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Cuartoscuro
Tembló y la alerta sísmica no sonó en CDMX, ¿por qué?
El Sistema de Alarma Sísmica Mexicano emite dos tipos de alerta sísmica, una es pública y otra preventiva. Te explicamos cómo se activa cada una.
Cuartoscuro
22 de abril, 2019
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Un sismo de magnitud 5.7 ocurrió este lunes a las 15:15 horas. Tuvo su epicentro en Ometepec, Guerrero, pero la alerta sísmica no se activó ni en Ciudad de México, Oaxaca, Acapulco, Chilpancingo, Morelia o Puebla. Esto se explica porque el posible efecto no superó los niveles que considera el sistema de alertas para calificarlo como fuerte.

El Sistema de Alarma Sísmica Mexicano (SASMEX) emite dos tipos de alerta sísmica: una pública cuando se espera un sismo mayor a seis grados con efectos fuertes, y otra preventiva para sismos moderados de cinco y seis grados.

Cuando el sismo no supera los niveles preestablecidos de efecto moderado de alerta preventiva—entre cinco y seis grados—, ni alcanza el efecto fuerte de alerta pública, no se genera una señal de alerta. Esto, para evitar que los sismos de baja magnitud que se registran diariamente se notifiquen a la población con una alarma.

Los potenciales efectos esperados en la Ciudad de México no superaron los niveles preestablecidos de efecto moderado de la “alerta preventiva” ni de efecto fuerte que requiere la “alerta pública”.

De acuerdo con el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico A.C, el sismo se detectó en ocho estaciones en Oaxaca, pero no ameritó emitir una alerta en Ciudad de México, porque el efecto del sismo sería menor en la capital del país.

Ciudad de México y la capital de Oaxaca, mediante el Sistema de Alarma Sísmica Mexicano, SASMEX, se advierten sobre peligros sísmicos basados en la información que registran los sensores en dichas ciudades.  

El sistema cuenta con 64 estaciones sensores en las regiones más sísmicas de Jalisco, Colima, Michoacán, Puebla y Guerrero para advertir el peligro sísmico que eventualmente pudiera afectar las ciudades de Acapulco, Chilpancingo, Toluca y Ciudad de México.

¿Cómo funcionan las alertas sísmicas?

Cuando ocurre un temblor, se generan varios tipos de ondas, entre ellas, las ondas P y S. Las ondas P son más rápidas y menos destructivas y las ondas S se mueven con mayor lentitud y pueden ser más destructivas. De acuerdo con el director del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), Juan Manuel Espinosa Aranda, la alerta de la Ciudad de México se activa cuando detecta ambas ondas.

Para difundir los avisos de sismo SASMEX, utilizan dos sistemas. El primero es el Sistema de Alerta Sísmica Personalizada, (SASPER), el cual al recibir un mensaje de alerta por sismo, enciende automáticamente durante un minuto el amplificador de audio que emite el sonido oficial de Alerta Sísmica a través trompetas instaladas. El receptor se utiliza en radiodifusoras, televisión, sedes de gobierno, algunas escuelas de educación básica tanto públicas como privadas, universidades y adicionalmente en el Metro de la Ciudad de México.

El segundo sistema es un receptor de radio que recibe automáticamente la señal de aviso, monitorea en silencio y genera una alerta audible cuando el peligro se acerca.

Las ondas de radio se mueven más rápido que las ondas que generan un temblor, por lo que el lapso entre la emisión de la señal de alerta y el inicio del efecto sísmico se conoce como tiempo de prevención.

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Getty Images
¿Lavar o no lavar el pollo crudo?: resurge la polémica sobre qué hacer antes de cocinar el ave
Los Centros para el Control de Enfermedades en EE.UU. lanzaron una nueva recomendación para el manejo del pollo crudo que encendió el debate en las redes, si no en las cocinas.
Getty Images
2 de mayo, 2019
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Muchas personas todavía tienen la costumbre de lavar el pollo crudo.

¡No laven el pollo crudo!

Esa fue la alerta que recientemente salió publicada en la cuenta de Twitter los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

La explicación de la agencia gubernamental de protección de la salud es que el lavar el ave puede propagar microbios a otros alimentos y utensilios de cocina.

Aunque el argumento tiene sentido, la recomendación encendió el debate en las redes sociales sobre la manera más segura de tratar el pollo antes de cocinar.

