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Colectivo por la Protección de Todas las Familias en Yucatán
Con la oposición del PAN, matrimonio igualitario se discutirá en el Congreso de Yucatán
La Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación del Congreso de Yucatán aprobó por mayoría el dictamen que propone modificar el artículo 94 y el 49 de la Constitución estatal, así el artículo 201 del Código familiar; se espera que la iniciativa de discuta antes del 15 de abril.
Colectivo por la Protección de Todas las Familias en Yucatán
Por Luis R. Castrillón
9 de abril, 2019
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El Congreso de Yucatán discutirá esta semana la iniciativa que busca legalizar el matrimonio igualitario en la entidad.

Esto, luego de que la Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación del Congreso de Yucatán aprobó por mayoría el dictamen que propone modificar el artículo 94 y el 49 de la Constitución estatal, así el artículo 201 del Código familiar, los cuales establecen que el matrimonio solo es “un hombre y una mujer”.

Sin discriminación: La ruta legislativa para que Yucatán pueda tener matrimonio igualitario

De ser aprobada la iniciativa en el pleno, se eliminarán los párrafos que dicen que “el matrimonio es una institución por medio del cual se establece la unión jurídica de un hombre y una mujer, con igualdad de derechos, deberes y obligaciones, con la posibilidad de generar la reproducción humana de manera libre, responsable e informada”.

También propone cambiar el párrafo que señala que “el Estado reconoce que es de vital interés para la sociedad que en la unión de hombre y mujer para la procreación, se establezcan límites en cuanto a la edad y salud física y psíquica. El concubinato es la unión de un hombre y una mujer, quienes libres de matrimonio, viven como esposos y pueden generar una familia, en los términos que fije la ley”.

La iniciativa debe ser aprobada por las tres cuartas partes del Congreso, para que posteriormente se proceda a la reforma del Código Civil y del Código de Familia del estatales, así como en leyes secundarias en las que se establecen las mismas restricciones.

Se espera que la iniciativa se resuelva antes del 15 de abril próximo cuando concluye el actual periodo de sesiones ordinarias.

Congreso de Yucatán relega aprobación del matrimonio igualitario; Conapred le exige respetar derechos

En los últimos siete años, diputados intentaron legislar el matrimonio civil sin distinguir sexo o definición de género mediante tres iniciativas, sin embargo, ninguna prosperó.

Durante la sesión, a la cual asistieron todos los legisladores, no se realizó ningún debate y simplemente pusieron el dictamen a votación; fue rechazado solo por los diputados del PAN, Rosa Adriana Díaz Lizama y Miguel Rodríguez Baqueiro.

A favor del dictamen se pronunciaron los priistas Felipe Cervera Hernández, Karla Franco Blanco y Luis Borjas Romero, así como la diputada de Convergencia, Silvia López Escoffié.

También votó a favor el legislador del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) Miguel Candila Noh, quien en febrero pasado había manifestado ante medios la opción de una consulta ciudadana para resolver el asunto.

Previo a la revisión del dictamen, la Comisión de Puntos Constitucionales había generado un micrositio adjunto a la página oficial del Congreso de Yucatán para que en este la ciudadanía se pudiera pronunciar sobre el matrimonio igualitario. El espacio funcionó los días 4 y 5 de abril.

En el mismo sitio se puso a disposición de los ciudadanos la iniciativa, que fue presentada desde marzo de 2018, y de cuya recepción se informó hasta el mes de agosto pasado, enviada por el entonces gobernador priista, Rolando Zapata Bello, quien ocupó el cargo hasta el 30 de septiembre de ese mismo año.

Sobre la aprobación del dictamen, el representante del Colectivo para la Protección de Todas las Familias en Yucatán, Carlos Escoffié Duarte, consideró que el resultado de este día “es favorable”, como un primer paso en el debate.

Destacó que la mayoría de los comentarios expresados en el micrositio habilitado por la comisión legislativa fueron a favor del matrimonio igualitario.

“Reiteramos que los derechos no están sujetos a consulta ni a votación popular, pero sí subrayamos lo anterior para destacar cómo esta técnica para desligarse de la responsabilidad que tienen de permitir el matrimonio igualitario salió contraproducente”, aclaró.

