Censida detiene publicación de convocatoria para subsidiar ONG que trabajan contra el VIH
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Censida detiene publicación de convocatoria para subsidiar ONG que trabajan contra el VIH

La Secretaría de Salud analiza si la decisión del gobierno afectará a las 218 organizaciones que exigen la publicación de la convocatoria.
Cuartoscuro
Por César Reveles
6 de marzo, 2019
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El Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/SIDA (Censida) detuvo la publicación de la convocatoria para la entrega de subsidios de 2019 a Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) dedicadas a la prevención y diagnóstico del VIH Sida. 

La Secretaría de Salud informó a Animal Político que el Censida estudia el alcance de la Circular 1, emitida por el gobierno de México, la cual establece que no se transferirían recursos públicos a organizaciones civiles.

Desde la semana pasada diversas OSC dedicadas a la prevención y diagnóstico del VIH Sida denunciaron un retraso en la publicación de la convocatoria para la entrega de subsidios de 2019. 

Cada año, en febrero el Censida publica la convocatoria, en marzo se dan los resultados y los recursos empiezan a ejercerse a partir del 1 de mayo.

El Censida debía publicar la convocatoria el pasado 18 de febrero.

Ese mismo día, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que no se transferirían recursos a organizaciones sociales, sino que se entregarían los apoyos directo a los beneficiarios, dado que en las pasadas administraciones se creaban oficinas para simular la atención a grupos vulnerables, en beneficio de pocas personas y con mucho gasto administrativo.

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En entrevista, Martín Luna, director de Cappsida, una de las 218 organizaciones que esperan la convocatoria, comenta que el retraso de la publicación y la posible no entrega de los recursos es un tema sumamente preocupante.

“Es una cancelación que afectaría aproximadamente a 100 proyectos que eran posibles al año gracias a este subsidio y que se enfocan en la prevención; diagnóstico temprano y oportuno; atención; acompañamiento, y canalización de las personas a los programas de gobierno de atencion integral de medicamentos”, agrega.

Martín explica que la función de las organizaciones es complementaria a lo que ofrecen las dependencias de salud públicas, por lo que la entrega de este subsidio es necesario para que las personas con VIH Sida tengan acceso a una atención digna e integral.

“Desde el 2006 – cuando inició este programa- hasta 2018, el gobierno ha otorgado un total de  777 millones 129 mil 511 pesos, que se han utilizado para toda la población con VIH Sida que se ha acercado a las organizaciones: hombres,  trabajadores sexuales e incluso personas que están privadas de su libertad”, agrega Martín.

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De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en 2018 el Censida recibió un presupuesto para las OSC de 109 millones 410 mil 897 pesos, mismos que se repartieron entre unas 100 organizaciones.

Para este año el presupuesto aprobado rondaba los 110 millones de pesos.   

“Con este presupuesto se lograban realizar entre 100 y 120 proyectos anuales, en promedio cada organización que accedía al subsidio a través de la convocatoria utilizaba entre 750 y 80 mil pesos por proyecto”, comenta el director de Cappsida.

Los proyectos emprendidos por las organizaciones, principalmente eran acciones de prevención, brigadas de información en plazas públicas y realización de pruebas en centros de reunión, como antros gay.

En tanto que, la atención médica y los tratamientos retrovirales son responsabilidad de los Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS).

Martín Luna argumenta que las dependencias federales y locales de Salud no tienen la capacidad para realizar estas acciones, toda vez que organizaciones como Cappsida atienden entre 15 y 18 mil personas al año.

Además, señala, que el gobierno nunca ha encontrado irregularidades en el manejo de los recursos, como para que esto pueda ser un argumento para cancelar la entrega del subsidio.

En México hay aproximadamente 350 organizaciones dedicadas a este fin.

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Las OSC un punto de acercamiento con los pacientes

Ricardo Baruch, especialista en salud pública y derechos humanos, resalta la confianza que tiene la población en las organizaciones “como las mujeres trans que no acuden a una clínica del gobierno para no ser discriminadas y se acercan a éstas para recibir métodos de protección, prevención y hacerse pruebas. Posteriormente, en caso de ser necesario, son canalizadas a los CAPASITS donde reciben una mejor atención al saber que vienen de organizaciones”.   

