En 10 años se cuadruplicaron asesinatos de mujeres en el espacio público, alerta estudio
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En 10 años se cuadruplicaron asesinatos de mujeres en el espacio público, alerta estudio

El homicidio de mujeres ha pasado de la vivienda al espacio público de manera desproporcional y a la par del incremento en la violencia armada y la militarización de la seguridad pública, indica un informe de Data Cívica y el Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del CIDE.
Cuartoscuro
29 de mayo, 2019
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El incremento de la violencia armada y la militarización de la seguridad pública ha afectado desproporcionadamente a las mujeres jóvenes, quienes ahora son asesinadas mayoritariamente en el espacio público y con armas de fuego, reporta el informe Claves para entender y prevenir los asesinatos de mujeres en México, de Data Cívica y el Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del Programa de Derecho a la Salud del CIDE.

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Con base en los registros de mortalidad del Inegi, el informe indica que de 2007 a 2017 el homicidio de mujeres se cuadruplicó en el espacio público, al pasar de 0.7 por cada 100 mil habitantes a 2.5, mientras que casi se duplicó en la vivienda, al pasar de 0.8 en 2007 a 1.5 en 2017. Esto significa que el asesinato de mujeres pasó de su punto más bajo en 2007, asesinadas principalmente en la vivienda, a su punto más alto en 2017, asesinadas principalmente en el espacio público. En ese periodo (2007-2017) se registró un total de 25 mil 800 mujeres asesinadas.

De acuerdo con el estudio, el incremento en los asesinatos de mujeres está asociado a la violencia en la via pública. “Donde ha habido un repunte en la violencia, no solo se han disparado los asesinatos que ocurren en la vía pública, sino también los que ocurren en la vivienda. Sin embargo, los homicidios en la vivienda son distintos desde que la tasa de homicidios aumentó: se cometen en mayor proporción con arma de fuego. Esto es muy importante porque sugiere que el aumento en la tasa de asesinatos en la vivienda también está asociado a la violencia pública”.

“Desde nuestra perspectiva, esto nos revela que tenemos prácticamente tres fenómenos que atender –si bien dos de ellos están íntimamente relacionados–. El primero es la violencia armada en público, que es la que más ha aumentado, afectando desproporcionadamente a las mujeres jóvenes. El segundo es la violencia en casa, con arma de fuego, que se ha disparado ahí donde también incrementaron los homicidios en público. Y el tercero es la violencia en casa que ha permanecido casi inalterada en este periodo, afectando desproporcionadamente a niñas y a adultas mayores y siendo insistentemente cruel”.

Aunque la abrumadora mayoría de las víctimas asesinadas en el país son hombres (213 mil 608 en 2017), el estudio se centra en los homicidios de mujeres ante la evidencia de que las matan de manera sistemáticamente distinta y por ello ambos fenómenos requieren un tratamiento diferenciado y soluciones específicas. Es decir, lo que puede funcionar para reducir los homicidios de hombres no necesariamente va a funcionar para reducir los homicidios de mujeres y viceversa.

En ese sentido, el informe enfatiza en la necesidad de atender dos fenómenos distintos si se quiere prevenir los asesinatos de mujeres en México. Por un lado, entender lo que ha cambiado (la violencia armada en público y el contexto más amplio de inseguridad y militarización), y lo que ha permanecido igual (la violencia en casa).

Por ello entre las propuestas para reducir los homicidios de mujeres en el país, el estudio plantea un control efectivo de armas y la desmilitarización de la seguridad pública, además de enfrentar adecuadamente la violencia en casa y remediar la falta de datos.

El estudio aclara que no se utilizó el término “feminicidio” para referirse a los homicidios de mujeres ante las variaciones que hay sobre las definiciones del término entre la academia, los espacios de activismo y el ordenamiento jurídico mexicano.

“Con los datos disponibles sobre cómo y dónde matan a las mujeres, cuáles son considerados feminicidios dependerá, por lo tanto, de la definición de feminicidio que se adopte. Por esta variabilidad, tanto legal como conceptual, es que hemos optado por usar ‘asesinato’ u ‘homicidio’ en su lugar. La pregunta que queremos responder es dónde y cómo matan a más mujeres y cómo es que este fenómeno cambia en el tiempo. La intención que tenemos es arrojar luz a cuáles serían las políticas que, según los datos, podrían ser más fructíferas para reducir los asesinatos de mujeres, encajen o no en las definiciones penales de feminicidio”.

