamente en todos los rubros del gobierno mexicano –señaló la especialista–, tendría que reflejarse en el presupuesto, en la política social, en la política educativa, en la política de salud, en la política de seguridad, en todos los ámbitos de competencia del gobierno, cuyos integrantes están obligados a atender las necesidades de la población”.

De todos los rubros pendientes, subrayó, “el más grave es el de la violencia: de los 12 feminicidios que se cometen en América Latina diariamente, México aporta nueve; hay un montón de alertas de género que ni siquiera son cumplidas; existen ejemplos de violencia institucional en distintos rubros del ejercicio público, entonces, qué bueno que estén haciendo esto de hacer obligatorio el uso del lenguaje incluyente en las comunicaciones institucionales, pero es necesario que lo reflejen en otro tipo de políticas también”.

Detrás del lenguaje

Ricardo Ayllon, de la asociación Género y Desarrollo AC (que desde hace 15 años trabaja con hombres, para la erradicación de la violencia machista) también consideró como algo “muy bueno” que la nueva administración federal estableciera como obligatorio el uso de lenguaje incluyente para quienes cumplen funciones públicas, sin embargo, advirtió que más allá de esta medida, “tal parece que en este gobierno no hay mayor interés por las perspectivas de género, y si solo se limita a usar ‘las y los’ en sus comunicados, nos estaremos quedando muy cortos”.

En México, recordó, en los sexenios anteriores “ya hemos visto cómo se hizo mal uso de todo el proceso del lenguaje, y se llegó al absurdo de solo nombrar las cosas en masculino y femenino, sin haber realizado todo el proceso necesario para adquirir, de forma verdadera, un lenguaje que no discrimine”.

El lenguaje, explicó, refleja un proceso de desarrollo cognitivo, biológico, psicológico y social, “que se va alimentando de todos los aprendizajes que acumulamos a lo largo de nuestra vida: si como hombres o mujeres nos desarrollamos en un contexto en el que se violenta, discrimina, invisibiliza a las mujeres, y a todo lo que se aleje de lo que consideramos masculino, entonces todas esas ideas y creencias se reflejarán en el lenguaje que usamos”.

Por lo tanto, explicó, “el únicamente ordenar el uso de ciertos términos, sin contemplar métodos para informar y sensibilizar a quienes ejercen la función pública, sin contemplar métodos para que se dé esa modificación cognitiva entre quienes ejercen funciones de gobierno” no va a modificar de fondo la visión machista con la que realizan su trabajo.
Si se procura ese cambio cognitivo en las personas que ejercen funciones públicas, subrayó, el cambio de lenguaje, “se daría de forma natural”.

Pero más allá “de la forma en que van a escribir sus comunicados”, destacó Ayllon, otros temas prioritarios en materia de política pública con perspectiva de género no han recibido atención de las nuevas autoridades federales.

“Al día de hoy –denunció–, no hay titular del Instituto Nacional de las Mujeres, y tampoco en la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Y tampoco vemos interés del gobierno de Andrés Manuel López Obrador por respaldar los esfuerzos que se hacen desde la sociedad civil para atender estas problemáticas.”

En general, lamentó, “en materia de política pública, lo que estamos viendo retrocesos, en todos los niveles de gobierno: el ejemplo de Jalisco, en donde el gobernador Enrique Alfaro desapareció el Instituto Jalisciense de las Mujeres, da cuenta de esa realidad, e igualmente han sido desaparecidas muchas unidades de género en distintas áreas de gobierno”.

A finales de 2018, recordó, “diversas agrupaciones que atendemos el tema de la violencia machista, haciendo trabajo con poblaciones masculinas, desarrollamos una agenda, con lo que consideramos que eran los puntos más importantes a atender en la materia, y presentamos este documento a todos los partidos políticos, y lo firmaron, comprometiéndose a dar seguimiento a dicha agenda”.

El único partido que no aceptó tomar en consideración esa agenda, emanada de la sociedad civil, señaló el representante de Género y Desarrollo AC, “fue el partido Morena”.

Así, concluyó, si se toma en cuenta que “el nuevo gobierno no reconoce los esfuerzos de la sociedad civil; si se toma en cuenta que los feminicidios van en aumento; que las cifras de acoso y hostigamiento en escuelas, en universidades, van en aumento; que los embarazos no deseados de mujeres adolescentes van aumentando; que los crímenes por homofobia y transfobia van aumentando, entonces el sólo contemplar el lenguaje incluyente en el Código de Ética del gobierno federal parece poco, parece sólo discurso.”

