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Cuartoscuro Archivo

Médicos del IMSS acusados de abuso de autoridad evaden juicio por omisiones de PGR

El Ministerio Público debió haber realizado al menos un trámite judicial relacionado con el caso en los primeros cuatro años transcurridos, desde que fue presentada la denuncia, lo cual no ocurrió.
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Ocho médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que fueron denunciados en 2012 por presunto abuso de autoridad –en sus modalidades de violencia contra una derechohabiente sin causa legítima, e indebida negación de servicio–, lograron evitar el juicio penal respectivo, gracias a que la entonces Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía) dejó pasar siete años sin realizar ninguna acción judicial en su contra, por lo cual, los delitos que se les imputan quedaron prescritos.

Así lo resolvió el pasado 28 de febrero de 2019 la juez Décimo de Distrito de Procesos Penales Federales en la Ciudad de México, Karla Montes Ortega, quien destacó en su resolución que para evitar la prescripción, el Ministerio Público debió haber realizado al menos un trámite judicial relacionado con el caso en los primeros cuatro años transcurridos desde que fue presentada la denuncia, lo cual no ocurrió.

De hecho, las primeras acciones formales de investigación fueron emprendidas por las autoridades federales hasta 2018, es decir, seis años después de recibir la denuncia, y dos años después de que prescribió su facultad para ejercer acción penal en contra de los presuntos responsables.

La juez subrayó que en este caso aplica la prescripción, debido a que la autoridad responsable de investigar los delitos no hizo nada por siete años, y “es inadmisible que un gobernado permanezca indefinidamente en la incertidumbre de ser objeto de un proceso penal, hasta que lo estime procedente la autoridad encargada de la investigación y persecución de los delitos”.

En el caso de estos ocho médicos, la juez determinó que el Ministerio Público federal incurrió en “ineficacia de acción persecutora, lo que se traduce en la extinción de la responsabilidad penal del inculpado”.

Además, la juez destacó que esta resolución “más que un beneficio para los citados inculpados”, debe ser entendida como “una sanción para la autoridad encargada de investigar y perseguir los delitos, ante su inactividad o deficiente actividad”.

Leer: En 2018 jueces desechan el 80% de los casos que envía la PGR

Cabe destacar que, aunque la juez califica su resolución como una sanción para el Ministerio Público federal, en realidad no estipula ningún castigo para los funcionarios de la entonces PGR, que no hicieron nada en siete años para reunir pruebas contra los médicos, y procesarlos penalmente en los tiempos que marca la ley.

Todos esos funcionarios de la PGR siguen siendo parte de la institución, hoy denonimada Fiscalía General de la República.

La víctima

El 9 de junio de 2010, la derechohabiente Rebeja Jiménez López acudió al Hospital General de Ortopedia, para dar seguimiento a un tumor detectado dentro de su columna vertebral.

En este hospital fue atendida por un médico quien, según la denuncia penal presentada, descartó cualquier tratamiento para el padecimiento y le aclaró a la paciente “que debía evitar moverme y, sobre todo, que no acuda a consulta porque el tumor se puede reventar en cualquier momento y sólo lograría ensuciar el piso con mi sangre”.

Durante los siguientes tres años, el tumor dentro de la columna vertebral creció, presionando la médula espinal de Rebeca, lo que le provocó dolores permanentes en la espalda (que no le permiten estar acostada ni sentada) y afectó la motricidad de una de sus piernas.

Además de negación del servicio médico, la denuncia penal sobre la que la PGR no hizo nada en siete años, también describe agresiones verbales, amenazas, humillaciones y agresiones físicas en contra de la derechohabiente, como la ocurrida en 2012, cuando a raíz de una protesta verbal por los abusos sufridos, otra doctora “me dijo que de ella dependía que yo siguiera tragando, y (para probarlo) me suspendió el subsidio de incapacidad por un año”.

Según la denuncia, no fue la única vez que recibió ese tipo de insultos.

