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Cuartoscuro
Apicultores brasileños encuentran medio billón de abejas muertas en tres meses
Los casos fueron detectados en cuatro estados de Brasil. Análisis en laboratorios identificaron pesticidas en cerca de 80% de los enjambres muertos en Rio Grande do Sul, estado más afectado.
Cuartoscuro
Por Pedro Grigori | Traducido por Diajanida Hernández/ Agencia Pública
12 de mayo, 2019
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El zumbido de las abejas no incomoda ni asusta al apicultor gaucho Salvador Gonçalves, de 58 años. Por el contrario. Criador desde hace 34 años, el sonido lo hace sentir como en casa. “Estar en medio de las abejas para mí es la misma cosa que estar en medio de la gente”, dice. Y es por eso que el día del gaucho de Cruz Alta, municipio localizado en el interior de Rio Grande do Sul, estado al sur de Brasil, no puede comenzar sin una visita temprano al apiario. “Tengo unas 50 cajas de mieles cerca de casa.

Llego en la mañana y no hay una abeja. Pasan unos cinco minutos y ellas ya me están rodeando. Me detengo para conversar con ellas, y ahí les digo ‘¿ustedes no van a trabajo hoy?’, de ahí en un ratito ya están todas allá trabajando”, completa.

Mientras conduce su camión hasta la Feria de los Productores de Cruz Alta, donde los apicultores de la región venden miel, Salvador ríe al recordar los buenos momentos de las casi cuatro décadas de profesión. Para él, las abejas son insectos inteligentes, fieles e incluso celosos. “Si llega una persona extraña hablando alto conmigo puede prepararse porque en breve ellas la sacan de allí corriendo”, cuenta. En la feria, él saluda a los compañeros de profesión y lamenta la mayor crisis vivida por los productores locales de miel. “No da más ganancia, si continúa así esa va a ser la última generación de apicultores”, cuenta.

Lee: Investigadores mexicanos piden modificaciones en producción agropecuaria por el cambio climático

El motivo son los recurrentes casos de muertes en masa de abejas en Brasil. En los últimos tres meses, más de 500 millones de abejas fueron encontradas muertas por apicultores solo en cuatro estados brasileños —Rio Grande do Sul, Santa Catarina, São Paulo y Mato Grosso do Sul— según el levantamiento de la Agencia Pública y Repórter Brasil. Fueron 400 millones en Rio Grande do Sul, según estimaciones de asociaciones de apicultura, secretarías de agricultura e investigaciones realizadas por universidades.

Pero el número puede ser mucho mayor, ya que es imposible contabilizar las muertes de abejas silvestres —aquellas que no son criadas por apicultores.

Salvador es presidente de la Asociación de Apicultores de Cruz Alta (Apicruz), la ciudad más afectada en el país. En poco más de un mes, cerca de 20% de las colmenas se perdieron totalmente y cerca de 100 millones de abejas murieron. Según él, el primer aumento significativo de mortalidad de abejas en la región ocurrió entre 2015 y 2016. En diciembre del año pasado, tuvo inicio un nuevo aumento de muertes. Según científicos, la muerte de las abejas tiene un culpable claro: los pesticidas.

El ingeniero agrónomo y profesor de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, Aroni Sattler es especialista en sanidad de las abejas y trabaja en el área desde 1973. Él dice haber notado que los casos de muertes de enjambres se volvieron más recurrentes en la última década y que, con cada vez más casos, no había señales de enfermedades en los insectos que explicaran mortandades tan agudas.

Por ello, el año pasado, Aroni orientó un trabajo de colecta y análisis de muestras de 30 casos de grandes bajas en enjambres de Rio Grande do Sul. Los resultados mostraron que cerca de 80% ingirieron o tuvieron contacto con el pesticida Fipronil antes de morir. El especialista apunta que, incluso en aquellas que no presentaban vestigios de los pesticidas, pueden haber tenido contacto. “En el otro 20% la recolección de las muestras no fue hecha adecuadamente, lo que dificulta la identificación de los tóxicos”.

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Pesticidas enemigos de las abejas

Los principales enemigos de las abejas son los pesticidas neonicotinoides, una clase de insecticidas derivados de la nicotina, como por ejemplo la clotianidina, el imidacloprid y el tiametoxam. La diferencia con otros venenos es que él tiene la capacidad de esparcirse por todas las partes de la planta. Por eso, se acostumbra a colocarlo en la semilla y todo termina con vestigios: flores, ramas, raíces y hasta en el néctar y en el polen. En Brasil, son usados en diversos cultivos como los de algodón, maíz, soya, arroz y papa.

