Sin el Consejo para Personas con Discapacidad, este sector será invisible, dicen organizaciones
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Sin el Consejo para Personas con Discapacidad, este sector será invisible, dicen organizaciones

Además del titular, al Consejo Nacional para Atención a Personas con Discapacidad le falta 30% de su personal y podría desaparecer, pero las organizaciones advierten que es la única instancia que los representa.
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El Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (Conadis) está debilitado y corre el riesgo de desaparecer.

A tres meses de iniciado el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, no ha sido nombrado un titular para el Consejo, que es el órgano oficialmente encargado de la atención a este grupo de población, como mandata la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por México en 2008.

Además del titular, también están vacantes otras 14 de sus 47 plazas: cuatro puestos directivos, dos subdirecciones, una secretaría técnica y dos enlaces, de acuerdo con el directorio publicado en el sitio de Transparencia de Conadis.

El Consejo corre riesgo de desaparecer por la política de la nueva administración de retirar recursos a organizaciones sociales, así como a instituciones oficiales que, a su juicio, no cumplían con su encomienda.

“En todas las dependencias, en todas las secretarías existen estas oficinas. Era una manera de simular que se atendían los problemas de los grupos vulnerables, de la gente necesitada, pero era pura simulación. Era para tener un programa en beneficio de muy pocas personas y con mucho gasto administrativo”, dijo el mandatario el pasado 18 de febrero.

Sin embargo, la función del Conadis es “establecer la política pública para las personas con discapacidad, así como promover sus derechos humanos, su plena inclusión y participación en todos los ámbitos de la vida” para 7.6 millones de personas, es decir el 6.4% de la población del país, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (Inegi) al año 2014.

Las organizaciones y colectivos de personas con discapacidad coinciden en que la función básica del Consejo es transversalizar el tema de la discapacidad, es decir, posicionarlo en las políticas de todos los órdenes de gobierno, para que esta arista sea contemplada en todos los programas, leyes y decisiones que se tomen.

“Tenían la función de concientizar a funcionarios públicos y aconsejar sobre políticas públicas, pero a final de cuentas, incluso las recomendaciones de Derechos Humanos son llamados a misa”, sentenció Margarita Garfias, madre de un niño con parálisis cerebral y representante del colectivo ‘La discapacidad nos une’.

Para la activista, Conadis es un consejo pequeño de manos atadas, que no puede exigirle a su institución de origen (la secretaría del Bienestar, antes Sedesol) y cuyo principal insumo era la información sobre las personas con discapacidad para elaborar informes, algunos conjuntos con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH); sin embargo, es una tarea que nadie más hace.

“Era una labor sobre todo de escritorio. Pero a pesar de estar limitados, ¡pues estaban ahí! Detrás de los funcionarios, cuando se hacían leyes que afectaban directamente a personas con discapacidad se les citaba a ellos para pedir su opinión, bien que mal ahí estaban. Porque muchas veces es muy difícil que como gobierno tengan esta vinculación con las organizaciones civiles y mucho más con la ciudadanía”, explicó Garfias en entrevista.

Animal Político solicitó a la secretaría del Bienestar una postura sobre este tema pero no obtuvo respuesta.

Recursos para becas, no para atención

Estas limitadas pero indispensables funciones de  Conadis podrían desaparecer si el presidente López Obrador cumple lo dicho en su conferencia matutina del pasado 18 de febrero, cuando dijo que esos organismos son una simulación y son innecesarios.

“Ahí en lo que era la Sedesol, por ejemplo, hay un instituto para la atención a Personas con Discapacidad. La verdad un aparato administrativo con muy pocos fondos. Ahora las personas con discapacidad están recibiendo 14 mil millones de pesos. Entonces, ¿para qué el organismo?”, cuestionó.

No obstante, los recursos a los que se refería el mandatario son mucho menores y contemplan pensiones, no servicios ni atención con un enfoque de derechos. El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2019 asignó dos mil 500 millones de pesos a la Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente, mientras que el Programa para la Atención a Personas con Discapacidad recibirá 25 millones, 18 menos que en el PEF 2018.

