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Archivo / Cuartoscuro

La Estafa Maestra: Juez 'perdona' a exfuncionario de Sedatu que autorizó pagar 185 mdp a Universidad

Un juez federal determinó que no hay pruebas suficientes para llevar a juicio Francisco Báez Álvarez, exdirector de presupuesto de Sedatu.
Archivo / Cuartoscuro
Por Manu Ureste y Nayeli Roldán
27 de marzo, 2019
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Un juez federal decidió no vincular a proceso al exdirector de presupuesto de la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedatu) Francisco Báez Álvarez, por lo que éste no irá a juicio pese a que autorizó la entrega de 185 millones de pesos de esta dependencia a una universidad pública a través del esquema de desvío de recursos públicos conocido como La Estafa Maestra.

Báez Álvarez era el funcionario encargado de liberar los recursos públicos de la Sedatu para pagar a la Universidad Politécnica Francisco I. Madero, del estado de Hidalgo, para la realización de una serie de servicios tecnológicos a la dependencia y que no se hicieron, según documentó la Auditoría Superior de la Federación (ASF), y también comprobó la propia Fiscalía de la República.

Sin embargo, el juez federal Fernando Payá Ayala desestimó lo expuesto por los cuatro agentes del Ministerio Público respecto a la responsabilidad directa de Báez sobre los recursos, durante la audiencia pública celebrada en el juzgado del Reclusorio Norte, por la causa penal 444/2018.La

Estafa Maestra: Exdirector de Presupuesto de la Sedatu interpone 7 amparos por el proceso penal que enfrenta

“Él (Francisco Báez) estaba obligado por jerarquía a revisar y supervisar todo el trámite de pago. Pero no lo hizo y lo autorizó indebidamente”, apuntó la Fiscalía.

De acuerdo con lo expuesto durante la audiencia pública, para sustentar el pago de esos supuestos servicios a la dependencia, la Universidad emitió nueve facturas por 185 millones de pesos, en las que se detectaron dos irregularidades.

Una, que las facturas no tenían el IVA desglosado, por lo que se presume un probable daño al erario por el impago de impuestos.

Y dos, que el concepto de los comprobantes fiscales correspondían a otros convenios distintos al que se estaba pagando.

Es decir, según la Fiscalía, el exdirector de presupuesto de la Sedatu aceptó, validó, y pagó facturas irregulares, a pesar de que el artículo 66 de la Ley de Responsabilidad Hacendaria dice que según lo estipulado en el anexo técnico del convenio específico firmado entre la Sedatu y la Universidad, y según el reglamento interno de la dependencia, él era el responsable directo de vigilar y supervisar toda la documentación comprobatoria.

Ante estas irregularidades, la Fiscalía pidió al juez que se vinculara a proceso a Francisco Báez, para que respondiera en un juicio por la presunta autorización indebida de pagos por 185 millones de pesos, y el probable delito de ejercicio indebido del servicio público.

No obstante lo anterior, el juez Payá Ayala determinó, tras una exposición de argumentos de apenas 10 minutos de duración, que no había elementos probatorios suficientes para vincular a proceso al exfuncionario. Y argumentó dos motivos.

El primero, que la supuesta no realización de los servicios contratados por la Sedatu, no es imputable al exdirector de presupuesto, sino que, en todo caso, sería a la Universidad que debía dar esos servicios, dijo el juez. Y que esto, ya es materia de otra causa penal.

Y el segundo, que las posibles irregularidades en las facturas son únicamente imputables al contribuyente que emitió dichas facturas, es decir, la Universidad Politécnia Francisco I. Madero.

Esta decisión significa que, al menos por este caso, el exdirector de presupuesto de la Sedatu no irá a juicio, aunque la Fiscalía General de la República tiene ahora cinco días hábiles para apelar la decisión del juez, o puede seguir investigando para, en caso de encontrar más pruebas, solicitar una nueva audiencia.

Báez Álvarez aún tiene abiertos otros dos procesos relacionados también con convenios de la Sedatu y universidades públicas. Por lo que su abogado defensor calificó la decisión del juez solo como “una pequeña victoria”.

“Responsable de supervisar convenio era Saldaña”

Durante su intervención en la audiencia, Francisco Báez se declaró “totalmente inocente” de las imputaciones hechas por la Fiscalía.

Dijo que, como parte de sus atribuciones, no está la de supervisar que se realizaran los servicios de los dos convenios firmados con la Universidad Pública —convenio marco y el convenio específico—.