Además de los neonicotinoides, hay casos de mortandad relacionados con el uso de pesticidas hechos a partir de fipronil, insecticida que actúa en las células nerviosas de los insectos, también utilizado contra plagas en plantaciones como las de manzana, soya y girasol, es usado incluso hasta en correas antipulgas de animales domésticos. El producto fue prohibido en Europa hace más de una década. Pero, en Brasil, frecuentemente ese veneno es aplicado en pulverización aérea, esparciéndose por el ambiente y exponiendo directamente a las abejas. Según una investigación producida por Embrapa —Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria— en 2004, 19% de los pesticidas manejados a través del método de pulverización aérea es dispersado en áreas fuera de la región de aplicación.

La muerte de los polinizadores por contacto con pesticidas puede ocurrir de varios modos. La más común es cuando la obrera sale para la polinización. Muchas terminan muriendo en el momento, otras quedan desorientadas e infectadas, intentan volver a la colmena, pero no resisten el camino. Las que consiguen regresar terminan infectado a toda la colmena, y el enjambre acaba muerto en poco más de un día.

El profesor e investigador de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), Osmar Malaspina, dice que, en São Paulo, estado más poblado del país, los casos se acentúan a partir de 2012. Una investigación conducida entre 2014 y 2017, con la participación de la Unesp y la Universidad Federal de São Carlos (UFScar), realizó un mapeo de los factores que contribuyen a la pérdida de enjambres. Ellos localizaron, en tres años, 107 productores en 78 ciudades diferentes que sufrieron bajas —cerca de 255 millones de abejas—.

Las muestras de esas abejas fueron tomadas para el análisis enfocado en la relación con la aplicación de pesticidas. De los 88 casos que recolectaron, en 59 casos —cerca del 67%— el resultado fue positivo para residuos de pesticidas. En 27 casos, la hipótesis es que la aplicación del tóxico haya sido hecha fuera del cultivo donde queda la colmena, y en 21 casos la sospecha es de uso incorrecto dentro de la propia residencia (11 de estos fueron causados por productos hechos a base de neonicotinoides y 10 a base de fipronil).

¿Quién es el responsable?

Solo este año, el gobierno ya aprobó el registro de 121 nuevos productos elaborados con pesticidas —una media de más de uno por día—. El número de tóxicos aprobados en Brasil crece anualmente. En 2005, apenas 91 registros fueron aceptados, mientras el año pasado, fueron 450, récord histórico. Y el número debe continuar aumentado.

Con una población por encima de los 200 millones y una economía basada en el negocio agrario, Brasil se tornó en el mayor consumidor de pesticidas del mundo —cerca de 7,3 litros de pesticida por persona cada año—. Con eso, los ojos de multinacionales productoras de todo el planeta se voltean al país.

Sobre el alto número de aprobaciones, el Ministerio de Agricultura afirmó que el aumento en el número de registros “busca promover la competencia entre las empresas en el mercado y también disminuir el tiempo necesario para aprobar un pesticida o afín”.

“Aparecieron unos venenos muy bravos. Ellos los colocan desde aviones por la mañana y en la tarde las abejas ya comienzan a aparecer muertas”, relata el apicultor Salvador Gonçalves, presidente de Apicruz.

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Más allá de eso, Aroni Sattler destaca que muchas veces los desastres ocurren por falta de información. “Hay casos de mortandad que suceden porque los agricultores utilizan el pesticida de modo errado o, por falta de conocimiento, incluso hasta creen que la abeja perjudica el cultivo y propaga veneno”. El coordinador de la Cámara Sectorial de Apicultura de Rio Grande do Sul, Aldo Machado, afirma que es necesario un trabajo de concientización. “Necesitamos de agrónomos en los campos, acompañando esas aplicaciones, viendo si se está haciendo conforme a la norma”.

Los apicultores de Cruz Alta no son propietarios de tierras. Ellos hacen acuerdos con los productores de soya, que les ceden espacio en los cultivos para que sean instaladas las cajas. Con eso, las dos partes ganan. Los apicultores reciben un espacio para producir, y los agricultores ven mejorar la calidad de la plantación de soya con la presencia de polinizadores.

Pero, ese acuerdo también crea una relación que dificulta las denuncias de uso exagerado de pesticidas. “Estamos con nuestras cajas en las tierras de ellos. Si denunciamos o reclamamos, ellos nos mandan a sacar nuestras abejas de allí y nos quedamos sin lugar para trabajar”, cuenta Salvador.