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De la casa a la calle

De acuerdo con el informe, el primer hecho que impacta en el homicidio de las mujeres es el incremento de la violencia a nivel nacional tras la militarización de la seguridad pública en el sexenio de Felipe Calderón.

“Con base en los Registros de Mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), es posible concluir que, a nivel nacional, los asesinatos de mujeres, como los de los hombres, han aumentado en años recientes en México. Ambos tuvieron las tasas más bajas de las últimas cuatro décadas en el 2007, solo para dispararse desde entonces hasta alcanzar, en el 2017, las tasas más altas de las últimas cuatro décadas en el país. En total, solo en este periodo, estamos hablando de poco más de 213,000 hombres y de 25,800 mujeres que fueron privadas de sus vidas.

“La crisis de seguridad en México es, en otras palabras, innegable. Lo que los datos revelan, sin embargo, es que este aumento de los asesinatos no ha sido homogéneo. No ha impactado a todas las mujeres –ni hombres– por igual. Hay variaciones importantes, particularmente cuando la edad y localidad de las víctimas se toman en cuenta. Más aún: ha habido un cambio dramático en el tipo de asesinatos que más afecta a las mujeres, en cuanto al lugar y al modo de ocurrencia se refiere”.

El estudio refiere que los picos de violencia se deben al aumento desproporcionado de asesinatos cometidos con arma de fuego en el espacio público en contra de jóvenes. “Asesinatos que –todo indica– están asociados no solo a la ‘delincuencia’, sino también a la militarización de la seguridad pública en el país, misma que se ha intensificado desde que a finales de 2006 se lanzó la llamada ‘Guerra contra las drogas’ por el entonces presidente Felipe Calderón”.

Si bien mucho del aumento en los asesinatos en México está asociado a este fenómeno concreto, este tampoco agota todo lo que está ocurriendo.

“La realidad es que, al mismo tiempo que la violencia pública y armada ha ido en aumento, los asesinatos en la vivienda, mismos que siguen desproporcionadamente afectando a mujeres, tampoco se han reducido. A pesar de las políticas que, desde hace décadas, se han implementado para combatir la violencia en casa, los asesinatos que ahí ocurren persisten”.

De acuerdo con los datos del Inegi, cuando se desagregan los asesinatos con base en si ocurrieron en la vivienda o en la calle, lo primero que sobresale es que el porcentaje de homicidios de mujeres que ocurrieron en la vía pública aumentaron en los últimos años, al punto en el que sobrepasaron a los que ocurrieron en la vivienda. “Este es el primer cambio notable que encontramos: antes del 2009, la mayoría de las mujeres eran asesinadas en casa; a partir de entonces, sin embargo, la mayoría fueron privadas de sus vidas en la vía pública”.

Al analizar los datos usando tasas por 100 mil mujeres, las autoras del estudio encontraron que si bien los asesinatos en la vivienda también aumentaron, los que ocurrieron en la vía pública crecieron aún más, y que estos coinciden con el aumento generalizado de los asesinatos. “En dos de los tres años más violentos a nivel nacional, la proporción de los asesinatos en la vía pública alcanzaron sus puntos más altos, tanto para hombres –64.8%, en el 2011 y 64.7 %, en el 2017–, como para mujeres –49.2 % y 47.7 %, respectivamente–. Si 2017 fue el año más violento en décadas, solo seguido de 2011, se debe principalmente al aumento de los asesinatos de mujeres y de hombres en el espacio público”, explica el documento.

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El disparo de la violencia armada

Otro de los hallazgos del estudio es que gran parte del incremento en el número de asesinatos tanto en hombres como en mujeres se explica por la violencia armada.