Lo anterior, subrayó Báez a pregunta expresa de su abogado, sería responsabilidad de quien firmó el convenio por 185 millones de pesos con la Universidad Politécnica Francisco I. Madero, el funcionario Armando Saldaña Flores, quien apenas el pasado 20 de marzo sí fue vinculado a proceso por su presunta participación en el desvío de recursos públicos de la Sedatu a través de La Estafa Maestra. 

“El área de Armando Saldaña era la que debía supervisar que los trabajos del convenio se realizaran”, recalcó Báez. “Es decir, su área se encarga de revisar todo, y partir de ahí, me mandan facturas, y toda la documentación, y yo autorizo el pago. Pero yo no estoy obligado a revisar los servicios”.

En cuanto a las irregularidades en las facturas, la defensa del exdirector de presupuesto alegó que, de acuerdo con la normatividad, Báez no estaba tampoco obligado a revisar “factura por factura”, ya que hay toda una estructura jerárquica por debajo de él que se encarga de realizar esas tareas, y que ésta comununicó a Báez que “todo estaba en regla”, por lo que éste autorizó los pagos.

Además, la defensa argumentó que el exdirector de presupuesto no realizó personalmente los pagos por 185 millones de pesos, sino que éste los “gestionó” ante la secretaría de Hacienda, “que es la dependencia que autoriza el pago final”.

“Mi cliente se apegó a la norma y al reglamento: a él le dan una serie de documentación entregable por los servicios (facturas), le hacen ver que todo es correcto, y gestiona el pago ante Hacienda. Pero él no apretó un botón y se hizo el pago”, resaltó el abogado defensor, quien añadió que, en el caso de que las facturas tuvieran irregularidades, éstas serían imputables a la Universidad, no a su cliente. Argumento con el que coincidió el juez en su decisión de no vincular a proceso al exdirector de presupuesto de la Sedatu.

Cercano a Rosario Robles y Zebadúa

Francisco Báez Álvarez tuvo el mismo cargo en la Sedesol y Sedatu durante la administración de Rosario Robles en ambos casos, y su jefe directo fue Emilio Zebadúa, oficial mayor en ambas dependencias.

En Sedesol fue director general de Recursos Materiales solo por seis meses en 2013, y entre agosto de ese año y octubre de 2015 ocupó la dirección general de Programación y Presupuesto, donde tenía la responsabilidad de “administrar, coordinar” y fungía como “instancia única para tramitar ante la Secretaría de Hacienda las solicitudes de presupuesto”. 

Desde ese cargo aprobó las transferencias electrónicas por casi 400 millones de pesos de la Sedesol para pagar supuestos servicios para la Cruzada Nacional contra el Hambre realizados por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos entre octubre y noviembre de 2013, según consta en el expediente de la investigación realizada por el Órgano Interno de Control y del que Animal Político tiene copia. 

14 universidades públicas tienen denuncias penales por presunto desvío de recursos durante sexenio de EPN

Sin embargo, la Auditoría Superior de la Federación señaló que los servicios no se hicieron y la investigación periodística sobre La Estafa Maestra comprobó que las empresas contratadas por la Universidad eran fantasma o ilegales, por lo que los recursos públicos desaparecieron.

En Sedatu se repitió el esquema de convenios con universidades, subcontratación de empresas ilegales o fantasma y, por ende, presunto desvío de recursos públicos, según documentó la Auditoría. 

Báez Álvarez fue nombrado otra vez director general de Programación y Presupuesto en la Sedatu en octubre de 2015, un mes después de la llegada a la dependencia de Emilio Zebadúa como oficial mayor, su jefe directo por segunda ocasión.

Los convenios

La Sedatu hizo el convenio general SEDATU-UPFIM/SOT/05/2016 y el específico SEDATU/DGAPADN-UPFIM/33901.03/2016 con la Universidad Politécnica de Francisco I. Madero mediante el cual entregó 224 millones de pesos en 2016, motivo de esta causa penal. 

Según consta en los convenios, obtenidos por Animal Político vía transparencia, los supuestos servicios consistieron en la “difusión y aplicación de los conocimientos científicos y técnicos en la implementación de proyectos y acciones en materia de ordenamiento territorial, desarrollo regional, urbano y metropolitano, equidad de género y propiedad rural y desarrollo agrario, en cumplimiento de sus fines institucionales”.

El primer convenio fue firmado por el entonces subsecretario de Ordenamiento Territorial y urbano, Enrique González Tiburcio y el segundo por su subalterno, Armando Saldaña, director general de Ordenamiento Territorial y Atención a Zonas de Riesgo.

Sin embargo, ambos denunciaron ante el Órgano Interno de Control de la dependencia en julio de 2017 la falsificación de su firma en dichos documentos. La denuncia llegó hasta la entonces Procuraduría General de la República y en el proceso de desahogo de pruebas, Tiburcio fue vinculado a proceso el 30 de enero debido a que el juez consideró que la firma es “de puño y letra” del funcionario. 