Perjuicio financiero y ambiental

Con la baja en el número de abejas, los productores temen por el futuro de la actividad. Salvador cuenta que, en una semana, además del daño de soltar el enjambre, tuvo que botar 400 kilos de miel debido al riesgo de tener veneno en el producto. En promedio, el kilo de miel es vendido por 20 reales. Con eso, de una vez, el apicultor tiene una pérdida de 8 mil reales solo con el producto. “Es un trabajo difícil, ese de apicultor. Cada vez menos gente quiere dedicarse al oficio, todavía más con esos perjuicios que sufrimos. Si continúa así no sé qué va a ser de nuestra producción de miel en el futuro”, se desahoga.

Además del impacto en la producción de miel, la muerte de las abejas tiene un gran impacto en el medio ambiente. Ellas son las principales polinizadoras de la mayoría de los ecosistemas del planeta y cada especie es más adecuada para la polinización de ciertos cultivos. En Brasil, hay más de 300 especies de abejas nativas y, sumándose a las extranjeras, hay cerca de 1,6 mil especies del insecto, según informe del Ibama (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables).

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 75% de los cultivos destinados a la alimentación humana en el mundo dependen de las abejas. En Brasil, de las 141 especies de plantas cultivadas para la alimentación humana y producción animal, cerca de 60% dependen en cierto grado de la polinización de este insecto.

Los apicultores de Cruz Alta reunieron fotos, videos y publicaciones sobre la mortandad para introducir una denuncia ante el Ministerio Público, lo que todavía no se ha hecho. Actualmente, discuten el mejor rumbo de la acción. “No sé si iba a tener respuesta, el mercado de la soya es muy fuerte”, explica Salvador.

Para mantener el trabajo como productor de miel, él piensa hasta en dejar el municipio. “La única salida es ir para la región de la frontera, cerca de Uruguay. Es un lugar de mucho campo, mucho ganado. Soya no entra ni va a entrar”, dice con franqueza.

“Hay gente a la que le gusta pescar, hay gente a la que le gusta montar caballo. Para nosotros la abeja es una distracción. Me hace sentir conectado con el mundo, con el medio ambiente”.

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Cómo es vivir en Cerrada Andrómaco, el callejón que quedó atrapado entre los edificios de "Ciudad Slim"
El "megadesarrollo" inmobiliario del empresario Carlos Slim en Ciudad de México alberga grandes corporativos y familias adineradas justo a unos metros de un caserío de habitantes bajos recursos.
5 de abril, 2019
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El “pam, pam, pam” de los martillazos se ha escuchado en el barrio Ampliación Granada desde hace dos décadas.

Los golpes secos y metálicos, el rechinante uso de taladros y el estruendoso movimiento de maquinaria pesada se ha convertido en el sonido de fondo en la vida de miles de personas.

No solo quienes viven en esta zona del oeste de Ciudad de México, sino los miles de oficinistas y hasta los turistas están expuestos a la ininterrumpida construcción de edificios de los últimos 20 años.

“Ya nos acostumbramos”, dice con una risa resignada José Reyes, quien al igual que unas decenas de familias ha vivido desde mediados del siglo pasado en este caótico barrio.

“Siempre fuimos los únicos. Cuando yo llegué aquí, todas las casas eran de láminas de cartón. Todo esto eran fábricas”, dice Reyes a BBC Mundo, señalando hacia los grandes edificios que rodean su casa.

Él y otras 200 personas viven en la Cerrada Andrómaco, un estrecho callejón peatonal de unas 60 casas que contrasta dramáticamente con el paisaje de su alrededor.

Cerrada Andrómaco

Google
La Cerrada Andrómaco (recuadro) es la única calle de viviendas originarias en la zona.

Apenas a dos cuadras de distancia se encuentra la Plaza Carso, un lujoso conjunto inmobiliario de edificios de oficinas y residencias, un par de museos, un teatro y hasta un acuario subterráneo construidos por el multimillonario mexicano Carlos Slim.

La monumental obra -coronada por el literalmente deslumbrante Museo Soumaya que Slim dedicó a su fallecida esposa- tuvo una inversión inicial estimada en US$800 millones.

“Es el megadesarrollo de usos mixtos más grande de América Latina”, afirma con orgullo el grupo Carso, empresa que fue la punta de lanza para que otras inmobiliarias invirtieran en esta zona.

La explanada de Plaza Carso

BBC
Esta zona se transformó radicalmente a partir del impulso inmobiliario del consorcio de Slim. 

Las obras empezaron en 2008, pero ya desde el 2000 este sector de naves industriales en abandono comenzó a transformarse en lo que es hoy.

Y desde entonces vecinos de familias de ingresos medios y bajos han visto cómo se transforma el paisaje urbano que ellos conocían en lo que coloquialmente ha sido llamado “ciudad Slim”.