“En hombres, la tasa de asesinato por arma de fuego pasó de ser de 8.9 por cada 100,000 en el 2007 a 32.7 en el 2017. En mujeres, la tasa pasó de ser de 0.7 por cada 100,000 en el 2007 a 2.7 en el 2017. Para los primeros, la tasa aumentó, en este periodo, en un 267.4 %. Para las segundas, el aumento fue del 285.7 %. En los mismos once años, la tasa de asesinatos por asfixia o de aquellos perpetrados con un arma blanca sí aumentaron –tanto para hombres, como para mujeres–, pero el aumento de ninguna forma es similar en magnitud al de las armas de fuego.

“Si se desagregan los datos según el lugar de ocurrencia del asesinato, puede verse que el aumento en la tasa total de homicidios, de nuevo, se debe principalmente a la violencia armada en el espacio público, tanto para hombres, como para mujeres, si bien el cambio ha sido mayor en ellas. Mientras que entre el 2007 y el 2017 la tasa de asesinatos de hombres en el espacio público con arma de fuego se volvió 4.6 veces más grande, en mujeres la cifra se quintuplicó. Desde nuestra perspectiva, esta discrepancia solo remarca, una vez más, lo novedoso que resulta este fenómeno particularmente para las mujeres: cómo cambió radicalmente la manera en la que más han sido asesinadas”.

El informe enfatiza que entre las principales víctimas por el incremento de esta violencia se encuentran mujeres entre los 20 y 35 años, al pasar de

2.5 mujeres de 20 a 27 años por cada 100 mil y 2.7 mujeres de 28 a 35 años en 2007 a 8.9 y 8.2 por cada 100 mil respectivamente en 2017. Las tasas de estos dos grupos de edad para mujeres se triplicaron en tan solo 11 años.

La violencia que persiste

Entre los datos que destaca el estudio se encuentra la persistencia en la forma en que son asesinadas las mujeres en comparación con los hombres, de acuerdo el Inegi.

Entre el 2000 y el 2017, el 32.6 % de las mujeres fueron asesinadas en la vivienda, en comparación con el 12.3 % de los hombres. Sigue siendo más común para las mujeres que para los hombres ser asesinadas en casa, mientras que los homicidios en casa afectan desproporcionadamente a niñas, adolescentes y mujeres adultas.

En ese mismo periodo también fue más común para las mujeres que para los hombres ser asesinadas por asfixia (17.4 % vs 6.2 %), con un arma blanca o contundente (18.3 % vs. 15 %), como resultado de una “agresión con fuerza corporal” (1.0 % vs. 0.8 %) y de un envenenamiento (0.8 % vs. 0.2 %). De los “poquísimos” casos registrados de muertes que fueron el resultado “de una agresión sexual con fuerza corporal”, la mayoría de las víctimas fueron mujeres (el 86 %). Este tipo de violencia es más intensa en la vivienda.

En cuanto a violencia familiar, del total de asesinatos ocurridos entre 2003 y 2017, en el 5.1 % de asesinatos de mujeres se registró por esta modalidad, en contraste con el 0.8 % de los hombres, mientras que del 2012 al 2017 el 3.6 % de los homicidios de mujeres registró un parentesco con el presunto agresor, en contraste con el 0.6 % de los hombres. En pocos casos, para las mujeres la pareja aparece en el 48.95 % de los registros, mientras que en los hombres la pareja ni figura.

¿Qué hacer para prevenir los asesinatos de mujeres?

Para las autoras del estudio, la lección más importante que se deriva de los datos es que además de exigir políticas para atender, castigar y prevenir la violencia en la pareja o para erradicar la discriminación por género que persiste en distintos espacios, también se tienen que exigir políticas que hagan frente a la crisis de seguridad más amplia.

Entre ellas, políticas que garanticen un control efectivo de armas; que impulsen la desmilitarización de la seguridad pública, y que fortalezcan a las instituciones civiles “para que realmente sean capaces de responder a la violencia de manera inteligente, focalizada, transparente y justa, desde lo local y de la mano de la comunidad”.

“La realidad cambió y se complejizó y nuestras estrategias tienen que dar cuenta de ello si queremos que ni una mujer más sea privada de su vida”, concluyen.

