close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Con más de cien proyectos de sociedad civil cierra la convocatoria para asignar subsidios a refugios de mujeres violentadas

Mientras la Secretaría de Salud evalúa qué procede con la convocatoria, la SEGOB inició recorridos por las instalaciones que opera la Red Nacional de Refugios para conocer cómo trabajan y si es posible asignar recursos de manera directa a las mujeres violentadas, esquema que finalmente fue descartado.
Cuartoscuro
Por Claudia Ramos
6 de marzo, 2019
Comparte

Con al menos 104 proyectos de organizaciones de la sociedad civil cierra este martes a las seis de la tarde la convocatoria del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva de la Secretaría de Salud, para asignar recursos públicos a refugios para mujeres y sus hijas e hijos que viven violencia extrema.

Estos proyectos corresponden a los 41 refugios y 39 centros de atención externa operados por organizaciones de la sociedad civil que pertenecen a la Red Nacional de Refugios, y el resto a organizaciones aliadas. La dependencia tiene 90 días para dar a conocer si finalmente se asignará recursos a los refugios y a cuántos, aunque se comprometió a atender las medidas cautelares enviadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos para que resuelva en máximo un mes.

Leer: Refugios para mujeres víctimas de violencia se mantienen, pero con supervisión del Estado: Inmujeres

La Secretaría de Salud informó a la Red que aún se encuentra en análisis jurídico la consulta sobre lo que procede con la convocatoria, en tanto se determina el alcance de la circular número uno con la cual el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó a todas las dependencias públicas suspender la entrega de subsidios a organizaciones de la sociedad civil, y se establece el mecanismo con el cual todos los refugios y centros de atención externa serán ahora operados por el gobierno.

La directora de la Red, Wendy Figueroa, indicó en entrevista que al día de hoy aún no tienen claro si contarán con recursos, si el gobierno pretende contratar al personal que trabaja en los refugios y centros de atención para que dejen de operar como organizaciones de la sociedad civil, o si el gobierno se enfocarán en abrir nuevos refugios y centros externos a nivel municipal además de los ya existentes.

“Es tan incierta la declaración que no sabemos a qué se refiere, si ser empleados o no de gobierno. De entrada te diría que la autonomía de las organizaciones de la sociedad civil es fundamental y que es un tema que tiene que ver también con la credibilidad de las mujeres, porque históricamente hemos sido revictimizadas por el sistema mexicano. Tenemos que ser muy claras que de la noche a la mañana no va a haber gente del gobierno comprometida, sensibilizada, capacitada, y con una perspectiva de género y derechos humanos. Y en lo que el cambio se da es importante que se retome y se reconozcan los esfuerzos, la infraestructura y que no se dupliquen las acciones que la sociedad civil ya realizamos, sino que se complementen”.

Leer: Dichos de AMLO sobre refugios confunden y dejan en incertidumbre a mujeres: OSC

Adelantó que la Red entregará a la Secretaría de Salud un expediente con información de todos los casos que les refieren las instancias de gobierno a los refugios de la sociedad civil,  en el cual “queda evidenciado que el gobierno no cuenta con la infraestructura ni la capacidad” para hacer el trabajo que realiza la sociedad civil para atender a mujeres violentadas.

“Propondríamos que el Estado instale nuevos refugios en estados y municipios en donde no existen, porque además los que operamos hoy somos insuficientes. Eso es una política pública de Estado y desde ese enfoque nosotras celebraríamos y reforzaríamos la propuesta de que ahora sea el Estado el que se haga cargo de los refugios, pero porque va a haber más, no porque se va a duplicar o a sustituir lo que ya se hace”.

Recorre SEGOB refugios para conocer cómo operan

Por lo pronto la SEGOB inició el pasado lunes un recorrido por las instalaciones que opera la Red Nacional de Refugios, para pedir información sobre la forma en que trabajan y las implicaciones que tendría entregar el recurso de manera directa a las mujeres víctimas de la violencia.

“Creo que ante lo que declararon hoy el presidente, la titular de INMUJERES y la secretaria de Gobernación ya quedó claro que no estarían destinando el recurso directamente a las mujeres. Ya entendieron que esa no es la vía, lo cual celebro”, indicó Figueroa.

Leer: Refugios: ignorancia criminal

Se trata de 41 refugios y 39 centros de atención externa distribuidos en todo el país, es decir, 80 espacios de atención y protección que opera la Red. De acuerdo con datos del INMUJERES, a nivel nacional existen 72 refugios y 60 centros de atención externos, ya contados los de la Red. De estos 132 espacios de atención a mujeres víctimas de la violencia, sus hijas e hijos, sólo 28 refugios son operados por el gobierno; ninguno cuenta con centros de atención externa.

