CDMX incrementa de 50 a 80km/h límite de velocidad en tramos de 11 avenidas; limitan paso a bicicletas
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CDMX incrementa de 50 a 80km/h límite de velocidad en tramos de 11 avenidas; limitan paso a bicicletas

Entre esas avenidas se encuentra Eje Central 100 Metros, avenida Oceanía e Insurgentes Sur; expertos advierten riesgos y retrocesos en esta medida.
Cuartoscuro
20 de marzo, 2019
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El Gobierno de la Ciudad de México anunció que a partir del 22 de abril se incrementará de 50 a 80 kilómetros por hora el límite de velocidad en tramos de 11 avenidas de la ciudad, entre ellas Insurgentes Sur a la altura de Ciudad Universitaria y Eje Central 100 Metros. Además se prohibirá el paso de bicicletas y demás vehículos no motorizados  en carriles centrales de dichos tramos.

El argumento oficial detrás de esta modificación es que la infraestructura de dichas avenidas está diseñada para que los automóviles vayan más rápido de lo que actualmente está permitido. No obstante, especialistas advirtieron que este incremento en límite de velocidades es un retroceso en las políticas de movilidad que pone en riesgo a los usuarios de las vías.

Leer: Fotocívicas: Cómo se manejarán los puntos y cuáles serán las sanciones a partir del 22 de abril

Lo anterior forma parte del paquete de modificaciones al Reglamento de Tránsito de Ciudad de México publicado ayer en la Gaceta Oficial. La mayoría de esto cambios están centrados en la implementación del sistema de fotocívicas que sustituirá a las fotomultas que funcionaron durante los últimos tres años en la ciudad.

Pero como parte de estos cambios se anunció también una ampliación del concepto de “vías de acceso controlado” que define el reglamento. Antes de los cambios dichas vías estaban definidas como aquellas que tuvieran intersecciones a desnivel, con camellones que separan carriles centrales y laterales, y con carriles de incorporación o desincorporación de flujo continuo.

Ahora, con los cambios anunciados, se añade que también se considerarán vías de acceso controlado aquellas que “por sus características físicas y operacionales las determine la Secretaría de Movilidad… según el listado anexo al reglamento”. Y se añade un listado con los 11 nuevos tramos.

El cambio es relevante porque según el artículo 9 del Reglamento de Tránsito en una vía de acceso controlado el límite de velocidad para los coches en carriles centrales es de hasta 80 kilómetros por hora, a diferencia de las vías primarias donde el máximo son 50 kilómetros por hora. Además en vías de acceso controlado hay prohibición expresa para usuarios de vehículos no motorizados (bicicletas y similares) de circular en carriles centrales.

El titular de la Secretaría de Movilidad Andres Lajous confirmó a Animal Político que estos cambios significan un incremento de los límites de velocidad en los tramos mencionados y señaló que ello obedece a que la infraestructura en las referidas arterias está diseñada justo para que los autos avancen más rápido de lo que marcaba el reglamento.

Leer: Gobierno de CDMX aplicará 80% de descuento a vehículos con infracciones

“El problema es que poner límites de velocidad que son inconsistentes con la infraestructura, genera que no se respete por razones estructurales…. Lo que hace es subir el límite de velocidad en esos tramos, justamente por sus características físicas” dijo Lajous.

¿En qué tramos se incrementa límite de velocidad?

Los 11 tramos de vías primarias que serán considerados de acceso controlado y donde el límite de velocidad máxima crece de 50 a 80 kilómetros por hora son los siguientes:

*Eje Central 100 Metros de Insurgentes a Periférico

*Eje 1 Poniente Calzada Vallejo de Periférico a Clave

*Eje 5 Norte de Aquiles Serdán a San Pablo Xalpa

*Eje 3 Oriente de Avenida Oceanía a Circuito Interior

*Eje 5 Sur a partir de Calzada Ermita

*Eje 2 Norte desde Avenida Taxímetros hasta Eje 1 Norte 17

*Avenida Gran Canal de Periférico a Circuito Bicentenario

*Insurgentes Sur de Eje 10 Sur a Anillo Periférico

*Avenida 602 de avenida 608 a Vía Tapo

*Avenida Oceanía de Eje 1 Norte a Avenida Taxímetros

*Vía Tapo de Avenida Texcoco a vía Express Tapo

Leer: #NoMásMuertesViales: Exigen respeto para ciclistas y peatones con protesta en la CDMX

En los carriles centrales de estas arterias además de estar prohibida la circulación de vehículos no motorizados, también queda prohibida la circulación de vehículos de transporte colectivo de pasajeros, así realizar maniobras de ascenso o descenso de los mismos.

