Residentes de 10 hospitales paran labores por falta de pago; Secretaría de Salud promete pagar adeudos
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Archivo / Cuartoscuro

Residentes de 10 hospitales paran labores por falta de pago; Secretaría de Salud promete pagar adeudos

Los afectados acusan que no reciben el pago de su beca desde hace dos quincenas; la Secretaría de Salud dice que se debe a trámites administrativos.
Archivo / Cuartoscuro
Por César Reveles
29 de marzo, 2019
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Los médicos residentes de al menos 10 hospitales, dependientes de la Secretaría de Salud federal, iniciaron un paro de actividades a manera de protesta por el retraso en el pago de sus becas desde hace dos quincenas.

A partir de este jueves, los afectados de diversas instituciones decidieron no prestar sus servicios de apoyo a los médicos adscritos, hasta que el Gobierno federal les dé una solución al retraso.

Leer: 12 mil pacientes con VIH Sida se quedan sin atención, sindicato de trabajadores toma la Clínica Condesa

En entrevista para Animal Político, Ericka Orozco Saul, residente del Instituto Nacional de Psiquiatría Juan Ramón de la Fuente, asegura que no es la primera vez que la Secretaría de Salud se retrasa en el depósito de pagos.

“Es una situación habitual que sucede desde hace dos años, en una ocasión tardaron hasta dos meses en depositarnos, en esta ocasión, la Secretaría de Salud no nos ha atendido personalmente ni nos ha dado una respuesta sobre el retraso”, comenta Ericka.

De acuerdo con Orozco Saul, además del Instituto Nacional de Psiquiatría, los hospitales que se encuentran en esta situación son: el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez; el Instituto Nacional de Rehabilitación; el Hospital de la Mujer; el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias; el Instituto Nacional de Salud Pública, y los Hospitales Regionales del Bajío, Oaxaca e Ixtapaluca.

En estas instituciones, la atención médica no ha sido suspendida, únicamente los residentes iniciaron un paro de labores dentro de los hospitales, pero sin tomar instalaciones o prohibir accesos.

Según la residente, en los próximos días se sumarán más hospitales que enfrentan la misma situación.

Leer: Trabajadores de Clínica Condesa denuncian hostigamiento del sindicato; cada día de paro afecta a 1,500 pacientes

En el caso del Instituto Nacional de Psiquiatría, los médicos adscritos reciben a los pacientes programados, dan servicios en zona de hospitalización y también laboran en el área de atención psiquiátrica continua.

“Nosotros estamos concentrados en el auditorio del Instituto y dejamos de hacer actividades asistenciales (…) esto afecta indirectamente a los pacientes porque los médicos no son suficientes para la demanda que hay, ellos están priorizando los casos que requieren atención inmediata y algunos otros pacientes han sido reagendados”, comenta Ericka.

Aunado al tema del retraso, los residentes del Juan Ramón de la Fuente acusan que la Secretaría de Salud les retiró, desde marzo de 2018, un pago adicional denominado “Compensaciones adicionales por servicios especiales”.

Este pago se brinda por los riesgos a los que se exponen los residentes en la áreas de radiología, cirugía y otras especialidades.

La exigencia de los residentes afectados de las distintas dependencias es que la Secretaría de Salud realice el pago de manera inmediata de las becas atrasadas, de carácter retroactivo, y en el caso del Juan Ramón de la Fuente, que se les aclare de forma inmediata y precisa el motivo por el cual se les retiró su apoyo contra riesgos.

“El pago del bono de riesgo equivale a 15 mil pesos para cada uno de los 58 residentes del Instituto, lo que equivale 900 mil pesos, hasta el momento no sabemos qué sucedió con ese dinero”, agrega Ericka.

A través de un comunicado, los residentes afectados aclaran que mantendrán “la suspensión total e indefinida de sus actividades” desde este viernes 29, hasta que sus exigencias sean cumplidas.

A nivel nacional, alrededor de 400 residentes son los afectados por esta situación.

Cumplirán con los retroactivos

La Secretaría de Salud informó a Animal Político que “el retraso en el pago se debe a tramitología administrativa en el área de Presupuesto (..) Cada año ocurre esta situación porque el presupuesto se asigna anualmente”.

La dependencia agregó que ya se trabaja en la situación, “se retrasó su pago un mes por ello comenzaron con los paros de labores, sin embargo todos recibirán su retroactivo”.

Un caso que ya está solucionado, es el del Hospital Juárez donde 280 médicos residentes acusaban la misma situación, pero la dependencia federal se comprometió a cubrir los pagos atrasados el próximo 4 de abril.

Con relación al bono de riesgo retirado a los residentes del Instituto Nacional de Psiquiatría, la Secretaría de Salud que revisarán los motivos, pero que “la compensación se retiró desde hace un año, en la administración anterior, por lo cual es probable que ya no se haya incluido en el presupuesto de 2019”.   

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"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
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Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


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