De acuerdo con la información de la Red, cada refugio opera con recursos públicos que van de los 3 a los 8 millones de pesos anuales, mismos que son determinados por un grupo evaluador experto del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva de la Secretaría de Salud en función de la convocatoria que hoy cierra. El monto se determina de acuerdo al trabajo realizado por el refugio: si sólo se da atención de emergencia con internamiento para las mujeres y sus hijos, la asignación puede ir de los 3 a los 4 millones de pesos anuales; si el refugio cuenta además con centro de atención externa, entonces el monto puede alcanzar de 6 a 8 millones de pesos anuales.

“Nuestro modelo de atención habla precisamente de que todos los refugios deben de tener centro de atención externa. En nuestro caso, la Red cuenta con los 41 refugios y 39 centros de atención externa, sólo nos faltan tres centros. Hasta ahora los únicos que no tienen obligación de tener centro externo son los de gobierno”.

El recurso cubre la operación de ocho meses del refugio y del centro, y se entrega regularmente en junio, aunque ha habido ocasiones en que se ha depositado hasta septiembre. Es decir, en sus 20 años de funcionamiento los refugios y centros de atención externa han operado con dinero prestado los primeros cuatro meses del año.

Leer: Las claves para entender lo que pasa con los refugios para mujeres víctimas de violencia en México

“Los ochos meses que se cubren no es por meses efectivos, sino por ejercicio fiscal. Esto quiere decir que yo firmo el convenio de colaboración en mayo y a mí me depositan en junio y cubro los ocho meses a partir de la firma del convenio. De mayo a diciembre son los ocho meses. Es decir, ahorita estamos sin presupuesto y eso es algo histórico. Todos los inicios de año, los primero cuatro meses que son los que no cubren, siempre estamos sin presupuesto. Hoy en día estamos operando sin presupuesto”, explicó Figueroa.

En esos primeros cuatro meses del año los refugios y centros externos realizan alianzas con sus equipo de trabajo para que de forma altruista continúen prestando sus servicios, además de que establecen acuerdos de colaboración y convenios de donaciones con los proveedores de alimentos y abarrotes.

“El de las carnes frías, los de la Central de Abasto. Vamos pidiendo préstamos, nos van apoyando muchos de ellos de forma altruista, y lo que hemos logrado es que nos dejen pagar en mayo. Llegamos a mayo y podemos pagar a los proveedores con las deudas que ya adquirimos, pero otros son proveedores voluntarios y gente que se suma y también empresas y sobre todo pequeñas tiendas que aportan papel higiénico, servilletas, por ejemplo. La gente de los refugios pide préstamos con la amiga, con el banco, personales, invierten de su bolsa, y lo hacen porque saben que lo pueden recuperar cuando llegue el recurso. Así es como estamos operando en el día a día. ¿En cuánto tiempo dejaremos de operar porque no tenemos recursos? Pues es ya, porque de entrada ahorita no tenemos presupuesto”.

El presupuesto cubre la atención de seis núcleos familiares en promedio, aunque hay refugios con capacidad de hasta 20 núcleos. El subsidio también cubre el trabajo de 30 personas en promedio, especializadas en atención a víctimas con perspectiva de género y derechos humanos en las áreas de psicología, trabajo social, jurídico, psicopedagogía, y enfermería, más un personal administrativo, la cocinera y la nutrióloga que requiere la Secretaría de Salud. Todo el personal se encuentra en capacitación y contención permanente para prevenir el bornout, que es el síndrome de desgaste que padece un profesional que trabaja directamente con casos extremos de violencia que puede trastocar su propia vida y afectar la calidad de la atención que brinda.

Leer: Organizaciones piden a AMLO una reunión para mejorar funcionamiento de refugios para mujeres

Al año los refugios y centros externos atienden aproximadamente a 20 mil mujeres, niños y niñas. La atención es individual y se da seguimiento jurídico, psicológico y médico tanto de las que permanecen en los refugios como de las que ya salieron. El seguimiento en este último caso es durante un año, tras el cual las puertas del centro de atención externa quedan abiertas para quien lo requiera. Los centros externos realizan también acciones de prevención, sensibilización y difusión de los servicios.

