Quiénes son los hikikomori, miles de jóvenes que viven sin salir de sus cuartos
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Quiénes son los hikikomori, miles de jóvenes que viven sin salir de sus cuartos

En Japón medio millón de personas viven como ermitaños modernos; se retiran de todo contacto social y, a menudo, no abandonan su casa en años.
Por Edd Gent (BBC Mundo)
2 de marzo, 2019
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Ikeida, un japonés de 55 años, es hikikomori.

KAZUHIRO NOGI/Getty Images
Ikeida, un japonés de 55 años, es un hikikomori. La tendencia es más habitual entre adolescentes.

En nuestro mundo hiperconectado puede resultar difícil desconectar. El flujo interminable de correos electrónicos, tuits, likes, comentarios y fotos nos mantiene constantemente “enchufados” a la vida moderna.

Pero en Japón medio millón de personas viven como ermitaños modernos. Se les conoce como: “hikikomori“: solitarios que se retiran de todo contacto social y, a menudo, no abandonan su casa en años.

Una encuesta gubernamental halló que son unas 541,000 personas (el 1.57% de la población) en ese país, pero muchos expertos creen que la cifra total es mucho más alta, pues a veces tardan años en pedir ayuda.

Se pensaba que esta condición era única de Japón, pero en los últimos años se ha extendido por el mundo.

En la vecina Corea del Sur, un análisis de 2005 estimó que había unos 33,000 adolescentes socialmente aislados (el 0.3% de los habitantes) y en Hong Kong una encuesta de 2014 calculó que alcanzaba el 1.9% de su población.

Y no solo ocurre en Asia; también está pasando en Estados Unidos, España, Italia, Francia y en otras partes del mundo.

Un tema controversial (pero habitual) en las investigaciones sobre los hikikomori es la influencia de la tecnología moderna en el aislamiento. Todavía está lejos de establecerse cualquier vínculo potencial entre estos dos fenómenos, pero preocupa que la “generación perdida” de Japón pueda ser un llamado de atención de nuestras cada vez más desconectadas sociedades.

El término hikikomori se refiere tanto a la condición como a quienes la padecen y fue acuñado por el psicólogo japonés Tamaki Saito en su libro “Aislamiento social: una interminable adolescencia” (1998).

mujer de espaldas

Getty Images
El “hikikomori” puede describirse como una adolescencia que no tiene fin.

Hoy día, este concepto se define como una combinación de aislamiento físico y social al que se suma sufrimiento psicológico que puede durar seis o más meses.

El trastorno se consideró cultural en sus inicios. Y hay razones para pensar que la sociedad japonesa es especialmente vulnerable a él, dice Takahiro Kato, profesor de psiquiatría en la Universidad de Kyushu, en la región de Fukuoka, y estudioso del hikikomori.

“En Japón hay un refrán muy famoso: ‘Un clavo saliente se romperá pronto'”, dice Kato. Las rígidas normas sociales, las altas expectativas de los padres y la cultura de la vergüenza hacen que la sociedad japonesa sea un caldo de cultivo de sentimientos de incompetencia y el deseo de que uno quiera esconderse del mundo”, dice Kato.

“No quería ver a nadie”

Tomoki*, de 29 años, dejó su trabajo en 2015. Me cuenta que estaba decidido a volver al trabajo y visitar a menudo a sus compañeros. También asistía a un grupo religioso casi a diario, pero el líder del grupo comenzó a criticar públicamente su actitud e incapacidad para volver al trabajo.

Cuando dejó de ir a esas sesiones religiosas, el líder le llamó varias veces por semana. Esa presión, combinada con la de su familia, terminaron empujándole a un aislamiento completo.

“Me culpé a mi mismo”, explica. “No quería ver a nadie, no quería salir al exterior”.

El centro Yokayoka, un sitio de apoyo a hikikomoris en la ciudad de Fukuoka, ofrece sesiones de apoyo en las que, uno por uno, los afectados describen la presión que han sentido en sus vidas.

La escuela es una monocultura, todo el mundo tiene la misma opinión”, dice uno de los visitantes, Haru, de 34. “Si alguien dice algo (diferente) está fuera del grupo”.

Empleados de All Nippon Airways Holdings (ANA) en Tokio.

Chris McGrath/Getty Images
La presión social y laboral puede ser uno de los desencadenantes del aislamiento social.

Intentar cumplir con las expectativas de la sociedad japonesa también se ha vuelto más difícil. El estancamiento económico y la globalización están haciendo que las tradiciones colectivistas y jerárquicas de Japón entren en conflicto con la visión más individualista y competitiva de Occidente, dice Kato.

Y los padres japoneses sienten una fuerte obligación de apoyar a los niños pase lo que pase y a menudo, la vergüenza les impide buscar ayuda, explica el psicólogo.

