Enfrentar, no sufrir: Así es como el primer profesor con discapacidad motriz en la UNAM ha superado la exclusión
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Enfrentar, no sufrir: Así es como el primer profesor con discapacidad motriz en la UNAM ha superado la exclusión

Matías Alaniz, el nuevo profesor de la Universidad con parálisis cerebral, y su madre, cuentan cómo han enfrentado la exclusión: probando su alto potencial intelectual y con el apoyo de una red familiar.
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Cuando Matías Alaniz cursaba la primaria, Patricia, su madre, asistía a reuniones con otras mamás de niños con parálisis cerebral. Los esfuerzos de todas se enfocaban en lograr que sus hijos caminaran, hablaran, luchaban por acercarlos lo más posible a lo que otros decían que era la “normalidad”. Patricia, en cambio, buscaba que su hijo destacara con sus propias capacidades.

“Lo que esperaba la sociedad era que sus hijos se incorporaran, que fueran totalmente normales y yo quería una inclusión generalizada, que aceptaran a todos los niños como eran, con sus diferencias. No tenemos que ser iguales para aceptarnos, para compartirnos”, sentencia Patricia Alaniz, tras el ingreso al cuerpo docente de la Universidad Nacional (UNAM) de su hijo, el primer maestro con discapacidad motriz.

Desde su casa en Guadalajara, madre e hijo relataron a Animal Político su experiencia con la parálisis cerebral, su lucha por la inclusión en la educación regular y los factores que ayudaron a que su historia hoy sea un éxito: una red familiar de apoyo, la resistencia ante la discriminación y el foco en una sola prioridad, desarrollar sus capacidades.

Tenacidad

Nacido en San Felipe del Agua, Oaxaca hace casi 29 años –que cumplirá el próximo 11 de marzo-, el profesor Matías Alaniz resume su vida con una discapacidad, en una palabra: tenacidad.

Cuando se refiere a la encefalopatía atetoide, rehúsa decir que “sufre” esa condición, pues el término “enfrentar” le parece más adecuado. “Uno como individuo puede elegir entre sufrir una situación o hacerle frente”, cuenta el politólogo en entrevista.

Las situaciones de desigualdad que ha enfrentado, agrega Matías, ocurren cuando su comportamiento no corresponde con lo que socialmente se espera de una persona con discapacidad, que requiere un alto nivel de asistencia. “Por ejemplo, en la primera sucursal donde intenté abrir una cuenta bancaria, la gerente se negó rotundamente utilizando excusas absurdas”, recuerda.

Pero el momento de su vida en que padeció mayor discriminación fue en la educación básica, coinciden él y su madre. Patricia recuerda que pese al rechazo, ella intentó mantenerlo en escuelas regulares porque considera a la educación especial una forma de segregación, pero lo que directivos y maestros hacían para evitarlo era “caricaturesco”. “La directora del kínder salía corriendo, poniendo candados, diciéndome que no. Ni siquiera hablaban conmigo”, relata. Entonces se vieron obligados a ir a un Centro de Atención Múltiple (CAM) de la Secretaría de Educación Pública.

Para su ingreso a la secundaria tuvo más “suerte”, pues en una fiesta coincidió con una rehabilitadora que les dio un papel con un nombre escrito, sin más. Patricia entregó ese papel en una secundaria regular y resultó ser una ‘llave mágica’, pues fue admitido sin pretextos. Sin embargo, el rechazo vino de parte de los maestros, quienes constantemente advertían a Patricia que estaba dañando a su hijo al tenerlo ahí, “con la gente normal”.

“A pesar de las medidas y apoyos que me brindaron en aquella escuela, durante los primeros meses enfrenté discriminación, sobre todo de parte de la mayoría de los docentes”, agrega Matías al relato. Esta situación cambió cuando la maestra de Historia presenció una escena que dejó claro que Matías podía estudiar en una escuela regular: una carpeta pasando de pupitre a pupitre, con una tarea que los alumnos iban copiando. La carpeta era de Matías.

Pese a ello, había alumnos destacados que protestaban cuando Matías Santiago ingresaba al cuadro de honor, porque sólo había tres lugares y algunos quedaban fuera. Argumentaban que Matías no podía correr en la clase de Educación Física, aunque el maestro le había pedido para calificarlo una investigación sobre las canchas de futbol. Y esta queja era constante, pues el promedio del niño siempre fue de nueve.