También insistió en que la discusión debe tener presente el carácter laico de Yucatán. Si bien los grupos con alguna definición religiosa, agregó, están en todo su derecho de tenerla, los diputados no pueden atender esas posturas para resolver un asunto del estado, sobre todo cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Corte Interamericana de Derechos Humanos se han pronunciado a favor del matrimonio igualitaria, explicó.

Aquí puedes consultar el dictamen aprobado sobre matrimonio igualitario:

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El éxito de las 'barras sobrias', los bares para millennials donde no se sirve alcohol
Aunque la idea de un pub o un bar va estrechamente ligada a beber alcohol, cada vez son más los establecimientos que, en ciudades como Londres o Nueva York, apuestan por no servirlo. ¿Quiénes son sus clientes? Y ¿cuál es la clave de su éxito?
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3 de junio, 2019
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Cuando entras a Getaway, un elegante bar en una avenida principal en Brooklyn, Nueva York, puede que te sientas como en uno de los tantos sitios bonitos de cócteles que aparecen en innumerables cuentas de Instagram.

Pero este bar cuenta con una diferencia crucial: es totalmente libre de alcohol.

Una barra sin alcohol suena como un oxímoron, como un acuario sin pescado o una panadería que no sirve pan.

Pero en ciudades como Nueva York y Londres, una opción de vida nocturna sin alcohol puede atraer a las personas que, por cualquier motivo, prefieren no beber.

Sam Thonis, quien es dueño del bar junto a Regina Dellea, tuvo la idea de Getaway hace tres años, cuando él y su hermano, que no bebe, intentaban encontrar un lugar para salir juntos por la noche.

“No había muchas opciones de vida nocturna en Nueva York que no giraran en torno al alcohol o que no trataran de presionarte de alguna manera”, dice Thonis.

Así que Thonis y Dellea hicieron de su bar un espacio libre de alcohol, lo que significa que ni siquiera venden cervezas sin alcohol porque tienen una cantidad mínima de esa sustancia.

En EE.UU. el término “sin alcohol” se puede aplicar a las bebidas hasta con un 0,5% de alcohol o menos, lo que significa que muchas cervezas populares sin alcohol no lo son en realidad.

“Si eres abstemio y el alcohol es un problema para ti, o si ni siquiera quieres el olor a alcohol a tu alrededor, este es tu lugar”, dice Thonis.

Getaway, que se inauguró en abril, es parte de una creciente ola mundial de locales nocturnos que atienden a personas que evitan el alcohol, pero que aún quieren salir y socializar en espacios que tradicionalmente han estado dominados por la bebida.

Existen otros sitios como Vena’s Fizz House en Portland, Maine y The Other Side en Crystal Lake, un suburbio de Illinois.

En Londres, el bar Redemption ahora tiene tres ubicaciones y en enero, The Virgin Mary, un pub sin alcohol, abrió en Dublín.

Zonas de templanza

Las barras sin alcohol no son un concepto nuevo.

A finales del siglo XIX, una serie de bares sin alcohol conocidos como barras de templanza se establecieron en Reino Unido a raíz del movimiento por la templanza o temperancia, que abogaba por no consumir alcohol.

El Bar Temperance de Fitzpatrick, fundado en 1890 en Rawtenstall, en el norte de Manchester, todavía hoy vende cerveza de raíz (una cerveza fermentada elaborada con una combinación de vainilla y varias raíces, entre otros ingredientes) y vasos de diente de león y bardana (dandelion and burdock, en inglés), un refresco británico elaborado con raíces fermentadas de esas plantas.

Pero lo que es diferente de esta ola actual de bares sin alcohol es que no son promotores de la idea de la abstinencia total del consumo.

En Getaway, por ejemplo, los clientes no son solo no bebedores, sino cualquier persona que busque un ambiente divertido sin la amenaza de una resaca al día siguiente.

“Nada en nuestro espacio dice que debes estar sobrio, o no debes ir a otro bar y tomarte un shot de tequila”, opina Thonis.

Getaway se acerca así a un movimiento que hace que los millennials urbanos reconsideren el lugar que ocupa el alcohol en sus vidas.

Lorelei Bandrovschi, de 32 años, se identifica con esa categoría.