Pero el creciente número de casos fuera de Japón está haciendo que muchos cuestionen que se trate de un tema puramente cultural. Kato y sus colegas internacionales encontraron en 2015 casos en Estados Unidos, Corea del Sur e India en los que coincidían los criterios clínicos.

Alan Teo, autor principal de ese estudio, enseña psiquiatría en la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon, EE.UU., y dice que suelen ponerse en contacto con él estadounidenses afectados por ese trastorno.

“La gente asume que debe ser común en Japón”, explica. “Pero si mides cuán común es, puedes encontrar datos sorprendentes”.

De Japón a España

La psiquiatra española Ángeles Malagón Amor, del Hospital del Mar, se encontró con el problema durante un tratamiento doméstico en Barcelona. Ella y sus compañeros encontraron pacientes que se aislaban socialmente durante un tiempo prolongado. Eso le llevó a leer sobre literatura japonesa relativa al hikikomori.

Entre 2008 y 2014 se encontró con 190 casos. Esos son los datos más recientes, pero la doctora está segura de que tan solo son la cima del iceberg.

“En ese momento, había dos psiquiatras y dos enfermeras para más de un millón de pacientes”, dice. “Yo creo que tiene que haber muchos más casos”.

joven en un cuarto

Getty Images
El fenómeno se extiende más allá de Japón.

Sin embargo, establecer una explicación más en profundidad es muy difícil.

Muchos estudios dicen que el hikikomori está relacionado con desórdenes psiquiátricos o de desarrollo que pueden variar en tipo y gravedad. También puede desencadenarse por estrés laboral o familias disfuncionales.

“Una de las razones por la que el hikikomori es fascinante es que no hay una sola explicación“, dice Alan Teo. “Hay muchos factores que influyen”.

Otro factor que suele discutirse es el uso de la tecnología como internet, redes sociales y videojuegos, fuente de un continuo debate en investigaciones sobre la salud mental.

TaeYoung Choi, psiquiatra e investigador en la Universidad Católica de Daegu, en Corea del Sur, no cree que la tecnología cause necesariamente el aislamiento, pero dice que puede profundizarlo. “Algunas personas se aíslan más usando la tecnología”, señala.

“Por lo que hemos visto hasta ahora, no es un gran problema. Pero creo que se acentuará en los próximos años en el casos de jóvenes socialmente aislados con adicción a internet”, opina Malagón Amor.

Y Kato dice que el efecto de la tecnología puede ser sutil, y que los celulares y las redes sociales han hecho que el contacto indirecto sea mucho más común que el cara a cara.

No hay suficiente información concluyente, dice Teo. “Si las interacciones en línea sustituyen a las interacciones cara a cara, creo que las investigaciones indicarán que es problemático”.

Formas de comunicación

Sin embargo, es importante no demonizar la tecnología, opina Teo.

Las redes sociales o el email no son causas directas de problemas mentales; son vehículos de comunicación que pueden usarse de forma tanto positiva como negativa.

joven japonesa usando celular en un cuarto

Getty Images
Algunos “hikikomori” no abandonan su casa en años.

Internet proporciona una ventana para las vidas aisladas de los hikikomori.

La creciente interconexión entre los mundos online y offline también podría ofrecer formas de hacer que los hikikomori retornen a sus vidas diarias. En 2016, Kato publicó el caso de un paciente que comenzó repentinamente a salir de casa a diario tras descargar el juego de Nintendo para celular Pokémon Go.

El juego usa realidad aumentada para atrapar criaturas virtuales en el mundo real. Kato dice que este tipo de juegos pueden ser útiles en centros de ayuda para los hikikomori.

También ha comenzado a trabajar con una empresa japonesa para crear un robot que pueda fomentar el contacto social en un entorno controlado.

Y puede haber formas menos tecnológicas de ayudar a los hikikomori.

Shinichiro Matsuguma, un estudiante de doctorado en la Universidad de Medicina de Keio de Tokio especializado en psicología positiva, ha creado un centro para rehabilitar a hikikomori que se centra en sus fortalezas para mejorar su autoestima.

“Muchos piensan que los hikikomori no hacen nada. Pero en mi perspectiva están desarrollando sus fortalezas a través de videojuegos”, le dice a la BBC. “Y siempre les digo que eso se aplica a diferentes ámbitos”.

Consejo remoto

Los expertos están de acuerdo en que el contacto social directo y las terapias intensivas no pueden sustituirse.

Yoko Honda, quien dirige el Centro de Salud Mental y Bienestar de Fukuoka, dice que el gobierno de Japón les ha empujado a usar las redes sociales para proporcionales consejos de manera remota, aunque los hikikomori se resisten.

manos y pies de una mujer en su cama

Getty Images
La ausencia de contacto social está vinculada con la depresión.