Las altas calificaciones de Matías no eran lo único que irritaba a sus compañeros. En la recta final de la secundaria, un grupo de alumnos de alta estatura al que las autoridades educativas solían pedir ayuda para cargar la silla de ruedas de Alaniz, alardeó que un día lo iban a arrojar por la escalera. Matías no asistió a sus últimos días del curso.

Patricia y su hijo recuerdan especialmente a un maestro de Diseño que le pidió trazar unas líneas paralelas exactas, tarea que no era posible para Matías debido a su discapacidad motriz. Su prima, que estudió Diseño Industrial, le hizo esa tarea pero el profesor lo notó y enfureció. Le dijo “yo lo voy a pasar pero la vida lo va a reprobar”, y después de muchos años, el alumno dice “yo todavía estoy esperando que la vida me repruebe”.

La lucha

Patricia Alaniz tuvo a su único hijo a los 33 años. Enfrentó las complicaciones de la parálisis cerebral sin el apoyo del padre del niño pero con todo el apoyo del propio, quien se convirtió en la figura paterna del pequeño Matías. El ‘Chief’ –como llamaban al abuelo y sus otras hijas fueron la red de soporte de Patricia para salir adelante junto con su bebé.

“Yo no me doy la medalla, la verdad, la familia nos ayuda. Mi hermana y mi papá nos pagaban muchas cosas”, entre ellas la carrera de Matías y su principal herramienta: su computadora, admite Patricia. “Nosotros no vivimos una situación como muchas personas que necesitan; a veces no teníamos apoyo pero sí nos podíamos amarrar el cinturón, no sufrimos”.

El impulso de la tía de Matías para seguirlo apoyando económicamente hasta el final, recuerda Patricia, era su amor filial pero también una causa. “Ustedes tienen bien claro hacia dónde van”, les decía.

Y esa claridad fue lo que siempre los empujaba a buscar sus propios medios. En el periodo en que no estudiaba porque no lo admitían en una secundaria regular, Matías escribió un libro sobre la guerra en Irak y los vendían en 50 pesos para comprar el uniforme del niño.

“Creo que todas las personas con discapacidad hacemos eso, porque Matías tiene un amigo que se llama Darío que es invidente y sordo; fue a pedir trabajo y lógicamente no se lo daban, pero él le vendía manualidades al señor que lo entrevistaba. Entonces yo digo que todas las personas con discapacidad tenemos nuestra manera”, cuenta la madre.

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El bachillerato lo cursó a distancia con la Universidad de Guadalajara y se acomodó en esa modalidad, a través de la que también cursó la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública. En su tesis, Alaniz Álvarez analiza las razones por las cuales el Sistema Político Mexicano Posrevolucionario logró mantenerse en el poder durante 71 años prácticamente sin modificaciones.

Posteriormente, la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED) lo incorporó laboralmente en un proyecto para hacer la educación a distancia más accesible para personas con discapacidad, principalmente visual. Lleva casi tres años trabajando en ese proyecto como asistente de una doctora en pedagogía, a quien apoya con investigación para sus proyectos.

Con ese ingreso viven actualmente él y Patricia, y a partir de este mes agregarán un modesto ingreso como profesor en línea de la materia ‘Sociedad y Estado en México II’ para alumnos de Ciencia Política. Patricia estudió Ingeniería Mecánica pero no concluyó la carrera, y sus ingresos llegan eventualmente con su micronegocio.

“A mí lo que me gusta es hacer pan, tengo un horno de leña. El apoyo de la familia es para Matías, pero yo me compro mi ropa con eso, aunque ahora también le digo al gordito que me la compre y lo hace”, dice la madre.

La prioridad: su intelecto

Lejos de aislarlo para evitarle sufrimientos por su condición, como hacen muchas familias que viven esta situación, Patricia siguió los consejos de una pedagoga que le recomendó alimentar su inteligencia. En esta labor la ayudaron las primas de Matías, que convivieron mucho con él en la infancia y lo ayudaban a explotar sus capacidades.

“Yo creo que tuve muy buena suerte porque conocí una pedagoga que me habló de cómo se desarrollaba la inteligencia humana, me decía que me fijara qué hacían los niños de la edad de Matías y le hiciera eso: meterle tierrita en la boca como hacen todos, gatear… Como que siempre le aposté a eso”, relata.