Los refugios de la Red cuentan con un centro de atención telefónica que funciona 24 horas los 365 días del año y casas de emergencia como espacios previos al refugio, en donde una mujer que huye de su hogar y no tiene a dónde ir o no ha tomado la decisión puede resguardarse por tres días en lo que recibe el siguiente nivel de atención. Esto funciona así justamente para que no se vulnere la confidencialidad del refugio.

“Tenemos mujeres que han estado hace 6 años en el refugio y que siguen viniendo una vez cada seis meses a recibir alguna orientación o bien que se han sumado a ser voluntarias y replican lo que han adquirido en este espacio con otras mujeres. Le damos seguimiento a esos casos para saber que realmente hay un proceso efectivo y no un retroceso”.

Los casos que reciben los refugios son referidos por fiscalías, institutos de las mujeres de los estados, la Cancillería, el DIF y la Secretaría de Salud, principalmente. También hay organizaciones de la sociedad civil que refieren casos a los centros de atención externa, o bien mujeres que llegan recomendadas por alguna usuaria del servicio.

Leer: Los refugios y las indispensables redes de apoyo

Del total de estos casos, casi un 45% o más son referidos por instancias gubernamentales. “Esto depende del contexto y del estado en que se encuentre el refugio. Hay estados que lo único que tienen de gobierno son centros de justicia y todos los casos nos los refieren al refugio”, explica Figueroa.

Agrega que al día de hoy los refugios operados por organizaciones de la sociedad civil siguen recibiendo los casos que le refieren las dependencias públicas, a pesar de no saber qué va a pasar con ellos.

“Nos siguen solicitando ingresos y obviamente los vamos a dar. Seguimos funcionando, no estamos ni pensamos estar inactivas, porque las violencias no tienen días ni horarios y se ha ido incrementando”.

El modelo de Escobedo, Nuevo León

La directora de la Red expresó también su preocupación respecto a que la nueva política en materia de refugios no tome en cuenta la diversidad y necesidades de las mujeres, y se tome como único modelo el del refugio de Escobedo, Nuevo León, operado por la organización de la sociedad civil Alternativas Pacíficas.

“No podemos encajonarnos al modelo de un estado que no tiene para nada las mismas características que el refugio de Tapachula, Chiapas, que tiene que ver con migrantes y víctimas de trata, o de Tlaxcala, que también tiene que ver con violencia relacionada con el crimen organizado. Nuevo León no refleja las características ni las situaciones que estamos viviendo a nivel nacional; no podemos regionalizar sino más bien hablar del modelo en el que todas las mujeres estemos incluidas”.

A nombre de la Red, Figueroa llamó al gobierno de López Obrador a transitar hacia una Norma Oficial Mexicana que desde hace dos años trabaja la Red con la Secretaría de Economía, el INMUJERES, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Gobernación para formalizar un modelo de atención de los refugios y centros que ya opera.

“Ya hay una norma oficial vigente, la 046 de la Secretaría de Salud, que habla de los refugios como el tercer nivel de atención, que deben estar en todos los estados y donde todas las instancias tienen que estar coadyuvando corresponsablemente para las referencias y contrarreferencia de casos a estos espacios de protección.

“Hay falta de información sobre el tema y ahora se está regresando a un esquema de casos fallidos donde es el Estado el que opera. Qué va a pasar dentro de tres años cuando cambien las autoridades municipales, como ya pasó en Oaxaca, donde el refugio asumido por el municipio sigue sin operar, no se respetó la secrecía y se le puso en vulnerabilidad, pues la mayoría de los casos son de mujeres parejas de servidores públicos o policías. Ahí no se está garantizando la secrecía, la seguridad de las mujeres, ni su atención integral”.

“Lo que queremos evitar es que se hagan elefantes blancos”, enfatizó, “que se abran refugios de gobierno que no se van a mantener e incluso se encuentran en una situación vulnerable porque no mantienen secrecía. En Oaxaca se inauguró con medios de comunicación y fue como decirle a los agresores aquí estamos”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¿Qué le pasa realmente a tu cuerpo cuando comes mucho?

Consumir comidas copiosas puede provocar cambios en nuestro sistema que nos darán más hambre, pero esto no significa que tu estómago se "estire".
27 de diciembre, 2019
Comparte

Estoy convencido de que puedo predecir cómo me sentiré después de las comidas con familia, amigos y/o compañeros durante la Navidad: perezoso, con sueño y muy lleno.

Pero también estoy convencido de que, a la hora del almuerzo al día siguiente de cualquiera de esos encuentros, encontraré espacio para otro asado.

Resulta extraño que el día después de una comida copiosa podamos comer exactamente la misma cantidad de nuevo.