Los activistas por los derechos de las personas con discapacidad han señalado el desconocimiento del presidente de las necesidades de este sector: primero por llamar “instituto” al Conadis (que es un Consejo) y principalmente por considerar que un apoyo de mil 274 pesos mensuales en efectivo puede reemplazar la atención integral que requieren estas personas.

“Con mil 274 pesos no pongo una rampa afuera de mi casa para que pueda subir y bajar la silla de mi hijo”, expresó Margarita Garfias. “No queremos pensiones para nadie, queremos que los padres del niño indígena que tiene discapacidad tengan trabajo y que con su ingreso decidan qué hacer. Eso es lo que necesitan, en lo que pedimos”, agregó la activista Libertad Hernández, fundadora y directora del proyecto Dis-capacidad.com, que concentra y difunde la información relativa al tema.

Alerta en las organizaciones

La Asamblea Consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) manifestó su preocupación por los derechos de las personas con discapacidad, ante los criterios del nuevo gobierno de entregar becas y desaparecer instituciones.

En un comunicado publicado este martes, los integrantes de la Asamblea recordaron que la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad contempla la estructura del Conadis como “la agencia gubernamental que promueve la inclusión” y la materialización de los planes de gobierno en esta materia.

“Si bien el programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad es una medida de apoyo inmediato y directo para solventar algunas necesidades básicas de personas con discapacidad, no todos los derechos pueden ser cubiertos con transferencias”, puntualizó la Asamblea, y llamó al gobierno federal a nombrar a un titular de Conadis y fortalecer sus capacidades.

Para la Organización de Estados Americanos (OEA), el Conadis es “la entidad que regenta el tema de discapacidad”, por lo que había manifestado su preocupación sobre estos huecos administrativos mucho antes del actual debate sobre su permanencia.

En su revisión al más reciente informe del gobierno mexicano sobre su cumplimiento de la Convención Interamericana para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad, el organismo señala la “débil estructura administrativa” del Conadis.

“Al analizar el recurso humano que lo compone estos no sobrepasan los 50 servidores públicos. El recurso humano es trascendental para el trabajo que demanda la temática de discapacidad, que va desde la conformación de una estructura administrativa fortalecida hasta el monitoreo y seguimiento de las políticas públicas y de allí, los planes, programas o proyectos que se generen no solo para la población con discapacidad, sino también para sus familias”, puntualiza el reporte.

Por su parte, el abogado Carlos Ríos, investigador de la organización internacional Human Rights Watch advirtió en una nota publicada el 20 de febrero sobre las consecuencias de la eventual desaparición del Conadis.

“El presidente no indicó con qué reemplazaría al Consejo en ese caso. La comunidad de personas con discapacidad considera que el Consejo necesita mejorar, requiere mayor presupuesto e involucrarse más en el establecimiento del tema como prioridad del gobierno; además de que necesita tener el poder de evaluar y monitorear las políticas sobre discapacidad. Pero su abolición será una evidente regresión que limitará la protección de los derechos de estas personas”, puntualizó el experto.

El Centro Contra la Discriminación (Cecodi) presentó el pasado 1 de marzo un amparo, que de ser concedido, obligaría al presidente López Obrador a designar un o una titular del Consejo.

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La 'gran gripe rusa', la primera pandemia del mundo interconectado cuyo origen es un misterio

Hace más de 130 años tuvo lugar la primera gran pandemia en un mundo interconectado: la “gripe rusa”, que quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más mortal. Pero dejó algunas lecciones que todavía podemos aprender.
Getty Images
16 de junio, 2020
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Los virus que “saltan” de animales a humanos han causado varias pandemias a lo largo de la historia.

Es posible que en el contexto actual de la COVID-19 hayas oído hablar de la “gripe española”, la más grave de la historia reciente.

En el siglo XX hubo otros dos brotes pandémicos de gripe, la “asiática” (1957-58) y la “de Hong Kong” (1968-69).

Pero la primera gran pandemia de gripe se remonta al siglo XIX. Se le llamó “gripe rusa” porque allí se reportó el primer caso.

Fue en 1889, mucho antes de que la ciencia de la virología hubiera sido concebida.