Por su parte, Alejandro Brito, director de la asociación civil, Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, expuso que de todas las detecciones de VIH que se hacen en el país, alrededor de 15% las realizan las organizaciones civiles, sin embargo, si el subsidio se suspende, al menos 30 centros no a podrán funcionar de manera óptima.

Dichos centros se ubican en las principales ciudades del país como Ciudad de México, Puerto Vallarta, Jalisco, Monterrey, San Luis Potosí, en casi todos los estados, donde no hay, sostuvo, son los que tienen la prevalencia más alta de VIH.

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Resaltó que estas organizaciones atienden a poblaciones marginadas y vulnerables, que están en alto riesgo de infección, como personas adictas a drogas intravenosas, mujeres trans, hombres y mujeres que ejercen el trabajo sexual.

Brito señaló que “no ve al personal de las instituciones de Salud del gobierno yendo a los “picaderos (lugares donde se consume droga)” de Tijuana o Ciudad Juárez a ofrecer condones, jeringas desechables, aplicar pruebas de detección y darles tratamiento, esto lo hacen las organizaciones civiles y lo hacen muy bien”.

El pasado viernes, las 218 organizaciones que han protestado por la no publicación de la convocatoria, emitieron un manifiesto dirigido al gobierno de México, con 20 puntos en donde plantean sus exigencias.

“En dos meses y 18 días el actual gobierno mexicano, ha identificado, plenamente, a una decena de organizaciones que han faltado a su misión y visión institucional. Pedimos que no por ello se descalifique al conjunto de OSC que trabajamos honesta y decididamente colocándolas en el mismo nivel que organizaciones y asociaciones políticas de notoria mala fama pública y política”, se lee en el manifiesto.

Entre las exigencias presentadas se encuentra la inmediata publicación de la convocatoria para acceder a los subsidios y la no generalización sobre que “todas las OSC son corruptas” pues este argumento es es “imprecisa, inadecuada y es una enorme falta de respeto a la ciudadanía que se organizó para beneficio de sus pares”.

Con información de Notimex.

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Cómo la pandemia de COVID puede llevar a una revolución de las vacunas

Una tecnología prometedora en desarrollo desde hace 30 años utiliza la ingeniería genética para crear vacunas que son más baratas y fáciles de producir a gran escala.
25 de septiembre, 2020
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La enfermedad covid-19 está cambiando radicalmente muchas cosas, una de ellas puede ser cómo funcionan las vacunas.

La pandemia se ha convertido en una oportunidad para probar una nueva tecnología que se viene desarrollando desde hace 30 años.

Algunos científicos están usando la ingeniería genética para hacer que nuestras células produzcan una parte de un virus y así enseñarle a nuestro sistema inmunológico a protegernos de él.

Esto permitiría crear vacunas de forma mucho más rápida. Incluso pueden ser más simples de fabricar y más seguras de usar. Probablemente también sean más baratas.

Solo tenemos que probar que las vacunas genéticas, como se conocen, realmente nos protegen.

¿Oportunidad?

Nunca se hizo. Hasta la fecha, no existe tal vacuna aprobada para su uso en humanos.

Pero dos de las ocho vacunas contra la covid-19 que están en una etapa más avanzada de la investigación utilizan esta tecnología.

Una la fabrican las empresas Pfizer (Estados Unidos), BioNTech (Alemania) y Fosun (China). La otra está siendo desarrollada por la empresa estadounidense Moderna.

Ambas llegaron a la tercera y última fase de pruebas en humanos y se están aplicando a miles de personas para ver si son efectivas.

Las perspectivas son prometedoras, dice Norbert Pardi, profesor e investigador de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos.

Los estudios realizados hasta ahora apuntan a que estas vacunas generan una buena respuesta de nuestro sistema inmunológico y que son seguras.

“Aún necesitamos ver los resultados de la última fase, pero soy optimista. Creo que una o más de ellas serán aprobadas. Esto tiene el potencial de revolucionar el campo de las vacunas para enfermedades infecciosas”, opina Pardi.

Cómo funcionan las vacunas

La mayoría de las vacunas que utilizamos suponen la inyección de un virus o una bacteria en nuestro cuerpo para que el sistema inmunológico pueda identificar la amenaza y crear formas de defendernos.