La tía y ‘mecenas’ de Matías trabajaba todo el día y dejaba a sus hijas al cuidado de Patricia, por lo que los primos convivieron como hermanos: las niñas siempre le leían y encontraban juntos trucos de lenguaje no verbal para entenderse.

Las discapacidades del profesor son visual, motriz y del habla, pero su oído da prueba de su gran agilidad mental, según Patricia. “Puede escuchar una conversación telefónica, leer su libro y otra conversación del jardín, al mismo tiempo. Si yo le quiero guardar un secreto me tengo que ir lejos”, dice entre risas.

La tecnología ha sido indispensable para derribar las barreras comunicativas que esas discapacidades le impondrían. Tiene computadora desde los siete años y, actualmente, desde un interruptor en su pie derecho y con ayuda de un par de aplicaciones que transforman la imagen en texto y el texto en voz, puede leer libros y noticias, escribir y mantener contacto con amigos.

“A mí no me queda la menor duda de que Matías es una mente brillante, aunque se cree que las personas con parálisis cerebral no la tienen, yo te aseguro que sí”, reitera su madre, quien quiere que el mundo sea testigo de lo que ella lleva años observando.

Matías dedicó su tesina de licenciatura a esa red familiar que, lejos de aislarlo para protegerlo de un mundo que no lo aceptaría, impulsó su desarrollo y crecimiento. “A mi abuelo, esté donde esté, sé que se encuentra orgulloso de mí. A mi mamá porque sin su empeño y dedicación no sería lo que soy. A mi tía Susy; sin su constante apoyo y su ejemplo a seguir no lo hubiera logrado. A Yuria y a Emi que marcan el camino que quiero seguir. Y a todas aquellas personas e instituciones que me han ayudado a cumplir con mis metas”.

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'Nos dirigimos a un mundo bipolar': la 'peligrosa' tensión entre EU y China por la invasión rusa y la pandemia

La coincidencia de dos eventos catastróficos está llevando a que se consoliden dos esferas de poder, sostiene Michael Schuman, investigador del Atlantic Council. En entrevista con BBC Mundo explica las consecuencias, que, según él, puede traer este escenario.
12 de abril, 2022
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La guerra en Ucrania y la pandemia están acelerando una peligrosa tendencia entre Estados Unidos y China, los dos países más poderosos del mundo.

Esa es la visión del investigador Michael Schuman, quien sostiene que la coincidencia de estos dos eventos catastróficos están empujando al mundo hacia un escenario en el que ambas potencias acentúan su rivalidad.

Según Schuman, las sanciones que Estados Unidos ha impuesto a Rusia por su invasión a Ucrania sirven de advertencia a China en caso de que decida apoyar a los rusos en la guerra.

El temor a esas medias podría estar empujando a China a acelerar su proyecto de disminuir su dependencia de Occidente, indica Schuman, investigador no residente del centro de pensamiento Atlantic Council para China.

Joe Biden y Xi Jinping.

Getty
Joe Biden, presidente de EE.UU. en teleconferencia con Xi Jinping, presidente de China, el 15 de noviembre de 2021.

Por otro lado, la estrategia de cero covid adoptada por China ha puesto tensión sobre el comercio mundial.

La incertidumbre que generan los confinamientos masivos en China ha generado mayor presión para que los países busquen proveedores distintos a ese país.

En este panorama, sostiene Schuman, China y EE.UU. se están alejando del mundo globalizado que se esperaba tras la caída de la Unión Soviética, y van rumbo a consolidarse como dos esferas de poder.

En entrevista con BBC Mundo, Schuman explica en qué consiste este panorama, y los peligros que representa para el mundo.

Michael Schuman es autor de los libros “Superpotencia interrumpida: la historia china del mundo” y “El milagro: la épica historia de la búsqueda de riqueza en Asia” (por sus traducciones literales al español).

Michael Schuman.

Michael Schuman.
Michael Schuman.

¿Se está dirigiendo el mundo hacia una nueva Guerra Fría?

Creo que la comparación con la Guerra Fría no es exacta.

Por supuesto, hay algunas similitudes generales relacionadas con algunos elementos de lo que se está convirtiendo en la competencia ideológica entre una esfera centrada en Estados Unidos y una esfera centrada en China.

Y se ven elementos de democracia vs autoritatismo.

