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Francisco Sandoval
El caso Odebrecht y las memorias de un fiscal incómodo: el libro de Santiago Nieto, extitular de la Fepade
Santiago Nieto, actual jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, platicó con Animal Político sobre su nuevo libro: una crónica sobre la corrupción al interior de la administración de Peña Nieto.
Francisco Sandoval
17 de febrero, 2019
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Este lunes 18 de febrero, el exfiscal de delitos electorales en la pasada administración de Enrique Peña Nieto, y actual titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, Santiago Nieto, presentará su nuevo libro Sin Filias ni Fobias: Memorias de un fiscal incómodo, de la editorial Grijalbo.

Un libro en el que Santiago Nieto hace una revisión de lo que fue su paso por la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade), donde por sus manos pasaron varios de los casos de corrupción más paradigmáticos del pasado sexenio, como el pago de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht a altos funcionarios mexicanos, cuya investigación originó que Nieto fuera despedido.

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“La historia más indignante que puedan imaginarse se cuentan en las páginas de este libro: un fiscal vapuleado por hacer su trabajo”, reza uno de los subtítulos de la obra, que condensa el contenido que encontrará el lector con el paso de las páginas.

Crónica de un gobierno de ‘cuates’

Por su parte, Santiago Nieto prefiere definir su libro como una crónica que busca aportar “un grano de arena al esfuerzo colectivo” de evidenciar -y de explicar- lo que sucedió en la administración de Peña Nieto.

Un periodo, que abarca desde las campañas electorales de 2012 y culmina en la jornada electoral de 2018, en el que el exfiscal de la Fepade narra cómo “se desplegó el esfuerzo de un grupo político por implantar su voluntad y trasladar las metodologías políticas de una entidad, el Estado de México, a toda la República”.

Las historias de ese grupo político, expone Nieto, merecen ser contadas a detalle, para impedir que haya otra administración que de forma tan acelerada corrompa la vida pública del país para proteger intereses.

“Fue un gobierno de cuates -sentencia el autor-. Y el país ya no aguanta otro sexenio con estos niveles de corrupción e impunidad. Simplemente, de 2012 a 2018, se llegó a lo intolerable”.

Por ello, en una entrevista con Animal Político, el ahora titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, explica que su nuevo libro busca decir dos cosas muy puntuales a los lectores.

La primera, recordar a la ciudadanía el contexto de corrupción del que viene el país, especialmente en los últimos años.

“Venimos de uno de los gobiernos más corruptos de la historia contemporánea de México, y de ser descalificados a nivel internacional por múltiples organismos internacionales, como el World Justice Project, por los altos niveles de corrupción en el sexenio pasado”.

“Cuando Peña Nieto decía que la corrupción era algo cultural en México, creo que, en realidad, quería decir que esa es la cultura del grupo político al que él pertenecía”, ironiza Nieto durante la entrevista, en la que destaca que en el sexenio pasado, en el que tuvieron lugar escándalos como La Estafa Maestra, La Casa Blanca de Peña Nieto, o el citado caso Odebrecht, “los diseños institucionales para investigar y combatir la corrupción eran inadecuados”.

Por ejemplo, expone, se creó un Sistema Nacional Anticorrupción, en el que órganos de investigación financiera y fiscal, como el Servicio de Administración Tributaria (SAT), y la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, no formaban parte del Sistema. Tampoco la Fepade, ni la Unidad Técnica de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE).

Simulación

“En la pasada administración vimos muchos procesos de simulación. Es decir, había un discurso institucional sobre el cumplimiento de las normas, pero éstas en realidad no se cumplían”.

Además, añade el autor, el sistema de procuración de justicia, “especialmente en el último año del sexenio de Peña Nieto, fue utilizado como un mecanismo de control político y de ataque a los adversarios políticos”.

El caso del excandidato del PAN a la presidencia, Ricardo Anaya, y la filtración de un video cuando éste acudió a las instalaciones de la PGR para saber si lo estaban investigando por un presunto caso de lavado de dinero, es un ejemplo de lo anterior, recalca Santiago Nieto.

Por otra parte, el autor señala que su obra también busca reconocer al equipo de funcionarios que trabajó con él en la Fepade, hasta que, en octubre de 2017, la Procuraduría General de la República (PGR) lo destituyó del cargo acusándolo de haber transgredido el código de conducta del órgano, luego de que el exfiscal dijera en una entrevista con un medio de comunicación que Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, lo presionó para que declarara públicamente su inocencia por presuntos sobornos y desvíos de la empresa Odebrecht al PRI durante la campaña presidencial de 2012.

Precisamente, sobre el caso Odebrecht, que por evidentes razones acapara el primer capítulo del libro, Santiago Nieto opina que, “por el bien de la salud de México”, éste debe ser llevado finalmente a los tribunales, donde éstos deberán resolver lo que corresponda.

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Aunque, por ahora, el caso sigue aún en la cancha de la nueva Fiscalía General de la República, a pesar de que el anterior procurador, Raúl Cervantes, dijo antes de dejar el cargo en octubre de 2017 que éste ya se encontraba listo para ser judicializado. Algo que, más de un año después, aún no sucede.

“El doctor Gertz Manero -nuevo fiscal autónomo- ha dicho que tiene que rehacer la investigación de Odebrecht, porque ha encontrado muchos problemas, y porque ya hay muchos juicios de amparo promovidos por la defensa”.

“Pero en este punto quiero ser muy claro -añade Santiago Nieto-. Yo encontré un enorme profesionalismo en Raúl Cervantes y en su equipo. Y, al contrario, lo que pasó después con Alberto Elías Beltán -encargado de despacho de la PGR en ausencia de un procurador-, fue que su grupo buscó cómo descomponer las cosas con el objetivo de que no se ejerciera la acción penal”.

“Ese grupo no actuó con un sentido de estado de derecho, sino como un clan que buscaba proteger los intereses de grupos de poder y a sus amigos, a cambio de favores políticos. Lo cual generó un debilitamiento del sistema de justicia mexicano, especialmente en el último año de Peña Nieto”, concluyó el autor de Sin filias ni fobias.

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