Ni traidora ni prostituta, Malintzin fue el eslabón de la alianza entre dos mundos
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Ni traidora ni prostituta, Malintzin fue el eslabón de la alianza entre dos mundos

500 años después, historiadores, escritores y especialistas del mundo prehispánico en México hacen justicia a La Malinche con un documental que rompe los prejuicios que han envuelto a este icónico personaje
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El 27 de febrero de 1519 en las costas de lo que hoy es Cozumel, Hernán Cortés llegó a México. Entonces Malintzin, Doña Marina o La Malinche, como es conocida tenía solo 19 años.

Este año se cumple medio siglo del primer encuentro entre esta joven, hija de un tlatoani que fue degradada a esclava, e intercambiada como tributo junto con 15 mujeres más, a los hombres de la tripulación de Cortés.

En el documental, Malintzin, la historia de un enigma, del director Fernando González Sitges, participan también destacados historiadores como Eduardo Matos Moctezuma, Berenice Alcántara, Fernando Navarrete, Luis Barjau, Camila Townsend, Izaskun Álvarez Cuartero y la escritora y académica, Margo Glantz.

“Decidimos contar la historia de Cortés, que en México es algo vetado, contar esos claroscuros y no dejar de contar la historia de doña Marina, Malintzin, porque en las investigaciones que hicimos era evidente la manera en cómo se había narrado su historia, desde la historia oficial plagada de imprecisiones y falsedades”, dijo en entrevista para Animal Político Ernesto Velásquez Briseño.

La cinta sobre La Malinche es la última entrega de la trilogía de la Conquista, una coproducción de TV UNAM con el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), Fundación Miguel Alemán, Fundación UNAM, Claro video y AMX.

La mujer indígena que unió dos mundos

De acuerdo con el documental, la historia oficial contada y escrita después de la Conquista no hace justicia a la historia de Malintzin, hija de un tlatoani, degradada como esclava que, gracias a su inteligencia y habilidad para aprender otras lenguas, se convirtió en la mediadora política entre españoles e indígenas.

Margo Glantz, una de las voces especialistas que aparece en el documental menciona que “durante toda la historia, La Malinche, es una pieza fundamental”, pero ante los ojos de los españoles, Malintzin traicionó a su país.

En el documental, el historiador Luis Barjau, mencionó que Malintzin es el prototipo de la mujer mexicana que sale adelante, que se enfrenta a todos, y frente a la adversidad que le tocó vivir -con su inteligencia y capacidad-, se vuelve una de las mujeres más poderosas no solo del hemisferio sino también de su época.

“Malintzin no solo interpreta, traduce e interviene en las negociaciones como una parte fundamental de Cortés, como dato curioso, los grupos de mujeres chicanas han tomado a La Malinche como símbolo de su lucha, en México, todavía no lo hemos hecho”.

Malintzin, un emblema del feminismo en México

Uno de los puntos fundamentales que toca el documental es visibilizar a Malintzin como el arquetipo de la mujer mexicana que lucha, se forma así misma y sale adelante. La esclava que aprendió otras lenguas e idiomas que le dieron el poder de la palabra, tal y como lo señalan las antiguas civilizaciones en sus códigos.

“Ella es un emblema del futuro”, señalan los especialistas en el documental.

Margarita Flores, directora de producción en Malintzin, la historia de un enigma considera que La Malinche, “es una mujer que puede representarnos a todas, creo que cualquiera de las mujeres de este país puede sentirse representada por esta mujer”, señaló entrevista con Animal Político.

Otra de las voces que señaló la importancia de representar a este personaje dentro del documental fue la actriz Priscila Lepe, quien dijo que el haber representado a Malintzin fue importante, al recalcar la fortaleza, valentía y la capacidad que tuvo para adaptarse a un universo de hombres y de conquistas.

“Me parece que es una mujer que hay que tomar como estandarte ahora que las mujeres vivimos una realidad muy fuerte, como los feminicidios y el hecho de que las mujeres comiencen a recobrar esa fuerza al habla, el poder de comunicarse y llegar a lugares donde merecen estar, vale la pena tomar”, apuntó Lepe.

El contenido del documental Malintzin, la historia de un enigma fue cuidado a detalle y con una precisión histórica tan cuidadosa que tuvo como asesora a la doctora Berenice Alcántara con quien revisaron detalles como la vestimenta de los personajes, cómo debían hablar y el tipo de náhuatl que hablaba La Malinche.

