SEP negó validez a universidades de Morena por incumplir con la ley; nuevo gobierno las hará "oficiales"
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SEP negó validez a universidades de Morena por incumplir con la ley; nuevo gobierno las hará "oficiales"

Los planteles incumplieron con requisitos como tener definición sobre las habilidades y conocimientos que los estudiantes obtendrían al egresar.
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1 de abril, 2019
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Planteles de universidades de Morena no pudieron cumplir con requisitos previstos en la Ley General de Educación, para obtener el registro de validez ante la Secretaría de Educación Pública (SEP), y algunos ni siquiera solicitaron acreditación.

Entre los requisitos que no cumplieron, está el de tener una definición sobre las habilidades y conocimientos que los estudiantes obtendrían al egresar, y tener la infraestructura necesaria para cumplir con el plan de estudios propuesto.

Leer: Universidades de AMLO serán operadas por organismo internacional que no está obligado a rendir cuentas

De los nueve planteles del Programa de Escuelas Universitarias de Morena, en seis se han impartido clases pese a no tener registro de validez oficial, y sin dicho trámite los estudiantes no obtendrían un título reconocido por la SEP, al egresar.

Pese a las insuficiencias, las escuelas del Movimiento de Regeneración Nacional serán integradas a las 100 escuelas de educación superior que forman parte del Programa Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, y en automático serán reconocidas oficialmente por el nuevo gobierno.

A través de una consulta directa solicitada vía transparencia, Animal Político revisó expedientes de las escuelas de Morena tramitados ante la Dirección General de Acreditación, Incorporación y Revalidación (DGAIR), para conocer las razones por las cuales no obtuvieron el Registro de Validez Oficial de Estudios (RVOES), indispensable para que los estudios ofrecidos por una institución particular sean válidos oficialmente.

De acuerdo con los expedientes, el procedimiento para otorgar el permiso consiste en revisar los planes de estudios, la plantilla docente, que la infraestructura sea acorde al plan de estudios y que cuenten con los permisos de operación del terreno, requisitos establecidos en la Ley General de Educación para impartir el servicio de educación por particulares.

Los planteles a los que la SEP negó el registro son la Escuela de Contabilidad y Administración Pública, Leona Vicario; Escuela de Ingeniería Heberto Castillo y la Escuela Universitaria de Agronomía y Agricultura de Zaachila. Mientras que la Escuela de Medicina Integral y Salud Comunitaria; la Escuela de Educación Normal, José Santos Valdés y la Escuela Normal Intercultural Bilingüe Valladolid ni siquiera lo solicitaron.

Sólo la Escuela de Derecho Ponciano Arriaga; la Escuela de Educación Superior de Comalcalco y la Escuela de Agricultura y Agronomía de Calkiní en el programa de ingeniería en agricultura y agronomía, obtuvieron el registro, de acuerdo con información oficial.

La escuela de Zaachila, Oaxaca

El 27 de enero de 2017, el notario no. 190 del Distrito Federal, Daniel F. Dávila, acreditó la constitución de “Escuela Universitaria de Agronomía y Agricultura Asociación Civil”. Este procedimiento era el primer paso para establecer cualquiera de los planteles del Programa de Escuelas Universitarias de Morena, por ello es que el nombre de la asociación civil era el de la escuela.

En este caso, la asociación civil nombró como delegada especial a Raquel Sosa Elizaga, e inició el trámite para el reconocimiento de validez oficial de la escuela el 22 de mayo de 2017 ante la SEP. Entonces, también se encargaba de operar el programa de las universidades sostenidas financieramente con los donativos de legisladores de Morena.

Sosa Elizaga es la coordinadora del Programa del gobierno federal Universidades para el Bienestar, desde diciembre de 2018. Es una colaboradora cercana al presidente Andrés Manuel López Obrador desde 2000, cuando él era jefe de gobierno y ella secretaria de Desarrollo Social, y luego titular de Cultura en su administración.

La Escuela Universitaria representada por Sosa, está ubicada en Coyolicaltzin No. 1, Barrio Lexio en Villa Zaachila, Oaxaca, y también le fue negado el registro de validez oficial el 15 de marzo de 2018, aunque inició una demanda de revocación en mayo y existe un juicio ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa en la Sala Regional del Sureste, cuya resolución aún no se sabe.

En este caso, el incumplimiento tiene que ver con el lugar donde se impartirían 37 de las 55 materias de la ingeniería en Agricultura y Agronomía, como “desarrollo comunitario sustentable, entomología, manejo de plagas, agricultura orgánica, manejo post cosecha, taller de investigación, agroclimatología, química, seguridad alimentaria, botánica, recursos naturales”, entre otras.