El 13 de junio de 2013, por ejemplo, un doctor del área de Medicina del Trabajo del IMSS se burló de la desesperación de los padres de la paciente, exigiéndoles “que nos tomemos un té de tila porque de ellos (los médicos) depende que sigamos tragando”.

Luego, señala la denuncia, ante la protesta de la derechohabiente por esa forma de referirse a sus padres, el mismo médico “burlándose me dice que me va a quitar lo mentirosa”.

Seis meses después, describe la denuncia, el 13 de diciembre de 2013, nuevamente Rebeca debió acudir al IMSS, ante una crisis de dolor, y ahí otro de los médicos involucrados en el caso rechazó atenderla, bajo el argumento de “que no tengo nada, que solamente quiero estar en mi casa sin hacer nada, que no necesito la pensión, que me ponga a trabajar”.

Según la denuncia penal analizada por la juez, este médico luego prendió por los brazos a la paciente con tumor en la columna “y me sacude, y cuando le digo que produce dolor, se ríe y quiere obligarme a hacer sentadillas y caminar de puntitas y talón, y cuando le digo que no puedo, me dice que necesito ir al loquero”.

La lista de insultos denunciados por la paciente es larga: una doctora por ejemplo, le dijo que tenía “órdenes de darme de alta, y que no se me olvidara que estaba haciendo el favor de atenderme, y que si no me gustaba la atención del IMSS, pagara un médico privado, a ver si me alcanzaba”; otra doctora, según la denuncia, se burló de la paciente afirmando “que tenía yo una enfermedad muy grave y que pronto iba a morirme”; y otro médico le advirtió que “mi salud y atención médicas jamás serán adecuadas, que lo lamenta, pero él solo sigue órdenes, y que si yo sigo acudiendo a consulta, voy a recibir siempre malos tratos”.

Y así fue, hasta el día de hoy, a una década de que el tumor en la espalda de Rebeca fue detectado, el IMSS no ha hecho nada para retirarlo, aún cuando ya fracturó las vértebras dentro de las cuales crece, volviendo aún mas grandes el dolor y las alteraciones motrices en la paciente.

Según la juez Karla Montes Ortega, decretar la extinción de la responsabilidad penal de estos médicos es una adecuada “sanción” para la autoridad, por su incompetencia en este caso.

La juez, sin embargo, no se pronuncia por la sanción que dicha decisión representa, en contra de la víctima.

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"English Only": el movimiento que quiere limitar la presencia del español en Estados Unidos

El movimiento "solo inglés" lucha por conseguir que este sea el idioma oficial de Estados Unidos. ¿Qué poder real tiene?
14 de noviembre, 2019
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“Este es un país en el que hablamos inglés. ¡Hay que hablar inglés!”, repitió Donald Trump durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

El entonces candidato insistió en ese punto como parte de su discurso nacionalista y antiinmigración.

También lo usó como estrategia contra algunos de sus adversarios en la carrera por la nominación del Partido Republicano, en especial Jeb Bush, que en ocasiones se expresaba en español.

“Es un buen hombre. Pero debería dar ejemplo y hablar inglés mientras esté en Estados Unidos“, dijo Trump en referencia a Bush en una entrevista con el medio ultraconservador Breitbart News en septiembre de 2015.

Faltaba todavía más de un año para su victoria electoral.

La dureza de Trump a la hora de abordar la inmigración -con la construcción de un muro en la frontera con México como su principal promesa de campaña- le rindió frutos en sectores del electorado que en cierta medida comparten también su visión de que “en Estados Unidos hay que hablar inglés”.

Donald Trump y Jeb Bush en un debate por la nominación republicana en 2015

Getty Images
Donald Trump criticó a quien fuera uno de los favoritos para obtener la nominación del Partido Republicano, Jeb Bush, por expresarse en español.

Sin embargo, la exigencia de Trump no tiene fundamento legal: Estados Unidos no tiene idioma oficial.

