Con Peña aumentó la letalidad en operativos de la Marina: por cada herido hubo 20 muertos
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Con Peña aumentó la letalidad en operativos de la Marina: por cada herido hubo 20 muertos

De 2012 a 2019, la proporción es de 23 presuntos infractores muertos por cada lesionado, al enfrentarse con la Marina.
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11 de marzo, 2019
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En 12 años de despliegues de combate al crimen organizado los elementos de la Marina han sostenido 400 enfrentamientos con civiles presuntamente armados. El saldo es letal: 446 civiles muertos, el doble de los que han resultado lesionados. Por cada marino que ha caído en estos combates han perdido la vida ocho supuestos infractores.

Datos oficiales y actualizados de la Secretaria de Marina Armada de México (Semar), a los que tuvo acceso Animal Político vía transparencia, muestran un cambio significativo en el índice de letalidad: mientras de 2007 a 2011 los combates habían dejado más de 200 civiles heridos pero ninguno muerto, de 2012 a 2019 la tendencia se revirtió y los civiles muertos superan ahora 20 a 1 a los heridos.

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En estos enfrentamientos también han perdido la vida 57 elementos de la Armada y 117 resultaron lesionados.

De la totalidad de los enfrentamientos que ha tenido la Marina, y que en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto se incrementaron, más de la mitad se concentra en tres estados: Tamaulipas, Sinaloa y Veracruz. En total son 23 distintas entidades donde la Marina ha sostenido enfrentamientos, incluida la Ciudad de México.

Estudios y expertos han sugerido que los datos de letalidad de las fuerzas armadas en México muestran posibles casos de abuso de la fuerza. Lo anterior dado que la experiencia internacional indica que en conflictos armados convencionales el número de muertos es inferior al de heridos, y que cuando esto se invierte es posible reflejo de ejecuciones extrajudiciales o tiroteos masivos.

Hay, por otro lado, analistas que dicen que la evidencia para afirmar lo anterior es insuficiente. No obstante la CNDH ubica la Secretaría de Marina como la cuarta dependencia con mayor número de recomendaciones por violaciones a derechos humanos.

El parte de guerra a detalle

Los datos entregados por la Semar revelan que de 2007 a febrero de 2019 ha sostenido un total de 400 enfrentamientos con civiles armados. Hasta 2009 el número de combates fue mínimo, pero de 2010 en adelante ha promediado entre 30 y 60 enfrentamientos por año. La cifra más alta fue en 2017, con un total de 66 combates reportados.

Producto de estos enfrentamientos han perdido la vida 446 civiles mientras que 272 resultaron lesionados. El reporte oficial de la Armada denomina a esos civiles como “presuntos “infractores”.

Esta lista podría incluir a civiles que no portaban un arma de fuego, pues lo que se solicitó a la Semar fue la cantidad de civiles muertos armados y desarmados pero la dependencia no los diferenció.

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Como se advierte la cifra de civiles que en choques con la Marina mueren supera casi 2 a 1 a los que resultan lesionados. Sin embargo, la proporción de letalidad registra tendencias radicalmente distintas en dos periodos.

De 2007 a 2011, periodo en el que tuvieron lugar 102 enfrentamientos, el saldo de presuntos infractores lesionados fue de 253, sin que se reportara uno solo que hubiera perdido la vida.

En cambio de 2012 a 2019, periodo en el que han tenido lugar 298 enfrentamientos, el balance es de 446 civiles muertos por apenas 19 civiles heridos. Esto significa una proporción 23 presuntos infractores muertos por cada lesionado.

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La suma de ambos periodos, totalmente distintos en proporciones, es lo que deja como resultado una proporción de 2 civiles muertos por cada lesionado.

El año con el mayor saldo letal fue significativamente 2017, en donde se registraron 66 enfrentamientos con un balance de 105 civiles muertos por apenas cinco heridos.

La Semar también reporta afectaciones de su lado producto de estos combates durante doce años. El saldo total es de 57 marinos muertos por 117 que resultaron lesionados. Aquí la tendencia de marinos caídos se ha mantenido más estable, siento el año más mortífero 2010 con 13 marinos caídos en enfrentamientos, seguido de 2012 con 10 marinos muertos y 2017 con 8 elementos asesinados.