De acuerdo con la revisión de la SEP, la escuela informó que las instalaciones utilizadas conforme al plan de estudios de la ingeniería serían las aulas del plantel y parcelas del Bachillerato Tecnológico Agropecuario CBTA no. 78, en Zaachila, Oaxaca.

Para comprobar esto último, se incluyó una “carta de intención” firmada por la presidenta municipal de Zaachila, Maricela Martínez Coronel, donde se expone “la voluntad institucional” para que los estudiantes de la Universidad realicen “prácticas de laboratorio y de campo” en las parcelas del Bachillerato, con fecha de 1 de abril de 2017.

Sin embargo, la SEP advierte que en el documento expedido por el ayuntamiento “no corresponde con la propuesta de los espacios referidos” para el cumplimiento de los planes de estudio.

Por lo tanto, la escuela “no acreditó mediante prueba alguna, contar con el espacio idóneo que satisfagan las condiciones pedagógicas para impartir las unidades de aprendizaje, lo que consecuentemente no permitirá que el alumno esté en posibilidad de llevar a cabo acciones en las que participe con el fin de adquirir los conocimientos requeridos en el plan de estudios a desarrollarse bajo la conducción de un académico en espacios internos y externos de la institución”.

Por la “carencia de dichas instalaciones, no se alcanzaría el logro de los objetivos generales de las asignaturas y consecuentemente no contribuyen en los propósitos de formación en el nivel educativo”.

Por lo tanto, en el rubro de “instalaciones requeridas”, la Dirección General de Acreditación la considera como incumplimiento y, por tanto, negó el registro de validez el 15 de marzo de 2018.

Otro caso fue el programa de licenciatura de Ingeniería en Agronomía de la Escuela de Agricultura y Agronomía de Calkiní en Campeche. Aníbal Ostoa Ortega, actual senador por Morena, inició el trámite de registro oficial en febrero de 2016 y el 31 de octubre de 2016, la SEP negó el reconocimiento de validez oficial, según asentó en el oficio número DGAIR/DIPES/SR/07006/2016.

Tras esa negativa del expediente 01-0059-16, no existe registro de una nueva solicitud. El registro que sí consiguió fue para el programa de Ingeniería en Agricultura y Agronomía, según el expediente 01-0471-17.

Entre los requisitos de carácter académico que incumplió está la definición del “perfil del egresado”, es decir, presentar la definición de los conocimientos y habilidades que obtendrían los estudiantes de licenciatura en ingeniería en Agronomía.

Para la escuela Calkiní el estudiante formado sería un “profesional con sentido crítico y humanista, capaz de enfrentar los retos que existen en la agricultura ante un mundo globalizado, generando proyectos con visión holística en el manejo de producción agrícola, agropecuaria, forestal y de la transferencia de tecnología”.

También, alguien “que se involucre con la sociedad en el rescate de las prácticas productivas tradicionales y modernas y su impacto en los mercados locales y regionales, además que sea capaz de fomentar organizaciones sociales productivas para enfrentar las condiciones de mercados y la problemática de sustentabilidad en el manejo y en el aprovechamiento de recursos naturales que sustentan la seguridad alimentaria”.

Sin embargo, la SEP consideró que dicha definición debería incluir actitudes y habilidades, pero en este caso “se omite presentar los conocimientos y destrezas a ser adquiridos por el alumno en el desarrollo del plan de estudios de licenciatura, puesto que éstos no se logran identificar con las características planteadas”.

Este requisito, explica la SEP en su evaluación, “es necesario para determinar la procedencia del plan de estudios y por tratarse de un lineamiento requerido, ésta autoridad educativa concluye que lo adscrito por la institución particular no permite establecer el perfil que adquirirá el alumno con la impartición del plan y programa de estudio y por lo tanto se incumple con el artículo 47, fracción 1 de la Ley General de Educación”.

Los expedientes del resto de escuelas con la negativa de reconocimiento no pudieron ser consultados porque la Dirección General de Acreditación, Incorporación y Revalidación dijo que no encontraba los documentos debido a que se cayeron los plafones del lugar donde están archivados y no se podía entrar al área.

Inmuebles rentados

Las escuelas de Morena rentaron los inmuebles donde operan, pero no se sabe si la administración federal comprará los mismos o renovará los contratos de arrendamiento, ni cuáles serán los terrenos para construir el resto de planteles.

