13 años de impunidad en Atenco: víctimas exigen castigo, no quieren disculpa pública
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

13 años de impunidad en Atenco: víctimas exigen castigo, no quieren disculpa pública

En el aniversario de uno de los actos de violencia policial y de tortura más emblemáticos en la historia moderna de México, las víctimas narran en entrevista cómo aquel operativo les cambió la vida.
Cuartoscuro
3 de mayo, 2019
Comparte

A 13 años del operativo policiaco en Atenco, Estado de México, en el que policías cometieron graves violaciones a derechos humanos y actos de tortura sexual contra manifestantes, las víctimas denuncian que, a pesar de que hay una sentencia de un tribunal internacional, en México el caso continúa en la “total impunidad”.

De acuerdo con el Centro Pro de Derechos Humanos, que acompaña el caso, más de una década después, no hay ni un elemento policiaco, ni ningún integrante de la cadena de mando, que enfrente una condena en prisión por uno de los episodios de violencia policial y de tortura más emblemáticos en la historia moderna de México.

Por ahora, la justicia solo ha llegado a través de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que el pasado mes de diciembre anunció una sentencia en la que declara responsable al Estado mexicano por las graves violaciones a derechos humanos cometidas contra 11 mujeres que denunciaron haber sufrido detenciones ilegales y arbitrarias, tortura, y falta de acceso a la justicia.

Lee: El Estado mexicano es responsable por la tortura sexual de mujeres en Atenco: CoIDH

En la sentencia, además, se obliga al Estado mexicano a implementar medidas de reparación del daño, y de no repetición de casos de tortura por parte de las policías y de las fuerzas armadas.

Cuando este viernes se cumplen 13 años del caso, las víctimas narran en entrevista con Animal Político cómo el operativo, y, sobre todo, el traslado posterior a prisión, donde los policías las amenazaron con “quemarlas vivas”, las marcó para el resto de sus vidas.

“A nosotras no nos interesa una disculpa pública simbólica del Gobierno. Lo que queremos es justicia, castigo para los culpables. Porque, así, otras luchadoras que vengan detrás de nosotras, tendrán la garantía de que no les sucederá lo mismo que a nosotras hace 13 años”, aseguran.

13 años después, sigue el miedo

Cristina Sánchez viste una blusa de color azul marino que reza California Happiness.

Pero su rostro, las bolsas que se acumulan debajo de los ojos, y hasta su forma de hablar y de gesticular, no transmiten ni un poco de esa felicidad que “grita” su vestimenta.

Más bien, comenta la mujer, una de las 11 que la Corte Interamericana reconoció como víctima en el caso, su vida no ha vuelto a conocer la felicidad como antes de aquel operativo, donde más de 2 mil 500 elementos, entre federales, estatales, municipales, y policía militar, trataron de impedir violentamente la instalación de los floricultores en el mercado, desatando una batalla campal con los vecinos de Atenco y Texcoco.

-Ha pasado ya tiempo -murmura Cristina con voz queda, que hace una pausa-. Pero cuando voy por la calle y veo a un policía, todavía se me acelera el corazón.

Cristina está sentada en un sofá, en una enorme sala de conferencias del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (ProDH), que acompaña legalmente el caso Atenco, junto a sus compañeras de lucha Yolanda Muñoz, Italia Méndez y Ana María Velasco.

Todas, cuando se les pregunta si esperaban la represión de la policía aquel día, se mueven incómodas sobre el sofá, y narran historias muy similares de las secuelas físicas y psicológicas -diabetes en unas, hipertensión en otras, depresión en todas- que les dejaron las agresiones.

Lee: Víctimas de abuso policial en Atenco aguardan veredicto clave en su denuncia contra el Estado mexicano

-El recuerdo aún nos quema la piel -dice Italia Méndez, para tratar de explicar lo difícil que es para su compañera Cristina, y para el resto, mirar atrás en el tiempo.

Tras la sentencia de Italia, Cristina respira hondo.

-Yo nunca fui una persona peligrosa, como para que la policía me pusiera una pistola en la cabeza -se arranca la mujer, y ladea la mirada hacia el haz de luz que entra por un ventanal con vistas al patio, donde una indígena jalonea a un soldado de mandíbula afilada sobre un mural pintado en una larga pared.

