Cinco millones de casas abandonadas muestran el fracaso de la estrategia para dar vivienda a los más pobres
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Cinco millones de casas abandonadas muestran el fracaso de la estrategia para dar vivienda a los más pobres

En México nunca ha existido una política efectiva de vivienda social, pues los únicos planes del gobierno han sido excluyentes e inviables para los más pobres, advierte Oxfam.
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En el año 2000, la administración entrante de Vicente Fox estableció los proyectos de vivienda como una de sus prioridades, creando las Políticas Nacionales de Desarrollo Urbano y Habitacional de 2001, y una serie de reformas que pusieron a México a la cabeza de Latinoamérica en transacciones de titularización respaldadas por hipotecas, destacó entonces el Banco Mundial en una publicación sobre Vivienda Popular en Latinoamérica.

Doce años después de esta publicación, el panorama de la vivienda social en México es, literalmente, de abandono total: según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), hay cinco millones de casas abandonadas en todo el territorio nacional, que evidencian la inexistencia de una política de vivienda para las personas pobres, es decir, casi la mitad de la población, denuncia la delegación mexicana de la organización internacional Oxfam.

Durante el sexenio de Fox y también con su sucesor, Felipe Calderón, México registró una explosión del desarrollo inmobiliario de interés social, es decir, viviendas para personas de bajos recursos que podían ser adquiridas a crédito, mayoritariamente el gubernamental, del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit). Sin embargo, después de este boom las viviendas han ido quedando abandonadas a un ritmo promedio de 81 mil por año, de acuerdo con cifras del Instituto.

Este abandono se debe a que las casas están mal hechas o mal ubicadas; al ser de interés social fueron construidas con una calidad baja y en zonas marginadas. “Le prometían a la gente que iban a llegar fábricas y ahí iban a encontrar trabajos. Eso nunca pasó, entonces la infraestructura nunca llegó y se quedaron en zonas muy inseguras y poco desarrolladas, obligando a muchas personas a irse”, puntualizó Milena Dovalí, coordinadora de Investigación de Oxfam México.

El propio Infonavit es consciente de esta gran omisión. Su actual director, Carlos Martínez, explicó que el modelo de desarrollo urbano tan extensivo que se dio entre 2001 y 2012 no tenía ninguna regla de calidad urbana.

“Se construyeron desarrollos a diestra y siniestra en muchos lugares donde ni siquiera había servicios públicos, había promesas pero al final nunca hubo hasta la fecha, hay desarrollos en los que nunca llegaron. Son desarrollos alejados de los centros urbanos, sin transporte público cerca, inhabitables, que aún así se colocaron a través de créditos del Infonavit”, indicó el funcionario.

Martínez Velázquez, quien tomó el cargo en diciembre pasado, agrega otras causales del fracaso de la política de vivienda social en México, como el contexto particular de la frontera norte, donde la crisis económica de 2008 dejó muchos desarrollos abandonados por trabajadores que habían emigrado de Veracruz a Ciudad Juárez para trabajar, pero perdieron el empleo cuando las maquilas cerraron.

“Los famosos ‘juarochos’, que cuando baja demasiado la demanda agregada en Estados Unidos, muchos se regresan a Veracruz, aunque hay de todo el país”, precisó.

Sin embargo, la causa más importante del abandono de millones de viviendas es que, al final, los trabajadores no pudieron pagarlas, apuntó Milena Dovalí. De los cinco millones de créditos otorgados, 3.9 seguían un esquema de salario mínimo, de acuerdo con cifras del Infonavit. Esto implicaba que, cada vez que el salario mínimo aumentaba, también crecían los precios y el crédito, pero no en la misma proporción y las deudas terminan siendo impagables.

“Había trabajadores que después de 15 años de estar pagando, debían cinco veces más de lo pactado en un principio. Y esto es el principal problema, que la política de crédito a la vivienda ha sido un fracaso para atender a la gente más pobre, esas que supuestamente eran de interés social fracasaron”, sentenció la investigadora de Oxfam.