La “gripe rusa” se extendió rápidamente por Europa, y llegó después a América del Norte y a América Latina. Se cree que mató a un millón de personas, aunque no existen cifras oficiales y el debate sigue abierto.

Pero pese a que no tuvo el alcance de la “gripe española”, que mató a más gente que las dos guerras mundiales, la “gripe rusa” fue fulminante.

La “primera”

Ocurrió en el invierno de 1889 y hubo varios brotes epidémicos hasta 1894.

No existe mucha historiografía sobre ella. Sin embargo, los científicos la consideran la primera “epidemia verdadera” en la era de la bacteriología. Por eso creen que estudiarla es fundamental.

Recorte de prensa de Le Petit Journal

Photo12/UIG/Getty Images
Los diarios de la época hacen parte de la escasa historiografía que existe sobre lo que ocurrió.

“La historia nos enseña a tomar estas pandemias muy en serio”, le dijo hace unos años a la BBC el médico e historiador médico estadounidense Howard Markel, director del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de”Michigan, y especializado en pandemias.

“Pero también nos enseña que son previsiblemente impredecibles“, añadía el especialista.

El virus de la gripe debe evolucionar continuamente para evadir su mayor amenaza: nuestro sistema inmunitario, que produce anticuerpos para librarse de él.

“Por eso debe seguir mutando para evitar ser destruido”, le dijo a la BBC David Morens, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EU.

Las pandemias —como la “gripe rusa” o la actual COVID-19— ocurren cuando surge una cepa diferente con nuevos genes de un virus animal que “pasa” a las personas.

Todas las pandemias de gripe que ha habido a lo largo de la historia se asocian solamente a unas pocas cepas virales, que toman su nombre de dos proteínas: la H (hemalulutanina), para adherirse a las células, y la N (neuraminidasa), para liberarse de las infectadas e infectar a otras nuevas.

Cuando comenzaron a investigar la “gripe rusa”, los científicos pensaron que se había originado a partir de una cepa del virus de la influenza A, identificado como H2N2. Después supieron que en realidad se trataba del virus H3N8.

Virus de la gripe española

Getty Images
Todas las pandemias se asocian solo a unas pocas cepas virales.

Pero uno de los hechos sobre la “gripe rusa” que más desconcertó a los científicos y a la población de la época fue lo rápido que se propagó.

Un mundo “interconectado”

La magnitud y extensión de la “gripe rusa” fueron asombrosas: tardó apenas seis semanas en extenderse por Europa y otros seis en hacerlo por todo el mundo.

Los primeros casos se observaron en mayo de 1889 en tres lugares separados y distantes: Bujará, en Asia Central (Turquestán), Athabasca, en el noroeste de Canadá, y Groenlandia.

Hoy la conocemos como “gripe rusa” porque fue el primer país en el que se reportó, explicó en su tesis doctoral la investigadora española Sara García Ferrero, quien analizó aquel episodio de la historia en 2018, en una tesis dirigida por el jefe del Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CISC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Diego Ramiro Fariñas.

“La ‘gripe rusa’ fue una de las más importantes del siglo XIX, pues es considerada la primera pandemia de gripe en un mundo interconectado”, escribió García. “Se ha caracterizado por ser una de las pandemias más devastadoras del siglo XIX”.

El rápido crecimiento de la población del siglo XIX, sobre todo en las zonas urbanas, ayudó a que la gripe se extendiera, y en poco tiempo el brote se propagó por varios países.

Se cree que las líneas de ferrocarril fueron clave en esa propagación.

Hospital 1917-18

Getty Images
Hospital con pacientes de “gripe española”, Nueva York, 1918.

Ante el incremento del número de muertes, algunos gobiernos comenzaron a tomar medidas para evitar el contagio de la enfermedad, desde el cierre de colegios y universidades, hasta la reducción de servicios de transporte y el cierre de empresas. También se cancelaron celebraciones y funerales.

En cuanto al origen, más de 130 años después todavía no está claro.

¿Es gripe? ¿Es dengue?

En su investigación, García señaló que “algunas hipótesis apuntan a que tuvo lugar en Siberia en mayo de 1889, y de ahí se propagó durante los meses de verano al norte de Canadá y Groenlandia”.