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Fin del confinamiento por coronavirus: qué puedes hacer para evitar contagiarte de covid

El inmunólogo Erin Bromage habló con la BBC sobre si deberíamos preocuparnos más por la tos o los estornudos ajenos y si estamos más en riesgo en el parque, en la oficina... o en nuestra propia casa.
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21 de mayo, 2020
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¿Qué peligro representa para mí ese hombre que estornuda en la cola del autobús? ¿Realmente debería ir a un restaurante? ¿O usar el transporte público?

A medida que parte del mundo está saliendo gradualmente del confinamiento y volviendo a los entornos y actividades sociales, el riesgo de contraer y propagar el coronavirus aumenta, lo que provoca temor de que se produzca una segunda ola de infecciones.

Hablamos con el inmunólogo y profesor asociado de biología Erin Bromage sobre cómo podríamos reducir el riesgo de contraer la covid-19.

Imparte un curso de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Universidad de Massachusetts en Dartmouth, Estados Unidos, y ha seguido de cerca esta pandemia.

Más que un experto en esta enfermedad en particular, ve su rol como el de un comunicador de información científica y escribió en un blog un texto sobre los riesgos del coronavirus que ha sido leído casi 16 millones de veces.

Estos son sus consejos para mantenerse a salvo cuando volvamos a algún tipo de normalidad.

¿Dónde se enferma la gente?

Bromage dice que la mayoría de las personas se infectan en su propia casa, porque un miembro del hogar que se lo transmite a otros a través del contacto continuo.

Mujer y hombre hablando
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Las gotículas de saliva de un infectado pueden contagiarnos.

¿Pero qué pasa fuera de casa?

¿Estamos en peligro en nuestra caminata diaria por el parque? ¿Esa persona desconsiderada que corre sin una mascarilla me lo va a contagiar?

Probablemente no, dice el profesor.

“Al aire libre, tienes una dilución ilimitada”, le dijo a la BBC. “Así que exhalas y esto se disipa muy, muy rápido”.

Eso significa que es poco probable que estés expuesto al virus durante el tiempo suficiente para contraerlo.

“Para infectarte, necesitas exponerte a una dosis infecciosa del virus; según estudios de dosis infecciosas con MERS y SARS, algunos estiman que se necesitan tan solo 1.000 partículas virales de SARS-CoV2 para que una infección arraigue“, escribió en su blog.

Este número es objeto de mucho debate y debe determinarse mediante experimentos, pero proporciona una referencia útil para demostrar cómo puede ocurrir la infección.

El punto clave aquí es que puedes alcanzar ese número, sea cual sea, de varias maneras diferentes.

“A través de 1.000 partículas virales que recibes en una respiración… o 100 partículas virales inhaladas con cada respiración durante 10 respiraciones o 10 partículas virales con 100 respiraciones. Cada una de estas situaciones puede provocar una infección”, explicó.

Y eso significa que en esas instancias en las que pasas un tiempo breve con personas infectadas (como aquellas que corren sin respetar el distanciamiento social) es poco probable que te transmitan una dosis infecciosa.

Entonces ¿qué situaciones deberían preocuparnos más?

https://www.youtube.com/watch?v=N_i9OcJBtiQ

Personas con síntomas

La tos y los estornudos realmente transmiten enfermedades, pero en tasas muy diferentes.

Una sola tos libera alrededor de 3.000 gotas a unos 80 km/h, según Bromage.

La mayoría de las gotas son bastante grandes y la gravedad hace que caigan al suelo rápidamente, pero otras permanecen en el aire y pueden cruzar una habitación.

Pero si la persona con la que estás en un ascensor estornuda en vez de toser, tus problemas se multiplican por 10.

Un solo estornudo libera alrededor de 30.000 gotas, mucho más pequeñas y que viajan distancias mucho más grandes, fácilmente a través de una habitación.

Estas pueden alcanzar velocidades de hasta 320 km/h, dice Bromage.

“Si una persona está infectada, las gotas en una sola tos o estornudo pueden contener hasta 200 millones de partículas de virus”, escribió.

Corredora en un parque

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¿Debemos preocuparnos si alguien nos pasa corriendo al lado y tose?

“Entonces, si estás conversando cara a cara con una persona y esta estornuda o tose directamente hacia ti, es bastante posible que acabes inhalando 1.000 partículas de virus y te infectes”.