Retroceso y riesgo, advierten especialistas

Este incremento en los límites de velocidad en los referidos tramos fue criticado por expertos en temas de movilidad y uso de la bicicleta.

Areli Carréon, alcaldesa de La Bicicleta en CDMX y fundadora de la asociación civil Bicitekas, dijo en entrevista que hay tramos donde se incrementará la velocidad como el de Insurgentes Sur que es utilizado por los ciclistas para ingresar a Ciudad Universitaria, y donde no hay carriles laterales a donde puedan replegarse.

Leer: ¿Solo son un negocio? ¿Han salvado vidas? Los mitos y realidades de las fotomultas en la CDMX

“El factor más peligroso de todos es la velocidad y si tu permites velocidades más altas de facto estás haciendo que el riesgo aumente para cualquier usuario de la vía vayas en lo que vayas. Pero el tema es que además los ciclistas aquí no tienen espacio. Con el Metrobús no se dejó espacio más que para coches y ahora será más peligroso” dijo.

Cuestionado sobre qué pasaría en estos casos donde no hay laterales para ciclistas, el secretario de Movilidad Andrés Lajous dijo que “en vías con esas características a 50 km/h o a 80 km/h no se garantiza la seguridad de ciclistas. Precisamente por las características de la infraestructura”.

Pero Carreón advierte que no hay alternativas seguras para los ciclistas y que representa un retroceso el hecho de que, en lugar de trabajar para construir una vialidad segura para todos, se privilegie solo el paso de los autos.

“¿No sería mejor cambiar la infraestructura de esa avenida? Es inadmisible que en lugar de corregir la calle, se permita una excepción en un tramo de apenas un par de kilómetros. Hay incluso un estudio de la UNAM que señala a Insurgentes como de potencial uso de bicicleta si tuviera ciclovías” dijo.

En redes sociales varias personas expresaron su inconformidad justo en este punto. Por ejemplo Fabián Heredia señaló en un tuit que en la facultad de Ciencias hay más de 200 cajones de estacionamientos de bicicletas porque muchos estudiantes y profesores usan este medio de transporte, y dijo que “la seguridad vial es más importante que la velocidad máxima de pocos”.

“También nos friegan a los de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Muchxs estudiantes y profes llegamos en bici” señaló La Fer en otro tuit. “Ya ha muerto mucha gente en estas vías, no queremos más velocidad #QueremosVivir” señaló el usuario @PeatonDelSur en este tuit.

Areli Carreón recordó que de acuerdo con cifras oficiales, en Ciudad de México mueren a diario tres personas en hechos de tránsito y en el país son 44 personas las que fallecen cada 24 horas. Y añadió que 9 de cada 10 de esas muertes eran prevenibles.

Laura Ballesteros, ex subsecretaria de planeación de la Secretaría de Movilidad e integrante de la organización “Mujeres en Movimiento” coincidió en que estas medidas no son acordes con la gestión de la velocidad en las calles que marca la Organización Mundial de la Salud.

“Las prácticas internacionales te dicen que tan solo un aumento de 10 kilómetros por hora es letal para la vida de las personas. Un auto a más de 50 kilómetros por hora es muy peligroso. En accidentes de ese tipo 8 de cada 10 personas fallecen” dijo, y añadió que además se ha incumplido con la Ley de Movilidad pues no se ha instalado el Comité de Clasificación de Vialidades que es quien tendría que tomar las determinaciones sobre cambios en las clasificaciones de las arterias.

En el caso específico de Insurgentes, Ballesteros reiteró que el aumento de velocidad es inseguro dado que solo hay un grupo de carriles (sin diferencia en centrales y laterales) lo que provocará un aumento en el riesgo de lesiones y muertes no solo para ciclistas sino también para los peatones.

“Tal vez no sea ilegal que ciclistas circulen en Insurgentes pero si será mortal” concluyó.

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5 razones por las que 2021 puede ser un año crucial en la lucha contra el cambio climático

El año que comienza representa una gran oportunidad para encaminarnos hacia un planeta con menos emisiones de carbono.
6 de enero, 2021
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Glaciar en Argentina

Getty
El mundo no está encaminado hacia lograr sus metas de reducción de emisiones de carbono.

El mundo tiene un tiempo limitado para actuar si quiere evitar los peores efectos del cambio climático.

La pandemia de covid-19 fue el gran problema de 2020, sin duda, pero espero que, para fines de 2021, las vacunas se hayan activado y hablemos más sobre el clima que sobre el coronavirus.

Este año que comienza será decisivo para enfrentar el cambio climático.

Según Antonio Guterres, secretario general de la ONU, estamos en un “punto de quiebre” para el clima.

