24 años de actividad del Popo: sus explosiones más fuertes y qué significa el cambio en la alerta
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Cuartoscuro

24 años de actividad del Popo: sus explosiones más fuertes y qué significa el cambio en la alerta

La última vez que cambió el semáforo de alerta fue en mayo de 2013 por la actividad que presentaba.
Cuartoscuro
29 de marzo, 2019
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Hace 24 años el Popo ‘despertó’. La madrugada del 21 de diciembre de 1994 se produjo la primera emisión de ceniza en 70 años, entonces Puebla amaneció cubierta de ceniza.

50 mil personas de las comunidades cercanas a las faldas del volcán fueron evacuadas.

Desde entonces ‘don Goyo’ como también se le conoce ha tenido periodos de intensa actividad y otros de quietud. Junto con el volcán de Colima, es uno de los dos más activos del país y de los más monitoreados.

Lee: Popocatépetl: semáforo de alerta se eleva a amarillo fase 3 ante fuertes exhalaciones

En 1938 se registró la última actividad eruptiva del volcán, según el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED). En 1994 con el apoyo Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés) instaló las primeras estaciones de monitoreo del volcán.

En 1996, nuevamente hubo una emisión de ceniza y creció un domo de lava en el fondo del cráter. En abril de ese año, cinco alpinistas que subieron al volcán murieron cuando fueron alcanzados por un rayo luego de una fuerte tormenta.

El 30 de junio de ese año ocurrió una erupción, que provocó una columna de ceniza de 8 kilómetros sobre el volcán, seguida de varios sismos. Entonces se registró caída de ceniza en la Ciudad de México, lo que provocó el cierre del aeropuerto por casi 12 horas.

Sería hasta el 1 de enero de 1998 que nuevamente ocurriera una explosión que genera una columna de ceniza de 5 kilómetros y provoca el incendio de pastizales cercanos.

Durante ese año se registran exhalaciones de baja y moderada intensidad, así como sismos y lluvias de ceniza en poblaciones de Puebla.

Entre 1999 y 2000 la actividad fue baja y estable, por lo que el Semáforo de Alerta Volcánica se mantuvo en Amarillo y una restricción de 5 kilómetros del cráter del volcán.

Pero en septiembre del 2000 volvió la actividad, y comenzó a formarse un domo de lava más grande.

Popocatepetl

A esto se sumó un incremento en la sismicidad durante todo el año y las exhalaciones, tanto que el 12 de diciembre llegaron a contabilizarse hasta 200 exhalaciones al día y columnas de ceniza de hasta 6 kilómetros de altura.

Además de que por las noches se veía el material incandescente en el cráter.

El 15 de diciembre se realizó una evacuación preventiva, de cerca de 41 mil personas, ya que había una alta producción de lava. También se incrementó el radio de seguridad a 13 kilómetros.

De acuerdo con el CENAPRED, “esta fue la más grande erupción en términos de liberación de energía en el Popocatépetl”, aunque la erupción tuvo una explosividad relativamente baja.

Entre 2001 y 2011 la actividad del Popocatépetl disminuyó considerablemente.

En los siguientes dos años la actividad volcánica obligó a cambiar el semáforo de alerta a amarillo fase 3. La primera ocasión debido al crecimiento y destrucción de los domos del 3 del 17 de abril al 1 de septiembre.

La segunda fue del 12 mayo al 7 de junio y del 6 de julio al 23 de julio.

En los siguientes años – hasta 2017 – siguieron presentándose algunas explosiones y lanzando fragmentos incandescentes a una distancia de 900 metros del borde del cráter.

Ante el cambio en la actividad volcánica del Popocatépetl en las últimas semanas, el CENAPRED y la Coordinación Nacional de Protección Civil determinaron cambiar la fase del Semáforo amarillo fase 3.

Qué significa el semáforo de alerta

Cuando el semáforo está en verde, se encuentra en la normalidad y se divide en dos fases: la uno, el volcán está en calma y la dos, son mínimas sus manifestaciones, como fumarolas y actividad sísmica esporádica.

Al pasar al color amarillo, los ciudadanos deben estar atentos y preparados para una posible evacuación; además, de que, en este tono, hay tres fases, de acuerdo con información del Cenapred.

Lee también: Así fue la explosión del volcán Popocatépetl que cubrirá varios pueblos con ceniza

En la primera fase, hay una manifestación de actividad como sismicidad volcánica frecuente, emisiones esporádicas y ligera caída de ceniza; al pasar a la fase dos hay un incremento de actividad pues emite vapor de agua y gas, ligera caída de ceniza en poblaciones cercanas, así como de fragmentos incandescentes, crecimiento y destrucción de domos de lava y posibles flujos de lodo a corto alcance.