Incluso si no estuvieras presente cuando la tos o el estornudo ocurren, es posible que no estés a salvo.

Algunas gotas infectadas son lo suficientemente pequeñas como para permanecer en el aire durante unos minutos y si ingresas a esa habitación dentro de ese tiempo, podrías respirar las suficientes como para contagiarte.

Los asintomáticos

Sabemos que las personas pueden ser infecciosas durante aproximadamente cinco días antes de que comiencen a mostrar síntomas y algunas pueden no presentarlos nunca.

Además, incluso la respiración libera copias del virus al medio ambiente.

¿Pero cuántas?

“Un solo respiro libera de 50 a 5.000 gotas. La mayoría de ellas van a una velocidad baja y caen al suelo rápidamente”, según Bromage.

Cuando respiramos por la nariz, se liberan aún menos gotas.

“Allí está aún más filtrado y apunta directamente hacia abajo. Así que encuentras que muy pocos patógenos, partículas virales, se liberan con la respiración”, le dijo a la BBC.

“Es importante destacar que, debido a la falta de fuerza de exhalación al respirar, las partículas virales de las áreas respiratorias inferiores no son expulsadas”.

Mujer en el dentista

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Los dentistas e higienistas dentales corren el riesgo de contagio.

Esto es significativo porque los tejidos que se encuentran en estas áreas inferiores son donde el coronavirus se halla en mayor concentración.

No sabemos exactamente cuántas partículas virales de SARS-CoV2 (este nuevo coronavirus) se liberan con la respiración, pero Bromage cita un estudio que dice que una persona infectada con influenza libera de 3 a 20 copias de ARN viral por minuto de respiración.

Si esta cifra es válida para el coronavirus, una persona infectada libera 20 copias por minuto en el medio ambiente.

Tendrías que inhalar cada partícula que respiró durante 50 minutos para alcanzar la cifra de 1.000 copias discutida anteriormente para poder contagiarte (hay que recordar que esta cifra solo se usa como referencia y el valor exacto aún debe determinarse).

Por lo tanto, podemos ver que sería mucho menos probable contraer la enfermedad simplemente estando en la misma habitación que alguien que está infectado pero no tose ni estornuda.

Hablar multiplica la liberación de gotitas respiratorias aproximadamente por 10, es decir, a alrededor de 200 copias del virus por minuto, según Bromage.

Cantar y gritar

“Llegas a gritar o cantar y las gotas realmente se proyectan en esa etapa y pueden venir desde lo más profundo de tus pulmones mientras estás forzando ese sonido”, le dijo a la BBC.

Estas gotas también provienen de áreas donde es más probable que el tejido esté contaminado.

Jóvenes cantan

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Al cantar o gritar el número de gotículas expulsadas se multiplica.

“Por lo tanto, cualquier cosa que provoque emisiones enérgicas simplemente pone más de esas gotitas respiratorias en el aire desde tejidos que tienen una mayor carga viral”, dijo.

Pese a que es mucho más difícil contraer la infección de esta manera, hay estudios estiman que muchas infecciones, y tal vez la mayoría de las transmisiones fuera del hogar, se producen en personas sin ningún síntoma.

¿Qué entornos son particularmente riesgosos?

Obviamente, aquellas profesiones que tratan directamente con personas infectadas corren el mayor riesgo.

También sabemos que ciertos entornos han provocado contagios a gran escala.

Si bien, para el público, los cruceros pueden ser lo primero que viene a la mente, Bromage destaca los eventos que ocurrieron en oficinas de diseño abierto y en eventos deportivos y sociales como fiestas de cumpleaños, funerales y un recital de coro.

En estos casos, las personas tenían un riesgo mucho mayor de exposición viral debido al tiempo que pasaron en un lugar cerrado en presencia de alguien que estaba infectado.

A restaurant with tables well spaced

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Hay más riesgo de contagio en los espacios cerrados.

“Incluso si estaban a 15 metros de distancia, como en el coro o en el centro de atención telefónica, al ser alcanzados por aire que contenía una dosis aunque sea baja del virus durante un período prolongado, fue suficiente para causar un contagio”, dijo.