De acuerdo con una solicitud de información realizada por Animal Político, sobre el número de inmuebles, comprados, rentados o en comodato, donde serán construidas las 100 nuevas universidades, la SEP dijo no tener esa información.

En la respuesta a la solicitud con folio 0001100068819 advierte que “no hay registros” al respecto, pese a que las universidades iniciarán operaciones a partir de este mes.

De acuerdo a los expedientes de registro de las escuelas, la escuela de Derecho Ponciano Arriaga, por ejemplo, pagaba 100 mil pesos de renta mensual por el inmueble ubicado en Luis González Obregón, no. 9 en el Centro y el contrato tenía vigencia del 1 de diciembre de 2015 al 1 de diciembre de 2018.

Por el inmueble de Zaachila se pagaban 45 mil pesos mensuales de renta, desde el 1 de abril de 2017 al 31 de diciembre de 2018.

De acuerdo con Raquel Sosa, la coordinadora del Programa de Universidades, el gasto por escuela se calcula en 1 millón de pesos cada una, pero tampoco hay información respecto al desglose de la distribución, según respondió la SEP a otra solicitud de información.

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COVID: 6 efectos de la catástrofe generacional en la educación en América Latina

En BBC Mundo te presentamos algunos de los efectos y soluciones de emergencia que se han implementado en varios países.
19 de septiembre, 2020
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Es tan alto el riesgo de contagio al reabrir las escuelas, que en muchos países de América Latina y otras partes del mundo, el sistema educativo tuvo que moverse de la noche a la mañana hacia las clases virtuales.

Pero en las zonas rurales más apartadas o los barrios vulnerables con poca conectividad, las clases online son prácticamente imposibles.

Es ahí, en medio de la emergencia, cuando los maestros reparten guías de trabajo puerta a puerta o dejan los deberes a través de una llamada telefónica.

Sin embargo, hay zonas donde la covid-19 se ha propagado con tanta fuerza que ni siquiera los profesores pueden acercarse a las casas. Y como muchas familias que viven en el campo no tienen teléfono, se ha perdido el contacto.

“Hay niños que se quedaron sin aprender a leer ni escribir”, le dice a BBC Mundo Wilson León, profesor boliviano de primaria en Loman, Chuquisaca, una zona agrícola y ganadera con mínimo acceso a internet.

Wilson León

Wilson León
“Hay niños que se quedaron sin aprender a leer ni escribir”, le dice a BBC Mundo Wilson León, profesor boliviano.

Una de las cosas que más le preocupa es la incertidumbre sobre el futuro de los estudiantes y la imposibilidad de llegar a ellos.

“Donde viven mis alumnos no hay señal de internet”, cuenta León, quien solía caminar durante horas para llevar material educativo casa por casa, algo que ya no puede hacer.

Primero porque en su distrito se han disparado los contagios. Y segundo, porque el gobierno de Bolivia anunció en agosto el cierre anticipado del año escolar, por la falta de condiciones para garantizar el acceso a la educación virtual.

Como resultado, los alumnos fueron promovidos automáticamente al curso siguiente, con un vacío de conocimiento que probablemente será difícil de recuperar.

En América Latina la pandemia de coronavirus provocó el cierre temporal de miles de colegios, afectando a 160 millones de estudiantes, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La conectividad debería ser un derecho humano“, argumenta Claudia Uribe, directora de Educación para América Latina de la organización, en diálogo con BBC Mundo.

Pero mientras eso no ocurra, la región está expuesta a “enfrentar una catástrofe generacional” en educación, advierte.

Niñas mexicana estudiando en casa

Getty Images
En América Latina la pandemia de coronavirus provocó el cierre temporal de miles de colegios, afectando a 160 millones de estudiantes.

De hecho, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), calcula que cerca del 20% de la población latinoamericana no tiene acceso adecuado a internet móvil.

Y si no están conectados, la posibilidad de que las familias con hijos sigan las clases, es bastante baja.

Estos son seis efectos que ha provocado la pandemia a nivel educacional:

1. Interrupción del aprendizaje

El efecto más evidente del cierre de escuelas es la interrupción del aprendizaje. Aunque es un problema en todos los niveles educacionales, quienes más lo sufren son los pequeños que están iniciando el ciclo escolar y aquellos a punto de egresar.

Los más pequeños porque, si no adquieren las destrezas básicas como leer y escribir o sumar y restar, se enfrentan a un déficit esencial para avanzar hacia los cursos superiores.