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¿Puede la pandemia de COVID-19 hacernos más fuertes como especie a largo plazo?

Aunque tienen muy mala reputación, los virus han sido una parte importante en nuestro proceso evolutivo. BBC Mundo se lo preguntó a expertos como la premiada viróloga argentina Andrea Gamarnik.
5 de abril, 2020
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Personas con mascarillas

Getty Images
Los virus no son visibles a simple vista, pero están ahí.

Nos han acompañado durante miles de años. No los podemos ver a simple vista, pero han estado ahí, a nuestro lado.

Son los virus.

Y, en medio de los estragos que uno de ellos está causando, nos están haciendo sentir indefensos, impotentes.

Frente a la batalla nada nueva entre virus y humanos, la viróloga molecular argentina Andrea Gamarnik, ganadora del prestigioso premio L’Oreal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia”, reflexiona con tristeza sobre quién se está imponiendo.

“La están ganando los virus”, me dijo desde su casa en Buenos Aires, minutos antes de salir (con un permiso especial) hacia el laboratorio donde estudia el nuevo coronavirus que surgió el año pasado en China.

“No porque no tengamos el conocimiento y la capacidad para enfrentarlos, sino porque no los estamos utilizando correctamente”.

Pero, a largo plazo, ¿podría un virus como el SARS COV-2 hacernos más fuertes como especie?

Huellas genómicas

Aunque tienen muy mala reputación, los virus han sido una parte importante en nuestro proceso evolutivo.

“Nuestros sistemas inmunes han evolucionado para defendernos de distintos patógenos, de distintos virus a lo largo de la historia”, explica la doctora en farmacia y bioquímica.

Arturo Reyes

BBC
El doctor Arturo Reyes-Sandoval está trabajando en el desarrollo de vacunas contra el zika, el chikungunya, el dengue y la malaria.

“Los virus han marcado la evolución de la vida en el planeta. Han marcado la evolución de los seres humanos, de las plantas, los animales”.

De acuerdo con la doctora Jennifer Cole, especialista en antropología biológica, existe evidencia de que los humanos han sido afectados por “cientos o quizás miles de epidemias en el transcurso de los últimos millones de años de evolución”.

“El ‘Proyecto 1000 Genomas’ ha revelado ‘huellas’ genómicas dejadas por epidemias virales antiguas que se desataron durante unos 50.000 años en 26 poblaciones humanas”, le dice a BBC Mundo la investigadora del departamento de Geografía de Royal Holloway, una escuela de la Universidad de Londres.

“Esto sugiere que los virus han impulsado un número particularmente grande de eventos adaptativos en diversas poblaciones humanas al provocar diferentes presiones selectivas en la evolución humana”.

Bueno y malo

El doctor Arturo Reyes-Sandoval, profesor en el departamento de Medicina de la Universidad de Oxford, le habla a BBC Mundo desde su casa en Inglaterra, donde está trabajando por recomendación del gobierno británico para evitar la propagación del coronavirus.

Explica que existen virus, algunos de los cuales se conocen como retrovirus, que pueden generar, a largo plazo, mutaciones en los seres humanos porque tienen la capacidad de integrarse a su ADN y a su genoma.

ADN

Getty Images
Algunos virus pueden dar lugar a mutaciones en los seres humanos porque tienen la capacidad de integrarse a su ADN y a su genoma.

¿Eso es bueno o malo?, le pregunto. “Las dos cosas”, responde.

“Una de las consecuencias negativas es que dependiendo de dónde se inserte (el material genético del virus) puede causar mutaciones que tengan como consecuencia la aparición de un cáncer”.

Sin embargo, aunque tendamos a ver a los virus como agentes malos, en realidad algunos pueden llegar a ser buenos:

“Insertar secuencias genéticas puede ser beneficioso para los humanos o para los seres vivos porque pueden provocar en determinado momento la aparición de una proteína o de un fenómeno fisiológico que permita que surja alguna característica positiva”.

Según Cole, hay evidencia, por ejemplo, de que “una pandemia previa pudo ser la responsable de la mayor distribución en algunas poblaciones del alelo CCR5 Delta 32 que ofrece protección contra el VIH y el ébola”. (Un alelo es una de las dos o más versiones de un gen).

Pero, enfatiza la experta en salud pública y emergencias, “esto no da como resultado una población más fuerte en general, sino una que es diferente”.

De acuerdo con Reyes, se cree que entre 8% y 10% del genoma de los humanos es viral, “que proviene de algunos retrovirus que se han insertado con el paso del tiempo en los seres vivos”.