¿Solo cuestión del idioma?

De un tiempo a esta parte se ha hecho común la aparición de videos en redes sociales en los que se ve a personas que instigan o critican a otras por hablar español en distintos lugares de EE.UU., ya sea por la calle, en medios de transporte o en locales públicos.

El mensaje es claro: si estás en este país, tienes que hablar su idioma.

El problema es que, como hemos apuntado, EE.UU. no tiene “un idioma”.

Cartel en un restaurante de Filadelfia que pide a los clientes que ordenen en inglés

Getty Images
“Esto es Estados Unidos. Por favor, cuando pida, hable inglés”, dice este cartel en un restaurante de Filadelfia.

Además, esos ataques que se vuelven virales generalmente no ocurren contra turistas que van hablando holandés, francés o italiano, por ejemplo.

Se suelen dirigir contra personas que hablan español y que, por la labor que desempeñan o simplemente por su apariencia física, son encasilladas como inmigrantes.

“Estas reacciones contra la gente que habla español probablemente no sean nuevas”, le dice a BBC Mundo Heidi Beirich, investigadora del Southern Poverty Law Center (Centro Legal de Pobreza Sureña, SPLC por sus siglas en inglés).

“Pero Donald Trump dio rienda suelta a sentimientos que antes no se expresaban públicamente con tanta frecuencia”, añade.

El SPLC monitorea la presencia en EE.UU. de grupos de odio, a los que define como “toda organización que -según sus comunicados oficiales o sus principios, las declaraciones de sus líderes o sus actividades- tiene creencias o prácticas que atacan o calumnian a todo un grupo de personas, normalmente por sus características inalterables”.

En este sentido, el SPLC califica como grupos de odio a varias organizaciones a las que considera antiinmigrantes, como la Federación para la Reforma Migratoria Estadounidense (FAIR), el Centro de Estudios de Inmigración (CIS) y ProEnglish, que tiene como uno de sus objetivos que el inglés sea designado idioma oficial de EE.UU.

Un cartel de votación en inglés y español

Getty Images
Gran parte de la información oficial en Estados Unidos está escrita en inglés y español.

Todas ellas fueron creadas en las últimas décadas por John Tanton, un nacionalista blanco estadounidense que falleció en julio de este año.

Tanton fundó en total unas 12 organizaciones antiinmigrantes, seis de las cuales han sido designadas grupos de odio por el SPLC.

La defensa del inglés

La mencionada ProEnglish es una de las organizaciones principales del movimiento English Only (“solo inglés”), también conocido con los términos English First (“inglés primero”) o el más aséptico Official English (“inglés oficial”).

ProEnglish se presenta como la organización líder en el movimiento por la oficialidad del inglés y su principal consigna es: “En una nación plural como la nuestra, la función del gobierno debe ser la de fomentar y apoyar las similitudes que nos unen, más que institucionalizar las diferencias que nos dividen”.

La organización centra su trabajo en tareas de cabildeo para convencer a los legisladores y a la opinión pública de la necesidad de adoptar el inglés como idioma oficial en todos los niveles de gobierno.

Además, el grupo pide que se ponga fin a la educación bilingüe en favor de programas de inmersión lingüística en inglés en las escuelas públicas del país y que se niegue la admisión de territorios como estados si no tienen el inglés como idioma oficial (en alusión a Puerto Rico).

Si bien ProEnglish establece en su página web que “el derecho a usar otros idiomas debe ser respetado”, el grupo ha sido objeto de críticas por parte de quienes consideran que su agenda es discriminatoria y excluyente.

“Tienen el cuidado de llamarse ProEnglish y no AntiSpanish, pero está claro que su ideario es supremacista, aludiendo al inglés como un símbolo del patrimonio cultural de EE.UU. cuando este país nunca ha sido un proyecto solo en inglés”, señala Heidi Beirich, del SPLC.

