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Especial
La campaña contra AMLO que presuntamente involucra al historiador Enrique Krauze
El editor Ricardo Sevilla reveló la existencia de una campaña negra contra López Obrador para evitar que ganara la presidencia, liderada por Krauze, quien niega los hechos y acusa ser criminalizado.
Especial
18 de marzo, 2019
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En enero de 2017, más de un año antes de que iniciara la contienda para la presidencia, se echó a andar una campaña para evitar que Andrés Manuel López Obrador ganara la presidencia, según cuenta Ricardo Sevilla columnista y editor.

En esta campaña estarían involucrados el historiador Enrique Krauze, empresarios como Alejandro Ramírez de Cinépolis y el grupo Coopel, según reveló la investigación titulada “Operación Berlín”, publicada por el diario Eje Central.

En una columna publicada en Aristegui Noticias, Sevilla narra que fue parte de un grupo que realizaba materiales “para atacar la imagen del político tabasqueño. El rigor era mínimo. Se trataba, en el peor de los casos, de hacerlo parecer zafio, intolerante y, sobre todo, como un dictador”.

Lee: Consejo Mexicano de Negocios participó en campaña contra AMLO, dice gobierno; organismo lo niega

Sevilla señala que Fernando García Ramírez cercano colaborador y amigo del historiador Enrique Krauze, coordinaba las peticiones de información contra López Obrador. Estas reuniones se realizaban en la calle de Berlín en Coyoacán o en las oficinas de Letras Libres, publicación dirigida por el historiador.

Entre las tareas que detalla Sevilla que le pedía García Ramírez estaban compilar información y “las debilidades” de los colaboradores cercanos de López Obrador o buscar audios de discursos del entonces candidato de Morena.

Según conversaciones publicadas por el editor, Krauze hacía estas peticiones, algunas las usaba para su columna en el diario The New York Times, y otras eran para su hijo, el periodista León Krauze.

Enrique Krauze negó este lunes haber participado la campaña.

Yo nunca maquiné nada contra López Obrador que no sea lo que he escrito en mis ensayos y mis libros desde 2005 para acá, eso es crítica política perfectamente válida. Se me ha querido vincular con una conspiración con un complot”, dijo el historiador en entrevista con Ciro Gómez Leyva para Radio Fórmula.

Krauze ha criticado a López Obrador desde hace más de 10 años. Lo ha llamado populista y autoritario en sus ensayos, uno de los más comentados fue el titulado “El mesías tropical”, publicado en 2006.

El historiador y director de la revista Letras Libres y la editorial Clío negó conocer a Sevilla – como éste menciona en su columna – y aunque reconoció que García Ramírez es su amigo, dijo que fue su colaborador hasta 2016.

“Solo tenía un diálogo con Fernando (García Ramírez), es un hombre crítico, él no es un robot, no es un bot mío”, defendió.

“Yo no intervine en absoluto ni en la configuración ni en el trabajo de ese grupo en el que participó Sevilla, que dice que yo lo recluté, que dice que yo maquiné. No existe ninguna evidencia de eso, lo que se falta aquí es a la verdad”, aseguró Krauze.

Aseguró que se le criminaliza al involucrarlo con dicho grupo y que lo dicho por Sevilla es “una mentira avalada por varios medios afines al gobierno”.

Pero este no es el único señalamiento. Tatiana Clouthier, quien fue coordinadora de campaña de López Obrador, en su libro “Juntos hicimos historia”, menciona a Krauze como el líder de una guerra sucia para evitar el triunfo del tabasqueño.

Clouthier aseguró a la revista Proceso que Krauze le envió un mensaje en que le advertía que si lo involucraba en la presunta guerra sucia contra el tabasqueño la demandaría.

“Me mandó decir, indirectamente, que pobre de mí que me atreviera, porque me iba a demandar”, dijo la ahora diputada federal por Morena.

Sobre los señalamientos de Clouthier, Krauze dijo que “es el poder contra la voz independiente de una persona”.

“Tatiana Clouthier es una diputada con fuero y habla desde el poder. Decirme que nos vemos en tribunales es una bravata”, señaló Krauze.

Este lunes, en su conferencia matutina, el presidente dijo que no quería polémica con el historiador quien “tiene una postura política, no precisamente afín a la nuestra pero merece todo nuestro respeto”.

