Entrenadores deportivos, una estudiante, un músico, un psicólogo: ellos son las víctimas de Minatitlán
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Cuartoscuro

Entrenadores deportivos, una estudiante, un músico, un psicólogo: ellos son las víctimas de Minatitlán

Familiares y amigos cuentan cómo eran algunas de las víctimas del ataque, y cómo serán recordados.
Cuartoscuro
22 de abril, 2019
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El asesinato de 13 personas en una fiesta de cumpleaños el pasado viernes 19 de abril no fue el primer hecho violento que sufren sus habitantes. De acuerdo con pobladores, apenas la semana pasada “remataron” a un joven en el hospital civil, antes mataron a un taxista; los comerciantes pagan derecho de piso y cada vez hay más secuestros.

Este municipio de Veracruz, con apenas 157 mil 393 habitantes, ha visto casi duplicar el número de homicidios en los últimos tres años, y aún no pueden creer lo que ocurrió el viernes: un grupo armado asesinó a hombres, mujeres y hasta un bebé de un año de edad.

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Animal Político buscó a amigos y familiares de las víctimas para conocer un poco más de sus vidas. En el atentado fallecieron aficionados a deportes, muchos de ellos familiares entre sí, una estudiante, una ama de casa. Todos se encontraban celebrando el cumpleaños 52 de Fluvia en la palapa Los Potros, propiedad de Hebert, cuñado de la festejada.

 

Alfredo Meugniot Careta

En su cuenta de Facebook se nombraba “Fred”. Tenía 28 años. Era originario de San Francisco Campeche, pero siempre vivió en Minatitlán. Estudió Psicología en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UAJT) y después de un periodo largo sin empleo, apenas había conseguido trabajo en la Refinería del municipio y este 22 de abril sería su primer día.

Apenas el 6 de abril nació su primer hijo. Su esposa, Jessica, con quien tenía poco menos de un año de casado lo describía como “su complemento”. Desde niño practicaba futbol, era defensa y lo suficientemente bueno para que siempre tuviera invitaciones a partidos. Aunque era aún más talentoso para su otra afición: el póker en línea. Era jugador desde la universidad.

Sus amigos lo describen como el más desinhibido. “Podía llegar a una fiesta sin conocer a nadie y a la media hora ya platicaba con todos”, tal vez por eso, dice uno, es que aceptó la invitación a la fiesta. Él ni siquiera conocía a la festejada ni a su familia, lo había invitado un excompañero de secundaria casi en el momento. Debido al nacimiento de su bebé tenía mucho tiempo sin salir, por eso decidió ir para distraerse.

Alfredo estuvo enviando mensajes de whatsapp hasta las 8 de la noche a uno de sus amigos para tratar de convencerlo de que lo alcanzara en la fiesta, pero “la verdad no quería ir”, confiesa el joven.

 

Leobardo Salinas Jiménez

Tenía 32 años y desde la preparatoria jugaba handball. Cada fin de semana asistía al Club Leones Handball y apenas en marzo se unió al equipo oficial para competir contra la selección de Veracruz. Jugaba de centro y siempre se destacó, “cada que tiraba era un balón casi seguro para gol”, dice uno de sus compañeros.

Por eso es que varias veces fue seleccionado estatal en diferentes categorías para representar a Veracruz en torneos nacionales. Su pasión por el deporte también le alcanzaba para entrenar a jóvenes de entre 15 y 19 años, quienes lo admiraban.

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Era trabajador eventual en Pemex y estaba casado. Su hijo mayor tiene 8 años y la menor, 2 años de edad. Los integrantes del club de Handball están consternados por la pérdida y planean hacer un torneo en su honor, porque esa, dicen, es la mejor manera de recordarlo.

Lo despidieron con una publicación en la página de Facebook con su fotografía donde se le ve con el balón en la mano, a punto de lanzarlo, sin ningún rival al acecho. Corpulento de piernas fuertes, usaba una playera blanca con el número 23.

Estaba en la fiesta festejando a Fluvia, su tía.