“Malintzin, por su origen noble, conocía el protocolo de las altas clases del mundo prehispánico y del mundo mexica, de tal manera que, el náhuatl que escucharán en el documental es un náhuatl antiguo”, señaló Ernesto Velásquez.

Para el rodaje de este trabajo, contaron con el apoyo del parque temático Xcaret para tener locaciones en Quintana Roo, además grabaron en el Museo Antropología, el Museo de San Ildefonso, en el desierto de los Leones y, en la Universidad de Salamanca.

Malintzin, la historia de un enigma se estrenó durante la 34°edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara aunque también se encuentra disponible en la plataforma de Claro Video, todo el año; en TV UNAM en el canal 14.

Además, lo presentarán en Estados Unidos en el Festival Latinoamericano de Portland; en España, en Chile y próximamente, en la Cineteca Nacional de Ciudad de México. “El interés por el tema es tal que, el día en que Claro Video puso un adelanto de tan solo dos minutos, en un solo día 120 mil personas lo vieron”

Durante el tercer día del Festival de Cine de Guadalajara, Malintzin fue proyectado al aire libre en el Monumento Arcos de Zapopan en la ciudad tapatía con una asistencia de 150 personas, ante este escenario los productores señalaron que “si logramos que algún día la palabra malinchismos no sea sinónimo de traición sino sinónimo de superación y de una mujer extraordinaria, por lo menos en cinco personas de un centenar que estuvieron en la función al aire libre, esto cumplió el cometido”.

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El descubrimiento en los manantiales termales de Yellowstone que fue clave para las pruebas de COVID-19

Hace medio siglo, Thomas Brock descubrió una bacteria capaz de sobrevivir a altas temperaturas. Te contamos cómo ese hallazgo se vincula con la actual pandemia, gracias a una cadena fascinante de episodios en la historia de la ciencia.
2 de mayo, 2020
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“Definitivamente vivo”. Thomas Brock anotó esas palabras, hace medio siglo, en uno de los cuadernos que llevaba en sus investigaciones de campo en Yellowstone.

Era la década de los 60, y el científico estadounidense se refería a uno de los inusuales organismos que acababa de hallar en uno de los manantiales termales del parque.

Fue en uno de esos manantiales donde Brock descubrió una bacteria adaptada a la vida a altas temperaturas a la que llamó Thermus aquaticus.

La bacteria, ahora célebre, acabaría revolucionando la biotecnología y haciendo posibles los llamados tests PCR, las pruebas más fiables usadas en todo el mundo para diagnosticar el covid-19.

Thomas Brock tiene ahora más de 90 años y es profesor emérito de microbiología de la Universidad de Wisconsin-Madison.

En esta nota te contamos cómo el trabajo pionero de Brock acabó vinculado con la actual pandemia, a través de una cadena fascinante de episodios en la historia de la ciencia.

¿Qué siente Brock al pensar que su hallazgo está ayudando a diagnosticar el covid-19 y a salvar vidas?

“Estoy orgulloso”, señaló el científico a BBC Mundo desde su hogar en Wisconsin.

“Yo veía mi descubrimiento como un buen modelo para estudiar la biología molecular de la vida a altas temperaturas”.

Thomas Brock descubrió en los manantiales termales de Yellowstone la bacteria que fue clave para el análisis del ADN.(Foto de archivo)

Science Photo Library
Thomas Brock descubrió en los manantiales termales de Yellowstone la bacteria que fue clave para el análisis del ADN.(Foto de archivo)

¿Pero pensó alguna vez que tendría un impacto tan masivo?

“No lo hubiera imaginado ni en un millón de años”.

El descubrimiento de la bacteria

Brock jamás había visto manantiales termales antes de llegar al parque de Yellowstone en 1964.

Pero volvió año tras año. Lo impulsaba el deseo de investigar qué formas de vida podrían subsistir en esas piscinas naturales, en las que los colores vívidos denotan la presencia de microorganismos.

Brock y uno de sus estudiantes, Hudson Freeze, cultivaron bacterias de varios manantiales.