En cuanto a lesionados, 2018 ha sido el año más rojo para la Semar con 28 elementos lesionados, seguido de 2011 con 23.

En proporción, los datos muestran que tras 400 enfrentamientos, la Secretaría de Marina abate en promedio a 8 civiles supuestos infractores por cada marino que pierde en combate.

Zonas de combate

De acuerdo con la información proporcionada, de 2007 a 2019 la Marina ha sostenido enfrentamientos con presuntos civiles armados en 23 de las 32 entidades federativas del país.

El punto de mayor conflicto es – por mucho – Tamaulipas. En esa entidad han ocurrido 172 de los 400 enfrentamientos reportados, lo que equivale al 43% del total. Ciudad Reynosa, Matamoros, Tampico, San Fernando y Nuevo Laredo son los municipios de Tamaulipas que concentran la mayor parte de los incidentes.

Sinaloa es la segunda entidad con la mayor cantidad de enfrentamientos reportados con 40 en total, figurando como lugares de batalla los municipios de Badiraguato, Cualiacán, Topolobampo, Navolato, Mazatlán, entre otros. Después le sigue el estado de Veracruz, con 34 enfrentamientos en múltiples municipios.

En suma Tamaulipas, Sinaloa y Veracruz concentran 246 de los 400 enfrentamientos, lo que equivale al 61.5% del total. Dichas entidades tienen en común que cuentan con puertos estratégicos (por lo que la presencia de la Armada es mayor), sumado a que han sido entidades base de grupos del crimen organizado como El Cártel del Pacífico, el Cártel del Golfo y Los Zetas.

Leer: CNDH emite recomendación a la Marina por la desaparición forzada de 10 personas en NL y Tamaulipas

Hay cinco entidades que registran entre 10 y 25 enfrentamientos, y son Guerrero, Coahuila, Nuevo León, Michoacán y Jalisco.

Aunque no son las más frecuentes, los datos también revelan que hay algunas entidades sin costas o salida al mar donde los marinos también han realizado despliegues y sostenido enfrentamientos. Entre ellas aparece, por ejemplo, la Ciudad de México con tres combates registrados en Xochimilco y Tláhuac. La lista de las entidades sin salida a las costas que registran más combates la lidera el Estado de México, con ocho.

Las entidades donde no se reportan enfrentamientos de la Marina con civiles en los últimos doce años son Aguascalientes, Campeche, Chihuahua, Guanajuato, Hidalgo, Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala y Yucatán.

¿Cuál ha sido el combate que ha dejado el mayor número de civiles muertos?

Según el reporte oficial fue el ocurrido el 9 de febrero de 2017 en Tepic, Nayarit, en donde 12 presuntos infractores perdieron la vida, sin que se reportara algún lesionado. Del lado de la Armada el saldo fue de un elemento herido, sin bajas.

Este enfrentamiento cobró notoriedad por las imágenes que se difundieron en redes sociales, donde se aprecia a un helicóptero naval realizando una serie de disparos desde el aire. La Semar informó que fueron disparos disuasivos, en un intento de que los agresores desistieran. La dependencia también indicó que entre los civiles abatidos se encontraba Juan Francisco Patrón Sánchez alias el H2, presunto líder del cártel de los Beltrán Leyva.

El enfrentamiento con más bajas del lado de la Semar es el reportado el 30 de octubre de 2012 en Nuevo Laredo, Tamaulipas, con un saldo de 4 marinos que perdieron la vida. Del lado de los civiles se reportaron dos lesionados.

¿Hay abusos de la fuerza?

De acuerdo con algunos analistas el índice de letalidad que presentan las fuerzas armadas en México, con un mayor número de contrincantes muertos respecto a los heridos, muestra que posiblemente se actúa con fuerza desproporcionada o abuso de la misma.

En el estudio denominado “Índice de Letalidad 2008 – 2014: menos enfrentamientos, misma letalidad, mas opacidad” elaborado por Carlos Silva Forné, Catalina Pérez Correa, y Rodrigo Gutiérrez Rivas, se advierte justamente de esta situación.