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Chernóbil: ¿cuál fue el número total de víctimas del desastre nuclear?

Después de décadas de cifras contradictorias, el número de personas afectadas por la explosión del reactor de la central nuclear de Chernóbil está empezando a esclarecerse. Y la cantidad de víctimas es mayor de lo que se había creído.
12 de septiembre, 2019
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Una mujer deja flores frente a un homenaje a las víctimas de Chernóbil.

Getty Images
Treinta y un ingenieros, bomberos y trabajadores de limpieza de emergencia son reconocidos oficialmente como víctimas en los primeros tres meses tras el desastre de Chernóbil.

La primavera (del hemisferio norte) siempre fue la época con más trabajo en la planta de procesamiento de lana en Chernihiv, en el norte de Ucrania.

Los trabajadores, principalmente mujeres, hacían turnos de 12 horas para clasificar las más de 21,000 toneladas de lana que pasaban por la fábrica antes de lavarla y embalarla.

Pero en abril y mayo de 1986 empezaron a enfermarse. Algunas sufrieron hemorragias nasales, otras mareos y náuseas.

Cuando las autoridades investigaron, encontraron niveles de radiación en la fábrica tan altos de hasta 180 mSv/h (milisievert por hora, que es la medida de radiación ionizante en el cuerpo humano).

Cualquier persona expuesta a estos niveles excedería la dosis anual considerada segura en muchas partes del mundo en menos de un minuto.

¿Fuera del área de exclusión?

La planta de procesamiento de lana de Chernihiv se encontraba a unos 30 kilómetros de distancia de la central nuclear de Chernóbil.

El 26 de abril de 1986, la central nuclear sufrió una explosión catastrófica que arrojó nubes de material radiactivo sobre el área circundante mientras un incendio ardía sin control.

Pero Chernihiv estaba fuera de la zona de exclusión que fue rápidamente marcada alrededor de la planta afectada.

“El área estaba en amarilla en los mapas de radiación, lo que significa que la ciudad no fue fuertemente afectada”, dice Kate Brown, historiadora científica del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos.

Planta de Chernóbil.

Getty Images
El número de muertes y enfermedades causadas por la radiación emitida por Chernóbil después del accidente sigue siendo un tema polémico.

“Sin embargo, a 298 mujeres de esa fábrica se les otorgó la condición que normalmente estaba reservada para aquellas personas que tuvieron exposiciones documentadas durante los primeros días de la limpieza después del accidente”.

Brown descubrió la historia de las trabajadoras de la lana de Chernihiv como parte de su investigación sobre el verdadero costo del desastre de Chernóbil.

Las muertes de Chernóbil

Según el número oficial de muertos reconocido internacionalmente, solo 31 personas murieron como resultado inmediato de Chernóbil, mientras que la ONU estima que 50 muertes pueden atribuirse directamente al desastre.

La investigación de Brown, sin embargo, sugiere que el desastre de Chernóbil fue mucho peor.

“Cuando visité la fábrica de lana en Chernihiv, conocí a algunas de las mujeres que trabajaban en ese momento”, cuenta.

“Hoy solo quedan 10 de ellas. Las mujeres recogían la lana y las acomodaban en las mesas. En mayo de 1986, la fábrica tenía lana con lecturas de radiación de hasta 30Sv/h. así que era como abrazar una máquina de rayos X encendida”.

Miles de animales fueron sacrificados en el área alrededor de Chernóbil mientras se realizaron las evacuaciones.

Planta de Chernóbil.

Getty Images
Una nueva investigación arroja luz sobre las consecuencias del desastre de Chernóbil.

Brown cree que la lana de algunos de estos animales llegó a la fábrica en Chernihiv junto con otra lana contaminada de granjas expuestas a material radiactivo en el norte de Ucrania.

Ellas me “señalaron diferentes partes de sus cuerpos que habían envejecido más que el resto y donde tenían problemas de salud”, describe Brown.

Según le contaron, las otras 288 mujeres murieron o tomaron licencias por problemas de salud.

Los “liquidadores”

En las semanas y meses que siguieron al desastre de Chernóbil, cientos de miles de bomberos, ingenieros, militares, policías, mineros, y personal médico fueron enviados al área alrededor de la central eléctrica destruida en un esfuerzo por evitar que el material radiactivo se propagara más al medio ambiente.

A estas personas, que se conocieron como “liquidadores” por la definición soviética oficial de “participante en la liquidación de las consecuencias del accidente de la central nuclear de Chernóbil”, se les otorgó un estatus especial con beneficios como atención médica adicional y pagos.