López Obrador aseguró que ha tenido diferencias con Krauze pero que éste es libre de expresarse y manifestarse y que el Estado no perseguirá a nadie por sus ideas.

Pero dijo que “lo que estamos buscando es que el Estado ya no proteja a escritores, que no haya intelectuales orgánicos, es decir, que si los conservadores quieren tener a sus ideólogos, que ellos los financien, que no sea el Estado.

“Muchos son académicos, hay hasta maestros eméritos, tienen ingresos asegurados, pueden escribir un artículo a la semana o dos sin cobrar defendiendo su ideología, su forma de pensar”.

Ante esto, Krauze respondió vía Twitter al presidente: “Mi crítica ha sido franca y pública. He apoyado su proyecto social y moral. Y agradezco que reitere usted su postura de proteger las libertades”.

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BBC
Chernóbil: cómo es el "bosque rojo", uno de los lugares más radiactivos del mundo
Una exploración con aviones no tripulados permitió obtener una imagen detallada de los niveles de contaminación en los alrededores de la central ucraniana donde en 1986 se produjo el peor accidente nuclear de la historia. La radiación fue tal que algunos árboles de la zona se volvieron rojos.
BBC
8 de mayo, 2019
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El conocido como “bosque rojo” de Chernóbil, uno de los lugares más radiactivos de la Tierra, está a apenas a 500 metros del reactor 4 de la vieja central ucraniana en la que en 1986 tuvo lugar el peor accidente nuclear de la historia.

Tras la catástrofe, muchos de los seres vivos que lo habitaban murieron, entre ellos sus árboles.

Las agujas de los pinos, un árbol abundante y común en la zona, adquirieron un color rojizo, lo que dio origen al nombre al bosque, y todavía hoy muchos de los árboles mantienen un color anaranjado.

También se registraron daños en la fauna y flora en una zona de hasta 120 kilómetros cuadrados alrededor de la central.

Muchas de las áreas de ese bosque todavía hoy son absolutamente intransitables para los humanos por sus altísimos niveles de contaminación.

Ahora, un grupo de investigadores del Centro Nacional de Robótica Nuclear (NCNR) del Reino Unido ha desarrollado un sistema de mapeo de aviones no tripulados que permite a los científicos investigar lugares peligrosos como este desde una distancia segura.

El rastreo de la zona ha permitido evaluar el nivel de contaminación actual y obtener información nueva.

La técnica

Por primera vez se han utilizado naves de ala fija para a elaborar un mapa de radiación. Los aparatos volaron realizando un patrón cuadriculado a una velocidad de 65 kilómetros por hora y a una altura no superior a las copas de los árboles.

Cuando los aparatos detectaron un área de interés, se incorporaron a los trabajos los aviones no tripulados. Gracias a su ala rotatoria pudieron flotar sobre la zona de interés y después usar sus sensores para adquirir información 3D de alta resolución.

El rastreo hecho el pasado mes de abril obtuvo una imagen clara de la distribución radiactiva que persiste hoy en el bosque, pero de una manera mucho más precisa y detallada que la que se tenía hasta ahora.

Además, los drones consiguieron identificar algunos puntos con inesperados niveles de contaminación.

Los descubrimientos

Uno de los puntos de interés registrado por los aparatos voladores fue una antigua unidad de separación del suelo, situada unos pocos kilómetros al sur del bosque. Se utilizó en las primeras tareas de limpieza de contaminación tras el desastre.

“Intentaban separar la contaminación y así reducir el volumen de los desechos”, le dijo a la BBC el profesor Tom Scott, de la Universidad de Bristol y codirector del NCNR.

“Lo que queda en esa instalación es básicamente combustible nuclear desperdigado por el piso, que tenía una dosis de radiación muy alta”.

El equipo de NCNR planea regresar a Ucrania en los próximos meses para estudiar áreas adicionales en la zona de exclusión de 2.600 kilómetros cuadrados de Chernóbil y donde, con el tiempo, se ha permitido que entren cada vez más personas.

Unos 70.000 turistas visitaron la zona el año pasado y hay proyectos que planean la utilización del suelo en esa zona para generar energía mediante paneles solares.

Se espera que el mapeo llevado a cabo por la institución británica ayude a mejorar en el futuro los protocolos de seguridad para la gente que entre en la zona de exclusión.


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