Los analistas citan, por ejemplo, que en la guerra de Vietnam la relación fue de cuatro heridos por cada muerto, mientras que en el conflicto de Israel y Líbano dicho índice fue de 4.5 heridos por cada muerto. Pero en cambio cuando se trata de crímenes de guerra o tiroteos contra civiles, este índice se invierte. Por ejemplo, en el tiroteo de San Isidro, California, en 1984 la proporción fue de 1.9 muertos por cada herido.

“Estos eventos (los casos en México) al analizarlos de forma agregada, muestran un patrón de comportamiento de las fuerzas federales que se aleja de los estándares nacionales e internacionales, que exigen que la fuerza se use respetando principios de excepcionalidad, necesidad y proporcionalidad. Aunque el índice de letalidad no es una prueba por sí sola, cuando se presentan con valores elevados son un fuerte indicio de una práctica normalizada del uso de la fuerza letal”, señala el estudio.

En contrasentido, un artículo publicado en NEXOS por Omar García Ponce y Andrés Lajous advierte que los datos de muertos y heridos son insuficientes para concluir si hay o no un abuso de la fuerza, pues se necesitaría conocer otras variables como, por ejemplo, el total de agresores que participan en un enfrentamiento, el número de detenidos y de ilesos, entre otros.

Un informe de Comisión Nacional de los Derechos Humanos, publicado por Animal Político en octubre pasado, ubicaba a la Secretaria de Marina como la cuarta dependencia federal con el mayor número de recomendaciones con un total de 22, de las cuales había cumplido 9 en ese momento. Entre las violaciones a derechos humanos identificadas en las recomendaciones, se encuentran detenciones ilegales, prácticas de tortura y posible uso ilegal de fuerza letal.

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El descubrimiento en los manantiales termales de Yellowstone que fue clave para las pruebas de COVID-19

Hace medio siglo, Thomas Brock descubrió una bacteria capaz de sobrevivir a altas temperaturas. Te contamos cómo ese hallazgo se vincula con la actual pandemia, gracias a una cadena fascinante de episodios en la historia de la ciencia.
2 de mayo, 2020
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“Definitivamente vivo”. Thomas Brock anotó esas palabras, hace medio siglo, en uno de los cuadernos que llevaba en sus investigaciones de campo en Yellowstone.

Era la década de los 60, y el científico estadounidense se refería a uno de los inusuales organismos que acababa de hallar en uno de los manantiales termales del parque.

Fue en uno de esos manantiales donde Brock descubrió una bacteria adaptada a la vida a altas temperaturas a la que llamó Thermus aquaticus.

La bacteria, ahora célebre, acabaría revolucionando la biotecnología y haciendo posibles los llamados tests PCR, las pruebas más fiables usadas en todo el mundo para diagnosticar el covid-19.

Thomas Brock tiene ahora más de 90 años y es profesor emérito de microbiología de la Universidad de Wisconsin-Madison.

En esta nota te contamos cómo el trabajo pionero de Brock acabó vinculado con la actual pandemia, a través de una cadena fascinante de episodios en la historia de la ciencia.

¿Qué siente Brock al pensar que su hallazgo está ayudando a diagnosticar el covid-19 y a salvar vidas?

“Estoy orgulloso”, señaló el científico a BBC Mundo desde su hogar en Wisconsin.

“Yo veía mi descubrimiento como un buen modelo para estudiar la biología molecular de la vida a altas temperaturas”.

Thomas Brock descubrió en los manantiales termales de Yellowstone la bacteria que fue clave para el análisis del ADN.(Foto de archivo)

Science Photo Library
Thomas Brock descubrió en los manantiales termales de Yellowstone la bacteria que fue clave para el análisis del ADN.(Foto de archivo)

¿Pero pensó alguna vez que tendría un impacto tan masivo?

“No lo hubiera imaginado ni en un millón de años”.

El descubrimiento de la bacteria

Brock jamás había visto manantiales termales antes de llegar al parque de Yellowstone en 1964.

Pero volvió año tras año. Lo impulsaba el deseo de investigar qué formas de vida podrían subsistir en esas piscinas naturales, en las que los colores vívidos denotan la presencia de microorganismos.

Brock y uno de sus estudiantes, Hudson Freeze, cultivaron bacterias de varios manantiales.

“A Thermus aquaticus la hallamos en el manantial Mushroom Spring, un manantial a 75 grados centígrados, donde también hay una gradiente termal, ya que en las salidas del manantial la temperatura baja a unos 35 grados. En ese momento, Thermus era el microorganismo más termófilo (que ama o tolera el calor) conocido”.