“A Thermus aquaticus la hallamos en el manantial Mushroom Spring, un manantial a 75 grados centígrados, donde también hay una gradiente termal, ya que en las salidas del manantial la temperatura baja a unos 35 grados. En ese momento, Thermus era el microorganismo más termófilo (que ama o tolera el calor) conocido”.

“El hallazgo demostró que otros investigadores estaban equivocados sobre los límites de temperatura en los que puede haber vida”, señaló Brock a BBC Mundo.

En manantiales termales de Yellowstone, y de otros sitios del planeta, la temperatura puede superar los 90 grados.

La bacteria que Brock llamó Thermus aquaticus sobrevive a altas temperaturas.

Science Photo Library
La bacteria que Brock llamó Thermus aquaticus sobrevive a altas temperaturas.

“Es agua subterránea que ha quedado acumulada en capas profundas y que se calienta por el calor derivado del magma del centro de la Tierra o por acción volcánica”, explicó a BBC Mundo la bióloga Sandra Baena, profesora de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, e investigadora de microorganismos que viven en condiciones extremas.

“Si tienes agua caliente en la subsuperficie de la Tierra y tienes fallas geológicas, o sea grietas, el agua va a buscar salida”.

El hallazgo de una enzima

Los mecanismos biológicos que permiten a bacterias como Thermus aquaticus sobrevivir a altas temperaturas en manantiales termales eran un tesoro a ser explorado por la ciencia.

En la década de los 70, Alice Chien y otros investigadores de la Universidad de Cincinnati aislaron una de las enzimas de la bacteria.

La nueva enzima recibió el nombre de TAQ polimerasa. (TAQ era una referencia a Thermus aquaticus).

El hallazgo de esta enzima resistente a altas temperaturas se cruza a partir de ahora con otra historia.

Y acabaría siendo crucial para un campo de la ciencia que avanzaba a pasos agigantados en la segunda mitad del siglo XX, el estudio del ADN.

Thomas Brock

Jeff Miller University of Wisconsin-Madison
Thomas Brock siente orgullo de que su descubrimiento hace más de medio siglo esté ayudando a salvar vidas.

La necesidad de multiplicar el ADN

“Entre mediados de los años 70 y mediados de los 80 habían aparecido una serie de técnicas que permitían manipular la molécula de ADN directamente, las llamadas técnicas de ADN recombinante, que permitían romper la molécula de ADN en fragmentos y analizarlos”, le explicó a BBC Mundo Miguel García-Sancho, profesor e investigador de Historia de la ciencia en la Universidad de Edimburgo.

“Porque hasta entonces, como la molécula de ADN era muy larga, era muy difícil aplicar técnicas analíticas a esa molécula”.

Además de los métodos para manipular fragmentos de ADN también surgieron técnicas de secuenciación de ADN que hicieron posible leer la estructura de esos fragmentos.

Los avances permitían investigar el ADN a una escala nunca antes imaginada. Pero había un gran obstáculo.

“Un problema al que se enfrentaba todo el mundo era obtener un volumen de ADN suficiente para poder analizar los fragmentos de ADN. Y también para secuenciar ADN necesitaban una cantidad suficiente”, explicó García-Sancho.

“La falta de ADN era un problema para muchos científicos de muchos campos”.

La invención de la PCR

Uno de los científicos que buscaba sintetizar o producir ADN en la década de los 80 era el estadounidense Kary Mullis, un químico de la empresa biotecnológica Cetus Corporation, en California.

Fue Mullis quien desarrolló una técnica para amplificar o copiar millones de veces una secuencia específica de ADN, la llamada PCR o reacción en cadena de la polimerasa, que utilizan los actuales tests para detectar el covid-19.

Kary Mullis

Getty Images
Kary Mullis recibió el Premio Nobel de Química en 1993 “por la invención del método PCR”.

Kary Mullis llegaría a recibir el Premio Nobel de Química en 1993 “por su invención del método PCR”, pero la técnica tardó varios años en ser adoptada en forma generalizada.

Y ello se debió en parte a que Mullis “era un extraño para la comunidad científica. Él era un químico que trabajaba en una empresa, mientras que los científicos que trabajaban en secuenciar ADN eran biólogos moleculares en instituciones de prestigio como el MIT, el Instituto de Tecnología de Massachusetts”, afirmó García-Sancho, quien entrevistó personalmente a Mullis.