La enfermera filipina Wilma Lamug llorando

Getty Images
Wilma Lamug y otras 70 enfermeras filipinas ganaron en 2012 una demanda contra el centro médico en el que trabajaban en California por su política de “solo inglés”, que se consideró discriminatoria.

Otra de las organizaciones que destaca en la campaña por hacer que el inglés sea el idioma oficial es U.S. English, fundada en 1983 por el senador S.I. Hayakaw.

Sus miembros afirman que no tienen nada contra el hecho de que las personas hablen lenguas distintas del inglés, pero opinan que los inmigrantes que saben inglés son más exitosos y pueden labrarse un futuro mejor en EE.UU.

Otra de sus razones para pedir la oficialidad del inglés es económica, pues consideran que el gasto que hacen los organismos gubernamentales en servicios de traducción se podría invertir en otros asuntos.

BBC Mundo intentó hablar con los responsables de ProEnglish y U.S. English, pero no obtuvo respuesta.

Desde la lingüística

La discusión sobre la oficialidad del inglés en EE.UU. no es nueva.

Ya en 1753 Benjamin Franklin expresó sus temores de que la creciente población de origen alemán hiciera que el inglés se convirtiera en una lengua minoritaria.

En 1919, el presidente de EE.UU. Theodore Roosevelt declaró que en el país solo había espacio para una lengua. “Solo tenemos sitio para un idioma en este país, y es el inglés”, dijo.

A partir de la década de 1960, en pleno apogeo del movimiento por los derechos civiles, se aprobaron en EE.UU. varias leyes que garantizaban el acceso de los ciudadanos a documentos públicos esenciales -como las papeletas de votación- en otras lenguas diferentes al inglés.

Y como contraposición fueron cobrando fuerza los movimientos nacionalistas y de defensa del inglés.

Barry Roseman y otros colegas de la Coalición Nacional Contra Solo Inglés en una actividad en 1990

Getty Images
El debate sobre la oficialidad del inglés en Estados Unidos no es cosa nueva.

Algo que para Geoff Pullum, profesor de Lingüística General en la Universidad de Edimburgo, Escocia, y coautor de la “Gramática de Cambridge de la Lengua Inglesa”, es absurdo que siga en discusión.

“Hay dos asuntos importantes: uno, la cuestión de si el inglés debe ser por ley el idioma oficial del gobierno y del funcionariado (llamémoslo ‘inglés oficial’); y otro, si el uso o la enseñanza de otros idiomas distintos del inglés debería ilegalizarse (llamémoslo ‘solo inglés’)”, le dice Pullum a BBC Mundo.

“Es verdaderamente sorprendente que estas dos terribles y estúpidas ideas sigan vivas. Se deberían haber muerto en los años 80”, enfatiza.

Para el experto en lenguaje, la fijación por hacer del inglés el idioma oficial es la más débil y limitada.

Pullum sostiene que “si se determina meramente por ley que el inglés es el idioma a usar por el gobierno, entonces un día, cuando la población de Nuevo México o Arizona o California sea un 51% latina, se podría aprobar otra ley para revocar eso”.

“En cuanto al movimiento ‘solo inglés’, que intenta ilegalizar las aulas bilingües allí donde tienen razón de ser y popularidad, esto choca de frente con importantes resultados en la educación sociolingüística”, advierte Pullum.

“Se ha constatado a través de cuidadosas pruebas que aceptar el bilingüismo o el bidialectalismo en el aula, y llevar a los estudiantes transitoria y amablemente hacia el idioma o dialecto estándar, funciona mejor, mucho mejor, que prohibir idiomas o dialectos distintos”, explica.

Niños en un aula de la International Charter School en Rhode Island, Estados Unidos

Getty Images
Algunos defensores del movimiento “solo inglés” quieren poner fin a la educación bilingüe en las escuelas públicas de Estados Unidos.

Para el lingüista, no hay duda de que el movimiento “solo inglés” está motivado principalmente por una hostilidad hacia los inmigrantes y sus idiomas y culturas.