Pero en varios aspectos es mucho más complejo que la Guerra Fría.

Estados Unidos y Europa obviamente tuvieron alguna interacción con la Unión Soviética y sus aliados, pero no estaban particularmente integrados, especialmente a nivel económico.

Lo que teníamos eran prácticamente dos mundos, uno frente al otro.

Con China y EE.UU. es una historia muy diferente, no solo porque China y EE.UU. están muy integradas, sino porque todos los aliados están integrados y entre ellos son extremadamente importantes a nivel económico.

Además, está este tremendo intercambio cultural, la tecnología es diferente y la gente está más conectada.

Creo que aunque nos dirigimos a un mundo que recuerda al mundo bipolar de la Guerra Fría, las relaciones en este mundo bipolar van a ser mucho más complicadas.

Estas dos esferas van estar conectadas de cierta manera a nivel económico simplemente por la forma en la que funciona la economía global, por la importancia de China en la economía global y viceversa, la importancia de la economía global para China.

Será un mundo bipolar pero será muy diferente al de la Guerra Fría.

Borodianka

Getty
Un edificio residencial en Borodianka, al noroeste de Kiev, durante la invasión rusa a Ucrania.

¿Cómo serían esos dos polos de poder?

Veremos distintos sistemas políticos y sociales.

De un lado estarán EE.UU. y sus aliados que son generalmente democracias abiertas y economías capitalistas liberales.

La otra esfera estará basada en China, con normas y valores distintos.

También estarán separados por la tecnología.

Ya se ve una creciente desconfianza en varias partes del mundo respecto a la tecnología china. Vemos lo que ocurre con Huawei, por ejemplo.

Y China obviamente tiene tremenda desconfianza en la tecnología que viene de Estados Unidos u otros lugares, por eso bloquean tantas redes sociales y compañías de internet estadounidenses.

Entonces, creo que veremos dos esferas basadas en distintas tecnologías.

Y también veremos, sobre todo por parte de China y sus aliados como Rusia, un deseo de disminuir su dependencia y sus lazos económicos con EE.UU. y Europa.

En China está en curso una campaña de autosuficiencia.

Entonces, aunque no estarán completamente separados, creo que habrá un movimiento en dirección a tener conexiones económicas más cercanas dentro de cada esfera.

Estados Unidos vs China.

Getty

¿Cómo se alinearían el resto de países en ese mundo bipolar?

Es difícil saberlo, depende de los cálculos de cada país.

Vietnam, por ejemplo, no es que tenga un buen historial con EE.UU. y es un gobierno comunista, no es democrático.

Pero los vietnamitas están muy preocupados por el creciente poder de China. Estuvieron en guerra con China en el 79, tienen disputas en el mar del Sur de China… entonces uno ve cierto acercamiento entre Vietnam y EE.UU.

Entre Vietnam y EE.UU. hay un estrechamiento de los lazos económicos.

Pakistán es otro ejemplo.

Es técnicamente un democracia y fue aliado de EE.UU. durante la Guerra Fría, pero a nivel económico está cada vez más ligado a China.

Entonces, no será fácil saber cómo se formarán las dos esferas.

En China se ha implementado una política de "cero covid".

Getty
En China se ha implementado una política de “cero covid”.

¿Habrá países no alineados con ninguna de las dos esferas?

Es igual que en la Guerra Fría, incluso los países que preferían mantenerse no alineados, terminaron de cierta manera llevados a inclinarse en una dirección o en la otra.

Algunos de ellos lo lograrán, pero es inevitable que a medida que crece la competencia entre estas dos esferas habrá presión sobre los países para que, al menos, se inclinen hacia un lado o al otro.

Para muchos países será difícil saber de qué lado ubicarse, como ocurrió durante la Guerra Fría.

Habrá muchos países que no querrán tomar partido y tratarán de trabajar con ambas esferas.

Para algunos países será difícil tomar esa decisión.

India, por ejemplo.

India y EE.UU. están comenzado a alinearse más y más en su actitud hacia China, pero históricamente los indios han sido cautelosos de volverse demasiado cercanos a EE.UU..

En África hay varios países que se están volviendo más cercanos a China, se están volviendo grandes aliados económicos.

Pero, al mismo tiempo, los países occidentales, los donantes y las instituciones son extremadamente importantes para algunos de estos países africanos.