El año pasado, comenzó a organizar eventos sin alcohol con el nombre de Listen Bar para personas que querían divertirse sin que el alcohol estuviese presente.

Solía trabajar como consultora para marcas como YouTube y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, pero ahora Listen Bar es su ocupación a tiempo completo.

“Los bares son un espacio de relajación y se nos hizo creer que el alcohol tiene que ser parte de eso”, dice Bandrovschi.

“Es realmente liberador crear espacios donde una fiesta alborotada no significa resaca y recuerdos borrosos”.

Bandrovschi, sin embargo, no es abstemia, pero después de dejar de tomar por un mes notó la falta de opciones para las personas que querían salir con sus amigos y no tomar alcohol.

“Creo que la cultura de la barra, desde el menú hasta el personal y los clientes, tiende a hacer que quienes no tomen se sientan fuera de lugar”, opina.

“Mi filosofía personal es que beber sea una opción. Debe tener espacio tanto el que quiere beber como el que no en lugares divertidos y que a los que deseen ir”.

¿Sobriedad?

Es posible que esta idea de “bebida opcional” aún no sea común, pero hay indicios de que los jóvenes ya no beben tanto como antes.

En 2016, entre los adultos mayores de 16 años encuestados por la Oficina Británica de Estadísticas Nacionales, solo el 56.9% había tomado una copa en la semana anterior del estudio. Se trata del porcentaje más bajo registrado desde que se comenzó a formular la pregunta en 2005.

En febrero, el Registro Internacional de Vinos y Licores afirmó que el 52% de los adultos estadounidenses que encuestaron intentaban o habían intentado reducir su consumo de alcohol.

Mientras que una serie de artículos sobre tendencias recientes indican que los millennials están reconsiderando cuándo y cómo beben.

Las ventas de cerveza están en declive en EE.UU. y, aunque eso puede significar que los consumidores están recurriendo a otro tipo de bebidas, la industria del alcohol respondió introduciendo más opciones de bajo contenido y sin alcohol.

Las bebidas sin alcohol pueden convertirse en un gran negocio, incluso en espacios que no son libres de alcohol.

Cada vez más, los restaurantes de alta gama incluyen un maridaje sin alcohol para sus menús de degustación, así como uno tradicional o un cóctel.

“Tantos invitados pedían opciones sin alcohol y no querían simplemente beber agua”, dice Chelsea Carrier, directora de bebidas de los restaurantes Covina y The Roof Top en Nueva York.

Ella estima que en la actualidad las bebidas sin alcohol representan aproximadamente el 20% de los pedidos en el restaurante y que los cócteles sin alcohol hacen que los clientes que no beben se sientan incluidos.

“Puedes estar sentada junto a alguien que esté bebiendo una botella de vino de un par de miles de dólares y estar tomando un cóctel sin alcohol y sentir que es tu lugar”, dice.

Beber en la barra seca

En Existing Conditions, un bar en Greenwich Village de Nueva York, conocido por sus creativos cócteles, como incluir jarabe de arce con waffles, los tragos sin alcohol son importantes en el menú y, según su director de bebidas, Bobby Murphy, están entre los más caros que producen, tanto en términos de ingredientes como de mano de obra.

Una bebida, el Stingless, lleva miel de melipona, hecha por pequeñas abejas en México que puede costar US$100 el kilo.

“Servir una soda ya no es suficiente”, dice Murphy. “Cuando hacemos bebidas no alcohólicas, queremos que sean algo que no se puede conseguir en ningún otro lugar”. Estima que entre el 20% y 30% del total de las bebidas que venden no son alcohólicas.

Pese a esto, aún está por verse si esta oleada de bares sobrios prosperará.

En cuanto a Getaway, el negocio ha estado estable en el último mes. “Todos los días me preocupa que nadie vaya a entrar, y 20 minutos después está lleno”, dice Dellea.

Sus clientes incluyen vecinos curiosos, mujeres embarazadas y estudiosos sobrios. “Hay un millón de opciones. Si a la gente no le gustamos está bien. Estamos para aquellos que quieren estar aquí”, dice Thonis.

Si quieres leer este artículo en inglés puedes hacerlo aquí.


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