Detectan 35 mil millones mal manejados por estados en 2017: Michoacán y Coahuila, con más irregularidades
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Detectan 35 mil millones mal manejados por estados en 2017: Michoacán y Coahuila, con más irregularidades

Las mayores irregularidades en el manejo de recursos de Prospera, donde 1 de cada 3 pesos podrían haberse desviado. Auditores detectan más de 2 mil millones pagados a trabajadores no identificados.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel @arturoangel20
3 de marzo, 2019
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En 2017 el mal manejo de los fondos federales que se reparten a los estados ascendió a más de 35 mil millones de pesos, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Aunque se detectaron irregularidades en todo el país hay cinco entidades que concentran la mitad de dichos recursos observados. Entre ellas se encuentran Michoacán y Coahuila que presentan la mayor proporción de malos manejos respecto al dinero que les fue revisado.

Los datos publicados por la ASF en su revisión final de la Cuenta Pública 2017 muestran además que Prospera es el programa federal en donde se registra la mayor proporción de recursos mal manejados a nivel estatal. El lado positivo es que descendió el monto observado a nivel nacional, impulsado por el descenso en las irregularidades detectadas en Veracruz finalizado el gobierno de Javier Duarte

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Por estas irregularidades, los auditores han identificado 1 mil 111 casos en los que podría presentarse un fraude al erario público que de no esclarecerse daría paso a las denuncias penales correspondientes. La Auditoría también promovió 1 mil 881 posibles sanciones administrativas en contra de funcionarios vinculados con irregularidades.

De acuerdo con la información, en 2017 el monto exacto de recursos observados con irregularidades es de 35 mil 767 millones de pesos de los cuales, 27 mil 231 corresponden a malos manejos en distintos fondos específicos, mientras que 8 mil 536 millones corresponden a las participaciones que se entregan directamente a las entidades.

Del total de recursos observados, hay 6 mil 511 millones de pesos que corresponden al estado de México. Se trata de la entidad con la mayor cantidad de dinero presuntamente mal manejado aunque también es, por mucho, la que recibe más recursos.

En segundo lugar está Michoacán, donde el monto de dinero observado es de 4 mil 466 millones de pesos. En este caso los auditores advierten una situación más preocupante incluso que la del estado de México, pues Michoacán no es de los estados que más reciben recursos.

En tercer sitio se ubica Jalisco con 2 mil 816 millones de pesos observados. La cuarta entidad con más dinero mal ejercido es Coahuila con 2 mil 609 millones de pesos, y en quinto sitio está Guerrero con 2 mil 259 millones. En conjunto, solo estos cinco estados acumulan 18 mil 660 millones de pesos observados que equivale al 52% del total.

El informe de la ASF identifica además aquellos estados  con el peor manejo en el gasto, es decir, aquellos que registran la mayor proporción de irregularidades en comparación con la muestra auditada.

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En caso más drástico es el de Michoacán donde se detectaron irregularidades en el 8.4% de la muestra auditada. Le sigue Coahuila con irregularidades en el 7.9% del total de dinero que fue auditado, Baja California Sur con fallas en el 5.2%; estado de México con malos manejos detectados en el 4.4% del recursos analizado; y Tamaulipas con 4.3%.

El caso contrario es el de los estados donde se registró la menor proporción de recursos observados y por ende, se presupone que gasta mejor. Querétaro es la única entidad en donde no se encontró irregularidad alguna en todos los recursos que se revisaron. Le sigue Sonora con apenas 0.1% de dinero observado; Nuevo León y Durango con solo 0.5%, y Morelos y Chihuahua con 0.7%.

Los fondos y las irregularidades

La ASF identificó los fondos en los cuales se han registrado el mayor nivel de recursos observados por posibles malos manejos, así como las principales fallas registradas en el ejercicio de los recursos.