¿No aprendimos la lección la primera vez?

¿Por qué todavía tenemos hambre después de cenas como la de Navidad? ¿Será que comer en exceso “estira” el estómago haciendo que tengamos más espacio para comer el día siguiente? Incluso pensar en eso ahora me da hambre.

La respuesta es que, para la mayoría de las personas, no es que te dé hambre pese a las enormes cantidades de alimentos consumidos, sino precisamente por culpa de ellos.

Para entenderlo, primero, cabe hacerse una pregunta: ¿qué es tener hambre?

Esa punzada que sientes en el estómago y que te incita a comer es el resultado de una serie de cambios fisiológicos dentro de tu cuerpo.

Mujer sonriendo durante la cena de Navidad.

Getty Images
Para la mayoría de las personas, no es que te dé hambre pese a las enormes cantidades de alimentos consumidos, sino precisamente por culpa de ellos.

Es cierto que tu estómago cambia de tamaño cuando tienes hambre o estás lleno.

El estómago se contrae a medida que se digiere una comida para ayudar a mover los alimentos hacia los intestinos. Ruge cuando el aire y la comida se mueven mientras la comida es empujada hacia abajo, un fenómeno llamado borborigmo, que frecuentemente es nuestra primera señal de que podríamos tener hambre porque es audible y físico.

Después de sonar, el estómago se expande nuevamente y se prepara para comer, en un proceso iniciado por las hormonas.

Pero lo que no es cierto es que comer estire el estómago.

Se trata de un órgano muy elástico, por lo que después de una comida copiosa, volverá a su capacidad de reposo (de 1 a 2 litros). De hecho, los estómagos de la mayoría de las personas son bastante similares en capacidad: no importa la altura ni el peso.

De lo que tal vez no somos conscientes es de la liberación de nuestras hormonas del hambre: el NPY y la AgRP del hipotálamo, y la grelina del estómago.

Esta última es liberada cuando el estómago está vacío y estimula la producción de NPY y AgRP en nuestro cerebro. Estas dos hormonas son responsables de crear la sensación de hambre y anular las hormonas que nos dan la percepción de estar satisfechos.

Amigas comiendo.

Getty Images
Incluso después de una gran comida en un día festivo, podemos encontrar fácilmente espacio para más al día siguiente.

Quizás en sentido contrario a la intuición, los niveles de grelina tienden a ser más altos en personas delgadas y más bajos en personas con obesidad.

Es de esperar que una hormona que estimula el hambre esté más presente en las personas que comen más, pero esta contradicción probablemente refleja lo complicado que es nuestro sistema endocrino.

Si bien solo tres hormonas son en gran parte responsables de generar la sensación de hambre, se requieren alrededor de una docena para hacernos sentir saciados.

Un par de ellas (GIP y GLP-1) son responsables de estimular la producción de insulina para regular el metabolismo de los carbohidratos. Otras hormonas están involucradas en desacelerar el movimiento de los alimentos a través de nuestro estómago, para darles a nuestros cuerpos tiempo para digerir los alimentos.

En aquellas personas con obesidad que tienen bajos niveles de grelina, podría ser que los altos niveles de insulina, necesarios para metabolizar una dieta alta en carbohidratos, inhiban la producción de grelina.

Dos son clave para reducir la sensación de hambre: la CKK y el péptido YY (PYY). En pacientes que tienen una banda gástrica ajustada, que reduce el tamaño del estómago, los niveles de PYY son particularmente altos, lo que contribuye a una pérdida del apetito.

El hambre, una sensación asociada a horas y momentos específicos

Cuatro chicas comiendo y bebiendo.

Getty Images
Diversos estudios han demostrado que las personas comen más cuando comparten una comida que cuando están solas.

Aunque tu estómago tiene un sistema hormonal que le informa al cerebro cuando está vacío, a menudo esta información se vuelve más frecuente debido a la asociación habitual entre la hora y la sensación de hambre.

Por consiguiente, incluso si has tenido un gran almuerzo, es posible que todavía tengas hambre en la cena.

“Si te acostumbras a tomar un trozo de chocolate o de papas fritas después de la cena cuando te sientas en el sofá para ver la televisión, tu cuerpo puede comenzar a asociar el sofá, la televisión y comer algo rico, y como resultado cuando vas al sofá tienes un antojo“, dice Karolien van den Akker, investigadora de Centerdata y anteriormente de la Universidad de Maastricht, en Países Bajos.