Y es que el boom de productividad de algunos sectores de la economía no se vio acompañado de un aumento real al salario de miles de trabajadores, que ya no encontraron cómo mantener sus créditos Infonavit y prefirieron abandonar el sector formal y su vivienda, abundó el director del Instituto.

Esta condición es otro factor de exclusión y desigualdad, señaló la activista Dovalí, pues las únicas facilidades de gobierno para que los más pobres logren adquirir una vivienda, se otorgan sólo a los trabajadores del sector formal, que no alcanzan la mitad de la población económicamente activa (44%), según el Instituto Nacional de Estadística (Inegi). Este esquema deja fuera al 56% de trabajadores informales que hay en el país.

“La mayor parte de los más pobres no tienen acceso a ellos. Entre el 10% más pobre, hasta 94%  tiene que recurrir a sus propios recursos para pagar o construir su vivienda y sólo el 6% tiene acceso a un crédito formal, ya sea Infonavit, Fovissste o un banco”, dijo Dovalí en referencia al Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

En este contexto, la investigadora de Oxfam México consideró que en México no ha existido nunca una política de vivienda social realmente enfocada a la población en pobreza, pues los pocos créditos de gobierno se limitan a un sector formal que no es accesible para todos, incluso dentro de empresas formales hay trabajadores no inscritos a la seguridad social. Y para todos los que quedan fuera de ese esquema, no hay nada.

No obstante, también entre los trabajadores hay desigualdad en el acceso a una vivienda: la forma en que los gobiernos estructuraron la deuda y los créditos no estaba acorde para que una persona de bajos ingresos pudiera pagarla, sino que sólo se endeudaba más, subrayó Dovalí. Y los créditos bancarios establecen requisitos inaccesibles, como poseer ya algún inmueble o comprobar ingresos muy altos, además de que México tiene la tasa de interés más alta de América.

La inviabilidad de este recurso queda evidenciada en el bajo número de personas que los solicita, incluso en el decil más alto: del 10% de personas más ricas, sólo 16% tiene acceso a créditos bancarios, según Oxfam.

“Entre más pobre eres no tienes casi acceso ni a crédito ni a recursos, tienes que ir viendo cómo la construyes tú mismo, y si no eres formal, empezando por ahí, no hay nada para ti. Ahí es donde radica la desigualdad, en el acceso a créditos y lo que implica; terminas construyendo pero en lugares marginados, sin acceso a servicios, sin calidad en los espacios y se va perpetuando”, puntualizó la economista.

Esta gráfica de Oxfam muestra cómo va aumentando el acceso al crédito conforme más alto es el estrato social.

La consecuencia de no poder acceder a créditos, o de tener que abandonarlos por no poder liquidar, explicó Dovalí, es que estas personas terminan en viviendas precarias y alejadas de los centros de trabajo, además de perder lo que habían invertido en esa vivienda. Las cifras de Oxfam, basadas en estadísticas del Inegi, refieren que entre el 10% más pobre de la población, casi la mitad no tiene piso firme, con techos y muros adecuados, y hasta 20% no tiene agua y drenaje. Mientras que entre los más ricos este porcentaje se reduce a 1% o menos. “Todo esto va perpetuando la desigualdad”.

La falta de servicios es uno de los motivos más frecuentes de abandono de las viviendas, coincidió Carlos Martínez, junto con la lejanía de los centros de trabajo y la mala calidad en las construcciones, algunas incluso en asentamientos con riesgos climatológicos o hídricos. Todo se relaciona con cómo el trabajador ejerce su derecho a la vivienda, puntualiza el director del Infonavit.