Y los más grandes porque se hacen más difíciles sus perspectivas de ingreso a la educación superior o al mundo laboral.

2. Falta de alimentación

Gran parte de las escuelas públicas en Latinoamérica reparten alimentación gratuita a los niños que no tienen los recursos económicos para financiar el desayuno y el almuerzo.

3. Familias sin preparación para enseñar

Ya sea que los niños se conecten virtualmente o que reciban guías de trabajo en papel, muchos padres no están preparados para responder preguntas y para asistir todo el proceso de enseñanza.

Niño frente a computador en México

Getty Images
Las familias han tenido que adaptarse a las duras condiciones que imponen los confinamientos y en muchas ocasiones no tienen los conocimientos necesarios para apoyar a los estudiantes de primaria.

Durante la pandemia les ha caído esta gran responsabilidad que habitualmente se suma a las responsabilidades laborales.

4. Desigualdad en el acceso a las clases digitales

En muchas zonas de la región no hay señal de internet y la posibilidad de que algún día llegue es bastante remota.

Hay países en África donde empresas como Google han invertido en planes piloto como el envío de señal a través de globos aerostáticos, pero son iniciativas muy complejas de replicar a una escala más masiva, como le explica a BBC Mundo Valtencir Mendes, especialista en programas de educación e innovación de la Unesco.

“Es difícil implementar esas alternativas porque el costo es muy alto”, apunta.

Estudiantes en México

Getty Images
Cerca del 20% de la población latinoamericana no tiene acceso adecuado a internet móvil.

También hay casas donde sí tienen acceso a internet -a través de la compra de minutos de conexión- pero es un acceso limitado.

Hay padres que me dicen que tienen que elegir entre comprar minutos o comprar comida”, dice una profesora chilena que se enfrenta a este tipo de problemas trabajando en zonas vulnerables de Santiago.

Los expertos coinciden en que, si bien la brecha digital siempre ha existido, la pandemia ha puesto en evidencia las huellas que deja la desigualdad en el acceso tecnológico.

5. Aumento del abandono escolar

Aunque aún no hay cifras sobre el abandono escolar en Latinoamérica durante la pandemia, fuentes consultadas por BBC Mundo en escuelas y organizaciones que trabajan en barrios pobres o zonas alejadas, dicen que hay estudiantes que abandonaron las clases en los últimos meses a raíz de la pandemia.

Niña estudiando

Dalia Dávila
Aún no hay estadísticas regionales, pero los expertos estiman que durante la pandemia aumentará la tasa de abandono escolar.

“El mayor problema es que algunos de esos estudiantes no van a regresar”, dice Uribe, porque algunos se integran directamente al mercado laboral o las niñas se quedan en la casa ayudando a cuidar a los familiares que necesitan asistencia.

6. Violencia doméstica y embarazos prematuros

“Esta crisis ha afectado más a las niñas”, comenta Mendes, porque al permanecer en la casa quedan expuestas a situaciones de abusos o porque simplemente quedan relegadas a las labores del hogar.

La cara más dramática de esta situación es que han aumentado los embarazos prematuros y en algunos países, los matrimonios forzados.

“La mayoría de esas niñas no va a volver al sistema educativo”, agrega, y su vida cambiará para siempre.


Dado que el cierre de escuelas es una situación tan grave, han surgido algunas iniciativas de emergencia que tratan de mitigar en parte los efectos del cierre de las escuelas por parte de gobiernos, empresas o la propia comunidad.

1. Un modelo “modelo híbrido” durante la pandemia

En muchos países de la región, incluidos Brasil y México, los gobiernos centrales y locales han puesto en marcha programas de educación a través de la televisión y la radio, pensando precisamente en las familias sin acceso a internet.

Sin embargo, expertos como Mendes de la Unesco, aseguran que los estudios han demostrado que las clases por televisión son una buena opción si van acompañadas de material impreso, tutorías por teléfono, o algún tipo de seguimiento a los alumnos.

Si son clases por televisión sin ningún otro complemento, no generan buenos resultados.

“Los más efectivos son los modelos híbridos”, plantea Mendes, y cita como ejemplo el plan que se está implementando en Sao Paulo, Brasil, donde combinan clases por televisión, recursos online y contenidos en papel.

Materiales escolares en una mesa

Getty Images
Expertos en educación recomiendan la aplicación de modelos híbridos de educación para enfrentar la emergencia.

Las clases en Sao Paulo se interrumpieron a mediados de marzo con el cierre de 5.400 escuelas y en septiembre han comenzado a reabrir sus puertas solo algunos establecimientos.

