Tren Maya: el beneficio social compensa el impacto ambiental, justifica FONATUR
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Tren Maya: el beneficio social compensa el impacto ambiental, justifica FONATUR

El titular de la dependencia, Rogelio Jiménez Pons, afirma en entrevista que todo proyecto de desarrollo tiene afectaciones al medio ambiente, pero que primero es la gente.
Por Claudia Ramos
5 de febrero, 2019
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El proyecto del Tren Maya es una obra de desarrollo cuyo beneficio social compensa el impacto ambiental, afirma el director de FONATUR, Rogelio Jiménez Pons.

“Es muy fácil decir de repente que no haya desarrollo. No podemos ser a ultranza conservacionistas cuando tenemos tanta miseria; tenemos que crear desarrollo y el desarrollo va a tener afectaciones al medio ambiente, obvio. Pero primero va la gente. No ganamos nada como país con tener jaguares gordos y niños famélicos; tiene que haber un equilibrio. Sí tiene qué haber jaguares bien comidos, pero con niños robustos y educados y capacitados. Ése es el tema: muchas veces va a implicar afectar el medio ambiente, pues remediemos las afectaciones”.

En entrevista, precisa que hoy las reservas de la biósfera en todo el país se encuentran “en el peor de los mundos”, por las invasiones de las comunidades aledañas “a causa de la miseria”.

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“Es la miseria y la ignorancia, los dos juntos, la que ha echado a perder todas nuestras reservas de la biósfera. Montes Azules hace 25 años tenía 650 mil hectáreas, hoy tiene menos de 400 mil. ¿Qué pasó? No es un problema de biología, forestal, es un problema de miseria, es un problema social. Volteen a ver a Chiapas. Tan sólo de la reserva de la biósfera que ustedes dicen proteger es un desastre, pura miseria dentro de esas reservas de la biósfera. Aquí hay una oportunidad de crear una nueva cosa. Por eso hay tanto ataque también, yo lo entiendo, hay muchos santones del conservacionismo que están todos indignados porque no se les llamó o quieren que se les llame”.

El funcionario afirma que lo que están buscando “los antagónicos ambientalistas” es “parar a como dé lugar” el proyecto. “Pues inténtenlo, está bien. Están en su derecho. Pero, ¿cuál es la razón finalmente que un santón de la ecología lo quiera parar? Yo no lo entiendo a no ser que sea de intereses, ¿qué otra razón, técnica? Lo que va a resultar de esto desde el punto de vista ambiental es que empezarán a resarcirse muchas de las deficiencias de lo que no se hizo”.

Las comunidades indígenas deben subirse al tren, o se las lleva el tren

De acuerdo con su visión, el tren es una obra social y de reordenamiento territorial que combatirá la miseria de la zona con viviendas en el espacio rehabilitado para la población de escasos recursos, además de capacitación y empleos, lo que a su vez impedirá que continúen las invasiones que están acabando con las reservas de la biósfera en el país.

Esto coloca a las comunidades indígenas de la Península en la disyuntiva de “subirse al tren” o dejar que “se los lleve”, enfatiza.

Su situación es tan grave que al tener una perspectiva de trabajo y desarrollo puede haber gente que lo rechace -con todo el derecho- pero la gran mayoría lo ha estado aceptando. Cuando nos sentamos y platicamos, entre ellos mismos se pelean: ‘Oye, no puedes rechazar esto, es nuestro chance. Qué otra cosa tenemos’. Lo han dicho varias veces, literalmente: ‘O nos subimos al tren o nos lleva el tren’. Y es lógico. Vete a poner ahorita en Xpujil así, en la esquina a ver qué pasa. ¡Nada! Y sigue ese crecimiento amorfo, sin personalidad. Por qué no arreglamos todo esto para que sea bonito”, considera.

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De acuerdo con la información del proyecto disponible hasta ahora, la obra consiste en un tren de velocidad media (160 km / h) de pasajeros, turismo y carga, con un recorrido de 1500 kilómetros por los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, a través de 15 estaciones (Palenque, Tenosique, Escárcega, Campeche, Mérida, Izamal, Chichén Itzá, Valladolid, Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen, Tulum, Felipe Carrillo Puerto, Bacalar y Calakmul).

En cada una de las estaciones se tiene previsto desarrollar pequeñas ciudades, “pueblos bicicleteros” a partir de un reordenamiento territorial, en donde el 70 % sean áreas verdes y el 30 % urbanizado.