Desorden

Todo este panorama de fracaso en la política social de vivienda se explica, de acuerdo con el director del Infonavit, porque no ha existido una sola política federal homologada que rija el acceso a la vivienda en todo el país. Hasta 2016, no existía una instancia ni una ley que regulara los desarrollos de vivienda, por lo que cada municipio lo hacía bajo sus propias reglas –cuando las había- sin estar de acuerdo con la Federación.

Y los municipios no tienen planes de desarrollo urbano actualizados, no tienen un sentido de planeación en sus obras ni destinos claros de los usos de suelo. “Al revés, muchos de esos usos se obtienen a través de la relación entre algún empresario y el presidente municipal en turno, no es producto de una planeación a largo plazo”, explicó Carlos Martínez en entrevista.

Fue hasta 2013 que se creó la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), instancia que se encargaría de crear una política de vivienda social unificada, así como un reglamento de alineación entre Federación, Estado y municipio; y vigilar cómo se van desenvolviendo estos planes de desarrollo urbano, apoyados por la Ley general de Asentamientos Humanos, aprobada en noviembre de 2016. “Antes de eso no existía nada, eran los municipios solitos”, señaló el funcionario.

Animal Político solicitó una postura sobre este tema a la Sedatu, pero no obtuvo respuesta.

Carlos Martínez reconoció que es difícil tener una estadística “seria y clara” sobre vivienda abandonada, porque el Infonavit sólo detecta el abandono hasta que deja de recibir pagos del trabajador, sin embargo, asegura que muchas de esas casas inhabitadas están al corriente en sus pagos. ”Y nosotros no podemos hacer nada porque la siguen pagando. Hay muchos supuestos de la vivienda abandonada que no se acaban de entender”, reconoció.

Por otro lado, aseguró que las cifras del Instituto no coinciden con las de Coneval, porque el Infonavit contabiliza las que ya están en proceso judicial, que actualmente no rebasan el medio millón. El resto podría tratarse de casas vacías pero que se siguen pagando; o casas de descanso de un propietario que no vive en ese estado; o viviendas que fueron adquiridas por otro medio distinto al Instituto. “De todos modos es raro porque Infonavit otorga 7 de cada 10 créditos del país, entonces los números más grandes los deberíamos tener nosotros”, señaló.

Los procesos judiciales se emprenden después de nueve meses de intentar localizar al trabajador y llegar a un acuerdo de pago con él, lo que incluye el recurso del seguro de desempleo, en caso de que esa sea la razón por la que el deudor ya no pudo pagar.  “Cuando no hay voluntad de pago del trabajador es cuando empiezan otro tipo de procesos, mientras la muestre, nosotros podemos hacer algo en conveniencia con ellos para que, cuando recuperen el empleo, sigan pagando de manera tradicional a través del descuento por nómina”, indicó.

Invitó a los deudores a acercarse al Infonavit y “confiar en él” para resolver su deuda, ya que para todos es costoso si abandonan la vivienda: el proceso judicial es costoso para los desarrolladores y para el Instituto; y el trabajador pierde su patrimonio.

Esas 500 mil viviendas en proceso judicial, dijo Carlos Martínez, son las que ya pueden ingresar a un programa de recuperación. Indicó que en este momento no está en marcha ningún plan para rescatarlas pero, siendo una nueva administración, la nueva directiva del Infonavit está trabajando un programa de cobranza social con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para evitar violaciones a derechos durante el proceso de recuperación; y anunció que a finales de abril el Instituto presentará un Programa Nacional de Vivienda Recuperada con un diagnóstico sobre el abandono.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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"Neijuan": la generación que se rebela contra los ideales del trabajo duro y el éxito en China

Muchos en China están manifestando el deseo de liberarse de la definición estándar del éxito a través de nuevas expresiones que reflejan la frustración que sienten.
19 de junio, 2021
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En China, la loca carrera competitiva empieza casi desde el minuto en que naces y va desde poder entrar a una buena escuela hasta lograr un empleo prestigioso. Pero ahora, millones de personas quieren liberarse de ese ciclo, con dos palabras que dejan entrever la frustración que sienten las generaciones más jóvenes.

