12 mil pacientes con VIH Sida se quedan sin atención, sindicato de trabajadores toma la Clínica Condesa
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Cuartoscuro

12 mil pacientes con VIH Sida se quedan sin atención, sindicato de trabajadores toma la Clínica Condesa

Integrantes de la Sección 18 exigen la destitución de la directora Andrea González, la acusan de autoritarismo y tráfico de influencias; Secretaría de Salud la apoya y dice que la petición es inaceptable.
Cuartoscuro
Por César Reveles
28 de marzo, 2019
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Integrantes de la Sección 18 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), tomaron las instalaciones de la Clínica Especializada Condesa, lo que afecta a los más de 12 mil pacientes con VIH Sida que se atienden en el lugar.

Desde este martes, algunos integrantes del Sindicato se colocaron en la puerta del hospital y restringieron la entrada a Andrea González Rodríguez, directora ejecutiva del programa; Natalhie Gras Alain, subdirectora de atención a poblaciones clave; Manuel Arellano, coordinador de integración comunitaria, y a varios de sus colaboradores.

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Los integrantes de la Sección 18, liderada por Ricardo Hernández Carmona, exigen la destitución de estos directivos a quienes acusan de supuesto tráfico de influencias, conflictos de interés y autoritarismo.

En entrevista para Animal Político, Hugo Montoya, integrante del colectivo Universo Positivo, que se dedica a la lucha y respuesta contra el Sida, y trabaja con un grupo de autoapoyo dentro del hospital, detalla que luego de que se impidiera la entrada a los directivos mencionados, el personal médico y administrativo decidió iniciar un paro de labores hasta que los integrantes del sindicato desocupen el lugar.

“No es la primera vez que intentan destituir a Andrea, lo hacen reiteradamente, cada 3 o 6 meses, y sin bases sólidas, nunca han llevado las pruebas de sus argumentos a las instancias correspondientes y terminan por afectar a los usuarios”, comenta Hugo.

El integrante de Universo Positivo asegura que en esta ocasión los integrantes del Sindicato han hecho uso de la violencia, al impedir la entrada de Andrea y sus colaboradores “a empujones”, situación que provocó la molestia del personal administrativo y médico.  

Leer: Pacientes con VIH Sida de Cancún, en riesgo de quedarse sin tratamientos a causa de la violencia y discriminación

“Ahorita están como vigilantes, deciden quién entra y quién no, por esto los trabajadores de la clínica se pusieron en paro, y a consecuencia de ello hay servicio médico solo de farmacia, no laboran doctores, dirección, detección ni trabajo social. Las emergencias de pacientes muy vulnerables sí se atenderán”, agrega Hugo.

En tanto, los pacientes que tenían cita en estos días están siendo reagendados.

Ante esta situación, la Secretaría de Salud de Ciudad de México (SSA-CDMX) informó que su respaldo es total para Andrea González Rodríguez y que las peticiones de la Sección 18 del SNTSA respecto a su destitución son inaceptable. 

“Rechazamos la violencia como forma de negociación. Asimismo, reiteramos la total disposición al diálogo de parte de la dirección de esta dependencia (…) responsabilizamos a la dirigencia del Comité Ejecutivo de la Sección 18 del SNTSA, de los efectos negativos sobre la salud de las personas que son atendidas en esta Clínica”, se lee en un comunicado. 

Andrea González Rodríguez asumió hace unos meses el puesto de directora en el hospital, luego de desempeñarse seis años como coordinadora del programa de VIH Sida en Ciudad de México.

Hace unas semanas, la Clínica Especializada Condesa reportó una saturación de pacientes por lo que las nuevas solicitudes de tratamiento antirretroviral, estaban siendo canalizadas a la Clínica Especializada Condesa Iztapalapa (CECI).

En un comunicado, la Clínica reportó 12,360 pacientes activos sumados a otros 1,127 pacientes que también recibieron atención en este hospital, entre enero y octubre de 2017.

Durante 2018 recibieron atención 38,251 personas. A la fecha, la clínica cuenta con 25,719 expedientes registrados de personas con VIH. El personal médico adscrito a la institución cubre el 100% de los 3 turnos activos; 2 en la Clínica Condesa y 1 en la Clínica Iztapalapa.

La Clínica Condesa ofrece diariamente un promedio de mil consultas con médicos especialistas, médicos generales, salud mental, salud bucal, ginecología y consejería; muchos pacientes acuden sin cita programada o por urgencia.

En lo que respecta a los trámites, cada día se entregan y surten hasta 650 recetas en farmacia, en tanto el área de asignación de medicamentos atiende al día 150 usuarios y la oficina del Seguro Popular dentro de la Clínica libera diariamente entre 20 y 30 pólizas nuevas de afiliación o reafiliación en algunos casos.