En el caso de los fondos que tienen una finalidad específica y etiquetada, el foco rojo se encuentra en el programa de inclusión social Prospera, puesto en marcha durante el sexenio pasado y cuya misión – según su página web – es “mejorar el ingreso y el bienestar de las familias mexicanas en situación de pobreza”. Prospera se define como el “programa más importante del gobierno de la república…”

Lo que el reporte de la Auditoría arroja es que del total de la muestra auditada de Prospera el 29.6% tiene observaciones por irregularidades en su manejo. Esto equivale a unos 547 millones de pesos que de no ser esclarecidos podrían dar lugar a que se considere un quebranto al erario público y se presenten las denuncias correspondientes.

Estas irregularidades en Prospera se detectaron aun cuando el número de auditorías realizadas a este programa en 2017 disminuyó en comparación a las de 2016 (al pasar de 32 a 16), luego de que se acordó que fuera la Secretaría de la Función Pública la responsable de encargarse del resto de la revisión.

“En 2017, con base en las auditorías practicadas a este programa, no fue posible determinar en qué medida las intervenciones del programa contribuyeron a mejorar la cantidad, calidad y diversidad de la alimentación de las familias que recibieron los apoyos; el efecto de la orientación en salud y el acceso a los servicios médicos preventivos en la mejora de su salud, ni la contribución de las becas en el fomento de la inscripción y terminación de niños y jóvenes en edad escolar a la educación básica y media superior”, concluyeron los auditores.

Luego de Prospera el segundo fondo donde se advirtió el mayor nivel de irregularidades es en el denominado Fondo para el fortalecimiento de la infraestructura estatal y municipal (Fortalece) con observaciones en el 20.1% de la muestra revisada (en promedio 1 de cada 5 pesos ejercidos). Y con un nivel muy similar le sigue el Fondo para el Fortalecimiento Financiero (Fortafin) con irregularidades en el 19.8% de la muestra.

Otros fondos en donde se detectaron posibles malos manejos de las entidades en un nivel superior al 10% de la muestra auditada son el Fondo de Infraestructura Social para las Entidades 8FISE) con 14.7%; el programa Escuelas al CIEN con 14.4%; y el Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM) con fallas en el 12.5%.

Entre las principales irregularidades detectadas por los auditores en el manejo de esto fondos está la falta de documentación que compruebe, de forma creíble, el concepto en el que se dicen los estados que se usó el dinero. Esta irregularidad alcanza los 7 mil 286 millones de pesos, un 26.8% de todo el monto observado.

La ASF también alerta de 7 mil 226 millones de pesos, que equivalen al 26.5% del monto observado, que no fueron gastados por los estados pero tampoco se regresaron a la tesorería federal, por lo que es necesario que se aclare en donde quedó ese dinero.

Además se detectaron 3 mil 568 millones de pesos que de las cuentas de estos fondos que se transfirieron de forma ilegal a otras cuentas bancarias de los estados, sin que al momento se haya regresado el dinero. Eso equivale al 13.1% del total.

Los auditores alertaron de 2 mil 343 millones de pesos que los estados reportan que se destinaron a trabajadores, pero que no han podido ser identificados ni localizados hasta ahora.

A todo ello se suman 1 mil 897 millones de pagos improcedentes o en exceso; 1 mil 356 millones ejercidos en conceptos que no estaban autorizados dentro de los objetivos de los distintos fondos; pagos por remuneraciones indebidas por 1 mil 293 millones de pesos; entre otros.

En cuanto a las participaciones federales los auditores detectaron que 14 estados no transfirieron en su totalidad los recursos que le correspondían a los municipios. Estas retenciones ilegales ascenderían a 429 millones de pesos. A esto se suman 27 entidades federativas que entregaron con retrasos las participaciones a sus municipios.

El lado positivo: menos desvíos

Aun cuando el monto observado es significativo en varias entidades, la Auditoría destacó un descenso importante en el monto total de los recursos federales mal manejados que fueron detectados.

En el balance nacional  la Auditoría destacó que en 2016 el monto de recursos federales observados con irregularidades ascendió a 62 mil millones de pesos, mientras que en 2017 esa cifra se redujo casi a la mitad. El órgano atribuyó esto a múltiples factores, entre ello, mejores controles establecidos por la Secretaría de Hacienda y por las propias entidades, así como el seguimiento de varias recomendaciones emitidas por los auditores un año antes.