 

Irma Barrera Álvarez

Era era ama de casa y aunque nació en Guerrero, llegó a Minatitlán desde muy pequeña. Ahí conoció a Marco Aurelio, se hicieron novios desde la primaria y se casaron. Tenía 45 años, pero aparentaba menos edad porque iba al gimnasio y siempre cuidó su apariencia, dicen sus conocidos. De cabello negro hasta la cintura, piel morena y ojos grandes, se veía apenas mayor que su hija Thalía de 18 años, por eso en las fotografías que posaban juntas ella decía que se veían “como dos gotas de agua”.

Quienes la conocieron la describen como una mujer “reservada, amable, educada”.

Su hijo mayor, Marcos, de 24 años estaba con ella en la fiesta y sobrevivió, aunque se encuentra grave en el hospital desde la noche del atentado. El joven también jugaba beisbol, como su padre, quien también es trabajador de Pemex y fue delegado ante el sindicato.

El joven estudia en el Tecnológico de Minatitlán y trabaja como bailarín en fiestas de 15 años, por eso todos lo conocen. Es tan querido que en las estéticas de la zona ofrecieron cortes de cabello gratis a cambio de donar sangre para él.

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César Hernández Barrera

Tenía 45 años y desde hacía 15 trabajaba como eventual en Petróleos Mexicanos. Estaba casado con Nancy y recién habían festejado el primer cumpleaños de Santiago, el más pequeño de las víctimas en el atentado.

Era jugador de beisbol y entrenaba al equipo Marlins en la categoría Poly. Quienes lo conocieron lo describen como “dicharachero, amable y buena persona”. Este domingo, sus compañeros y familiares hicieron un homenaje de cuerpo presente en el estadio de beisbol Beto Ávila. Él y su pequeño hijo fueron despedidos entre porras y aplausos.

 

Santiago Hernández

Las fotos del pequeño ataviado sólo con un pañal tejido de hilo color beige y un gorro verde que circulan en redes sociales son de la página de Facebook de Nancy, su madre. Apenas el 21 de marzo la había puesto como imagen de portada. En otra de las imágenes el bebé sonríe y juguetea con los collares de colores que trae puesto. Detrás de él, un letrero de globos dorados anunciando el 2019. Esa imagen fue publicada el 1 de enero.

Nancy, la madre, sobrevivió a los disparos, pero se encuentra internada en el hospital.

 

Hebert Reyes Martínez

En este abril había cumplido 43 años de edad y apenas se sobreponía de la muerte de su madre en diciembre pasado. Desde hacía 20 años trabajaba en el Complejo petroquímico de Cosoleacaque, ubicado en carretera transístmica de Minatitlán y fue ascendiendo hasta llegar a supervisor de área del departamento de fogoneros.

Tenía más de 20 años de casado y cinco hijos. Era aficionado al beisbol y jugó en el equipo Los Potros. También le gustaba bailar, “nunca podía faltar a las fiestas”, dice una persona allegada a la familia. Sólo de escuchar las estrofas de “Saca la cabecita”, del grupo “Jimmy y sus teclados”, enseguida se ponía a bailar; era su canción preferida.

Era dueño de la Palapa Los Potros, donde se realizaba el cumpleaños de Fluvia, su cuñada. No era un salón de fiestas, sino un espacio que utilizaba sólo para reuniones familiares. “No se la rentaba a extraños”, porque ahí vivían también otros de sus familiares, era casa particular, dice una de sus conocidas.

 

Patricia Cabrera Ramos

Era estudiante de octavo semestre de la licenciatura en Nutrición en la Universidad del Valle de México, campus Puebla. La escuela emitió un comunicado en el que “lamenta y condena estos actos de violencia e insta a las autoridades de los tres órdenes de gobierno a esclarecer y castigar a los responsables, así como de garantizar la seguridad en el país”.

 

Julio César González Reyna (Becky)

Mujer transexual dueña del bar gay “La eskina del chkl”. Era una de las invitadas a la fiesta de cumpleaños. Según la versión oficial emitida por la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, los sujetos que atentaron contra los asistentes, llegaron preguntando por ella. Este domingo se realizaron sus funerales.