“A veces me pregunto dónde viven los defensores del ‘solo inglés’. Las partes de EE.UU. que yo conozco (ahora mismo vivo en Alexandria, Virginia) simplemente no se pueden imaginar sin su población inmigrante.

“Hablan idiomas de sus países de origen, sí, pero también inglés. ¿Cómo podrían no hacerlo?”, plantea.

Pullum considera que el inglés no está bajo amenaza, más bien al contrario.

“El inglés no solo es el único idioma que realmente importa para avanzar en EE.UU., sino que es un gigante de los idiomas imparable en todo el mundo. Lo califico como ‘el idioma que se comió el mundo’.

“Hay lenguas que están muriendo porque las personas ven que sus hijos aprenden inglés en la escuela y no vuelven al idioma de la comunidad donde crecieron sus padres”, observa.

La fuerza real del movimiento English Only

Actualmente, 32 estados de EE.UU. tienen el inglés como idioma oficial.

Mapa de Estados Unidos

Wikimedia
En la actualidad, 32 estados (en azul intenso) reconocen por ley el inglés como idioma oficial. En Luisiana, Nuevo México y Hawái (en color violeta) hay dos idiomas oficiales.

Básicamente esto se traduce en que los gobiernos de esos estados tienen que ofrecer toda su información y documentación en inglés.

Pero de igual manera, los gobiernos están obligados a suministrar información en otros idiomas cuando se trata de cuestiones de salud o seguridad pública, como en este ejemplo de aviso del alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti:

https://twitter.com/MayorOfLA/status/1188921858214649856

Si se tiene en cuenta que varios de esos estados en los que el inglés es el idioma oficial son lugares con una alta población de origen latino, como California, Arizona o Florida, es fácil deducir que la oficialidad del inglés no ha impedido que la comunicación en español siga muy viva.

En cuanto al gobierno federal, todos los intentos de hacer el inglés idioma oficial por ley han fracasado.

En las últimas dos décadas, el principal precursor de este tipo de legislación ha sido el congresista republicano Steve King, salpicado en años recientes por varios escándalos por sus polémicas declaraciones sobre la inmigración.

Desde 2003, King ha presentado ante el Congreso cada dos años su proyecto de ley, English Language Unity Act, que contempla que el gobierno imprima todos sus documentos solo en inglés, que el Congreso haga negocios solo en inglés y que hablar inglés tenga más peso dentro de los requisitos para obtener la ciudadanía (algo que ya forma parte del proceso de naturalización).

“La fuerza más unificadora del mundo ha sido siempre un idioma común”, dijo King la última vez que presentó su proyecto de ley, en 2017.

King nunca ha obtenido el apoyo suficiente para su propuesta.

Congresista estadounidense Steve King

Getty Images
El congresista republicano Steve King lleva 16 años intentando que se apruebe una ley federal que declare el inglés como el idioma oficial de Estados Unidos.

Eso no impide que los promotores de la idea sigan alzando su voz.

Y aunque el movimiento sea anterior a la llegada de Trump a la Casa Blanca, organizaciones como el SPLC o la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) creen que los defensores del inglés como idioma oficial están envalentonados al contar con el apoyo del presidente.

“Los ataques que ahora vemos a personas que hablan español ya ocurrían antes, aunque no eran tan visibles porque no era tan fácil grabarlos en el momento y difundirlos por redes sociales”, reconoce Heidi Beirich.

“Pero cuando eres objeto de una arremetida así y sabes que hay millones de personas que comparten la visión de tu atacante, incluido el presidente de Estados Unidos, te sientes mucho peor, mucho más vulnerable”, concluye.


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


* Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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https://www.youtube.com/watch?v=wdeCiZtTwgI

https://www.youtube.com/watch?v=K5Yw1fdnWXc

https://www.youtube.com/watch?v=C8aesqi_RDY

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