A través de una herramienta denominada Índice del Desempeño de la Gestión del Gasto Federalizado, cuya escala es del 0 al 100, la Auditoría mide el desempeño adecuado de los estados en el ejercicio de recursos federales. El promedio nacional pasó de 79.6 en 2016 a 86.5 en 2017, lo que significa una mejora.

Y en el análisis por estado la entidad que mostró el mayor progreso de un año a otro es Veracruz, que pasó de un 18.5% de irregularidades en el total de sus recursos auditados en 2016 a solo un 2.6% en 2017.

Esta disminución coincide con la salida del gobierno de Veracruz  Javier Duarte, cuyo último año de su sexenio fue 2016.

De acuerdo con los auditores, el monto de recursos mal manejados por dicha entidad durante la gestión de Duarte superó los 60 mil millones de pesos, lo que ubica a dicha entidad como la de mayor cantidad de recursos mal manejados y desviados de la que se tiene registro. Por estos hechos la ASF ha presentado múltiples denuncias penales.

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La matanza de Tlatelolco: qué pasó el 2 de octubre de 1968 en México

Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.
2 de octubre, 2020
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La historia que derivó en una masacre empezó con una pelea de estudiantes en el centro de Ciudad de México.

El grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos, intervino para calmar la riña. Pero lo hizo de manera brutal.

Golpeó a decenas de estudiantes y testigos de la pelea. Persiguió a los jóvenes hasta las escuelas donde buscaron refugio y también allí agredió a alumnos y profesores que impartían clase.

Era el 23 de julio de 1968. En esa época la policía mexicana tenía fama de cometer abusos, pero la agresión a los estudiantes fue excesiva.

Cuatro días después, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizaron una marcha contra la violencia policial.

Pero la caminata, a la que se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano, fue reprimida por los granaderos.

A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

Las autoridades reportaron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.

Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

Colección Justina Lori
Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

El Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no logró contener el movimiento agrupado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.

El movimiento sólo fue contenido hasta la tarde del 2 de octubre. Ese día se había convocado una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Cientos de soldados rodearon el sitio. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia, inició una balacera contra la multitud.

Cincuenta años después, aún no está claro dónde empezaron los disparos. Tampoco se sabe realmente cuántas personas murieron o fueron heridas.

Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.

La década anterior

Plaza de las tres culturas

Getty Images
La masacre tuvo lugar en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México

Esta es la historia que se recuerda cada año durante el aniversario de la masacre.

Pero se habla poco del entorno social y político que había en el país por esos años, que motivó el acelerado crecimiento del movimiento estudiantil de 1968.

Un momento que explica también la fuerte reacción del gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Desde los años 50 y en la siguiente década, en el país se registró una serie de movimiento de médicos, ferrocarrileros, electricistas, campesinos y estudiantes.

En todos los casos, las protestas fueron disueltas por policías y militares.

Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como "alegre, creativo".

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como “alegre, creativo”.

Las movilizaciones estudiantiles de 1968 fueron consecuencia de ese largo proceso, explica Gilberto Guevara Niebla, uno de los fundadores del CNH.

“El movimiento de 68 no se comprendería si no se considera que en esa época existía un régimen autoritario y represivo”, le dice a BBC Mundo.

“Sobre todo en los años 60 hubo una sucesión de intervenciones militares en las universidades, que fue creando un ambiente de descontento y de malestar entre la juventud”.

Ese 1956, por ejemplo, los estudiantes del IPN protagonizaron una huelga que terminó con la ocupación militar de sus instalaciones. La vigilancia de los soldados permaneció durante un año.

Otro caso fue la huelga de 1963 en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, también disuelta por el Ejército.

Tlateloco

Colección Justina Lori
El rector de la UNAM en 1968, Javier Barrios Sierra.

Dos años más tarde, hubo una serie de paros y marchas de médicos y enfermeras en demanda de mejor salario. A las protestas se sumaron también estudiantes de la carrera de medicina.