“El hallazgo demostró que otros investigadores estaban equivocados sobre los límites de temperatura en los que puede haber vida”, señaló Brock a BBC Mundo.

En manantiales termales de Yellowstone, y de otros sitios del planeta, la temperatura puede superar los 90 grados.

La bacteria que Brock llamó Thermus aquaticus sobrevive a altas temperaturas.

Science Photo Library
La bacteria que Brock llamó Thermus aquaticus sobrevive a altas temperaturas.

“Es agua subterránea que ha quedado acumulada en capas profundas y que se calienta por el calor derivado del magma del centro de la Tierra o por acción volcánica”, explicó a BBC Mundo la bióloga Sandra Baena, profesora de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, e investigadora de microorganismos que viven en condiciones extremas.

“Si tienes agua caliente en la subsuperficie de la Tierra y tienes fallas geológicas, o sea grietas, el agua va a buscar salida”.

El hallazgo de una enzima

Los mecanismos biológicos que permiten a bacterias como Thermus aquaticus sobrevivir a altas temperaturas en manantiales termales eran un tesoro a ser explorado por la ciencia.

En la década de los 70, Alice Chien y otros investigadores de la Universidad de Cincinnati aislaron una de las enzimas de la bacteria.

La nueva enzima recibió el nombre de TAQ polimerasa. (TAQ era una referencia a Thermus aquaticus).

El hallazgo de esta enzima resistente a altas temperaturas se cruza a partir de ahora con otra historia.

Y acabaría siendo crucial para un campo de la ciencia que avanzaba a pasos agigantados en la segunda mitad del siglo XX, el estudio del ADN.

Thomas Brock

Jeff Miller University of Wisconsin-Madison
Thomas Brock siente orgullo de que su descubrimiento hace más de medio siglo esté ayudando a salvar vidas.

La necesidad de multiplicar el ADN

“Entre mediados de los años 70 y mediados de los 80 habían aparecido una serie de técnicas que permitían manipular la molécula de ADN directamente, las llamadas técnicas de ADN recombinante, que permitían romper la molécula de ADN en fragmentos y analizarlos”, le explicó a BBC Mundo Miguel García-Sancho, profesor e investigador de Historia de la ciencia en la Universidad de Edimburgo.

“Porque hasta entonces, como la molécula de ADN era muy larga, era muy difícil aplicar técnicas analíticas a esa molécula”.

Además de los métodos para manipular fragmentos de ADN también surgieron técnicas de secuenciación de ADN que hicieron posible leer la estructura de esos fragmentos.

Los avances permitían investigar el ADN a una escala nunca antes imaginada. Pero había un gran obstáculo.

“Un problema al que se enfrentaba todo el mundo era obtener un volumen de ADN suficiente para poder analizar los fragmentos de ADN. Y también para secuenciar ADN necesitaban una cantidad suficiente”, explicó García-Sancho.

“La falta de ADN era un problema para muchos científicos de muchos campos”.

La invención de la PCR

Uno de los científicos que buscaba sintetizar o producir ADN en la década de los 80 era el estadounidense Kary Mullis, un químico de la empresa biotecnológica Cetus Corporation, en California.

Fue Mullis quien desarrolló una técnica para amplificar o copiar millones de veces una secuencia específica de ADN, la llamada PCR o reacción en cadena de la polimerasa, que utilizan los actuales tests para detectar el covid-19.

Kary Mullis

Getty Images
Kary Mullis recibió el Premio Nobel de Química en 1993 “por la invención del método PCR”.

Kary Mullis llegaría a recibir el Premio Nobel de Química en 1993 “por su invención del método PCR”, pero la técnica tardó varios años en ser adoptada en forma generalizada.

Y ello se debió en parte a que Mullis “era un extraño para la comunidad científica. Él era un químico que trabajaba en una empresa, mientras que los científicos que trabajaban en secuenciar ADN eran biólogos moleculares en instituciones de prestigio como el MIT, el Instituto de Tecnología de Massachusetts”, afirmó García-Sancho, quien entrevistó personalmente a Mullis.

Calentar el ADN

El método desarrollado por Mullis requiere calentar y enfriar la muestra de ADN en ciclos relativamente rápidos.