 

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Juan René López Velázquez

Era integrante de la sección 10 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM). En 2016 consiguió la posición de secretario de Ajustes Talleres “Refinería General Lázaro Cárdenas”, de Minatitlán, durante la gestión de

Jorge Wade González, como secretario general de la sección.

En el LXXXII aniversario del sindicato en 2017 fue uno de los oradores principales. Ante unos 600 trabajadores, según reportes periodísticos, dijo que “los petroleros de Minatitlán nos sentimos correspondidos por los logros alcanzados por nuestra dirigencia y refrendamos el histórico compromiso con Petróleos Mexicanos como empresa productiva y subsidiaria del Estado, ya que un sindicato fuerte y unido se traduce no solo en beneficios para sus trabajadores sino también se convierte en un Pemex más eficiente y productivo”.

 

Raúl Palacios Vasconcelos

Era músico, integrante de grupo de cumbia de Minatitlán. Otro integrante del grupo había sido contratado para el festejo de ese viernes 19 de abril, pero no pudo ir, por eso pidió a Raúl que lo supliera.

Su grupo tenía programada otra presentación este sábado, pero la cancelaron por miedo tras lo sucedido.

Felicitas Cabrera Gil, Ana María Santos Hernández y Julio César Vázquez López también fueron asesinados durante el atentado, pero no se ha podido contactar con sus familiares o amigos.

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Cómo calcular la edad humana de tu perro (y por qué la regla de los 7 años no funciona)

Pero esa regla matemática no es tan exacta como muchos creen. Te contamos cómo se puede saber de manera más precisa la edad de estos animales en "años humanos".
17 de enero, 2020
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Si tu perro ha estado vivo y pateando por una década, generalmente se cree que ha envejecido tanto como lo habría hecho un humano de 70 años.

Este factor de conversión, de que cada año de vida de un perro representa siete humanos, proviene de dividir la esperanza de vida humana, que es de alrededor 77 años, entre la esperanza de vida canina (cerca de 11).

La suposición es que cada año que vive un perro es equivalente a 7 años humanos. Pero una nueva investigación sugiere que las cosas no son tan simples.

Y si observamos algunos hitos básicos del desarrollo, se nos hace claro el porqué.

Por ejemplo, la mayoría de las razas caninas alcanzan la madurez sexual entre los 6 y los 12 meses; el extremo superior de ese rango corresponde, según la conversión tradicional, a una edad humana de 7 años.

Y en el otro extremo del espectro, aunque inusual, se sabe que algunos perros viven por más de 20 años. Bajo la regla de conversión que se suele utilizar, esto equivaldría a 140 años humanos.

Para complicar aún más las cosas, la esperanza de vida de los perros depende significativamente de la raza. Los perros más pequeños suelen vivir significativamente más tiempo, lo que sugiere que envejecen más lentamente que los perros más grandes.

Todo esto plantea la siguiente pregunta: ¿qué entendemos exactamente por edad?

Mujer acariciando a su mascota.

Getty Images
Nuevas ideas sugieren que nuestras mascotas se mueven más rápido cuando tienen una edad intermedia.

Edad biológica vs edad cronológica

La forma más obvia de describir la palabra edad es simplemente “el tiempo transcurrido desde tu nacimiento”. Esta es su definición cronológica.

Sin embargo, existen otras definiciones. La edad biológica, por ejemplo, es un concepto más subjetivo, que se basa en evaluar los indicadores fisiológicos para identificar el desarrollo de un individuo.

Estas incluyen medidas como el “índice de fragilidad” (encuestas que tienen en cuenta el estado de enfermedad de un individuo), deficiencias cognitivas y niveles de actividad.

Luego están los biomarcadores de envejecimiento más objetivos, como los niveles de expresión génica (los genes producen proteínas a diferentes velocidades en diferentes etapas de la vida) o el número de células inmunes.

La velocidad a la que aumenta la edad biológica depende de factores genéticamente heredados, de la salud mental y también del estilo de vida.