Pero no todos pueden insertarse. “Y hasta ahora no se conoce que el coronavirus tenga esa capacidad”.

Más fuertes pero no por selección natural

Entonces ¿de qué manera esta pandemia del covid-19 nos puede hacer más fuertes?

“Me inclinaría a decir que este tipo de enfermedades infecciosas sí nos podría hacer más fuertes como especie, pero no por las razones clásicas en las que una especie pasa por un proceso de selección genética que la vuelve más resistente a las enfermedades”, indica Reyes.

Miembros del Laboratorio de Virología Molecular en el Instituto Leloir, en Buenos Aires

Cortesía Andrea Gamarnik
Miembros del Laboratorio de Virología Molecular en el Instituto Leloir, en Buenos Aires. La doctora Andrea Gamarnik (abajo a la izquiera) ganó el prestigioso premio L’Oreal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia” en 2016.

Y es que -señala- muchos microorganismos a los que nos hemos expuesto a lo largo de miles de años nos han permitido ser más fuertes por un proceso de expresión de ciertos genes que inciden en nuestra respuesta biológica frente a algunas enfermedades infecciosas.

Pero ese no sería el caso de este nuevo coronavirus, aclara.

“El hecho de que estas infecciones virales produzcan pandemias hace que aprendamos a combatirlas y que empleemos las herramientas y los desarrollos científicos y tecnológicos para entender mejor cómo se esparcen los virus y cómo evitar que se propaguen tanto”.

Estudiarlos permite que se pueda comprender por qué infectan a ciertas poblaciones más que a otras y por qué se manifiestan de manera diferente en distintas personas; por qué hay individuos que presentan síntomas y otros que no o por qué en algunos casos los síntomas son tan graves que el paciente muere.

El conocimiento y las herramientas científicas y tecnológicas que desarrollemos por esta pandemia es lo que nos hará más fuertes y lo que nos ayudará a prepararnos para las amenazas sanitarias del futuro.

Lo que este coronavirus nos está enseñando

Cuando la científica argentina me dijo que la batalla la están ganando los virus, añadió: “Es que los recursos no están en los lugares correctos”.

“Cuando esto pase y tengamos mayor control de este virus, deberíamos replantearnos cuáles son las guerras que los humanos tenemos que enfrentar y qué armamentos necesitamos para enfrentarlas. No son bombas ni cañones, sino hospitales, servicios de salud, desarrollo científico y tecnológico”.

Hospital temporal en Madrid

Getty Images
Aunque hemos experimentado pandemias a lo largo de la historia, no estamos preparados para afrontarlas, argumenta la viróloga argentina.

“Nuestras sociedades han tenido experiencias de grandes pandemias a lo largo de la historia y, sin embargo, no estamos preparados para afrontarlas. Esta emergencia mundial, nos está enseñando que nos falta mucho”.

“Me da una profunda tristeza ver el sufrimiento humano, pero también enojo por la falta de preparación que tenemos las sociedades para enfrentar este tipo de problemas”.

Aunque por casi 20 años Gamarnik se ha concentrado en estudiar el dengue, lo cual le ha permitido hacer importantes descubrimientos sobre ese virus, la emergencia internacional provocada por covid-19 la ha hecho unirse a los esfuerzos internacionales para frenar la pandemia.

Tras conocer sobre el nuevo coronavirus, la investigadora, quien es directora del Laboratorio de Virología Molecular en el Instituto Leloir, se puso a la orden del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina. Por eso cuenta con un permiso especial para salir, pues las autoridades le pidieron a la población quedarse en sus casas.

Cada día va al laboratorio, donde, junto a su equipo de investigadores, está trabajando a toda máquina en un método de diagnóstico para detectar el coronavirus.

“Los virus que tienen material genético en forma de ARN (ácido ribonucleico) son los que evolucionan muy rápidamente, como, por ejemplo, los virus del dengue, de la hepatitis, del zika, los coronavirus. Son capaces de adaptarse muy rápidamente a nuevos ambientes y esto lo hacen en tiempo récord”, indicó la científica.

“Pasos hacia adelante”

Muchos de los grandes avances científicos han salido del estudio de los virus.

“Nos han enseñado cómo funcionan incluso las células. Estudios hechos en virus nos han permitido entender cómo funcionan diferentes aspectos de las células humanas”, indicó la investigadora argentina.

Tubos de ensayo en el laboratorio.