El calentamiento separa las hebras de la doble hélice de ADN.

Y luego la temperatura se baja cuando una enzima, la ADN polimerasa, copia o replica cada hebra por separado.

Ilustración ADN

Science Photo Library
La técnica PCR requiere calentar el ADN para separar las hebras de la doble hélice.

Cuando se obtienen de esta forma copias nuevas, comienza un nuevo ciclo en el que las copias son calentadas otra vez para separar las hebras, repitiendo así el proceso una y otra vez.

Cada etapa produce más copias de ADN, y la actividad de la enzima se controla a través de la temperatura, en un proceso que puede llevar más de 30 ciclos.

La enzima que revolucionó la PCR

Es en la técnica PCR que reaparece en nuestra historia la bacteria de Yellowstone.

“La PCR requiere temperaturas que oscilan entre los 55 y los 95 ̊C, y por esto necesitamos enzimas que puedan soportar las altas temperaturas y mantenerse activas a lo largo de la reacción”, explicó a BBC Mundo Domenica Marchese, investigadora del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG) de Barcelona.

La enzima o polimerasa que se utiliza en la PCR para copiar el ADN es una proteína. Y normalmente las proteínas que se exponen a temperaturas muy elevadas pierden su estructura original, explicó Marchese.

“Imaginemos, por ejemplo, una espiral de metal, como las que utilizamos para encuadernar un libro. Si abrimos la espiral y la estiramos, esta dejará de ser útil para su función. Lo mismo pasa normalmente con la ADN polimerasa. Cuando la exponemos a temperaturas elevadas pierde su capacidad de sintetizar el ADN”.

Científica.

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La enzima de la bacteria de Yellowstone revolucionó la técnica PCR, utilizada en la actual pandemia.

Cuando Kary Mullis inventó la técnica PCR comenzó usando enzimas de microorganismos como la bacteria E.Coli, que viven a temperaturas cercanas a 37 ̊C.

El problema era que durante la PCR, en cada ciclo, al llegar a los 95 ̊C , “la polimerasa perdía su actividad y era necesario añadir nueva polimerasa para el siguiente ciclo de la reacción. Esto era muy tedioso e implicaba unos costos muy elevados por cada reacción de PCR”.

El cambio fundamental fue la introducción de la Taq polimerasa, la enzima aislada de la bacteria hallada por Brock, que resistía altas temperaturas sin perder su estructura.

Esta enzima tiene su máxima actividad a 72 ̊C y puede resistir hasta unos 40 minutos a 95 ̊C.

“La Taq polimerasa representó un descubrimiento revolucionario”, señaló Marchese.

Una lección para la ciencia

La técnica PCR revolucionó la biotecnología y facilitó el análisis de ADN en campos tan diversos como la identificación del autor de un crimen en medicina forense, las pruebas de paternidad y el diagnóstico de enfermedades.

“Yo creo que la PCR es lo que hizo que el análisis de ADN realmente importara y tuviera consecuencias en el mundo real”, señaló García-Sancho.

Gracias a esa técnica “el análisis de ADN se hizo público y la gente se dio cuenta de por qué era tan importante, y eso se puede ver ahora con el covid- 19”, agregó.

Doctora haciendo prueba del covid-19 a una paciente.

Getty Images
La técnica PCR es la más confiable para detectar material genético del virus que causa el covid-19.

Para Thomas Brock, el impacto masivo de su descubrimiento tiene una lección profunda sobre la ciencia.

En su discurso de aceptación de un doctorado honorario de la Universidad de Wisconsin en 2019, Brock señaló sobre sus estudios en Yellowstone: “Yo tenía libertad para hacer lo que se llama investigación básica. Y algunas personas pensaban que era inútil porque no se enfocaba en fines prácticos”.

“Y preguntaban: ‘¿de qué puede servir buscar bacterias en manantiales termales en Yellowstone?’”.

“La enzima extraída de Thermus aquaticus es una de las enzimas más importantes del mundo. Hizo posible la PCR y la investigación moderna del ADN”.

La bacteria de Yellowstone demuestra, según dijo el científico a BBC Mundo, por qué es importante “establecer los principios básicos en los que pueden basarse muchas formas de trabajos científicos”.

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