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Cuartoscuro

Organizaciones y pacientes con VIH Sida de cinco estados denuncian nuevo desabasto de antirretrovirales

Los desabastos son reportados en Oaxaca, Chihuahua, Tabasco y Tamaulipas; en este último se reportan al menos 50 pacientes afectados.
Cuartoscuro
Por César Reveles
30 de abril, 2019
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Asociaciones, defensores de derechos y pacientes con VIH Sida en México, aseguran que aún hay riesgo sobre un posible desabasto de antirretrovirales a nivel nacional, a consecuencia del nuevo mecanismo para la compra de medicinas implementado por el gobierno de México.

La AIDS Healthcare Foundation México (AHF México), asociación internacional que provee de tratamiento y abogacía a personas con VIH SIDA, envió una carta al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en donde expone la situación actual del abastecimiento de medicamento, y solicita su atención inmediata para los pacientes afectados.

Leer: Pacientes con VIH Sida advierten sobre falta de medicinas; Salud asegura que hay abasto suficiente

En su carta, la AHF México informa que los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits), de Ciudad Juárez, Chihuahua, reportan que desde el 25 de marzo de 2019 “no cuentan con 20 de los 26 medicamentos con los que se da tratamiento a los pacientes”.

La AHF señala que esta situación se da a pesar de lo informado por la Secretaría de Salud Federal el pasado 17 de abril, cuando el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el sida (Censida), afirmó que la entrega de antirretrovirales estaba “garantizada para los más de 97 mil pacientes que reciben tratamiento en las unidades de la Secretaría de Salud”.

El Censida además aseguró que se contaba con abasto suficiente de medicamentos y que el proceso de compra de éstos para el 2019, no había afectado la dotación en los Capasits del país.

Hasta ese día, agregaron, el personal a cargo de la línea de WhatsApp de Censida, no había recibido una sola queja por falta de estos medicamentos.

Leer: Censida detiene publicación de convocatoria para subsidiar ONG que trabajan contra el VIH

“A pesar de las afirmaciones hechas por Censida, las OSC dedicadas a la defensa de los derechos de las personas con VIH Sida han documentado desabasto de medicamentos antirretrovirales en Oaxaca, Chihuahua, Tabasco y Tamaulipas”, explica la AHF.

Ante este panorama la organización prevé que de no atenderse, la situación puede replicarse en otras entidades.  

“Hacemos un llamado al Presidente de la República para que exija al Secretario de Salud Federal que se deje de ocultar el desabasto y se tomen las medidas necesarias para que los pacientes reciban oportunamente su tratamiento antirretroviral”, finaliza AHF en su carta.

La AHF también hace las recomendaciones para que los pacientes interpongan una denuncia ante la CNDH en caso de no recibir su tratamiento.

Vocales de Conasida confirman situación

Los vocales titulares del Consejo Nacional para la prevención y control del VIH Sida (Conasida), también enviaron una carta al mandatario nacional, confirmando el desabasto de medicamentos.

“Desde que usted anunció que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público sería la encargada de comprar los medicamentos, el proceso que antes estaba a cargo del Conasida se ha entorpecido por el desconocimiento sobre los tratamientos antirretrovirales de parte de quienes actualmente están realizando la compra”, se lee en el documento.

Explican que la  información sobre las existencias de medicamentos en las farmacias de los centros de atención de las personas con VIH, cuyo acceso es público, muestra una disminución “drástica” en los inventarios.

Leer: Es discriminatorio que el IMSS exija exámenes de VIH como requisito para contratar médicos dice la SCJN

“En algunos casos las reservas sólo permitirán cubrir la demanda por cuatro semanas, en otros, los medicamentos disponibles solo alcanzarán para una semana”, agregan.

Según los vocales, el hecho de que hasta hoy no se hayan comprado los medicamentos, está a punto de provocar el desabasto generalizado de medicamentos antirretrovirales para más de 97 mil personas.

“La interrupción de los tratamientos conducirá a fallas terapéuticas, lo que a largo plazo representará elevados costos sociales para poblaciones que ya de por sí se encuentran en condiciones de vulnerabilidad”, plantean.

Solicitan que las compras se hagan a la brevedad posible pues de no ser así, tanto ellos como los afectados, utilizarán “todas las medidas legales que otorga la constitución para garantizar el abasto de medicamentos antirretrovirales de las personas que viven con VIH”.

En entrevista para Animal Político, el profesor Luis Adrián Quiroz, uno de los vocales firmantes de esta carta, detalló que Tamaulipas es la entidad más afectada, al confirmarse ya alrededor de 50 pacientes que no han recibido su tratamiento a consecuencia del desabasto en los Capasits.

“En algunos de los estados mencionados también hay un alto número de casos, pero los afectados no se atreven a denunciar públicamente porque son personas que prefieren mantener en el anonimato su condición de pacientes con VIH Sida”, finalizó.

CNDH emite medidas cautelares

La Comisión Nacional de derechos Humanos (CNDH) solicitó medidas cautelares e hizo un llamado a la Secretaría de Salud para garantizar la entrega oportuna de medicamentos y antirretrovirales a las personas con VIH Sida.