En el caso de los virus, estos pueden estar debilitados (su capacidad para enfermarnos se ha reducido a niveles seguros) o inactivados (no pueden reproducirse).

Hombre delante de un mural con un dibujo de mujer con máscara.

Getty Images
Más de 32 millones de personas fueron contagiadas con el nuevo coronavirus en todo el mundo.

Existen también las denominadas vacunas de subunidades, en las que solo fragmentos característicos de un virus, como una proteína, por ejemplo, se producen en el laboratorio y se purifican para su uso en la vacuna.

La propuesta de las vacunas genéticas es diferente. En lugar de inyectarnos un virus o parte de él, la idea es hacer que nuestro propio cuerpo produzca la proteína del virus.

Para ello, los científicos identifican la parte del código genético viral que contiene las instrucciones para elaborar esta proteína y nos la inyectan.

Una vez absorbida por nuestras células, funciona como un manual de instrucciones para la producción de la proteína viral.

La célula produce esta proteína y la exhibe en su superficie o la libera en el torrente sanguíneo, lo que alerta al sistema inmunológico.

Las ventajas de las vacunas genéticas

La inmunóloga Cristina Bonorino explica que, en el caso de vacunas atenuadas o inactivadas, es necesario cultivar una gran cantidad de virus para utilizarlo como materia prima.

Las vacunas genéticas no necesitan esto.

Simplemente basta con crear en el laboratorio la secuencia genética deseada.

Esto requiere una estructura de producción mucho más reducida.

“El costo probablemente también sea menor”, dice Bonorino, quien es profesora de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud en Porto Alegre y miembro del comité científico de la Sociedad Brasileña de Inmunología.

Márjori Dulcine, directora médica de Pfizer Brasil, empresa que fabrica una de las vacunas genéticas, explica que, además de que este tipo de vacuna se produce más rápidamente a gran escala, también es flexible.

“Sabemos que el SARS-Cov-2 tiene una gran capacidad para mutar. Entonces, si eso sucede, podemos adaptarnos rápidamente”, asegura Dulcine.

Las vacunas genéticas también eliminan el riesgo de que una persona se enferme cuando se vacuna, lo que puede ocurrir cuando se utilizan vacunas con virus atenuados.

Los virus en ese estado se han manipulado para ser menos peligrosos, pero aun así pueden reproducirse lentamente.

Esto da suficiente tiempo al sistema inmunológico de una persona sana para que reaccione y, en el proceso, aprenda a combatir esa amenaza.

Pero, en casos más raros, si el paciente está inmunodeprimido, puede perder esta carrera contra el virus y enfermar.

“Con este tipo de vacuna no pasa eso, porque no usa un microorganismo vivo. Es completamente sintética“, dice Norbert Pardi, de la Universidad de Pensilvania.

El tiempo necesario para desarrollar una vacuna también se reduce drásticamente. Por lo general, lleva meses tener una vacuna lista para las primeras pruebas. Con las vacunas genéticas se tarda solo semanas.

Protesta antivacuna.

Reuters
Una parte de la población está en contra de las vacunas obligatorias.

“Moderna tardó 42 días desde el momento en que recibió la secuencia genética del virus para comenzar los estudios de la vacuna contra la covid-19. Esto es casi imposible con otras tecnologías”, afirma Pardi.

El científico también dice que las pruebas han demostrado hasta ahora que las vacunas genéticas contra la covid-19 han generado una reacción del sistema inmunológico al menos tan buena como la de las otras candidatas.

“Por lo tanto, no solo son más seguras y relativamente baratas de producir, sino que también son muy efectivas. Esto es muy importante”, analiza.

Vacunas de ADN vs vacunas de ARN

Pero si estas vacunas tienen tantas ventajas, ¿por qué todavía no hay ninguna aprobada para su uso en humanos? Una razón es que la tecnología es reciente.

La primera vacuna de la historia fue creada por el médico británico Edward Jenner hace poco más de 220 años, a principios de los siglos XVIII y XIX, para prevenir la viruela.

En contraste, las vacunas genéticas han estado en desarrollo durante poco más de tres décadas, y solo más recientemente han comenzado a dar resultados más alentadores.