Esos acontecimientos estaban muy presentes en el ánimo de los estudiantes en 1968, recuerda Rolando Cordera quien fue consejero por la Escuela de Economía ante el CNH.

Tlateloco

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

“En algunos que se convirtieron en dirigentes de la movilización existía algún tipo de memoria”, le dice a BBC Mundo.

“Antes de nosotros hubo otros mexicanos que habían reclamado más o menos lo mismo: cumplimiento de la ley, respeto a los derechos y la Constitución”.

“Vivíamos un mar de estímulos”

Pero el enojo por las intervenciones militares y la decisión de las autoridades para disolver las protestas son una parte de la historia tras el movimiento de 1968.

Ese año en Europa ocurrió una serie de protestas estudiantiles, sobre todo en Francia. Un elemento que influyó en México, pero su impacto fue menor a lo que sucedía en Estados Unidos, recuerda Guevara Niebla.

En ese país había una intensa oleada de protestas contra la guerra en Vietnam, la lucha por los derechos civiles de algunas minorías así como un creciente proceso de liberalización sexual y feminismo.

“Coincidieron muchos factores”, recuerda el fundador del CNH. “A través de la televisión sabíamos lo que ocurría en Estados Unidos y con los jóvenes de Francia”.

Manifestación de estudiantes en julio de 1968.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
“Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”, dijo Rolando Cordera.

“Los estudiantes de México vivíamos en un mar de estímulos que jugaron un papel decisivo para explicar la revuelta estudiantil”.

Rolando Cordera recuerda. “Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”.

“En el caso nuestro era un orden muy autoritario, que no respetaba las movilizaciones de reclamo social”.

Con tal escenario el movimiento estudiantil creció en poco tiempo. A las primeras manifestaciones, en julio de ese año, acudieron cientos de jóvenes.

Al paso de los meses aumentó el número de asistentes. En la llamada Marcha del Silencio, el 13 de septiembre, participaron más de 150.000 personas.

Tlatelolco

Getty Images
La matanza fue un parteaguas en la historia de México.

No todos eran estudiantes. El movimiento logró el respaldo de sindicatos, grupos de vecinos y hasta amas de casa. Las protestas se extendieron por varias ciudades del país.

Las demandas del CNH también cambiaron. Al inicio era la disolución del cuerpo de granaderos, eliminar de las leyes el delito de disolución social y castigo a los responsables de agredir estudiantes.

Luego el pliego petitorio incluyó la liberación de todos los presos políticos, y un diálogo público y abierto del Consejo Nacional con el gobierno federal.

Juegos Olímpicos

Más allá de la creciente inconformidad, ¿por qué ocurrió la masacre en Tlatelolco?

Hubo varios elementos, coinciden algunos historiadores. Ese 1968 México era sede de los Juegos de la XIX Olimpiada, programada para empezar el 12 de octubre de ese año.

Semanas antes del evento llegaron periodistas enviados por medios internacionales. Además sería la primera vez que los Juegos Olímpicos se transmitirían por satélite a todo el mundo.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.

Para ese momento, las protestas estudiantiles eran más intensas. Muchos periodistas empezaron a cubrir las movilizaciones.

No era la imagen de país que pretendía enviar el gobierno de Díaz Ordaz. Además, el presidente estaba convencido que los estudiantes formaban parte de una especie de conjura comunista en contra de los juegos.

La decisión fue enviar un mensaje contundente para terminar con la rebeldía de varios años, señala Guevara Niebla.

“Después de 1968, Díaz Ordaz declaró que al enfrentar el conflicto se habían agotado los recursos políticos y se tuvo que acudir a la fuerza”, recuerda.

“Lo que se quería era destruir de un solo golpe el movimiento estudiantil para dar paso a las Olimpiadas. La represión tuvo lugar diez días antes de que empezaran, estaban obligados a sofocar las protestas, pero lo hicieron de una manera brutal”.

Soldados en la UNAM.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
La represión fue brutal.

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