“Un tuit no es suficiente para expresar nuestra ansiedad o emociones”, dice la experta. Aunque está de acuerdo en que podría ser útil para contactar a nuevos pacientes.

Además de la psicoterapia y la medicación para tratar cualquier trastorno psicológico subyacente, una parte central de su estrategia es el asesoramiento familiar para tratar hogares disfuncionales.

“Esperamos darles apoyo a todos esos hikikomori“, dice. “Pero siempre lleva mucho trabajo y mucho tiempo”.

Malagón Amor comprobó con su estudio de 12 meses sobre los hikikomori de Barcelona que quienes reciben más terapias intensivas, ya sea en casa o en el hospital, reaccionan mejor. “Son pacientes muy fáciles”, señala.

También cree que el aislamiento social podría ser síntoma de otras condiciones como la depresión o el trastorno de estrés postraumático, y que Occidente podría aprender mucho de la experiencia en Japón.

Teo, por su parte, espera que las investigaciones sobre los hikikomori nos permitan comprender la importancia de las conexiones sociales para nuestra salud física y mental.

“Cuando hablo con los pacientes de los hikikomori, me resulta evidente que el aislamiento social tiene enormes impactos negativos en el individuo y en quienes le rodean”, asegura.

“No hemos prestado suficiente atención en medicina a los problemas de conexión social. Y creo que con los hikikomori por fin estamos analizando estos problemas de soledad como cuestiones de salud“.


*Los nombres de todos los “hikikomori” en este reportaje han sido modificados para proteger su identidad.


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Foto ilustrativa Cuartoscuro

Crece caso de Mafia Rumana: indagan a 30 por lavado y van contra fiscal y policías por abusos en cateo

El dinero obtenido de la clonación de tarjetas se invirtió en bienes inmuebles, en apuestas y casinos, o en paraísos fiscales. La UIF denunciará la filtración de la lista bancaria de posibles implicados.
Foto ilustrativa Cuartoscuro
17 de febrero, 2021
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Los delitos y la corrupción detrás de la operación de un grupo criminal de origen rumano dedicado a la clonación de tarjetas bancarias, el cual operaba desde Cancún, Quintana Roo, van en ascenso.

La Fiscalía General de la República (FGR) inició una carpeta de investigación en contra de 15 personas y 15 empresas posiblemente fantasma, que conformaron una presunta red de lavado de dinero a través del cual se ocultaron millones de dólares provenientes del fraude en inversiones inmobiliarias y paraísos fiscales.

La indagatoria inició a partir de la denuncia formal que el pasado 12 febrero presentó la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda que, además, interpondrá una segunda querella en contra las instituciones bancarias que filtraron la lista de personas cuyas cuentas fueron bloqueadas como parte de las indagatorias.

Todo esto se suma a una indagatoria que la Fiscalía ya tenía abierta por la denuncia de un banco de origen español sobre el fraude con las tarjetas clonadas.

A su vez, la FGR ha solicitado a jueces federales audiencias para proceder penalmente en contra de al menos siete exfiscales y policías federales que el año pasado participaron en un cateo al domicilio del empresario Florian Tudor, supuesto líder del grupo criminal según las indagatorias, del que fueron sustraídos múltiples objetos de valor.

Lee: FGR detecta abusos en cateo contra presunto jefe de mafia rumana en Cancún

“Estamos ante un entramado de corrupción de múltiples niveles, donde la clonación de tarjetas bancarias solo fue el inicio. A partir de ahí vienen las complicidades con autoridades y funcionarios para blanquear los capitales en el sistema financiero, pero también los abusos e irregularidades registrados en las indagatorias del caso” dijo a Animal Político un funcionario federal con pleno conocimiento del caso.

De acuerdo con las autoridades, un juez federal y otros mandos de la policía de Quintana Roo y de la propia FGR, también estarían siendo investigados por irregularidades o negligencias en el caso. Florian Tudor, por su parte, ha negado en múltiples ocasiones ser parte o líder de grupo delictivo alguno.

La gran red de lavado

De acuerdo con los datos a los que este medio tuvo acceso, la denuncia presentada el 12 de febrero por la UIF va dirigida en contra de 30 sujetos, de los cuales 15 son personas físicas (individuos) y 15 son personas morales (empresas), estas últimas presuntas simuladoras de operaciones, es decir, compañías fachada.

La carpeta de investigación iniciada a partir de dicha denuncia por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita y los que resulten quedó a cargo de la Subprocuraduría de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo (SCRAPPA) de la Fiscalía General.