“Eso voltea la tortilla en términos ambientales y también sociales, porque son incluyentes. No se vale hacer ningún desarrollo si no tiene su zona de la gente más modesta ubicada dignamente en las cercanías de las áreas de producción. Para que, para que puedan ir a trabajar a pie. Hasta pedir limosna si hace falta, pero a pie”, dice Jiménez Pons.

La construcción del primer tramo, de Palenque a Mérida, se encuentra en marcha con la rehabilitación de la vía férrea que ya contaba con derecho de vía, por donde circulaba un tren de carga que data de hace 70 años. El plan integral y todos los estudios correspondientes para evaluar la viabilidad del proyecto aún se encuentran en proceso de licitación para su elaboración.

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“Si hacemos bien la tarea podemos llegar a tener en 10 años un flujo de más de 3 millones de visitantes anuales. Esa es una meta asequible que va a significar la habilitación de infraestructura de recepción de ese volumen. No tanto al turista, sino a quienes van a atender ese turismo, la generación de empleos. Tengo que generar toda esa serie de programas urbanos que de paso empieza a ordenar el espacio de desarrollo”, considera.

“Les vamos a cumplir lo que les estamos prometiendo, porque les vamos a traer el desarrollo, porque los necesitamos para que se incorporen al trabajo. La gente local, sobretodo la más modesta y humilde, puede ver pasar el tren si no se capacita.

“Hay la franca y muy honesta convicción de hacer bien las cosas y que este bien sea empezar con acuerdo de las gentes. Lo primero que vamos a hacer es evitar un Atenco, no vamos a empezar a lo estúpido a tratar de desplazar y tomarle el pelo a la gente, ese fue el gran problema. Es todo lo contrario. Somos un gobierno distinto, eso que quede muy claro. Nosotros somos un grupo de izquierda, que inclusive está instaurando más que otra cosa un verdadero capitalismo, más allá del capitalismo de cuates que hay en México, muy corrupto por cierto, muy ineficiente por corrupción. No nos podemos sustraer de ese sistema económico que vivimos; saquemos el mejor provecho, hay oportunidades de hacerlo bien, pero con visión de integración económica y social para que ningún grupo esté desplazado”.

Convencer a las comunidades

De acuerdo con Jiménez Pons, el proyecto del Tren Maya es una decisión tomada cuyo programa de desarrollo no podrán rechazar las comunidades indígenas.

“La decisión ya se tomó, pero se va a informar previo a la acción. Y es cuando digo cómo se va a hacer una encuesta que va a costar millones de pesos, imagínate que no hubiese Tren Maya, hago una encuesta de qué para gastar millones de pesos. Tuve que haber tomado una decisión antes”.

– ¿Cómo están ustedes pensando que serán las consultas cuando ya no fueron previas, libres e informadas, al presentarles un proyecto ya hecho?

– Los requerimientos no se cumplieron hace 70 años donde está la vía existente. Toda esta parte vamos a hacer una consulta distinta porque ya está hecha la vía. Pero en el tramo de Calakmul vamos a hacer la consulta como lo marca la ley, aunque no haya un protocolo muy establecido, pero vamos a tratar de fijarlo. Hay la completa y libre convicción de hacer las cosas bien. Nosotros no vamos a soslayar, porque hay una cosa que estamos muy confiados. Mucha gente dice ‘ya tomaron la decisión y ahora vienen a hacer la consulta’. Y digo, espérate. Por supuesto que ya se tomó la decisión porque si no, no se podría hacer la consulta. ¿Sabes lo que cuesta una consulta para todavía iniciar con una duda sobre si lo hago o no lo hago? Discúlpenme, pero eso no existe. ¿Sabes lo que tenemos que invertir en millones de pesos de recursos y gente para realizar una consulta de este tamaño? Si no hay la convicción de antemano que va a funcionar y te voy a decir por qué sí hay la convicción de que va a funcionar: porque cuando nos hemos sentado con las comunidades y les decimos los beneficios, y porque sabemos que vamos a llevar beneficio real a la gente, en sus términos, en sus propios términos.