-Ninguna somos personas violentas, ni amenazantes, para que tantos policías llegaran a golpearnos, a patearnos, a abrirnos la cabeza con toletes. Fue algo que nos pilló por sorpresa.

Yolanda Muñoz, por su parte, recuerda que, además de las agresiones del operativo, lo peor fue el traslado de cinco horas hasta el reclusorio, donde, según la sentencia de la Corte Interamericana, hubo “tocamientos, manoseos, pellizcos, golpes en partes íntimas, como senos, genitales y boca”, y “desnudos forzados”.

-El trayecto a la cárcel fue el horror -dice con los ojos muy abiertos y remarcando la palabra horror, mientras sus compañeras la escuchan y asienten en silencio.

-Sinceramente, pensábamos que ya no saldríamos vivas. Los policías gritaban que nos iban a quemar vivas, y que en la cárcel nos esperaba una “bienvenida” que no olvidaríamos -agrega la mujer, haciendo referencia a las agresiones y torturas sexuales de las que fueron víctimas-.

“Nos decían mentirosas”

Más tarde, cuando pasaron los golpes, patadas, agresiones sexuales y un macabro largo etcétera, llegó la segunda parte del horror: la revictimización y la falta de acceso a la justicia.

-Desde un inicio, cuando fuimos a denunciar todo lo sucedido, las autoridades en México nos atendieron muy mal -recalca Cristina-. Nos decían que éramos unas mentirosas, que nosotras mismas nos habíamos golpeado, y que los moretones nos lo hicieron nuestros maridos. Se dedicaron, durante años, a hundirnos la moral.

En definitiva, tercia Yolanda, acceder a la justicia en México para ellas “ha sido imposible”.

Y prueba de ello, apunta ahora Stephanie Brewer, abogada del Centro Pro, es que, a 13 años de los hechos, “el caso sigue en la impunidad total”.

-Hubo un par de procesos judiciales muy al inicio -recuerda la abogada-. Pero fueron muy mal construidos (por la entonces Procuraduría General de la República) y quedaron en la impunidad. Luego, la Suprema Corte de Justicia, cuando tenía la facultad para investigar delitos graves, hizo una investigación del caso, y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación. Pero, a día de hoy, no hay ninguna sanción para los responsables de los actos de tortura, ni para toda la cadena de mando.

Por eso, explica Brewer, la Corte Interamericana expone en su sentencia del caso Atenco en contra del Estado mexicano, que ésta no solo es por las agresiones y las torturas sexuales en contra de las mujeres, sino también por la denegación de la justicia.

La Corte determinó que no se investigó, juzgó y sancionó a todas las personas responsables del operativo, tanto a nivel material como intelectual. Por lo que ordenó al Estado mexicano a que realice una investigación a fondo de los hechos con perspectiva de género, y que incluya todas las formas de responsabilidad a nivel federal y estatal.

Además, expone Stephanie Brewer, entre los puntos de la sentencia que la Corte obliga a México a cumplir, puesto que es una sentencia vinculante, hay medidas para la no repetición de los hechos, que establecen la creación de un Observatorio Independiente de Supervisión Externa para vigilar el funcionamiento de la Policía Federal y de la Policía del Edomex.

Esta medida retoma una propuesta de la sociedad civil, para que exista en el país una supervisión externa e independiente, para no dejar en manos de las unidades internas de la policía la vigilancia y el combate a asuntos como el uso excesivo de la fuerza púbica, y la tortura.

Mientras que otras de las medidas, agrega la abogada del Centro Pro, es fortalecer el trabajo, la estructura, e infraestructura, del mecanismo gubernamental, que ya existe, para combatir la tortura sexual en contra de mujeres, el cual coordina la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim).

-Llegar a la Corte Interamericana y que emitiera una sentencia a nuestro favor fue un triunfo -enfatiza Cristina Sánchez-. Porque sembramos un antecedente para que no se vuelva a repetir lo que sucedió en Atenco hace 13 años.