Cuando pasa a la tercera fase, se considera que cambia de una actividad intermedia a un alta, ya que hay un crecimiento rápido de domos de grandes dimensiones y su destrucción termina en explosiones fuertes; persistencia de fumarolas, gas y caída leve de ceniza en áreas cercanas.

Popocatepetl

Además de que se registran explosiones de intensidad creciente con lanzamiento de fragmentos incandescentes y posibles flujos piroclásticos de mediano alcance.

En el caso del color rojo, que tiene dos fases, se indica que es total alarma, pues en su primera etapa hay una actividad explosiva de intermedia a alta, en la que presenta columna eruptiva de varios kilómetros de vapor de agua y gas, lanzamiento de fragmentos incandescentes sobre las laderas del volcán, caída importante de cenizas en poblaciones y ciudades lejanas.

Mientras que en la fase dos puede haber una actividad explosiva de alta a extrema en la que puede haber columnas eruptivas de gran alcance, intensa caída de ceniza, arena y fragmentos volcánicos a distancias mayores, posibles derrumbes parciales del edificio volcánico, escombros que pueden llegar a poblaciones cercanas, con daños graves del entorno.

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3 nuevos fraudes y estafas surgidos por la pandemia del coronavirus

El miedo y la desinformación desatados por la crisis sanitaria mundial han permitido a grupos delictivos crear nuevas formas de engaño para obtener dinero y datos de identidad. Te contamos algunas de las estafas más utilizadas en tiempos de covid.
9 de febrero, 2021
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Mientras las economías del mundo sufren y millones de negocios han tenido que cerrar sus puertas debido a la crisis sanitaria mundial generada por el covid-19, hay quienes han aprovechado la pandemia para sacar un beneficio económico.

Se trata de grupos de delincuentes en varios rincones del globo que han encontrado nuevas formas ilegales de hacer dinero.

Algunos de estos criminales engañan a sus víctimas aprovechando la confusión, desinformación y desesperación de muchos en medio de la pandemia.

Otros, ofrecen falsificaciones que permiten violar algunas de las restricciones impuestas por las autoridades en muchos países.

Aquí te contamos tres de los principales fraudes y estafas que han surgido en los últimos tiempos en torno al coronavirus.

1. Resultados de tests falsos

Muchos países exigen a toda persona que quiera viajar allí que se realice una prueba de laboratorio para comprobar que no está infectado con el virus que causa el covid-19.

La exigencia de mostrar un certificado con resultado negativo ha propiciado un lucrativo negocio que consiste en vender resultados falsificados.

Las dificultades o retrasos para acceder a las pruebas, su alto costo en algunos lados y la urgencia o pereza de algunas personas que quieren viajar, han llevado a que el negocio de los tests falsos florezca.

Un hombre se realiza una prueba de coronavirus en el aeropuerto de Los Ángeles, en EE.UU.

Getty Images
Algunos viajeros buscan evitar realizarse los tests de coronavirus y compran certificados falsos.

Agencias de seguridad han desbaratado redes de falsificadores de certificados en el aeropuerto Charles de Gaulle, en la capital de Francia, y en el aeropuerto de Luton, en Reino Unido.

También la Policía Nacional de España arrestó al menos a una persona que ofrecía resultados de tests falsos.

En Países Bajos se identificaron varias cuentas en redes sociales como Whatsapp y Snapchat con nombres como Vliegtuig Arts (el médico del avión) o Digitale Dokter (el médico digital) que ofrecían certificados falsos.

El diario El País de España denunció recientemente que este negocio también prolifera en algunas zonas turísticas de México, donde tests apócrifos son vendidos por menos de US$40.

Y en Chile, las autoridades sanitarias clausuraron en enero un centro médico ubicado en la acomodada comuna de Las Condes, en Santiago, que falsificaba resultados de exámenes supuestamente realizados a cambio de US$85.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) reconoció que se trata de “un problema cada vez mayor en todo el mundo”.

El organismo señaló que parte del problema es que los certificados en papel se pueden manipular fácilmente porque vienen en diferentes formatos e idiomas, lo que “conduce a ineficiencias en los controles de salud, errores y fraude”.

Por su parte, la Oficina Europea de Policía, Europol, indicó que “la proliferación de medios tecnológicos de gran precisión, ya sea impresoras o distintos programas de software, facilita la circulación de documentos fraudulentos”.

Europol, que esta semana alertó a la Unión Europea sobre una banda de falsificadores de certificados llamada Rathkeale Rovers Mobile Organised Crime Group, presuntamente de origen irlandés, admitió que el problema es difícil de combatir.

“Mientras haya limitaciones para viajar debido a la covid-19, es probable que se mantenga la producción y venta de certificados falsos”, señalaron portavoces de la institución.

Una persona con guantes sostiene una vacuna y un modelo de un coronavirus

iStock
La llegada de las vacunas contra el covid ha desatado una nueva serie de estafas.