Calentar el ADN

El método desarrollado por Mullis requiere calentar y enfriar la muestra de ADN en ciclos relativamente rápidos.

El calentamiento separa las hebras de la doble hélice de ADN.

Y luego la temperatura se baja cuando una enzima, la ADN polimerasa, copia o replica cada hebra por separado.

Ilustración ADN

Science Photo Library
La técnica PCR requiere calentar el ADN para separar las hebras de la doble hélice.

Cuando se obtienen de esta forma copias nuevas, comienza un nuevo ciclo en el que las copias son calentadas otra vez para separar las hebras, repitiendo así el proceso una y otra vez.

Cada etapa produce más copias de ADN, y la actividad de la enzima se controla a través de la temperatura, en un proceso que puede llevar más de 30 ciclos.

La enzima que revolucionó la PCR

Es en la técnica PCR que reaparece en nuestra historia la bacteria de Yellowstone.

“La PCR requiere temperaturas que oscilan entre los 55 y los 95 ̊C, y por esto necesitamos enzimas que puedan soportar las altas temperaturas y mantenerse activas a lo largo de la reacción”, explicó a BBC Mundo Domenica Marchese, investigadora del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG) de Barcelona.

La enzima o polimerasa que se utiliza en la PCR para copiar el ADN es una proteína. Y normalmente las proteínas que se exponen a temperaturas muy elevadas pierden su estructura original, explicó Marchese.

“Imaginemos, por ejemplo, una espiral de metal, como las que utilizamos para encuadernar un libro. Si abrimos la espiral y la estiramos, esta dejará de ser útil para su función. Lo mismo pasa normalmente con la ADN polimerasa. Cuando la exponemos a temperaturas elevadas pierde su capacidad de sintetizar el ADN”.

Científica.

Getty Images
La enzima de la bacteria de Yellowstone revolucionó la técnica PCR, utilizada en la actual pandemia.

Cuando Kary Mullis inventó la técnica PCR comenzó usando enzimas de microorganismos como la bacteria E.Coli, que viven a temperaturas cercanas a 37 ̊C.

El problema era que durante la PCR, en cada ciclo, al llegar a los 95 ̊C , “la polimerasa perdía su actividad y era necesario añadir nueva polimerasa para el siguiente ciclo de la reacción. Esto era muy tedioso e implicaba unos costos muy elevados por cada reacción de PCR”.

El cambio fundamental fue la introducción de la Taq polimerasa, la enzima aislada de la bacteria hallada por Brock, que resistía altas temperaturas sin perder su estructura.

Esta enzima tiene su máxima actividad a 72 ̊C y puede resistir hasta unos 40 minutos a 95 ̊C.

“La Taq polimerasa representó un descubrimiento revolucionario”, señaló Marchese.

Una lección para la ciencia

La técnica PCR revolucionó la biotecnología y facilitó el análisis de ADN en campos tan diversos como la identificación del autor de un crimen en medicina forense, las pruebas de paternidad y el diagnóstico de enfermedades.

“Yo creo que la PCR es lo que hizo que el análisis de ADN realmente importara y tuviera consecuencias en el mundo real”, señaló García-Sancho.

Gracias a esa técnica “el análisis de ADN se hizo público y la gente se dio cuenta de por qué era tan importante, y eso se puede ver ahora con el covid- 19”, agregó.

Doctora haciendo prueba del covid-19 a una paciente.

Getty Images
La técnica PCR es la más confiable para detectar material genético del virus que causa el covid-19.

Para Thomas Brock, el impacto masivo de su descubrimiento tiene una lección profunda sobre la ciencia.

En su discurso de aceptación de un doctorado honorario de la Universidad de Wisconsin en 2019, Brock señaló sobre sus estudios en Yellowstone: “Yo tenía libertad para hacer lo que se llama investigación básica. Y algunas personas pensaban que era inútil porque no se enfocaba en fines prácticos”.

“Y preguntaban: ‘¿de qué puede servir buscar bacterias en manantiales termales en Yellowstone?’”.

“La enzima extraída de Thermus aquaticus es una de las enzimas más importantes del mundo. Hizo posible la PCR y la investigación moderna del ADN”.

La bacteria de Yellowstone demuestra, según dijo el científico a BBC Mundo, por qué es importante “establecer los principios básicos en los que pueden basarse muchas formas de trabajos científicos”.

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