El servicio de laboratorio básico realiza a diario más de mil procedimientos en 73 estudios diferentes. En Detección y Consejería se realizan diariamente 300 intervenciones que incluyen pruebas de detección de VIH y Sífilis, entrega de resultados y seguimiento.

Según datos de la Secretaría de Salud capitalina, la Clínica Condesa ha atendido, entre 2010 y 2019, a 195 mil 862
pacientes; incluyendo personas con diagnóstico positivo y negativo a VIH.

“De manera contundente señalamos que hay 0% de desabasto en Medicamentos Antirretrovirales, lo que se traduce en una atención médica adecuada y de calidad a la población que así lo requiere”, indica la dependencia.

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¿Es la inflación más dañina que la recesión?

Las medidas que toman las autoridades para detener la inflación, como subir el costo de los créditos, le ponen un freno a la economía. Si las tasas de interés son demasiado altas y el freno económico demasiado profundo, puede llegar una recesión.
11 de agosto, 2022
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Hay que apagar el fuego antes de que se salga de control.

Esa parece ser la consigna de los países afectados por la gigantesca inflación que recorre el mundo y que ha llegado a máximos históricos en décadas.

Con Alemania marcando el nivel más alto en casi medio siglo -en medio de una crisis energética derivada de la guerra en Ucrania-, Estados Unidos y Reino Unido en el más alto nivel de los últimos 40 años y América Latina también bajo presión por la escalada en el costo de la vida, los bomberos están trabajando a toda velocidad.

Bomberos encargados de la política fiscal y monetaria de los países que intentan apagar una hoguera sin descuidar otro foco de incendio: la recesión.

Empleado de un fondo de inversiones mira varias pantallas de computadora

Getty Images

Pues bien, ¿qué tiene que ver la inflación alta con una recesión económica?

Mucho. Cuando se dispara la inflación, los bancos centrales suben las tasas de interés (el costo de los créditos) para desincentivar la compra de bienes o servicios.

Es una política que busca reducir el consumo y las inversiones con la esperanza de que bajen los precios.

Con este mecanismo se controla la inflación pero, al mismo tiempo, se frena el crecimiento económico.

Si el frenazo es demasiado grande, la economía se estanca y aumentan las posibilidades de que el país entre en recesión.

Trabajador estadounidense

Getty Images

Frente a este dilema las autoridades tienen que hacer de equilibrista y preguntarse: hasta dónde puedo subir las tasas de interés sin ahogar demasiado la economía.

Y ese equilibrio precario entre inflación y recesión es lo que tiene a los economistas tratando de apagar un incendio sin echarle leña al otro.

De ahí viene la pregunta: ¿es peor la inflación o una recesión económica?

El mal menor

No es tanto cuál es peor, sino qué es lo primero que hay que atajar. Yo creo que un país que quiere mantener su estabilidad macroeconómica, no puede permitirse una inflación elevada”, argumenta Juan Carlos Martínez, profesor de Economía en la universidad IE Business School, España.

“Una recesión es un mal menor comparado con una inflación persistente en la economía”, dice en diálogo con BBC Mundo.

cONSUMIDORA CON CAJA DE FRESAS EN LA MANO

Getty Images

Benjamin Gedan, director adjunto del Programa Latinoamericano del centro de estudios Wilson Center y profesor de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., también argumenta que disminuir el costo de la vida es algo prioritario.

Las dos cosas son malas, pero la inflación es más difícil de superar en muchos casos”, apunta el experto.

Una inflación crónicamente alta, agrega, le impone muchos costos a una sociedad.

No solo se trata del frenazo económico. “También crea tensiones sociales, ya que los trabajadores exigen aumentos salariales recurrentes, los propietarios exigen subidas del alquiler y los comerciantes deciden aplicar repetidos aumentos de precios”, le dice Gedan a BBC Mundo.

Desde otra perspectiva, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) de México, agrega al debate que controlar una inflación elevada puede tomar muchos años, mientras que las recesiones, al menos en los últimos años, se han podido superar más rápidamente.

Persona comprando gasolina en Estados Unidos

Getty Images

“En este momento es fundamental contener la inflación porque las experiencias de los últimos 50 años nos muestran que una espiral inflacionaria acaba desencadenando una recesión”, le dice el economista a BBC Mundo.

“Se puede atajar una recesión sin que esto implique inflación, pero en el otro caso, la inflación termina provocando una crisis”.

Estados Unidos, por ejemplo, “está pagando el costo de un error”, agrega, porque las autoridades dejaron pasar mucho tiempo antes de subir las tasas de interés para controlar el consumo y la inversión.

De esa manera, la demanda siguió alta y los precios continuaron escalando, señala de la Cruz, sin que se eliminaran los incentivos para seguir gastando.