Te puede interesar: México acepta responsabilidad por tortura en Atenco, pero justifica violencia contra manifestantes

Disculpas sí, pero con castigo

No obstante, a pesar del hito histórico que supuso la sentencia de la Corte Interamericana, lo cierto es que ahora el Estado mexicano tiene un plazo de hasta dos años para ir implementando y cumpliendo con las medidas. Y, por ahora, ninguna de las dos expuestas por la abogada del Centro Pro, han sido incluidas en la nueva Ley que crea la Guardia Nacional.

Aunque para la abogada, que señala que el pasado 4 de abril ya mantuvieron una primera reunión interinstitucional con la Secretaría de Gobernación, las víctimas, y la sociedad civil, aún hay tiempo para incluir estas medidas de la sentencia en las leyes secundarias de la Guardia.

-El nuevo gobierno tiene una gran oportunidad de mostrar que, más allá de las palabras, quiere realmente instalar estos controles adecuados para que, en casos de abusos y torturas por parte de la policía, haya consecuencias reales y ya no se genere la impunidad que, a 13 años, lleva todavía a estas mujeres a seguir buscando justicia -apunta por su parte Sofía de Robina, abogada del área internacional del Centro Prodh.

Mientras tanto, las mujeres lo tienen claro: no se conformarán solo con actos públicos de disculpa.

-Yo tengo una natural desconfianza hacia el Estado mexicano -admite Italia con una breve sonrisa-. No me importa quién esté, porque nuestra experiencia con Felipe Calderón y Peña Nieto fue frustrante y revictimizante.

-Ahora -añade-, el nuevo gobierno dice que tiene la consigna de cumplir cabalmente con la sentencia. Y nuestra postura es que no nos vamos a conformar con menos de lo que incluye la sentencia.

-Es decir -concluye, categórica-. Para nosotras, la parte simbólica del perdón del Estado, solo es posible si está vinculada directamente al acceso a la justicia y a que los responsables paguen por lo sucedido hace 13 años en Atenco.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

'Los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses'

Un estudio que indaga en la percepción de los mexicanos sobre la desigualdad, muestra una paradoja entre sus aspiraciones y lo que están dispuestos a contribuir personalmente para transformar la sociedad, dicen los autores.
Getty Images
24 de mayo, 2021
Comparte
Monedas mexicanas

Getty Images
Los mexicanos aspiran a vivir en un país con menos desigualdad social, dicen los investigadores, pero no conectan esa aspiración con el sistema impositivo.

Habla como mexicana porque ha vivido más de una década en ese país, pero no lo es.

Nació en Dinamarca, creció en distintos países europeos e hizo su doctorado en la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Alice Krozer conoce de la intersección entre América Latina y Europa y se ha especializado en estudios sobre desigualdad, elites y percepciones sociales.

Precisamente de esos temas trata la investigación hecha junto a Raymundo Campos-Vazquez, Aurora Ramírez-Álvarez, Rodolfo de la Torre y Roberto-Velez-Grajales. El foco estuvo puesto en las percepciones de los mexicanos.

“La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos”, dice la investigadora del Colegio de México. “Es una especie de paradoja entre lo que te gustaría y lo que estás dispuesto a sacrificar“.

Es cierto que en México existe una imagen negativa de los impuestos porque muchas personas creen que al final de cuentas los beneficios no llegan a los sectores más vulnerables, apunta.

Pero cuando se les preguntó sobre un escenario hipotético en relación a cuánto estarían dispuestos a contribuir para acabar con la pobreza y la desigualdad -sin mencionar el tema impositivo- la respuesta no fue muy generosa, especialmente en los sectores más ricos de la población.


Ustedes hicieron un estudio de cómo los mexicanos perciben la desigualdad y la movilidad social en su país. ¿Cuáles fueron las principales conclusiones de la investigación?

Una de las conclusiones es que la gente sí sabe que hay mucha desigualdad en México. Esa percepción es bastante cercana a las mediciones. Y lo mismo sobre la pobreza.

Pero la gente tiene una idea muy diferente sobre lo que es la riqueza y lo que es la movilidad social. En la riqueza sobreestiman cuánta gente rica realmente existe.

Alice Krozer

Alice Krozer
Alice Krozer sostiene que los mexicanos creen que hay mucha más movilidad social de la que existe.