Cuando Sun Ke se graduó de la universidad en 2017, se fue a Shanghái en busca de un sueño compartido por muchos de su generación -una buena carrera, un auto y hasta una casa.

El joven de 27 años no esperaba que fuera muy difícil. Sus padres lograron empezar de cero por su cuenta y ahora son dueños de varias propiedades en su lugar de origen, un pequeño pueblo cerca de Shanghái.

Sin embargo, cuando empezó su propio negocio de restaurantes en 2018, Sun Ke pronto se dio cuenta de que las grandes franquicias y plataformas de servicio a domicilio ya dominaban el mercado. Había llegado tarde a esa competencia.

“Para competir con otros con aplicaciones de servicio a domicilio, mi socio y yo tuvimos que sacar dinero de nuestros propios bolsillos, no cobrar la tarifa de la entrega y darles descuentos a los clientes. Y los que siguen haciendo el dinero son esas grandes franquicias”.

Después de dos años, terminó perdiendo más de un millón de yuanes (poco más de US$155.000). A finales de año pasado, cerró el negocio por completo.

Trabajadores pendulares curzan una calle en Pekín durante la hora de alta congestión

Getty Images
China es un lugar donde unos 600 millones de personas tiene un ingreso mensual que escasamente llega a los 1.000 yuanes (US$154).

Dice que su experiencia es un caso típico de “involución” en la China actual.

La generación involucionada

El término antropológico original “involución” (o neijuan en chino, literalmente traducido como enroscar) se refiere a un concepto social según el cual el crecimiento de la población no resulta en productividad ni mejoras de innovación.

Hoy día, el término se usa ampliamente para expresar una sensación de agotamiento.

La tendencia empezó en los campus de las universidades de élite del país con la publicación de imágenes de estudiantes que llevaban el trabajo duro a tal extremo que se volvieron virales en internet el año pasado.

En una de las fotos, un estudiante de la Universidad Tsinghua utilizaba su computador portátil mientras montaba en bicicleta.

El estudiante fue coronado como el “rey involucionado de Tsinghua” y la idea de la involución empezó a calar en toda la joven generación de China, con especial eco en los millennials, en los nacidos después de los 90 y en la llamada generación Z.

En Weibo, la mayor red social del país, las etiquetas relacionadas a la involución se han visto más de mil millones de veces. También se incluyó en un popular ranking de las 10 palabras más en boga del año pasado.

Un estudiante de la Universidad Tsinghua opera su computador portátil mientras monta en bicicleta.

Weibo
En una de las fotos, un estudiante de la Universidad Tsinghua utilizaba su computador portátil mientras montaba en bicicleta.

“Los jóvenes siguen sintiendo que si no trabajan duro o participan en competencias serán rechazados por la sociedad, pero no ven un avance a pesar de sus repetidos esfuerzos”, indicó el profesor Biao Xiang, de la Universidad de Oxford.

“La generación de nuestros padres tuvo sus desafíos, pero también sus oportunidades. Todo era nuevo. Siempre y cuando tuvieran ideas y valor, tenían muy buenas probabilidades de éxito”, dice Sun Ke.

El concepto no es exclusivo de China. Se podría decir que la mayoría de países desarrollados tuvieron una generación que vivió durante un período de bonanza.

Pero la diferencia clave es que, en China, esa “época dorada” ha transcurrido tan rápido que todavía está fresca en el recuerdo de la gente.

Eso significa que los de la generación joven, como Sun Ke, han sido testigos del éxito de sus padres, viéndolos acumular su patrimonio de la nada.

“Sus padres o algunos vecinos que son apenas 10 años mayores que ellos podían cosechar todas esas ganancias simplemente entrando en este negocio, pero esa ventana ya se cerró, ya no les queda esa posibilidad”, indica la doctora Fang Xu, catedrática de la Universidad de California en Berkeley.