¿Qué pasa en América Latina?

Tal como está ocurriendo en otras partes del mundo, Latinoamérica también ha sufrido la ola inflacionaria.

En países como Chile, la inflación se disparó a un histórico 13,1% (la mayor en casi tres décadas), seguido por Brasil y Colombia (superando los dos dígitos), mientras países como Perú y México, donde la espiral inflacionaria es un poco menor, también han sufrido las consecuencias de precios que están dejando huellas aún más profundas en los sectores más vulnerables.

Mujer en supermercado, foto genérica.

Getty Images

Argentina, que sufre un problema crónico de inflación, tiene la herida abierta con un aumento anual del costo de vida de 64%.

Ante este escenario, los bancos centrales de la región han aplicado históricos aumentos de las tasas de interés para tratar de sacarle la presión a la olla.

En los buenos tiempos económicos, muchos gobiernos solían ponerse como meta inflacionaria un rango de entre 2% a 4%.

Pero ahora que el costo del crédito está disparado, esas metas se esfumaron, al menos por ahora.

Brasil, por ejemplo, tiene sus tipos de interés en 13,7%, mientras que en Chile el costo de los préstamos escaló a un máximo histórico de 9,7% y en Colombia al 9%.

Pocas ganas les quedan a los consumidores que aspiraban a comprarse una casa con un crédito bancario, o a los empresarios que pensaban renovar equipos, ampliar sus operaciones o iniciar nuevos proyectos de inversión.

Manos con billetes chilenos

Getty Images

Claramente la época del “dinero barato”, es decir, de los préstamos más asequibles, quedó en el pasado.

Tan veloz y profundo han sido el aumento del costo del crédito, que los economistas esperan ver resultados prontamente.

De hecho, en países como Estados Unidos o Brasil, la inflación dio una tregua y disminuyó levemente, aumentando las expectativas de que los precios podrían estar alcanzando sus niveles máximos.

¿Quiénes son los más perjudicados con la inflación?

“Lo peor de todo es que la inflación es un impuesto sobre los pobres, que tienen escasos ahorros y normalmente trabajan en el sector informal, con poca capacidad para proteger su poder adquisitivo”, explica Gedan.

“Dada la pobreza generalizada de la región y el gigantesco sector informal, los impactos de la inflación son particularmente severos en América Latina”, apunta.

Trabajadora colombiana en empresa textil.

Getty Images

En ese sentido, las autoridades no han dudado en subir las tasas, especialmente por los episodios de escalada de precios en Latinoamérica en las décadas pasadas.

“Es que dados los traumas pasados ​​de la región con la hiperinflación y el deseo de conservar la credibilidad ganada con tanto esfuerzo de los bancos centrales, no sorprende ver medidas rápidas en muchos países para frenar los aumentos de precios”, dice el experto.

El debate en Estados Unidos

Si bien inflación y recesión son dos amenazas económicas de alto calibre, en Estados Unidos el debate se ha centrado en cuánto y a qué velocidad la Reserva Federal (el equivalente al banco central en otros países) debe seguir subiendo las tasas para detener la escalada de los precios.

Criticada por no haber actuado antes, la Fed se ha embarcado este año en una serie de subidas de los tipos de interés.

Y como esas subidas le ponen un freno a la economía, la pregunta que muchos se hacen es si Estados Unidos caerá o no caerá en una recesión con todas sus letras.

Porque ya está atravesando lo que se conoce como una “recesión técnica”, equivalente a dos trimestres seguidos de contracción económica.

Foto genérica de buque carguero con contenedores y bandera de Estados Unidos.

Getty Images

Pero en EE.UU. esos números rojos no representan una verdadera recesión, según los estándares que se utilizan en ese país.

El árbitro que la define, por decirlo de alguna manera, es una organización independiente: la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

En ella participan destacados economistas que se reúnen regularmente y analizan todas las variables que pueden incidir en un proceso recesivo.

La definición que ellos utilizan está lejos de ser una fórmula matemática: “Una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y dura más de unos pocos meses”.

El enfoque del comité de economistas es que, si bien cada uno de los tres criterios (profundidad, difusión y duración) debe cumplirse individualmente hasta cierto punto, las condiciones extremas reveladas por un criterio pueden compensar parcialmente las indicaciones más débiles de otro.

Precisamente porque no es una fórmula infalible hay tanto debate en Estados Unidos sobre si realmente el país va camino a una recesión o si no llegará a ese punto.

Las máximas autoridades del país (encargadas de la política fiscal y monetaria) se han mostrado optimistas argumentando que el mercado del trabajo se mantiene fuerte.

Y en julio la inflación bajó levemente (de 9,1% a 8,5%), aportando una cuota de alivio frente a los pronósticos que consideraban como inevitable una recesión en el país.


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