“Nosotros tenemos que entender que les tenemos que acercar instrumentos de desarrollo y que ellos mismos, en sus propios términos, se desarrollen para contribuir en la mejor forma culturalmente resultante de todo esto. Aquí una de las cosas más peligrosas que tenemos es en efecto nuestra responsabilidad a futuro como mexicanos con el contacto con grupos originarios aunque sean de otro lado; nosotros no podemos imponer formas deformantes, no podemos llegar a una concepción de un mayismo falso histórico deformante hollywoodense ni tonteras cursis, ni tampoco modernidades hipster a ultranza. Tenemos que llegar con mucho respeto y con mucho ritmo de trabajo con ellos para incorporarlos”.

Jiménez Pons enfatiza que sí hay la convicción de informar ante la incertidumbre lógica de las comunidades, que dudan de la autoridad porque “están escamados históricamente”.

“Los gobiernos nunca han hecho las cosas bien, seamos honestos. Tenemos que generar interlocutores válidos para ellos, ¿cuánto tiempo nos lleva? Todos esos procesos sabemos que en el momento en que las comunidades tienen información y los ves a los ojos, y ellos te ven a los ojos y empezamos a generar confianza, pues te empiezan a creer lo que quieres”.

“Tuvimos nuestras primeras reuniones hace un año y pico en donde un día les dije ‘ah, pues si ya no quieren venir pues ya no pasa aquí el tren’. Me levanto y se paran y me dicen ‘no no no’, echándole bronca a los supuestos defensores de ellos que eran las ONG que están así más papistas que el papa y les dicen ‘oigan, qué les pasa, necesitamos el tren, agarren la onda’. ‘Mi hijo’, decía uno de los viejitos productores de miel, ‘se tuvo que ir a Estados Unidos porque aquí no hay jale, no ven cómo estamos mal, vean cómo está a nuestro alrededor. Todos los sobrinos están yéndose a la Riviera Maya o a Estados Unidos a trabajar porque aquí no hay jale. Qué quieren, ¿que nos quedemos así?'”.

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Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Por qué hay escasez de Santa Claus en EU y cómo ha cambiado el negocio por la pandemia

En un año en el que los estadounidenses quieren una Navidad más normal es difícil encontrar personas que interpreten al viejo San Nicolás.
Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin
20 de diciembre, 2021
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Son las siete de la noche y Santa Claus está buscando en los bolsillos de su gran chaqueta roja las llaves de la casa que alquila en Miami para pasar la temporada navideña.

Luce más delgado de lo que se le ve en las películas, pero sin duda es Santa: lo delata su inconfundible barba blanca, unas inmensas botas de cuero y un gran abrigo escarlata.

Pocos segundos después, una minivan color ocre aparca frente a la casa y bajan dos más: como si fuera el inicio de una broma decembrina, ahora son tres los Santa Claus que intentan abrir la puerta de una casa.

Sus nombres verdaderos son Leon McBride, Lee Andrews y Rick Hyman. Estos tres amigos viajan cada año más de 10 horas por carretera hasta esta ciudad del estado de Florida desde sus hogares en Georgia y Virginia para interpretar al personaje más icónico de la Navidad en centros comerciales y eventos.

Un intérprete de Santa, junto a una intérprete de elfo, al frente de un árbol de Navidad
Rafael Abuchaibe

Y ahora lo hacen en un buen momento: con un aumento exponencial en el número de estadounidenses vacunados contra la COVID-19, los compradores están prefiriendo volver a las tiendas físicas en vez de buscar regalos en línea, lo cual inmediatamente se traduce en una mayor demanda de Santas alrededor del país.

Pero, a pesar de que la emergencia de salud ha mejorado a comparación a 2020, no todos los Santas se sienten tan tranquilos como Rick, Leon y Lee de trabajar durante una pandemia.

Y esto, según algunos conocedores de la industria, está generando una escasez de Santas en EE.UU.

El origen de la escasez

En 2020, la pandemia tuvo un efecto particular en la comunidad de intérpretes de Santa Claus: debido a las características típicas del personaje y cómo están relacionadas con la COVID-19 (generalmente San Nicolás es un hombre mayor de 65 años con sobrepeso, dos factores de alto riesgo) muchos han decidido no trabajar esta Navidad.

“De hecho”, explicó a BBC Mundo Mitch Allen, creador de la compañía HireSanta.com (Contrata a Santa), “hemos perdido más de 335 Santas solo en 2021 debido a COVID y otros factores, y perdimos incluso más el año pasado”.