A medida que volvemos al trabajo, ciertas profesiones también serán motivo de especial preocupación.

Las oficinas de diseño abierto con poca ventilación son especialmente problemáticas.

Bromage cita un ejemplo en el que 94 de 216 empleados de oficina en un edificio en Corea del Sur se infectaron, la gran mayoría de los cuales estaban en un lado de un piso, donde compartían un gran espacio abierto.

Los dentistas no constituyen gran parte de la población, pero estarán particularmente expuestos al riesgo.

Mujer en el dentista

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Los dentistas e higienistas dentales corren el riesgo de contagio.

“Es una ocupación que crea una gran cantidad de aerosoles, solo por los procedimientos que realizan, y realmente tendrán que pensar en su lugar de trabajo para proteger principalmente a sus empleados”, dice.

“Porque no serán estos quienes puedan enfermar al paciente, sino el paciente quien puede hacer que los empleados, los higienistas dentales, el dentista, se enfermen por la perforación, la succión, todos los fluidos que van a todas partes”.

El personal docente también se enfrenta a un mayor riesgo, aseguró.

“Hay una población de profesores y catedráticos de edad avanzada con personas más jóvenes en un salón de alta densidad. Habrá que pensar mucho en cómo hacer que esos lugares de trabajo sean seguros”.

Dentro y fuera

Bromage dice que se han reportado muy pocos episodios de brotes en ambientes al aire libre.

El viento y el espacio diluyen la carga viral y la luz solar, el calor y la humedad también pueden tener un efecto en la supervivencia viral.

Al mantener la distancia social y limitar la duración de las interacciones, podemos reducir aún más el riesgo.

Hombre con sombrero cruza la calle.

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Al aire libre el riesgo de contagio es menor.

Pero algunas interacciones en interiores pueden ser muy arriesgadas.

Los eventos llenos de gente hablando, cantando o gritando serán, por supuesto, de alto riesgo, y las medidas de distanciamiento social se vuelven menos efectivas en interiores con el tiempo.

Los espacios con intercambio de aire limitado o aire reciclado son particularmente problemáticos.

Pero comprar, al menos para el cliente, es mucho menos arriesgado, siempre y cuando pase relativamente poco tiempo en un solo ambiente.

Evaluar el riesgo

A medida que se eliminan las restricciones de coronavirus, según Bromage, debemos evaluar críticamente nuestras actividades en términos de riesgo.

El tiempo que pases en un lugar influye en el riesgo que corres de contraer el virus.

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El tiempo que pases en un lugar influye en el riesgo que corres de contraer el virus.

Si vas a ambientes interiores, considera el volumen del espacio, la cantidad de gente que habrá adentro en un momento dado y cuánto tiempo pasarás allí.

“Si estás sentado en un espacio bien ventilado, con pocas personas, el riesgo es bajo”, dijo.

“Si estás en una oficina de diseño abierto, realmente necesitas evaluar críticamente el riesgo (volumen, personas y flujo de aire). Si estás en un trabajo que requiere hablar cara a cara o, lo que es peor, gritar, necesitas evaluar el riesgo”.

Concierto

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Las grandes aglomeraciones no son una buena idea.

Para una visita a un centro comercial, por ejemplo, “la baja densidad, el alto volumen de aire de la tienda junto con el tiempo limitado que pasarás en la tienda, significa que la oportunidad de recibir una dosis infecciosa es baja”, dijo el experto.

“Pero, para el trabajador de la tienda, el tiempo extendido que pasa allí brinda una mayor oportunidad de recibir la dosis infecciosa”, afirmó.

Afuera, el riesgo de infección es mucho menor porque las gotitas infectadas se disiparán más rápidamente, pero recuerda que se necesitas “dosis y tiempo” para contagiarte.

“Y aunque me he centrado en la exposición respiratoria aquí, no olviden las superficies. Esas gotitas respiratorias infectadas aterrizan en algún lugar. ¡Lávense las manos con frecuencia y dejen de tocarse la cara!”, escribió.

Probablemente, también deberías dejar de soplar las velas de tu torta de cumpleaños.

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