En cuanto a la movilidad social, la gente cree que es mucho mayor. Piensan que un 30% de los que nacen pobres van a llegar a ser ricos. Y eso no es así. De 100 personas que nacen en la pobreza, solo dos personas logran llegar al sector de ingresos más altos. Es una discrepancia enorme entre la percepción y la realidad.

La otra conclusión importante es que la gente no asocia el sistema de impuestos con la redistribución. La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos. No hacen una conexión entre las dos cosas. No piensan que los impuestos pueden ser una medida redistributiva.

El estudio indica que los mexicanos estarían dispuestos a contribuir con un 10% de sus ingresos para disminuir la desigualdad y la pobreza. ¿Cómo varía según el estrato social al que le hicieron la pregunta?

Hay una pregunta que dice: si te diera un ingreso de mil pesos y te dijera que con una vara mágica voy a hacer desaparecer la pobreza y la desigualdad, ¿cuánto estarías dispuesto a dar de esos mil pesos?

Mexicanos

Getty Images
De 100 mexicanos que viven en la pobreza, solo dos llegan a los sectores más altos de ingresos, explica Krozer.

En México los más pobres dijeron que estarían dispuestos a contribuir con un 15%, mientras que las personas con más riqueza dijeron que darían un 7,5% en promedio. Eso nos quiere decir que a los que tienen ingresos más altos les preocupa menos el problema.

¿Por qué les preocupa menos el problema?

Puede ser por razones personales en el sentido que no están conscientes del sufrimiento que provoca la desigualdad, aunque también puede tener que ver con ideales éticos. Pero esa pregunta específica no fue parte del estudio.

Cuando preguntaron sobre la disposición a contribuir en este escenario hipotético, no preguntaron por cuánto estaban dispuestos a pagar en impuestos…

No, fueron preguntas separadas.

Cuando preguntaron específicamente por pagar más impuestos para disminuir la desigualdad y la pobreza… ¿detectaron que algunos no quieren pagar más impuestos porque no creen que son eficientes, es decir, porque los recursos no llegan realmente a los más vulnerables?

Las personas con altos ingresos solían decir, yo pago muchos impuestos, no voy a pagar más. Les preguntamos cuánto cree usted que paga ahora de impuestos a la renta.

Y todos, sin importar el nivel socioeconómico, respondieron 40%. Eso es muy por arriba de lo que se paga hoy en México.

¿Y cuánto se paga de impuestos a la renta en México?

Depende, pero en promedio un 22%. Pero todos piensan que pagan 40%. Después les preguntamos cuánto desearían pagar. Y todos contestaron alrededor del 22%, que es lo que se paga en la realidad. Esa es la ironía.

Mexicanos

Getty Images
La gente de todos los grupos socioeconómicos cree que paga un 40% de impuesto a la renta y eso no es así, dice la investigadora.

Después les preguntamos cuál sería su tasa de impuesto ideal para las personas ricas, para las que tienen un ingreso medio y para las personas pobres. La mayoría dijo que su tasa ideal para los pobres sería como un 14%, para los sectores medios un 22%.

Pero para los ricos, las personas con menos ingresos dijeron que deberían pagar más, mientras que las personas más ricas dijeron que ellos deberían pagar menos.

¿Cuánto pagan los más ricos?

Nominalmente deberían de pagar cerca de un 35%, pero en la realidad solo pagan 18%

¿Por qué?

Hay varios factores que incluyen evasión, elusión, exenciones…

¿Cómo se define una persona rica en México?

No existe una categoría de rico como tal. Comúnmente en los estudios económicos se usa, por ejemplo, la medición del 1%. En México el 1% con mayores ingresos gana cerca de 150.000 pesos mensuales.

¿Y en el otro extremo?

En México cerca de la mitad de la población vive en la pobreza. Y si a eso le sumamos la población con vulnerabilidades, llegamos a un 80%. Es decir, hay muy poco margen para tener un ingreso medio.

Mexicana tejiendo

Getty Images
Cerca de la mitad de los mexicanos vive en la pobreza.

Y en ese nivel de pobrez, aún no está incluido el efecto de la pandemia.

En general, ¿podemos decir que los mexicanos quisieran tener menos desigualdad, pero no están dispuestos a pagar más impuestos?