Perdieron el sol

Los habitantes de la capital de México tienen a Polanco como sinónimo de barrio de clase alta.

Ahí se asentaron enormes casonas de familias de altos ingresos, mexicanas y extranjeras, a las cuales se les suman embajadas, grandes edificios residenciales y almacenes.

La zona conocida como Nuevo Polanco, en uno de los extremos de ese barrio, fue la última en desarrollarse luego de que grandes compañías como General Motors, Chrysler y General Tire cerraron sus fábricas.

El callejón de Cerrada Andrómaco

BBC
El callejón de Cerrada Andrómaco se encuentra justo al lado de edificios de unos 20 niveles.

Fue entonces que los vecinos de las colonias populares Irrigación, Granada y Ampliación Granada comenzaron a ver los enormes boquetes que se abrían para la cimentación de edificios (lo cual no se ha detenido en dos décadas).

“El levantamiento de torres no nos ha generado tanta problemática, siendo honestos. El problema viene después, cuando se empiezan a habitar“, explica José Reyes, líder de los vecinos de Cerrada Andrómaco.

Su callejón colinda directamente con dos torres habitacionales, una de las cuales está siendo construida por la empresa Metro Buildings, y a unos pasos de distancia se elevan más edificios de entre 10 y 20 pisos.

Reyes y sus vecinos han perdido el sol de las mañanas y las tardes, pues encerrados entre grandes muros de hormigón y cristal la noche llega temprano para ellos.

El callejón de Cerrada Andrómaco

BBC
Tanto obreros de la construcción como oficinistas consumen productos vendidos en Andrómaco.

Pero más grave aún, la apertura de cientos de apartamentos habitacionales, oficinas y centros de entretenimiento ha causado una gran sobrecarga a servicios públicos tan básicos como el agua o drenaje.

“Modelo de desarrollo”

Es viernes (y día de pago) y en los alrededores de la Plaza Carso se siente una competencia de ruido entre el bullicio de la gente y los autos que buscan abrirse paso tocando la bocina.

Cientos de empleados entran y salen de las torres de oficinas de casi 60 empresas nacionales y trasnacionales como Nokia, Huawei, Philip Morris, Metlife y la joya de la corona del emporio Slim, América Móvil (una de las 10 empresas más grandes de América Latina).

Pero también hay grandes filas de mexicanos y extranjeros que llegan al Museo Soumaya, el acuario o el teatro que hay en el lugar.

“Es muy impresionante. Muy bonito y elegante”, dice la canadiense Annika Boron luego de visitar el Museo Soumaya en el cual Slim expone parte de las obras de arte de su colección personal.

Visitantes del Museo Soumaya

BBC
Los museos y centros de espectáculos se han convertido en un atractivo turístico en la zona.

Carso asegura que su “megadesarrollo” inmobiliario es un “modelo de desarrollo sustentable” que cambió el paisaje olvidado de Nuevo Polanco.

Los márgenes de una vía de tren activa fueron convertidos en un andador peatonal, uno de los mejoramientos barriales más visibles.

“La conjunción de la vida cosmopolita, los espacios culturales y el fácil acceso vial a toda la zona de nuevo Polanco impacta positiva y significativamente en la calidad de vida de los colonos“, afirma el consorcio.

¿Desarrollo para quién?

La antropóloga social Adriana Aguayo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, recientemente realizó una investigación sobre el boom inmobiliario en la zona y sus efectos urbanos.

El parque lineal

BBC
Constructoras como Carso y Mega Buildings aseguran que han contribuido a mejorar el entorno de la zona.

Encontró que desde la década pasada se tenían 176 proyectos de construcción de los cuales se están creando unos 15.700 espacios habitacionales.

Hace cinco años, la población flotante -las personas que cotidianamente pasan el día en la zona por su empleo u otras actividades- ya se contabilizaba en más de 40.000 personas, número que podría duplicarse con la conclusión de nuevas torres.

“Es cierto que el paisaje urbano ha cambiado. El problema es para quién cambia“, dice a BBC Mundo Aguayo.

“Se hizo un desarrollo con una planeación no muy bien pensada. Entre los primeros problemas que empezamos a ver fueron los de tráfico, que ahora es brutal, y en el abastecimiento de agua. Y pocas áreas verdes”, apunta.

Oscar Martinez

BBC
Vecinos como Óscar Martínez piden apoyo de las autoridades para que se controle el crecimiento inmobiliario.

Óscar Martínez, vecino del lugar, asegura que “ha sido un cambio brutal” para los habitantes originarios de la zona: “Esta cerrada es lo único que queda como en las caricaturas. Está en medio de muchos complejos (inmobiliarios)”.