Por ejemplo, si has estado consumiendo mucha comida chatarra y fumando cigarrillos en lugar de ejercitarte y alimentarte de manera saludable, es probable que tu edad biológica supere tu edad cronológica.

O bien, podrías ser un hombre de 60 años con el cuerpo de uno de 40, si has llevado una vida saludable.

La vida de un perro

Perro celebrando su cumpleaños.

Getty Images
En lugar de celebrar la edad cronológica, una medida mucho más precisa de envejecimiento es observar los niveles de metilación en el ADN de un perro.

Cuando se trata de comparar edades de animales entre especies, la edad biológica es mucho más útil que la cronológica.

Saber que un hámster tiene seis semanas de edad no te da una buena imagen de en qué etapa de su vida se encuentra, incluso si sabes que la esperanza de vida de un hámster es de solo tres años. Por el contrario, el conocer que un hámster ha alcanzado una edad en la que puede reproducirse ofrece una imagen mucho más precisa de su nivel de madurez.

Los autores del nuevo estudio sobre el envejecimiento de los caninos sugieren que una forma sensata de medir la edad biológica es a través de los llamados “relojes epigenéticos”, cambios en el empaque de nuestro ADN que se acumulan con el tiempo en todos los mamíferos.

En particular, la “metilación”, la adición de grupos metilo (un átomo de carbono unido a tres átomos de hidrógeno) al ADN, parece ser un buen indicador de la edad.

Muchos marcadores fisiológicos prominentes, como el desarrollo de los dientes, parecen ocurrir en los mismos niveles de metilación en diferentes especies.

Cachorro jugando con un hueso.

Getty Images
En su primer año de vida, los cachorros crecen tan rápido que envejecen el equivalente a 31 años humanos.

La nueva fórmula

Al hacer coincidir los niveles de metilación en perros perdigueros de labrador y humanos, los investigadores lograron una fórmula para asignar la edad del perro a su equivalente humano.

Esa fórmula es: edad humana equivalente = 16 x ln (edad cronológica del perro) + 31.

“ln” representa una función matemática conocida como el logaritmo natural. La función logarítmica es bien conocida en las escalas no lineales para la energía liberada durante los terremotos (Richter) o para medir el sonido (decibelios).

Es útil para medir cantidades cuyos tamaños varían en muchos órdenes de magnitud. Incluso es posible que una experiencia logarítmica del paso del tiempo explique por qué percibimos que el tiempo se acelera a medida que envejecemos.

Perro disfrazado de pirata.

Getty Images
En ocho años calendario, un perro habrá envejecido aproximadamente el equivalente a 64 años para una persona.

1 año humano corresponde a 31 caninos

Un atajo útil puede ser recordar que el primer año del perro equivale a 31 años humanos. Luego, cada vez que la edad cronológica del perro se duplica, el número de años humanos equivalentes aumenta en 11.

Por lo tanto, ocho años representan tres “duplicaciones” (de uno a dos, de dos a cuatro y luego de cuatro a ocho) dándole al perro una edad equivalente a 64 (eso es 31 + 3×11).

La mayoría de los amantes de los perros ya habrán sospechado que la relación de edad entre humanos y perros no es lineal, habiendo notado que, inicialmente, sus mascotas maduran mucho más rápido de lo que sugiere la regla de los siete años.

Un refinamiento más sofisticado de la regla de los siete años ha sugerido que cada uno de los primeros dos años del perro corresponde a 12 años humanos, mientras que todos los años posteriores cuentan para cuatro equivalentes humanos.

En la práctica, los nuevos conocimientos moleculares sobre la conversión de la edad de un humano a la de un perro de la ley logarítmica sugieren que los perros se mueven a una edad intermedia incluso más rápido de lo que la mayoría de sus dueños sospechaba que podían.

Y vale la pena tener en cuenta que cuando descubras que Rex ya no persigue la pelota como lo hacía antes, es que probablemente tenga más edad de la que creías.

*Este artículo fue escrito por Christian Yates, profesor titular de Biología Matemática en la Universidad de Bath.

Puedes leer el artículo original en The Conversation aquí

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