Sí. Lo que muestra el estudio es que la gente no hace la conexión entre desigualdad y el pago de impuestos. En México hay una imagen muy negativa de los impuestos.

Pero eso tendrá algún sustento real, dados los niveles de corrupción que históricamente han existido en el país…

Esa mala imagen no es casual. Por muchas décadas ha sido muy mal visto el pago de impuestos. Eso tiene que ver con cuestiones ideológicas y con cuestiones prácticas.

Auto rojo

Getty Images
Según Krozer México es uno de los países más desiguales del mundo.

La gente se pregunta qué tanto ayuda el pago de impuestos a los más pobres, o qué tanto ayudan los impuestos si no hay un buen sistema gratuito de salud pública o educacional.

En el estudio usted dice que el pago de impuestos es la mejor herramienta para disminuir la desigualdad. Pero si la gente desconfía y no ve los beneficios sociales de pagar impuestos, quizás se justifica esa idea negativa. ¿Cuál es su opinión?

Seguramente una parte importante de los impuestos va a lugares donde no deberían ir, llámese ineficiencia, corrupción, o lo que sea. Pero yo creo que no por eso hay que tener una idea negativa de los impuestos.

También está la visión de que el Estado no debería intervenir en los temas de redistribución. Hay una visión conservadora de tener un Estado pequeño.

En países escandinavos, por ejemplo, se paga tres o cuatro veces más de lo que se paga en impuestos acá. Ellos también se quejan de los impuestos, pero a un nivel muy distinto. Dicen no quiero pagar 48% de mis ingresos, prefiero pagar 40% o 45%.

Pero en México y en Latinoamérica en general no están tan claros los beneficios del sistema tributario

Es que entre las personas con más riqueza, hay muchos que no están de acuerdo con que la salud y la educación deberían ser para todos. Más allá de que no se vean los beneficios, hay una idea sobre el rol del Estado.

Ustedes midieron la desigualdad usando el Índice de Gini y descubrieron que a los mexicanos les gustaría tener una desigualdad como la de Finlandia…

Les mostramos escenarios sobre desigualdad y les preguntamos cuál sería la situación ideal. México tiene un Gini de 0,5. Ellos contestaron que sería ideal un Gini de 0,3 o de 0,20, como el de Finlandia. Obviamente no les preguntamos sobre el Gini, pero les mostramos unas gráficas para que eligieran el sistema ideal.

Finlandeses

Getty Images
En las encuestas los mexicanos expresaron su deseo de tener un nivel desigualdad que es equivalente al que existe en Finlandia.

Cerca de la mitad de los encuestados dijo que le gustaría tener una desigualdad equivalente a la de Finlandia, es decir, un 0,2. Eso nos dice que la gente no quiere vivir en un país tan desigual. La gente sí quiere una sociedad más igualitaria. Y los países escandinavos suelen ser como una utopía.

Obviamente las cosas no funcionan perfectas en esos países. Yo he crecido en Dinamarca y sé que tampoco las cosas son ideales ahí. Aunque lo que quieren los mexicanos, a lo que aspiran, es a tener una sociedad más justa, con mayores oportunidades.

Pero sin pagar más impuestos…

Es que los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses.

La idea de querer ser como un país escandinavo, en cuanto a tener menos desigualdad, termina ahí.

Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos.

La tasa mínima del impuesto a la renta, por ejemplo en Dinamarca, empieza en un 36%. Y eso es equivalente a la tasa máxima en México.

Después de esta investigación, ¿qué sensación le queda más allá de lo académico?

Me quedaron muchas más preguntas. Entonces conseguimos más financiamiento y ahora estamos a punto de salir al terreno para seguir investigando estos temas.

Helsinki, Finlandia

Getty Images
“Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos”, dice Krozer.

Y me quedé pensando cómo se puede convencer a la gente de que es buena idea pagar más impuestos, o al menos tener un sistema impositivo más progresivo para disminuir la desigualdad.

Urge hacer algo sobre este tema. Con la pandemia, ahora más que nunca se necesitan más ingresos. Y como México es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y con menor movilidad social, es importante hacer algo.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=6DFi–xSEqg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.