Los registros oficiales indican que 600,000 personas recibieron el estatus de liquidador.

Pero un polémico informe publicado por miembros de la Academia de Ciencias de Rusia indica que podría haber hasta 830,000.

Estiman que entre 112,000 y 125,000 de ellos, alrededor del 15%, habían muerto en 2005. Aunque muchas de las cifras en el informe fueron cuestionadas por la comunidad científica.

Las autoridades ucranianas mantuvieron un registro de sus propios ciudadanos afectados por el accidente de Chernóbil.

En 2015 había 318,988 trabajadores de limpieza ucranianos en la base de datos, aunque según un informe reciente del Centro Nacional de Investigación de Medicina de Radiación en Ucrania, 651,453 trabajadores de limpieza fueron examinados por exposición a la radiación entre 2003 y 2007.

Un registro similar en Bielorrusia sumó 99,693, mientras que otro incluyó 157,086 liquidadores rusos.

Viudas de Chernóbil.

Getty Images
El gobierno ucraniano paga beneficios a más de 36.000 viudas de hombres que murieron como resultado del desastre de Chernóbil.

En Ucrania, las tasas de mortalidad entre estas personas se dispararon, pasando de 3.5 a 17.5 muertes por cada 1,000 personas entre 1988 y 2012.

La discapacidad entre los liquidadores también aumentó.

En 1988, el 68% de ellos se consideraban sanos, mientras que 26 años después solo el 5,5% lo era. Se informó que el 63% padecía enfermedades cardiovasculares y circulatorias, mientras que el 13% tenía problemas con sus sistemas nerviosos.

En Bielorrusia, 40,049 liquidadores habían contraído cáncer hasta 2008 junto con otros 2,833 de Rusia.

La Agencia Internacional de Energía Atómica, sin embargo, dice que los estudios de salud en liquidadores “no demostraron ninguna correlación directa entre su exposición a la radiación” y el cánceru otra enfermedad.

Más afectados

Los habitantes de la ciudad cercana de Prípiat y alrededores también soportaron la peor parte de las exposiciones a la radiación.

Se cree que unas 200,000 personas fueron reubicadas como resultado del accidente.

Algunos de los que vivían más cerca de la planta de energía recibieron radiación de aproximadamente 37,000 veces más que la dosis de una radiografía de tórax después de respirar material radiactivo y comer alimentos contaminados.

Una turista se toma una selfie en los alrededores de Chernóbil.

Getty Images
Caso 100,000 personas fueron evacuadas del área alrededor de Chernóbil en los meses posteriores al desastre, pero hoy las ciudades abandonadas atraen turistas.

La mortalidad de los evacuados aumentó gradualmente, alcanzando un pico entre 2008 y 2012 de 18 muertes por cada 1,000 personas.

Pero hubo más afectados. Brown encontró evidencia del accidente en los registros del hospital de la época que muestra cuán generalizados eran los problemas.

“En los hospitales de toda la región y hasta de Moscú, la gente estaba llenade síntomas agudos“, dice.

“Al menos 40,000 personas fueron hospitalizadas en el verano después del accidente, muchas de ellas mujeres y niños”.

Evidencia oculta

Se cree que la presión política llevó a que las autoridades soviéticas ocultaran la verdadera dimensión del problema.

Viktor Sushko, subdirector general del Centro Nacional de Investigación de Medicina de Radiación (NRCRM) con sede en Kiev, Ucrania, describe el accidente de Chernóbil como el “mayor desastre creado por el hombre en toda la historia”.

El NRCRM estima que alrededor de cinco millones de ciudadanos de la antigua URSS, incluidos tres millones en Ucrania, sufrieron como resultado de Chernóbil, mientras que en Bielorrusia, alrededor de 800,000 personas fueron registradas como afectadas por la radiación después del desastre.

Incluso ahora, el gobierno ucraniano está pagando pensiones a 36,525 mujeres que se consideran viudas de hombres que sufrieron como resultado del accidente de Chernóbil.

Planta de Chernóbil.

Getty Images
La explosión que expuso el núcleo en el reactor número cuatro en Chernóbil ocurrió durante una prueba de seguridad y propagó material altamente reactivo.

En enero de 2018, 1.8 millones de personas en Ucrania, incluidos 377,589 niños, contaban con el estado de “víctimas del desastre”, según Sushko.

Hubo un rápido aumento en el número de personas con discapacidad entre esta población, pasando de 40,106 en 1995 a 107,115 en 2018.

