Austeridad afecta a becados de la UAM; trabajadores del Instituto Mora reclaman por recorte de personal
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Austeridad afecta a becados de la UAM; trabajadores del Instituto Mora reclaman por recorte de personal

Hacienda le impuso a la UAM una reserva a su presupuesto de 35 millones 499 mil pesos de junio a noviembre de este año.
26 de mayo, 2019
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Las becas y apoyos que reciben los estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se verán afectadas por las medidas de austeridad del gobierno federal, informó el rector Eduardo Peñaloza Castro.

En una carta dirigida a la comunidad universitaria, el rector expuso que la UAM está viviendo una situación inédita en sus 45 años de historia y “esta gestión en particular enfrenta tiempos de cambio que representan condiciones insólitas en el manejo presupuestal y financiero de la institución”.

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Estas condiciones, detalló, tienen que ver con una adecuación a las políticas de austeridad y nuevas reglas que marcan la Secretaría de Hacienda y de Educación Pública en el manejo de los recursos −pago de los impuestos y la atención que esta Universidad brinda a todos los becarios, tanto internos como a los que comparte con la SEP y el Conacyt.

“Es necesario exponer en que situación estamos desde el 10 de mayo, cuando la SHCP nos impuso una reserva presupuestal de 35 millones 499 mil 282 pesos, en los capítulos 2000, de Materiales y Suministros, y 3000 de Servicios Generales, a partir del mes de junio y hasta noviembre de 2019. Esta información fue confirmada en el Módulo de Adecuaciones Presupuestales de la SHCP en el cual se observa que dichos recursos tienen el estado de reservado, lo cual implica que no podrán ser ministrados a la Universidad”, señala en documento.

Asimismo, la universidad destaca que desde que terminó el conflicto laboral que mantuvo cerrada la Universidad por 93 días, las reglas de las Becas de Manutención cambiaron.

Detalló que el pago de estas becas depende de la SEP y de la UAM a partes iguales, sin embargo, los lineamientos, formato de convocatoria, solicitud y montos de los apoyos son establecidos por la Coordinación Nacional de Becas de Educación Superior (CNBES), y los montos de los apoyos hasta 2018 dependían del año que cursaba el alumno y en función de esto se otorgaban 750, 830, 920 y mil pesos mensuales por 12 meses del año.

“Adicionalmente podían solicitar otra beca complementaria para Apoyo al Transporte que consistía en 200 pesos, entregados durante 10 meses al año, y que ahora desaparecerá y la Universidad analiza actualmente cómo resolver esta situación”.

Las convocatorias para becas de manutención que antes se publicaban trimestralmente, ahora solo se publicará una vez al año para todas las instituciones públicas de educación superior a nivel federal.

No se considerarán nuevos becarios y este apoyo será exclusivamente para alumnos que fueron beneficiados con la beca durante el ejercicio fiscal 2018 y el monto será el mismo para todos los becarios: 9 mil pesos distribuidos en cinco pagos bimestrales por la cantidad de 1, 800 pesos cada uno.

El rector indicó en que en cuanto a las Becas Conacyt, la vigencia de los apoyos asignados a los alumnos de los programas de Posgrados de la UAM, es por tiempo determinado: para doctores 48 meses, maestrías 24 meses y especialidades 12 meses, sin posibilidad de prórrogar.

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Debido a la huelga, que impidió que los alumnos pudieran continuar con el desarrollo de sus proyectos, sin que las becas dejaran de correr, el número de estudiantes afectados en los apoyos que vencen este año son 575, que muy probablemente no concluirán los trabajos de campo, entrevistas, estudios de caso y proyectos de investigación experimentales.

Ante esto, la Universidad analizará la posibilidad de resolver un apoyo de carácter extraordinario para que puedan concluir sus trabajos y no estén en una posición de incumplimiento de compromisos ante el Conacyt.

Respecto a la nómina, el rector indicó que la UAM ha estado trabajando para regularizar los pagos al personal de base y para poner al día lo relacionado con el personal de confianza, por lo que a partir de la segunda quincena de mayo quedará regularizada la totalidad de los pagos.

Y en el Instituto Mora…

Trabajadores del Instituto Mora contratados por honorarios difundieron un comunicado en el que acusan que el recorte de presupuesto implementado por el gobierno federal afecta a los Centros Públicos de Investigación (CPIs).

“El Instituto Mora, incluido en dichos centros, ha tomado -entre otras- la decisión de recortar el 40% de su personal que cae dentro de la categoría de prestadores de servicios, llamados de ‘honorarios'”, se refiere en la carta.

“Es evidente la desprotección a la que estamos expuestos dentro del sector al ser contratados como ‘proveedores de servicios profesionales’, pues contractual y teóricamente se nos asignan obligaciones tales como cumplir proyectos y actividades en cierto plazo, pero que no corresponden con nuestra realidad laboral.

En la práctica diaria del instituto, nosotros cumplimos un horario de 8 horas, tenemos jefes directos a quienes rendimos cuentas, cumplimos tareas distintas y/o mayores a las asignadas en los contratos, etcétera, lo que nos convierte en trabajadores de facto sin reconocimiento como tales y, por lo tanto, sin derecho a prestación alguna”, agregaron.

“Rechazamos que se nos incluya en los recortes justificados en el memorándum bajo la reducción de gastos de ‘subcontratación de servicios con terceros’ pues nosotros trabajamos para –y en su mayoría exclusivamente- el Instituto Mora… No debe comprometerse la labor que desempeñan los Centros Públicos de Investigación”.

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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