“Esto puede ocurrir incluso cuando estás saciado; cuando tus reservas de energía están llenas”.

Comer en exceso no es malo per se, asegura Van den Akker. A diferencia de una gran comilona, donde se consumen grandes cantidades de alimentos en un corto período de tiempo y que frecuentemente está asociada con sentimientos de disgusto, culpa o vergüenza, comer en exceso puede verse simplemente como un hábito que a muchos les gustaría romper.

Pero los antojos de comida aprendidos pueden hacer que sea muy difícil seguir una dieta con éxito.

Familia compartiendo comida durante la cena navideña.

Getty Images
El ambiente de la temporada festiva puede condicionarnos a esperar grandes cantidades de comida.

Cuando aprendemos a asociar las propiedades gratificantes de los alimentos, en particular los que contienen un alto contenido de azúcar, con tiempos, olores, imágenes y comportamientos específicos, el recuerdo de esa sensación se activa y nuestro cuerpo comienza a desearlos.

Esto desencadena no solo respuestas psicológicas sino fisiológicas, como la salivación.

Es fácil adquirir antojos, pero difícil deshacerse de ellos

Es posible que estés familiarizado con el perro de Pavlov, un experimento en el que se toca una campana a la hora de las comidas para que un perro lo asocie con la hora de comer.

Finalmente, el perro saliva con el simple sonido de la campana. Los humanos no son mucho más sofisticados que los perros en este aspecto.

En otro experimento, a un grupo de personas les mostraron formas simples: círculos y cuadrados. Cuando veían los cuadrados, se les daba un trozo de chocolate y, a partir de entonces, comenzaron a desear chocolates cada vez que se veían los cuadrados.

Al igual que los perros, los humanos pueden resultar condicionados para que esperen alimentos con señales simples.

“Estas asociaciones se desarrollan rápidamente e incluso con pequeñas cantidades de chocolate como 1 ó 2 gramos”, explica Van den Akker.

“Parece bastante fácil adquirir estos antojos, pero es difícil deshacerse de ellos. Tu cuerpo recuerda que en un momento específico comió chocolate. El deseo puede convertirse fácilmente en un antojo diario, incluso después de solo cuatro días de repetición”.

Hombre de mal humor.

Getty Images
Muchas personas admiten que tienen menos autocontrol si están de mal humor o cansadas.

A veces, incluso nuestro estado de ánimo puede convertirse en el desencadenante. Las personas afirman habitualmente que tienen menos autocontrol si están de mal humor o cansados.

“En ese caso, las emociones pueden asociarse directamente con la comida, por lo que una determinada emoción podría desencadenar el antojo”, dice Van den Akker.

En principio, cualquier estado de ánimo, incluso uno positivo, puede convertirse en un desencadenante de un antojo, siempre que sea seguido de manera constante por la comida.

Se suele comer más en situaciones sociales

Y se ha demostrado repetidamente que comemos más cuando estamos en compañía de amigos. Las ocasiones especiales, el tiempo que pasas en la mesa y muchos otros factores, influyen en la cantidad de comida que ingerimos cuando estamos socializando.

Quizás porque el placer de la compañía que nos rodea hace que sea más difícil concentrarse en el control de las porciones.

Incluso las personas que se sientan en un laboratorio a comer un plato de pasta comerán más si tienen un amigo con quien hablar.

Esto también tiene implicaciones cuando se trata de romper con malos hábitos alimenticios.

“Cuando intentamos ayudar a las personas a comer menos, nos centramos en ‘desaprender’ sus deseos alimenticios aprendidos. También tratamos de asegurarnos de que aprendan que comer algo bueno una vez no significa que tengan querepetirlo en los próximos días“, opina Van den Akker.

Esto es importante porque otros estudios han demostrado que romper un buen hábito alimenticio una vez puede ser suficiente para recaer en uno malo.

Quizás entonces no sea una sorpresa el hambre que sentimos después de una gran comida con familiares y amigos. Todavía tenemos hambre al día siguiente, o incluso más tarde el mismo día, no porque nuestro estómago se haya estirado, sino porque nos hemos acostumbrado a comer en exceso en ocasiones especiales.

Si nuestros cerebros notan todas las señales -los olores, los lugares, los sonidos- asociados con una gran comida el día después de una fiesta como la de Navidad, entonces comenzarán a prepararnos para la segunda ronda.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=JpWiPF_rmY0&t=62s

https://www.youtube.com/watch?v=ElxR2is1_bk&t=88s

https://www.youtube.com/watch?v=WTuw_gfggKo

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.