Las tasas de mortalidad en áreas contaminadas por la radiación crecieron progresivamente más que en el resto de Ucrania, alcanzando su punto máximo en 2007, cuando murieron más de 26 personas de cada 1,000 en comparación con el promedio nacional de 16 por cada 1,000.

Kilómetros cuadrados de radiación

Se estima que unos 150,000 kilómetros cuadrados de Bielorrusia, Rusia y Ucrania están contaminados y la zona de exclusión de 4,000 kilómetros cuadrados, un área de más del doble del tamaño de Londres, permanece prácticamente deshabitada.

Pero las consecuencias radiactivas, transportadas por los vientos tras la explosión, se dispersaron en gran parte del hemisferio norte, registrándose altos niveles en Suecia y Gran Bretaña, donde hubo restricciones estrictas en la venta de cordero y otros productos ovinos durante años por la contaminación en pastizales.

En áreas de Europa occidental también hubo indicios de que las tasas de neoplasias (crecimientos anormales de tejidos que incluyen cánceres) fueron más altas que en áreas que escaparon a la contaminación.

Brown cree que algunas de las acciones de aquellos que intentaron lidiar con las consecuencias del desastre también llevaron a que la contaminación se extendiera.

Mapa de la dispersión de material radiactivo.

Getty Images
El viento transportó material radiactivo sobre un área extensa, principalmente hacia el oeste, en los días que siguieron al desastre.

En un archivo en Moscú encontró registros que indicaban que se enviaba carne, leche y otros productos de plantas y animales contaminados a todo el país.

“Crearon manuales para las industrias de la carne, la lana y la leche para clasificar los productos como altos, medios y bajos en términos de radiación”, dice.

“La carne con niveles altos, por ejemplo, se metía en el congelador para esperar hasta que (los niveles de radiación) cayeran. Mientras que la carne de nivel medio y bajo se mezclaba con carne limpia y se convertía en salchicha. Fue etiquetada como normal y enviada a todo el país, aunque se les dijo que no lo enviaran a Moscú”.

Brown, quien escribió un libro sobre sus hallazgos: “Manual for Survival: A Chernobyl Guide to the Future” (“Manual para la supervivencia: una guía de Chernóbil para el futuro”, en español), también descubrió historias similares de arándanos que superaron el límite de radiación aceptado y se mezclaron con otros frutos sin radiación para que todo el lote estuviese por debajo del límite regulatorio.

Significaba que las personas fuera de Ucrania “desayunaron arándanos de Chernóbil” sin siquiera saberlo, dice.

Efectos a largo plazo

Establecer los vínculos entre la exposición a la radiación y los efectos a largo plazo sobre la salud es una tarea difícil.

Pero un estudio reciente identificó problemas en los genomas de los niños que estuvieron expuestos al desastre o nacieron de padres que sí lo estuvieron.

“La inestabilidad del genoma representa un riesgo significativo de cáncer”, dice Aleksandra Fučić, genotoxicóloga del Instituto de Investigación Médica y Salud Ocupacional en Zagreb, Croacia.

Una mujer sostiene a un niño con problemas motrices.

Getty Images
Atribuir los efectos de la exposición a la radiación de Chernóbil a defectos de nacimiento y otros problemas de salud en niños nacidos después del accidente es un tema controvertido.

Hija de una mujer ucraniana, estuvo trabajando con científicos rusos para estudiar los efectos de la radiación de Chernóbil en los niños de la región.

“En los casos de Chernóbil, el tiempo no es curativo. El tiempo es un período de latencia para el desarrollo del cáncer”.

También hubo otros impactos, añade. Las tasas de suicidio entre las personas involucradas en la limpieza en Chernóbil son más altas que en la población general.

Los estudios también encontraron que las personas que informaron vivir en las zonas afectadas por Chernóbil en Ucrania tenían tasas más altas de problemas con el alcohol y niveles más bajos de salud mental.

Es casi imposible calcular exactamente cuántas muertes en todo el mundo pueden resultar del desastre de Chernóbil.

Pero a pesar de la sombría imagen de muchas de las investigaciones, también hay algunas historias de esperanza.

Tres ingenieros que se ofrecieron para drenar millones de galones de agua de los tanques debajo del reactor en llamas en los días posteriores a la explosión estuvieron expuestos a altos niveles de radiactividad.

Sus heroicidades son uno de los momentos más dramáticos en la reciente serie de televisión sobre el desastre de la cadena HBO.

Sorprendentemente, dos de los tres hombres siguen vivos a pesar de tener una protección mínima contra la radiación durante su misión.

El tercero, Borys Baranov, vivió hasta 2005.

Para leer este artículo en inglés, haz clic aquí.


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