Frustración con los ricos

Actualmente, China tiene el segundo mayor número de multimillonarios en el mundo. Pero también es el hogar de unos 600 millones de personas cuyo ingreso mensual es a duras penas 1.000 yuanes (US$154).

Esa enorme disparidad ha generado un resentimiento creciente de los jóvenes hacia sus empleadores.

También ha aumentado la sensación entre la juventud de que los de arriba no entienden sus dificultades.

Su Mang, una empresaria y exeditora en jefe de la revista de moda Harper´s Bazaar China, fue duramente criticada después de decir que la involución es “la brecha entre el deseo propio y la pereza”.

Se disculpó después, pero el daño ya estaba hecho.

“Si los jefes pudieran solidarizarse con la gente que trabaja para ellos, el ‘996’ no existiría y tampoco la involución”, comentó un usuario, en referencia a la cultura en el mundo empresarial de China de trabajar de 9am a 9pm, 6 días a la semana..

“Los capitalistas deberían cerrar la boca”, escribieron otros.

El fundador de Alibaba, Jack Ma durante una conferencia el 5 de septiembre de 2018 en Hangzhou, China.

Getty Images
El multimillonario Jack Ma es un promotor de la cultura 996.

El multimillonario Jack Ma era un promotor de la cultura 996, la que llamaba una “bendición”. Esa postura, además de las investigaciones que le hicieron a su compañía Alibaba, hicieron caer su reputación.

“Acuéstate”, una opción prohibida

Pero ahora ha surgido un nuevo concepto: el de “acostarse” o tang ping en mandarín.

Empezó después de que el usuario de un foro dijera que aunque no había estado trabajando durante los últimos dos años, él no lo veía como un problema, en clara contradicción con la definición tradicional del éxito en China.

Sostuvo que no había necesidad de seguir los ideales de la sociedad.

“Solo acostándose se puede lograr ser la medida de todas las cosas”, escribió, y así nació el concepto de “acostarse”.

La idea detrás de tang ping -no trabajar demasiado, estar satisfecho con metas asequibles y permitirse el tiempo para relajarse- ha sido elogiada por muchos y ha inspirado numerosos memes. Ha sido descrita como un movimiento espiritual.

El profesor Xiang de Oxford sugirió que estas tendencias muestran el deseo de la joven generación de “abandonar competencias sin sentido” y la necesidad de reconsiderar los antiguos modelos de éxito.

Muchos jóvenes chinos se han hecho eco de la idea de abandonar esta carrera loca, pero los expertos indican que podría ser difícil que este concepto tenga una amplia aceptación, pues las autoridades podrían determinar que va en contra de los valores socialistas.

En un discurso de 2018, el presidente de China, Xi Jinping, dijo que la nueva era “pertenece a aquellos que trabajan duro” y que “la felicidad solo se puede lograr a través de grandes emprendimientos“.

Motociclistas que hacen despachos a domicilio esperan a que les lleguen los pedidos en una calle en Shanghái

Getty Images
Motociclistas que hacen entregas a domicilio esperan a que les lleguen los pedidos en una calle en Shanghái.

Los medios estatales también han reaccionado negativamente contra el concepto de “acostarse”.

En un artículo publicado en el Guang Ming Daily, un diario que se especializa en asuntos culturales, su autor criticaba a los “acostados” por el daño que le hacían a la economía del país y a la sociedad en general.

En otro comentario de opinión en el Danfang Daily, el columnista tildó la última tendencia de “injusta y vergonzosa”.

No obstante, la doctora Xu señala que no cree que estas tendencias vayan a desaparecer.

“Tristemente diría que en los próximos cinco a diez años será así, porque no hay grandes evoluciones tecnológicas en el ámbito industrial, de manera que no hay nuevos campos que puedan explorar”.

Metro en China

Getty Images

“El resultado es que la involución continuará”.


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