2. El engaño de las vacunas

Desde que comenzó la pandemia, ha habido timadores que buscaron lucrar con el miedo que genera la enfermedad, ofreciendo remedios y curas falsas.

Tés, aceites esenciales y terapias intravenosas con vitamina C son solo algunos de los supuestos tratamientos antivirales que se siguen vendiendo en clínicas, sitios online, redes sociales y programas de televisión.

Pero el desarrollo de vacunas contra el coronavirus, que ya empezaron a distribuirse y aplicarse en varias partes del mundo, ha generado una nueva forma de estafa.

Consiste en exigir dinero a cambio de estar en una presunta lista para recibir la preciada inmunización, cuyas dosis son limitadas.

También hay quienes afirman falsamente vender alguna de las vacunas desarrolladas.

La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) advirtió que este fraude se está extendiendo en ese país debido a las complejidades del sistema de distribución de las vacunas, que varía según el estado o territorio.

“Los estafadores, siempre listos para actuar, se están aprovechando de la confusión”, señaló Colleen Tressler, especialista en Educación del Consumidor de la FTC.

Para evitar el fraude, la agencia recuerda que no se puede pagar para inscribirse para recibir la vacuna.

“Todo aquel que te pida que pagues para colocar tu nombre en una lista, para hacer una cita para ti o reservarte un puesto en la fila es un estafador”, advierte.

Un hombre con guantes de latex, sosteniendo vacunas en una mano y dinero en la otra

iStock
Los estafadores fingen tener vacunas para vender o prometen un lugar en la lista de vacunación.

También recomienda ignorar los anuncios de venta de vacunas contra el coronavirus.

“No la puedes comprar en ningún lugar. La vacuna está disponible únicamente en lugares aprobados a nivel federal y estatal”, indica.

3. El corona-phishing

La creación de negocios falsos, que ofrecen productos inexistentes a través de sitios online, redes sociales, correos electrónicos y llamadas, con la intención de obtener los datos bancarios de quienes caen en la trampa, explotó desde que comenzó la pandemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también debió emitir una advertencia en marzo pasado para alertar que cibercriminales se hacían pasar por representantes del organismo para obtener donaciones falsas y robar datos de identidad.

Pero mientras que al principio esta forma de delito, conocido como “phishing”, se enfocó en campañas de caridad falsas o la supuesta venta de productos muy en demanda, como mascarillas, alcohol en gel o desinfectantes, con el tiempo las estafas se hicieron más sofisticadas.

En Argentina, algunos bancos debieron cerrar sus perfiles en redes sociales luego de que delincuentes utilizaran información recabada allí para vaciar las cuentas de algunos clientes.

Los criminales se ponían en contacto con personas que habían utilizado las redes para denunciar algún problema con su cuenta, ante la imposibilidad de asistir a los bancos, que por muchos meses permanecieron cerrados al público durante la cuarentena.

Haciéndose pasar por representantes del banco, los delincuentes lograban obtener los datos de la cuenta de la víctima. Antes de vaciarla a través de la banca online, pedían un préstamo pre-acordado.

Así, las víctimas no solo perdían todo el dinero en sus cuentas. También quedaban endeudados, en algunos casos por cifras muy por encima de sus ingresos.

En realidad, pretenden robarlas. Ilustración de un hombre en traje sosteniendo una maleta llena de dinero

iStock
En varios países, estafadores pretenden ser funcionarios del gobierno que ayudan a gestionar las ayudas estatales.

Otra forma de estafa común en países donde se otorgan ayudas estatales es la de los llamados de personas que afirman ser gestores del gobierno. En realidad, se trata de timadores que buscar obtener información para robar esos pagos.

En enero pasado, la FTC de EE.UU. informó que había recibido más de 225.000 quejas de consumidores relacionados con este tipo de fraude. En total, se estima que más de US$309 millones de asistencia económica terminaron en manos de delincuentes.

El organismo también ha advertido sobre otra forma de estafa: la de los rastreadores de contactos falsos.

Son personas que llaman a sus víctimas y les dicen que estuvieron con alguien que dio positivo de covid.

Les recomiendan hacerse una prueba cuanto antes y les ofrecen un test casero gratuito, pero les dicen que, para recibirlo, deben darles su número de tarjeta de crédito para cubrir los gastos de envío.

Según las autoridades, estos estafadores suelen enfocarse en minorías y personas de la tercera edad.

Los expertos en seguridad afirman que la clave para evitar caer en estas trampas es recordar que ningún banco, agencia estatal o instituto de salud contacta a personas para pedirles información confidencial.

“Es posible que (los delincuentes) lo contacten por teléfono, correo electrónico, mensajes de texto, correo postal o redes sociales”, advierte la página del gobierno estadounidense dedicado a “Estafas y fraudes comunes”.

“Proteja su dinero y su identidad al no compartir información personal como el número de su cuenta de banco, número de Seguro Social o fecha de nacimiento”, aconseja.


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