Para Tim Connaghan, quien tiene el título honorario del “Santa Nacional” debido a su trabajo en desfiles y campañas nacionales y quien desarrolla la encuesta anual “Traje Rojo”, los riesgos de salud que representa la pandemia han hecho que la disponibilidad de Santas sea mucho más baja este año.

“Tenemos muchas familias que están muy cautelosas y muchos Santas cautelosos también […] En mi encuesta, 18% de los Santas dijeron que no iban a trabajar este año”, le explicó Connaghan a BBC Mundo.

“Pero también el 30% dijo que trabajaría a través de servicios de videoconferencia, como Zoom”, agregó.

Santa virtual

Rick Hyman, uno de los tres Santas que trabajan en Miami durante la temporada de Navidad, duda de que haya una escasez de intérpretes de Santas. Para él, el tema es más un cambio que se está dando en el negocio.

“Yo no creo que haya una escasez de Santas. Creo que la mayoría descubrió el mundo virtual y se ha volcado a esos servicios porque les gusta más así,” dice Hyman.

Allen concuerda con que la demanda de servicios de videollamada con los Santas se incrementó, especialmente durante 2020, aunque dice que este año la gente está buscando una experiencia “más tradicional”.

“El número de visitas virtuales en nuestra plataforma ha bajado dramáticamente. El año pasado se disparó […] pero este año ha bajado, porque la gente está cansada de FaceTime y Zoom”, cuenta Allen.

Y para Santas más tradicionales, como Hyman, las visitas a los hogares y tener contacto directo con los niños sigue siendo vital: “Nosotros seguimos queriendo conocer a los niños, los queremos en las rodillas […] porque cuando un niño te mira a los ojos, te mira directamente al alma.”

Un negocio de alto costo, pero lucrativo

Santa Claus mira un árbol de Navidad

Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Lee Andrews es el menor de los tres Santas que rentan la casa en Miami este fin de año. Con apenas 30 años, Lee le contó a BBC Mundo que aunque el negocio de los Santas puede llegar a ser “muy lucrativo”, también requiere de una gran inversión.

“Es caro hacer lo que hacemos”, dice Lee mientras muestra las botas de cuero de su disfraz. “Solo las botas hechas a la medida cuestan 1 mil dólares”.

Rick Hyman, de 75 años, es otro de los Santas que viajó a Miami. Empezó su carrera en una fiesta familiar hace 20 años con un disfraz barato que compró en una tienda por departamentos por 50 dólares. Hoy dice que su inversión se ha incrementado exponencialmente.

“Si vas a invertir miles de dólares en vestido y cosas así, te puedo garantizar que estás administrando un negocio”, explica Rick.

Lee agrega: “Tenemos amigos que pueden hacer más de 100 mil en un mes y medio siendo Santa. Realmente depende de tu mentalidad y qué tanto quieres trabajar”.

“Depende de la mentalidad con la que lo veas: en términos de Santas, probablemente solo el 35% o 40% lo ve como un negocio”, cuenta Lee.

Un Santa tradicional

Tres personas que interpretan a Santa Claus contando sus historias

Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Leon McBride, de 78 años, lleva 15 años viajando al sur de la Florida en la temporada de Navidad para interpretar a Santa Claus. Con 40 años en el entretenimiento, incluyendo una larga carrera como payaso del circo de los Hermanos Ringling, es el de más experiencia de los tres.

Y dice que, a pesar de la tecnología, hay elementos de su trabajo que no se pueden hacer sino de la manera tradicional, es decir, hablando con los niños directamente.

“Ellos se quieren acercar a ti y contarte lo que les ocurre […] Y a veces nos preguntan cosas que no podemos responderles como si tú dices ‘qué quieres de Navidad’ y te dicen ‘quiero que vuelva mi papá porque murió'”.

“Una de las cosas que me he dado cuenta que le gusta a los niños es que los escuches. Sentarse, que te miren a la cara y hablar. Y cuando se dan cuenta de que estás prestando atención de verdad, ahí es cuando se destapan”, cuenta McBride.

Por eso emprende todos los años su travesía hasta Miami. Dice que la gente en el sur de la Florida es más amable y esto le permite hacer su trabajo mejor. En este punto concuerda Lee, quien visita Miami por primera vez para interpretar a San Nicolás.

“Así lo hagas como un negocio o como caridad, hay que hacerlo al máximo de tus capacidades porque cuando hay un mal Santa, todos quedamos mal”, cuenta Lee.


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