Lo que Inteligencia Financiera reporta es que esta red fue tejida y coordinada por ciudadanos de origen rumano pertenecientes a la denominada “Banda de la Riviera Maya”, que según una investigación periodística internacional habría obtenido ganancias por al menos 1 mil 200 millones de dólares gracias a la clonación de tarjetas bancarias con las cuales se retiraba dinero de cuentahabientes de diversos países.

El objetivo de dicho entramado criminal era reingresar al sistema financiero el dinero proveniente de los fraudes para darles una fachada lícita. El uso de las empresas fantasma, posiblemente ligadas a una misma estructura corporativa, tuvo la finalidad de simular operaciones que justificaran el movimiento del dinero.

Los cuantiosos recursos ilícitos, destaca la UIF, fueron movidos de distinta forma, a veces con retiros o depósitos en efectivo, pero también invirtiéndolos en bienes de lujo, en bienes raíces, en apuestas y sorteos, entre otros. Se detectaron además transferencias injustificadas a cuentas bancarias en paraísos fiscales.

La relación oficial de personas y empresas denunciadas por la UIF no ha sido detallada por dicha autoridad para no afectar las indagatorias. No obstante, el titular de dicha unidad, Santiago Nieto, dijo en diversas declaraciones que entre los indagados, además de ciudadanos de origen rumano, habría políticos y exfuncionarios públicos mexicanos.

Una investigación del diario Milenio reveló la semana pasada que entre las personas implicadas en la red delictiva están el diputado del Partido Verde, José de la Peña Ruiz de Chávez, así como Jonathan Medina, exfiscal del fuero común en Quintana Roo. A ellos se suman Israel López Salazar y Luis Miguel Zetina, presuntos colaboradores de René Bejarano.

La lista filtrada

El empresario Florian Tudor – quien en distintas indagatorias ministeriales y periodísticas ha sido señalado de encabar a la denominada “Banda de la Riviera Maya” o “Mafia Rumana – ha negado reiteradamente su implicación en el fraude. La última de ellas fue en una carta abierta publicada el pasado 14 de febrero, donde destaca que ni su familia ni sus empresas figuran en las indagatorias de Inteligencia Financiera.

Lee: Ley de Banxico debe analizarse para evitar lavado de dinero, dice Inteligencia Financiera

Para sostener lo anterior, Tudor publicó una respuesta que la UIF le dio en julio de 2020 donde le indicaba que no estaba en la lista de personas bloqueadas. Pero, además, el empresario publicó otro documento que la UIF envió el 4 de febrero pasado a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para notificarle el bloqueo de las cuentas bancarias de diversas personas que estaban bajo investigación, entre las que no figura dicho empresario. 

En respuesta a estas publicaciones, funcionarios de la UIF confirmaron que interpondrán una denuncia de carácter penal en contra de la institución financiera que resulte responsable por la filtración de dicho documento.

En la unidad destacaron que se trataba de un documento confidencial que no debió haberse dado a conocer, y que solo estaba en poder de la CNBV y de los bancos. Sobre el rol de Tudor las fuentes confirmaron que se trata de uno de los posibles implicados en el caso, pero indicaron que no es posible revelar otros detalles.

Los abusos confirmados

El 28 de mayo de 2020 Animal Político reveló que las fiscalías especializadas en Combate a la Corrupción y Asuntos Internos de la FGR investigaban a por lo menos 20 funcionarios y exfuncionarios de distintos niveles debido a diversos abusos cometidos en un cateo realizado a la vivienda de Florian Tudor, en mayo de 2019.

Las indagatorias arrojaron que durante dichas inspecciones fueron sustraídos de forma ilícita objetos de valor de cajas fuertes que se ubicaban en dicho domicilio. Pese a que la inspección ministerial solo tenía la finalidad de ubicar posibles armas de fuego, del domicilio fueron robados relojes y pulseras de lujo, joyas, dinero en efectivo, documentos, todo ello valuado en al menos dos millones de dólares. También se llevaron equipos electrónicos diversos.

En ese contexto, la FGR ha decidido ahora proceder penalmente en contra de cuatro expolicías federales, dos policías ministeriales y un agente del Ministerio Público que participaron en dicha diligencia por su probable responsabilidad en el delito de ejercicio indebido del servicio público y lo que resulte. Los nombres de los implicados se mantienen bajo reserva.

De acuerdo con los funcionarios consultados, las imputaciones se encuentran listas desde el año pasado, sin embargo, los jueces federales de control han diferido en varias ocasiones la fecha de audiencia inicial debido a la contingencia sanitaria, y a otros aspectos de tipo burocrático.

Se prevé que sea a más tardar en marzo cuando se retomen las referidas audiencias iniciales en juzgados federales de Quintana Roo y Ciudad de México, en las que la FGR solicitará la vinculación a proceso de los implicados.

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