“Creamos una aplicación para celulares, negociada con operadores telefónicos, para ofrecer internet gratuito a los estudiantes más pobres y transmitimos clases en dos canales de televisión”, le explica a BBC Mundo Rossieli Soares da Silva , secretario de Educación del estado de Sao Paulo.

Y en México, desde fines de agosto los estudiantes comenzaron a tener clases por televisión tras un acuerdo del gobierno con las televisoras para impartir contenidos a distancia, dado que solo el 56% de los hogares tiene acceso a internet, según cifras oficiales.

Las autoridades esperan producir 4.550 programas de televisión y 640 de radio en español y en lenguas indígenas.

Niña mexicana estudiando en su casa

Getty Images
A fines de agosto el gobierno mexicano decidió impartir clases a través de la televisión.

Sin embargo, sindicatos de maestros han expresado reparos ante la iniciativa, argumentando que el aprendizaje no funciona con la observación de contenidos informativos, sino a través de la interacción con los alumnos.

2. Participación de empresas

Las alianzas entre empresas y gobiernos u organismos internacionales son uno de los caminos más utilizados para aumentar la conectividad. Este año, con la urgencia impuesta por la pandemia, surgieron nuevos proyectos o se expandieron aquellos que ya existían.

Por ejemplo, en Argentina, la empresa Telefónica hizo un acuerdo con el gobierno para dar acceso gratuito a sitios educativos de internet durante la pandemia a familias que no pueden pagar el servicio.

Y en Perú, la misma empresa junto a Facebook, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), crearon “Internet para Todos”, una firma que ofrece servicios a los operadores móviles locales para llegar a zonas remotas.

A escala más pequeña, hay organizaciones que reparten chips, celulares, paquetes con gigas y minutos de conexión, computadores y cualquier herramienta que ayude a mejorar el acceso a internet.

Niñas estudiando

Getty Images
Las alianzas entre empresas y gobierno ha sido esencial para facilitar el acceso a internet en algunas zonas de la región.

Y en las actuales circunstancias, en aquellas zonas donde las familias no tienen ninguna posibilidad de conectarse, hay organizaciones que reparten tinta para las impresoras en colegios, con el fin de que los padres lleven los deberes en papel a la casa.

También hay iniciativas para entrenar a los maestros en habilidades digitales básicas. Es el caso de Unicef y la empresa Tigo-Millicom que han entrenado a cerca de 130.000 docentes en Bolivia y Paraguay.

O lo que está haciendo Technovation Chile, con apoyo de la empresa telefónica Wom y otros fondos internacionales, al distribuir contenidos digitales -que también se pueden descargar e imprimir en papel- en colegios que entregan canastas de alimentos a sus alumnos.

3. Héroes anónimos de las propias comunidades

Aunque existen iniciativas del sector público y privado, lo cierto es que Latinoamérica está lleno de lugares donde los niños quedaron completamente excluidos del sistema escolar.

Mientras sigue propagándose la covid-19, hay ocasiones en que la única alternativa es la ayuda de los vecinos.

Dalia Dávila

Dalia Dávila
La mexicana Dalia Dávila comparte internet desde su tortillería a los niños del barrio.

Vecinos que se consiguen fotocopiadoras para compartir las lecciones, que hacen turnos para compartir los computadores o que se prestan internet.

Incluso hay personas que ayudan a los estudiantes desde su lugar de trabajo.

Eso hace Dalia Dávila, una mexicana de Tlalpan, que comparte el internet de su negocio, “Tortillerías La Abuela”, con los niños del barrio y les facilita un computador portátil, un celular y un televisor.

Para que no estuvieran sentados en el suelo, Dávila convirtió la cajuela de una camioneta en un lugar de aprendizaje. Y lo llamó “El rinconcito de la esperanza”.

Dalia Dávila

Dalia Dávila
Dávila comenzó habilitando la cajuela de una camioneta para que los niños del sector pudieran continuar aprendiendo.

Tanto éxito tuvo su iniciativa, que llegaron personas a ofrecer ayuda económica a través de un “apadrinamiento” a los niños y maestros voluntarios que refuerzan los contenidos que se transmiten por televisión.

“Me conseguí otros lugares cercanos a la tortillería donde los niños siguen aprendiendo”, le dice a BBC Mundo. Ahora tengo entre 50 y 60 niños que vienen a buscar ayuda.

“Estoy muy feliz“, dice emocionada. “Quisiera que todos los niños pudieran estudiar”.


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