Pero un problema general es la movilidad:las estrechas calles siguen siendo las mismas de hace décadas para miles y miles de nuevos habitantes y oficinistas.

“Es incomprensible. La única calle que se ensanchó fue la de Lago Zúrich. Y hasta que ésta no tuvo una remodelación, la gente que vivía en esa manzana podía hacer media hora para salir a las principales avenidas, a una o dos cuadras“, comprobó Aguayo en su investigación.

Edificios en Nuevo Polanco

BBC
Los gobiernos de Ciudad de México autorizaron la construcción de edificios en una pequeña zona con calles estrechas.

“Contraste brutal”

Los habitantes de Cerrada Andrómaco no conocen a sus vecinos de los lujosos apartamentos y viceversa.

Su interacción se limita a problemas cotidianos, como el que haya música a alto volumen y la mala vista que generan las “cobijas” tendidas en las azoteas del lado del callejón, o que los residentes de las torres saquen a sus perros a hacer sus necesidades a la calle.

Ropa tendida frente a una torre

BBC
Desde Gran Tower (al fondo) se han llegado a quejar del canto de un gallo en Andromáco, según los vecinos de la Cerrada.

Gabriela López Olvera, del colindante condominio Grand Tower, dice que tratan de “llevar la fiesta en paz” entre vecinos, pues “respetando cada quien su lugar no hay problemas”. Otros residentes abordados por BBC Mundo prefirieron no opinar.

El distanciamiento entre vecinos es notorio y se hace más evidente a la hora de lograr acuerdos como colonia (barrio).

“Quieren tomar decisiones sin tomarnos en cuenta. Yo a Slim ni lo conozco. No lo veo mal, él invierte su dinero para ganar. También las otras constructoras. El problema no son los desarrolladores: los nuevos vecinos que vienen y se sienten dueños de esto”, dice José Reyes.

Carlos Slim

Getty Images
El consorcio de Slim invirtió unos US$800 millones en los desarrollos de Nuevo Polanco.

Para la doctora Aguayo, lo que sucede ahí es un ejemplo muy pronunciado del concepto “gentrificación”, cuando espacios populares son reformados por desarrolladores y sus habitantes originales se ven orillados a irse.

“El contraste es brutal y ellos lógicamente se sienten muy discriminados”, explica la investigadora.

Hay un proceso muy importante de desigualdad social. Esas zonas no han sido remodeladas. No han sido desplazados porque los desarrolladores se han concentrado en los terrenos de las fábricas, pero la presión es muy fuerte. No solamente en términos financieros, sino socioculturales”, añade.

¿Quién se responsabiliza?

La Secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) es el organismo encargado de vigilar que haya construcción ordenada y planeada en Ciudad de México.

Su titular Ileana Villalobos dice que están poniendo a revisión todos los proyectos aprobados en gobiernos pasados luego de que durante la última década se ha criticado el otorgamiento de permisos inmobiliarios irregulares.

“Estamos tomando con mucha seriedad la revisión a los expedientes de las construcciones realizadas bajo este modelo denominado Sistemas de Actuación por Cooperación (SAC) en esta zona”, expuso a BBC Mundo.

Obras en Cerrada Andrómaco

BBC
Luego de exigir obras de mitigación desde 2015, este año recién comenzó el cambio de drenaje en Cerrada Andrómaco.

Y es que el SAC compromete a las inmobiliarias a destinar recursos para “mitigación” de daños al entorno y a la infraestructura urbana.

Metro Buildings construye junto a Andrómaco su proyecto inmobiliario “Andén 7”, la torre más alta de la zona. Un representante de la firma dijo a BBC Mundo que ellos han cumplido con la ley, incluidas mejoras en la Cerrada.

Pero los vecinos del callejón denuncian que las obras de mitigación, que obtuvieron tras tres años de denuncias, están detenidas por falta de recursos aportados por inmobiliarias al SAC.

La entrada de Cerrada Andrómaco

BBC
Seduvi dice que con el SAC busca que haya “integración social” de los residentes originarios con los nuevos.

A consulta de BBC Mundo, Seduvi promete que en abril entregará un informe pormenorizado de la situación inmobiliaria de la zona, así como reuniones con todos los vecinos “para atender sus necesidades”.

Pero los habitantes de Andrómaco ya no quieren más retrasos. Y dicen que defenderán sus propiedades ante las presiones del entorno para que se vayan.

“A pesar de todo, los vecinos se han aferrado a no vender, a no irse, a no darles la oportunidad de quedarse con todo esto que nos pertenece“, dice Óscar Martínez.


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