Getty Images
El análisis de los virus ha dado lugar a grandes avances científicos.

Pero sí, causan enfermedades y controlarlos es un gran desafío.

“El avance en el conocimiento sobre un virus, no solo su propagación sino cómo produce la infección y cómo reacciona el cuerpo humano, el sistema inmune, para defenderse del microorganismo también nos permite dar pasos hacia adelante como especie porque nos ayuda a protegernos’’.

Y quizás no hay mejor ejemplo de eso que el área en el que Reyes se especializa: las vacunas.

Como investigador independiente se concentra en el desarrollo de las vacunas contra el zika, el chikungunya, el dengue y la malaria.

“Algunas vacunas pueden llevar muchos años, 10, 20, 30 años en desarrollarse porque se requieren métodos estandarizados a nivel mundial que puedan confirmar que una vacuna es segura y que, además, protege”.

“Sin embargo, lo que nosotros hemos visto con el paso de algunas epidemias como la del zika, del chikungunya, de la influenza es que con el tiempo, el desarrollo y la implementación de nuevas tecnologías para prevenir y para tratar estas infecciones se hace cada vez más rápido”.

El químico expresa con asombro cómo a tan solo 60 días de que China publicara la información sobre el agente patógeno que causa la enfermedad covid-19 y la secuencia genética del virus, se probó la primera vacuna en un ensayo clínico en Estados Unidos.

“Eso es un tiempo récord”, indica. “Estamos reaccionando cada vez más rápido para atacar enfermedades de este tipo porque tenemos más conocimiento”.

Otro tipo de fortaleza

“Yo pienso que saldremos de esta situación tan dura, seguramente más fuertes y más inteligentes, pero lo difícil será atravesar estos meses que tenemos por delante”, indicó la doctora Gamarnik.

Concepto de distancia social.

Getty Images
La distancia social, adoptada en numerosos países tras la pandemia, es una medida crucial para frenar la propagación del coronavirus.

Y para eso, ya se están dando muestras de solidaridad y generosidad en diferentes partes del mundo, no solo para ayudar a los más vulnerables, sino para hacerle frente a una de las claves para evitar que el coronavirus se propague: el distanciamiento social.

Ya lo había dicho Aristóteles: los seres humanos son “animales sociales” y, por eso, es natural que busquen la compañía de los demás como parte de su bienestar.

La bioquímica resaltó que esta pandemia ha activado un trabajo colectivo que ha unificado a las personas y a la comunidad científica.

Cole, quien le respondió a BBC Mundo con ayuda del grupo de expertos que moderan de forma voluntaria la comunidad de Reddit dedicada al coronavirus, reflexiona que “la pérdida de vidas a gran escala parece hacernos reflexionar sobre el valor de la vida y las sociedades tienden a emerger más justas y compasivas de la pandemias”.

Hay motivos para no perder la esperanza.

La investigadora de la Universidad de Londres destaca cómo “las enfermedades infecciosas han disminuido en los últimos 150 años”:

De causar alrededor del 50-60% de todas las muertes en el mundo -señala- a provocar menos del 10% (con alguna variación de un año a otro).

Deforestación

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La alteración del medioambiente facilita la introducción de virus que circulan en animales en la población.

“Es importante recordar que la mayor parte del éxito se debe a mejoras en el saneamiento y la higiene básica, así como a vacunas, antibióticos y avances médicos”.

“Por lo tanto, hay mucho que podemos hacer para prevenir la propagación del SARS-Cov2 en este momento, incluso antes de que se desarrolle una vacuna”, precisa.

Una forma de evolucionar

Muchos expertos creen que también es importante recordar las consecuencias de nuestro impacto en el planeta.

“Muchas epidemias surgen o se incrementan por alteraciones del medio ambiente causadas por el hombre que se podrían evitar, por ejemplo: la destrucción de bosques y de la vida silvestre, el cambio climático”, dijo Gamarnik.

“Son acciones que facilitan de alguna forma la introducción de virus que circulan en animales y empiezan a incorporarse a la población humana”.

Una actitud proactiva también será clave para emerger de esta pandemia, como me lo planteó la bióloga venezolana Irene Bosch, quien junto a su equipo del laboratorio E25Bio, desarrolló una prueba de diagnostico rápido para detectar el coronavirus que se encuentra en fase de validación clínica.

“Con un poco de ciencia, metodología y tecnología vamos a vencer este tipo de problemas. Y esa quizás será la manera en que vamos a evolucionar, siempre pensando de forma proactiva y no reactiva”.

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