La CNDH resalta que “la obligación y facultades” de las autoridades federales para revisar los procedimientos administrativos de adquisiciones y el ejercicio de recursos públicos, no justifican la suspensión o incumplimiento de los deberes de respeto, promoción, protección y garantía de los derechos humanos.

La CNDH “reitera el llamado a la Secretaría de Salud para que garantice el derecho a la protección de la salud de las personas con VIH afiliadas al Seguro Popular que se atienden en sus clínicas y establecimientos públicos, ante la posibilidad de desabasto de medicamentos por retrasos en los procesos de adquisiciones y el probable agotamiento de los inventarios existentes”.

La Comisión advierte que el desabasto de medicinas “no solo provocaría detrimento en la salud de las personas con VIH, sino también que el virus desarrolle resistencias a los mismos, lo que además, implicaría mayores erogaciones al surgir la necesidad de suministrar tratamientos más costosos” a los pacientes afectados.

Igualmente la CNDH insta a las autoridades a tomar las medidas necesarias para evitar el desabasto y solicita a la Secretaría de Salud la implementación de medidas cautelares para generar las acciones de coordinación con las instituciones federales y locales que garanticen la existencia y ministración de medicamentos antirretrovirales.

Al igual que las ONG, la CNDH menciona que aunque la Secretaría de Salud ha negado un posible desabasto de medicamentos, las denuncias de las asociaciones y de los pacientes afectados demuestran lo contrario, pues han comprobado la falta de entrega de medicamentos.

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Cómo sobrevivió una mujer transgénero a las terapias de conversión

Durante años, el sistema de sanidad británico llevó a cabo terapias agresivas con el fin de "curar" a homosexuales y transexuales. Carolyn Mercer, sobreviviente de estos tratamientos, cuenta su historia.
24 de agosto, 2019
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Otoño de 1964. Dos doctores atan a un joven de 17 años a una silla de madera en una habitación oscura, sin ventanas, y le cubren el cuerpo con electrodos.

Le electrocutan durante horas mientras le enseñan fotos de ropa de mujer.

Es parte de una terapia.

En un café en el Soho de Londres, Carolyn Mercer, ahora de 72 años, sonríe al ver las fotografías de ese niño. “Esa persona ha crecido y se ha desarrollado”, dice.

“Pero sigue siendo yo”.

Carolyn – quien prefiere no mencionar su nombre de niño – recuerda la primera vez que se dio cuenta de que era diferente.

Con 3 años, jugando en las calles de Preston, al noroeste de Inglaterra, persuadió a su hermana menor para intercambiar sus ropas.

Carolyn, vistiendo el uniforme de preescolar de su hermana, se situó frente a la tienda de su madre esperando que las personas vieran una niña pequeña ahí parada.

“Jamás se trató de la ropa… era algo dentro de mí”, cuenta.

Era un niño, y yo no quería serlo”.

Carolyn Mercer, a la izquierda, junto a su hermana pequeña en 1950.

Carolyn Mercer
Carolyn Mercer, a la izquierda, junto a su hermana pequeña en 1950.

La ropa de su hermana

Cuando Carolyn nació en 1947, la actitud de la sociedad hacia el colectivo homosexual y transgénero era muy poco tolerante.

Inglaterra y Gales se hallaban lejos de legalizar las relaciones homosexuales o de incluso usar la palabra “transgénero”.

Vestida con la falda de su hermana, Carolyn no tuvo palabras para describir sus sentimientos. Pero sabía que era una niña transexual con disforia de género.

Su sexo asignado al nacer no se correspondía con su identidad de género.

“Me fui a dormir con el deseo de que alguien inventara un trasplante para poner mi cerebro en un cuerpo más apropiado”, recuerda Carolyn.

Durante la infancia, su deseo secreto de vivir como mujer se transformó en un autodesprecio que le consumía.

Fotos de Carolyn como niño

Carolyn Mercer
“Sabía lo que quería ser, y ese pensamiento se consolidó desde los 3 años en adelante”

“Ese desprecio a mí misma se trataba de que yo quería algo muy absurdo”.

Carolyn se sentía “sucia” porque la sociedad veía a las personas transgénero como algo “incorrecto” y “malévolo”. “Si era incorrecto y malévolo, debía ser porque yo era mala y estaba equivocada”, dice que pensó entonces.

Creció en el cuerpo de un fuerte adolescente y se dedicó a ser “un buen tipo”, jugando deportes “masculinos” como rugby o boxeo. Aún así, no podía desplazar el profundo e incómodo sentimiento de pretender ser alguien que no era.

Descargas eléctricas

Carolyn comenzó a sentirse deprimida y suicida. Pensaba que “sería más fácil” para su familia y amigos si muriese antes que contarle a alguien cómo se sentía.

Pero los 17 años, compartió su secreto con un vicario. La llevó a ver a un médico en un hospital psiquiátrico y se organizaron “cinco o seis” sesiones de terapia de aversión en un hospital de Blackburn.