En un principio se creía que sería mejor hacer este tipo de vacuna utilizando ADN, la molécula que contiene toda la información genética de un organismo y que nuestras células utilizan para fabricar las proteínas que componen nuestro cuerpo.

Pero para que esto suceda, el ADN primero debe transformarse en moléculas de ARN, que trasladan esa información a la parte de la célula donde se producen las proteínas.

Los científicos creían que al inyectarnos el ADN del virus, nuestras células podrían absorberlo y, una vez dentro de ellas, transformarlo en ARN para que luego se pudiera producir la proteína en ese microorganismo, lo que iniciaría la reacción inmune.

Pero las pruebas realizadas hasta ahora mostraron que las vacunas de ADN no producen una respuesta inmune lo suficientemente fuerte en humanos.

“No sabemos exactamente por qué”, dice Pardi.

Otra alternativa es usar ARN directamente. El problema es que esta molécula es capaz de generarnos una inflamación muy fuerte que nos puede matar.

También es mucho más inestable que el ADN y se descompone fácilmente en nuestro cuerpo.

“Tenemos en nosotros, en todas partes, enzimas que atacan al ARN. Si se inyecta sin estar protegido, se destruye rápidamente”, describe Jorge Kalil, director del Laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor).

Pero en los últimos 15 años, los científicos encontraron una forma de envolver esta molécula para evitar que se descomponga y llegue a la célula. También lograron reducir el potencial inflamatorio del ARN.

“La expectativa es que, en algún momento a partir de ahora, cuando dominemos esta tecnología, muchas vacunas en el futuro serán de este tipo“, asegura Kalil.

¿Cómo son las vacunas contra la covid-19?

La pandemia ha creado algunas condiciones que probablemente acelerarán este proceso.

Covid-19 es una enfermedad nueva, muy contagiosa y mortal, para la que aún no existe una vacuna. Crear una es urgente.

Hacerlo suele costar decenas o cientos de millones de dólares, pero ahora los gobiernos y las organizaciones están invirtiendo mucho dinero.

Y cuando una vacuna esté lista, los países de todo el mundo estarán interesados en comprarla.

Frascos de vacuna covid-19.

Reuters
Se están desarrollando más de 170 pruebas de vacunas de covid-19

“La mayor dificultad para hacer una vacuna es el dinero, porque la técnica es relativamente sencilla”, dice la inmunóloga Cristina Bonorino.

“Ya existen vacunas de ARN patentadas, pero no se han comercializado. La pregunta es: ¿tiene mercado? Ahora hay mercado y una necesidad insatisfecha”, describe.

Según la Organización Mundial de la Salud, hay 40 vacunas genéticas entre las 187 que se están desarrollando contra la covid-19. Diez ya se están probando en humanos y las dos mencionadas anteriormente se encuentran en la última etapa de esta parte de la investigación.

El estudio de la vacuna de Moderna involucra a 30.000 participantes en Estados Unidos.

La investigación de Pfizer/BioNTech/Fosun también cuenta con 30.000 voluntarios en EE.UU. y otros países, incluido Brasil.

En ambos casos, las empresas ya estaban desarrollando vacunas de ARN para combatir otros virus.

En el caso de Moderna, se trataba del Nipah, un virus que transmiten los murciélagos y puede causar problemas respiratorios e inflamación en el cerebro potencialmente mortales.

Pfizer y BioNTech estaban creando una vacuna de ARN contra la influenza, que causa la gripe.

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

El objetivo es hacer que nuestras células produzcan la proteína del coronavirus conocida como espícula, que tiene una gran capacidad para generar una respuesta del sistema inmunológico.

“Creo que estas vacunas tienen potencial. Los resultados publicados muestran que inducen la producción de una gran cantidad de anticuerpos que neutralizan el virus. La prueba final será ver si esta protección es duradera”, dice el inmunólogo Jorge Kalil.

El estudio de Pfizer durará dos años, pero la compañía espera tener los primeros resultados para presentarlos a las agencias reguladoras a fines de octubre y principios de noviembre.

El momento nos obliga a actuar con rapidez, seguridad y calidad. Nuestro papel es presentar datos robustos a las autoridades”, afirma Márjori Dulcine.

“Ellos son los que nos dirán si son suficientes”, concluye.


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