Billetes de EE.UU. y China.

Getty

¿Por qué dice que este mundo bipolar es peligroso?

Con el fin de la Unión Soviética pensamos que se había terminado la competencia entre grandes potencias, al menos por un tiempo.

Creíamos en la naturaleza de la economía global, la creciente integración entre países, la manera en la que la tecnología uniría a los países, que habría más interacción entre las personas.

Pensamos que tendríamos un mundo con valores, normas e intereses económicos compartidos.

En los 90 y en los primeros años del siglo XXI pensábamos que nos moveríamos en esa dirección.

Y podría decirse que ese mundo posiblemente sería menos conflictivo y con mayores beneficios económicos.

Pero si el mundo va a volver a estar dividido en dos, entonces tenemos el regreso de la competencia entre las potencias, con todo lo que eso implica.

Incluso si eso no implica una guerra entre ambas potencias, estamos hablando de un elevado nivel de tensión y menos integración económica.

Mira lo que China está haciendo con el internet, básicamente sellaron su internet respecto al resto del mundo, lo que implica menos intercambios entre la gente de China y el resto del mundo.

Nada de esto es positivo para la estabilidad y la prosperidad.

Ajedrez

Getty
La invasión rusa puede estar aumentando las tensiones entre EE.UU. y China, sostiene Schuman.

¿Qué está haciendo China para disminuir su dependencia de EE.UU.?

China considera que el país es muy vulnerable a las sanciones que puedan imponer Estados Unidos y sus aliados.

Creo que China observa lo que está ocurriendo con Rusia en este momento, la forma en que EE.UU. y sus aliados se han unido para imponer duras y dolorosas sanciones a Rusia.

China ve eso y dice “eso es exactamente lo que tememos”.

Entonces quieren protegerse de esta vulnerabilidad, quieren controlar su propia cadena de suministros, tener alternativas a la tecnología extranjera.

Vemos, por ejemplo lo que están haciendo con los semiconductores, que representa grandes importaciones para China.

Si no tienes acceso a estos chips, es un gran daño para tu futuro económico.

También, por ejemplo, están tratando de desarrollar su propia industria de aviones comerciales para competir con Boeing y Airbus.

Entonces China se está reorientando. No se van a cerrar por completo, quieren seguir exportando, y aumentar sus lazos económicos con países como Rusia, pero en otros aspectos están tratando de retraerse del mundo como una forma de defenderse.

Fábrica en China.

Getty

¿Y Estados Unidos qué está haciendo para depender menos de China?

EE.UU. realmente no tiene planes en ese sentido, es un lugar mucho más descentralizado.

Lo que sí hay es un movimiento entre empresarios y líderes del gobierno para tener cadenas de suministros más locales, como ocurre con la industria de autos eléctricos, por ejemplo.

A los empresarios estadounidenses les parece poco inteligente que su cadena de suministro dependa de un país con el que tienen tensión económica.

Eso quedó en evidencia durante la pandemia, cuando EE.UU. necesitaba ciertos productos y se dio cuenta de que debía traerlos de China.

También hay una creciente presión regulatoria para que las empresas estadounidenses no incluyan entre sus proveedores a empresas que incurran en trabajos forzosos, como ocurre en la región de Xinjiang.

Pero aún hay compañías estadounidenses que invierten fuertemente en China, que tienen grandes negocios ahí y no tienen intención de cambiar eso.

En general, los chinos se están esforzando más por disminuir su dependencia de EE. UU. que EE.UU. de China.

Fábrica de autos eléctricos Tesla.

Getty

¿Es posible revertir esa tendencia hacia un mundo bipolar?

Nada es inevitable.

En algún momento habrá un nuevo líder en China. Xi Jinping tratará de asegurarse un tercer mandato, así que hay buenas posibilidades de que esté al frente durante un buen tiempo, pero no puede estar ahí para siempre.

En algún momento habrá otro gobierno en China que pueda tener otra mirada sobre el rol de China en el mundo y su relación con EE.UU.

Y en EE.UU. ya hemos visto diferencias entre el enfoque del gobierno Trump y el gobierno Biden.

Nada es inevitable, en ambos países podría haber cambios en los que se alejen de la competencia, estrechen lazos y mejoren sus relaciones.

Pero creo que si las tendencias que estamos viendo ahora continúan, es menos probable que el mundo no se divida en dos.


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