“Pedí eso porque quería curarme”, afirma.

Terapias de descargas eléctricas

Getty Images
Terapias de descargas eléctricas de diversos tipos se han utilizado en medicina desde la década de 1930.

Carolyn estaba atada a una silla de madera en una habitación oscura mientras los doctores le adherían electrodos previamente sumergidos en salmuera. A la vez, le proyectaban imágenes con ropa de mujer en la pared de enfrente.

A cada cambio de fotografía, un corrientazo a través de los electrodos le propinaba un doloroso shock eléctrico. Carolyn recuerda vívidamente el naciente shock desgarrando con dolor desde su mano hacia arriba mientras su brazo permanecía adherido a la silla.

A pesar de su agonía, los doctores siguieron presionando. Estaban convencidos de que si ella “aprendía” a asociar sus pensamientos con los recuerdos de dolor, dejaría de pensar que era una mujer.

Meses de tratamiento después, Carolyn decidió no recibir más. Para entonces el trauma era tan grande que la experiencia de los temblores y los recuerdos le atormentó por los siguientes 40 años.


¿Qué es una terapia de conversión?

La llamada terapia de conversión o “cura de gays” asegura ayudar al cambio de la sexualidad o identidad de género de una persona. Los métodos incluyen hipnotismo, exorcismo y tratamientos de aversión como choques eléctricos y fármacos para vomitar.

Este tipo de terapias estuvieron disponibles en el sistema nacional de sanidad británico (NHS, por sus siglas en inglés) hasta los años 70. El sistema y el gobierno sostienen que no hay archivos sobre el número de pacientes que fueron tratados o que murieron como consecuencia del tratamiento.

A pesar de que la evidencia científica indica que son dañinas e inefectivas, varias terapias continúan llevándose a cabo alrededor del mundo.

Organizaciones trabajan para poner fin a estos tratamientos, pero las complejas y arraigadas creencias que fomentaron su propagación dificultan su erradicación.


Durante un tiempo, Carolyn pensó que la terapia había funcionado.

Llevó la vida tan “masculinamente” como era posible. A los 19 años tenía esposa e hija, se había convertido en profesora de matemáticas y había sido promovida rápidamente, convirtiéndose pronto en una de las más jóvenes directoras en su provincia.

Pero su disforia no había sido sofocada.

Carolyn Mercer con 19 años

Carolyn Mercer
Carolyn, con 19 años, en su primer día como profesora, dos años después de la terapia.

Su depresión empeoró y le sacudían temblores incontrolables cada vez que pensaba en el tratamiento recibido.

“¿Funcionó la terapia con respecto a mi cuerpo? Sí”, dice Carolyn. “¿Funcionó con respecto a mi mente? Solo para odiarme más”.

Después de años lidiando con la disforia, Carolyn comenzó a tomar hormonas para que se le desarrollaron los senos a comienzos de los 90.

Fue el inicio de un proceso descrito por muchos en la comunidad transgénero como “transición” o, como Carolyn prefiere, “alinear mi expresión de género con mi identidad de género”. Es “un poco pretencioso, pero se ajusta a mi realidad”.

Su familia no apoyó su decisión de forma activa. “Les gustaba la persona que veían, una diferente a la que yo me reflejaba“, reconoce.

Mastectomía doble

En el trabajo, Carolyn se vendaba sus senos en desarrollo para ocultar los efectos de su tratamiento.

Pero, en 1994, un periodista se enteró de que estaba tomando hormonas y la vida personal de Carolyn se reprodujo en los tabloides alegando que era de “interés público” informar del secreto de una maestra de alto perfil.

El episodio hizo que Carolyn se replanteara su consumo de hormonas y, al verano siguiente, le extirparon sus senos en una cirugía normalmente reservada a pacientes con cáncer.

Una vez más, un vacío infranqueable se había alojado entre quién era Carolyn y quién quería ser.

Pero varios años difíciles después, y a pesar del apoyo de amigos, alumnos, familiares y colegas, Carolyn se jubiló para someterse a la operación que soñó durante décadas.

Tenía entonces 55 años.

Carolyn Mercer

Carolyn Mercer
Carolyn, a los 67 años, disfrutó en Estados Unidos de unas vacaciones donde finalmente era quien siempre soñó ser.

Ahora la vida es mucho mejor. Ya no tengo ese secreto oculto todo el tiempo”.

Algunos miembros del colectivo transexual afirman que la persona antes de la cirugía ya está muerta. Pero para Carolyn, el niño pequeño vistiendo la ropa de su hermana menor sigue vivo.

“Sigo siendo la misma persona con las mismas experiencias”.

Sin embargo, sigue con dificultades para ser feliz. Siguiendo su terapia de conversión, se acostumbró tanto a enterrar sus más profundos deseos que ahora le cuesta abrirse a la felicidad.

“Cuando me enseñan el menú de un restaurante y preguntan qué prefiero, no sé qué responder”.

“Muchos lo encuentran triste, pero es algo que he asimilado… ya no tengo esa luz o ese tipo de emociones por haberme reprimido durante tanto tiempo”, concluye.


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