Algunos reaccionaron con asco, señalando los días que pueden pasar las presas de pollo en sus empaques flotando en “porquería” e insistiendo en que continuarían lavando el ave.

Otros optaron por burlarse de la propuesta, como @Tha1truth que “agradeció” a los CDC por la advertencia ya que “Lo primero que hacía antes de lavar el pollo era sacar toda la vajilla y meterla en el lavabo con el pollo antes de lavarlo”.

Y unos más simplemente comentaron que lo que se podía hacer después de lavar el pollo era lavar el lavabo.

Si bien los CDC reconocieron que no querían alarmar, fueron enfáticos en su postura, asegurando que la mejor manera de matar las posibles bacterias del pollo es cocinándolo bien.

“No se deben lavar ni el pollo, ni otras carnes ni huevos antes de cocinar. Puede propagar microbios por toda la cocina”.

Peligro de intoxicación

Hace unos años, la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (FSA por sus siglas en inglés) ya había advertido que lavar el pollo antes de cocinarlo aumenta el riesgo de propagación de la bacteria campylobacter en las manos, las superficies de trabajo, la ropa y utensilios de cocina a través de la salpicadura de gotas de agua.

Mujer sacando un pollo del horno
Getty Images

Para evitar el contagio de la bacteria campylobacter, el pollo debe estar bien cocido.

La FSA hizo esta advertencia en junio de 2014, tras descubrir que en ese país el 44% de las personas lava el pollo antes de cocinarlo.

Las razones más citadas por las que las personas lavan esta ave de corral fueron para eliminar el sucio o los gérmenes, o porque siempre lo habían hecho.

La enteritis por campylobacter es una de las causas más comunes de intoxicación alimentaria. Sobre todo cuando se viaja.

Normalmente la infección se debe al consumo de aves crudas, vegetales frescos o leche sin pasteurizar.

Esta bacteria se contagia al comer o tomar alimentos infectados, y según el sitio MedlinePlus, puede causar diarrea, dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómito.

Secuelas

Bacteria de campylobacter

Getty Images
La bacteria de campylobacter causa enteritis que puede tener secuelas graves.

La mayoría de las personas sólo están enfermas durante unos pocos días, pero puede ocasionar problemas de salud a largo plazo.

El síndrome de intestino irritado y el síndrome de Guillain-Barré, que ataca el sistema nervioso periférico, pueden surgir como consecuencia de una infección con esta bacteria.

También puede ocasionar la muerte. Las personas con más riesgos son niños y de edad avanzada.

“A pesar de que las personas tienden a seguir las recomendaciones para manipular aves de corral, como lavarse las manos después de tocar un pollo crudo y asegurarse de cocinarlo completamente, nuestra investigación indica que lavar el pollo crudo es una práctica extendida”, señaló en ese entonces la presidenta de FSA, Catherine Brown.

“Es por esto que hacemos un llamado para que la gente deje de lavar el pollo crudo. También queremos crear conciencia de los riesgos de contraer campylobacter como resultado de una contaminación cruzada”.

Normalmente el tratamiento para una infección con esta bacteria consiste en tomar abundante agua; comer pequeñas porciones de alimentos durante el día, en vez de grandes cantidades en el desayuno, almuerzo y cena; llevar una dieta alta en potasio, así como ingerir comidas saladas.

Tratamiento con cloro

Planta de procesamiento avícola

Getty Images
Las plantas de procesamiento avícola en Estados Unidos lavan el pollo con dióxido de cloro.

Las regulaciones alimentarias en EE.UU. exigen que las plantas de producción avícola deben tratar el pollo con procesos antimicrobianos conocidos como tratamientos de reducción de patógenos.

En los mataderos, después de sacrificar el animal, desplumarlo y eviscerarlo, se le administra un “procedimiento de lavado final” en el que se le aplica químicos, generalmente una solución de dióxido de cloro, para reducir la prevalencia de salmonella o campylobacter.

Curiosamente, este procedimiento se ha convertido en un obstáculo para la importación de pollo de EE.UU. a la Unión Europea.

Uno de los argumentos de la UE contra el pollo clorado es que fomenta descuido entre los consumidores en el momento de manipular esa carne cruda en sus casas.


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https://www.youtube.com/watch?v=t0SeGupAff0

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