Con el espíritu optimista de Año Nuevo, estas son cinco razones por la que creo que 2021 podría confundir a los fatalistas y ver un gran avance en la ambición global sobre el clima.

1. La crucial conferencia climática

En noviembre de 2021, los líderes mundiales se reunirán en Glasgow, Escocia, para trabajar en el sucesor del histórico Acuerdo de París de 2015.

París fue importante porque fue la primera vez que prácticamente todas las naciones del mundo se unieron para acordar que todas necesitaban ayudar a abordar el cambio climático.

El problema fue que los compromisos asumidos por los países para reducir las emisiones de carbono en ese entonces no alcanzaron los objetivos establecidos por la conferencia.

En París, el mundo acordó que para fines de siglo el aumento de la temperatura global no estaría por encima de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. El objetivo era limitar el aumento a 1,5 °C, si era posible.

Naturaleza.

Getty
La conferencia de Glasglow es una nueva oportunidad para lograr las metas climáticas.

La realidad es que no estamos avanzando en ese sentido.

Según los planes actuales, se espera que el mundo supere el límite de 1,5 °C en 12 años o menos, y que alcance 3 °C de calentamiento para fines de siglo.

Según el acuerdo de París, los países prometieron volver a reunirse cada cinco años y aumentar sus objetivos de reducción de carbono.

Eso debía suceder en Glasgow en noviembre de 2020, pero debido a la pandemia se aplazó para este año.

Así, Glasgow 2021 puede ser un encuentro en el que se aumenten los recortes a las emisiones de carbono.

2. Grandes reducciones de emisiones

El anuncio más importante sobre el cambio climático el año pasado salió completamente de la nada.

En la Asamblea General de la ONU en septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país tenía como objetivo convertirse en neutral en emisiones de carbono para 2060.

Los ambientalistas quedaron atónitos.

Reducir el carbono siempre ha sido visto como una tarea costosa, pero aquí estaba la nación más contaminante del mundo, responsable de cerca del 28% de las emisiones mundiales, comprometiéndose a cortar sus emisiones incondicionalmente, independientemente de si otros países seguirán su ejemplo.

Ese fue un cambio total respecto a las negociaciones anteriores, cuando todos temían asumir el costo de descarbonizar su propia economía, mientras que otros no hacían nada, pero disfrutaban a costa de los que sí habían hecho la tarea.

Planta de carbón.

Getty
China es responsable de cerca del 28% de las emisiones de gases de efecto de invernadero.

China no es la única en tener esta iniciativa.

En 2019, Reino Unido fue la primera de las principales economías del mundo en asumir un compromiso legal de cero emisiones netas.

La Unión Europea hizo lo mismo en marzo de 2020.

Desde entonces, Japón y Corea del Sur se han sumado a lo que, según estimaciones de la ONU, son ya más de 110 países que han establecido una meta de cero neto para mediados de siglo.

Según explica la ONU, el cero neto significa que no estamos agregando nuevas emisiones a la atmósfera. Las emisiones continuarán, pero se equilibrarán absorbiendo una cantidad equivalente de la atmósfera.

Los países que se han puesto la meta de llegar al cero neto representan más del 65% de las emisiones globales, y más del 70% de la economía mundial, dice la ONU.

Con la elección de Joe Biden en Estados Unidos, la economía más grande del mundo ahora se ha reincorporado al coro de reducción de carbono.

Estos países ahora necesitan detallar cómo planean lograr sus nuevas aspiraciones, que serán una parte clave de la agenda de Glasgow, pero el hecho de que ya estén diciendo que quieren llegar a ese punto es un cambio muy significativo.

3. La caída del costo de las energías renovables

Hay una buena razón por la que tantos países ahora dicen que planean tener cero emisiones netas: la caída del costo de las energías renovables está cambiando por completo el cálculo de la descarbonización.

En octubre de 2020, la Agencia Internacional de Energía, una organización intergubernamental, concluyó que los mejores esquemas de energía solar ofrecen ahora “la fuente de electricidad más barata de la historia”.

Cuando se trata de construir nuevas centrales eléctricas, las energías renovables ya suelen ser más baratas que la energía generada por combustibles fósiles en gran parte del mundo.

Paneles solares

Getty
El costo de producción de las energías renovables está disminuyendo.

Si los países aumentan sus inversiones en energía eólica, solar y de baterías en los próximos años, es probable que los precios caigan aún más, hasta un punto en el que comenzará a ser rentable cerrar y reemplazar las centrales eléctricas de carbón y gas.

Esto se debe a que el costo de las energías renovables sigue la lógica de toda la industria: cuanto más produces, más barato se vuelve, y entre más barato se vuelve, más produces.