Otras teorías, dice la científica, apuntan a que pudo originarse en Turquestán, Asia Central.

Lo que sí está claro es que los primeros casos se reportaron en San Petersburgo hacia finales de octubre, según los registros de prensa de la época, aunque Europa occidental no se hizo eco de la noticia hasta finales de noviembre.

El tono en el que se contó la noticia pasó de la incredulidad al miedo.

¿Es la gripe? ¿Es la influenza? ¿Es el dengue? He ahí las tres preguntas obligadas que todo parisino dirige en estos momentos a cuantos conocidos halla al paso”, se lee en un recorte de prensa del 17 de diciembre de 1889 del diario español El Liberal que informaba sobre la extensión del virus en su país vecino.

El artículo continuaba así: “¿En qué quedamos? La alarma es grande desde hace tres días. Eso de ignorar aún si la enfermedad del día se llama el dengue, la influenza o la gripe, es lo que París menos soporta. Una epidemia que oculta su nombre, por benigna que sea, es para estremecer los espíritus más despreocupados. París, que ha sonreído siempre ante los más grandes peligros, se entrega hoy a cómicos terrores”.

Enfermo siglo XIX

UniversalImagesGroup
El desconocimiento sobre la gripe y sus síntomas era grande.

Mientras tanto, los medios oficiales decían que no había motivos para alarmarse. Hasta que el 27 de diciembre el tono del discurso cambió.

Un día después los periódicos publicaban: “La epidemia se ha agravado produciendo preocupación general. Hay bastantes casos graves y algunos mortales. Créese que nadie se escapará de pasar la epidemia”.

Reacciones similares ocurrieron en Londres, Madrid o Berlín. Fue la pandemia de gripe más mortal de la época en Europa.

Pero la “gripe rusa” también viajó al otro lado del Atlántico. Por vía marítima, llegó a los cinco puertos más importantes de la Norteamérica del siglo XIX: Boston, Nueva York, Baltimore, Nueva Orleans y Filadelfia.

Desde Nueva York y Boston, las ciudades que más migrantes europeos recibían, se extendió por toda Norteamérica y por parte Canadá.

“También tuvo su aparición en México y el Caribe, aunque fue algo más tardía que en Norteamérica y Europa”, recoge García en su tesis.

Después, entre los meses de febrero y abril de 1890, llegaría a Sudamérica, instalándose en grandes ciudades como Buenos Aires o Río de Janeiro. Luego se propagó por Australia y Nueva Zelanda.

Una historia “en construcción”

Una de las dificultades para acabar con la “gripe rusa”, al igual que ocurrió con pandemias posteriores, fue la dificultad de detectar los síntomas, similares a los de un resfriado común. Tampoco existía tratamiento eficaz.

Dispositivo médico siglo XIX

Universal History Archive
En muchos casos, los remedios eran peor que la enfermedad.

El fracaso de la medicina convencional, que no sabía cómo abordar el problema, estimuló a químicos sin escrúpulos a vender píldoras o pociones sin eficacia comprobada. Los curanderos promocionaban remedios que en algunos casos resultaban peores que la enfermedad.

Finalmente, se optó por recomendar el reposo en cama y el aislamiento, pero la recomendación llegó tarde y no siempre se aplicó.

Tres décadas después, la historia se repitió con la pandemia de la “gripe española”.

La “gripe rusa” fue en gran parte olvidada y quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más devastadora. Pero permitió darle a un mundo cada vez más interconectado una lección sobre lo que podía pasar que muchos ignoraron.

Con el paso de los años y las décadas, nuestro mundo se ha transformado en sociedades cada vez más interconectadas.

El profesor Howards Markel lleva más de décadas advirtiendo que “vivimos en un mundo de enfermedades infecciosas emergentes”.

“Los seres humanos viajamos más lejos y más rápido que nunca”, le dijo a la BBC. “Eso significa que estamos expuestos a una posible pandemia o epidemia”.

“Aprendemos cada vez más, pero la historia de las pandemias sigue siendo una historia en construcción”.

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