Esto significa que los activistas no tendrán que presionar a los inversores para que hagan lo correcto.

Por su parte, los gobiernos saben que al aumentar las energías renovables en sus propias economías, ayudan a acelerar la transición energética a nivel mundial, al hacer que las energías renovables sean aún más baratas y competitivas en todas partes.

Granja eólica.

EPA
La energía eólica es una alternativa para reducir las emisiones de carbono.

4. La pandemia lo cambia todo

La pandemia de coronavirus ha sacudido nuestra sensación de ser invulnerables y nos ha recordado que es posible que nuestro mundo se trastorne de formas que no podemos controlar.

También ha provocado la conmoción económica más significativa desde la Gran Depresión.

En respuesta, los gobiernos están dando un paso adelante con paquetes de estímulo diseñados para reactivar sus economías.

Y la buena noticia es que rara vez, si es que alguna vez, ha sido más barato para los gobiernos realizar este tipo de inversiones. En todo el mundo, las tasas de interés rondan el cero o incluso son negativas.

economía verde.

Getty
Muchos países tienen planes de incentivar la economía verde.

Esto crea una oportunidad sin precedentes para hacer las cosas mejor esta vez.

La Unión Europea y el nuevo gobierno de Joe Biden en EE.UU. han prometido billones de dólares en inversiones verdes para poner en marcha sus economías e iniciar el proceso de descarbonización.

Ambos dicen que esperan que otros países se unan a ellos, ayudando a reducir el costo de las energías renovables a nivel mundial. Pero también advierten que, junto con esta zanahoria, planean blandir un garrote: un impuesto a las importaciones de países que emiten demasiado carbono.

La idea es que esto puede ayudar a que los rezagados en la reducción de carbono, como Brasil, Rusia, Australia y Arabia Saudita, se animen a recortar emisiones.

La mala noticia es que, según la ONU, los países desarrollados están gastando un 50% más en sectores vinculados a los combustibles fósiles que en energías bajas en carbono.

5. Los negocios también se está volviendo verdes

La caída del costo de las energías renovables y la creciente presión pública para que se actúe sobre el clima también están transformando las actitudes en los negocios.

Existen sólidas razones económicas para ello. ¿Por qué invertir en nuevos pozos de petróleo o centrales eléctricas de carbón que se volverán obsoletas antes de que puedan amortizarse a lo largo de sus 20 o 30 años de vida?

De hecho, ¿por qué tener en sus carteras riesgos asociados al carbono?

La lógica ya se está desarrollando en los mercados. Solo este año, el vertiginoso precio de las acciones de Tesla la ha convertido en la empresa automotriz más valiosa del mundo.

auto eléctrico.

Getty
Los autos eléctricos han ganado terreno en el mercado automotriz.

Mientras tanto, el precio de las acciones de Exxon, que llegó a ser la compañía más valiosa del mundo, cayó tanto que fue expulsada del Promedio Industrial Dow Jones de las principales corporaciones estadounidenses.

Al mismo tiempo, existe un impulso creciente para lograr que las empresas incorporen el riesgo climático en su toma de decisiones financieras.

El objetivo es hacer que sea obligatorio para las empresas y los inversores demostrar que sus actividades e inversiones están dando los pasos necesarios para la transición a un mundo de cero emisiones netas.

Setenta bancos centrales ya están trabajando para que esto suceda, y la integración de estos requisitos en la arquitectura financiera mundial será un enfoque clave para la conferencia de Glasgow.

Aún está todo en juego.

Por lo tanto, hay buenas razones para la esperanza, pero está lejos de ser un trato hecho.

Confinamiento.

Getty
El confinamiento causó una reducción de las emisiones, pero ya los niveles están volviendo a subir.

Para tener una posibilidad razonable de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, debemos reducir a la mitad las emisiones totales para fines de 2030, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo respaldado por la ONU que recopila la ciencia necesaria para informar las políticas.

Esto implicaría lograr cada año la reducción de emisiones que hubo en 2020 gracias a los confinamientos masivos debido a la pandemia.

Las emisiones, sin embargo, ya están volviendo a los niveles que tenían en 2019.

La verdad es que muchos países han expresado grandes ambiciones de reducir el carbono, pero pocos han implementado estrategias para alcanzar esos objetivos.

El desafío para Glasgow será lograr que las naciones del mundo se adhieran a políticas que comenzarán a reducir las emisiones ya.

La ONU dice que quiere ver el carbón eliminado por completo, el fin de todos los subsidios a los combustibles fósiles y una coalición global para llegar al cero neto para 2050.

Eso sigue siendo una tarea muy difícil, incluso si los sentimientos globales sobre enfrentar el calentamiento global están comenzando a cambiar.


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