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¿No surtieron tu medicina en IMSS o ISSSTE?, ya puedes denunciar el desabasto en una plataforma

Presentan la plataforma huachicoldemedicinas.org el la que derechohabientes de todo el país podrán reportar el desabasto de sus tratamientos.
Cuartoscuro
7 de mayo, 2019
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Diversas organizaciones presentaron este martes la plataforma huachicoldemedicinas.org, donde la sociedad puede denunciar el desabasto de medicamentos e insumos de la salud y reportar casos de pacientes que no reciban a tiempo sus fármacos o productos médicos.

Mauricio Merino, coordinador general de la organización Nosotrxs, explica que la iniciativa “se trata de reunir los datos a través de la voz de las organizaciones y la gente y contar lo que está pasando. Todo lo que se reúna de información se hará llegar al IMSS y al ISSTE, a la Secretaría de Salud, a las diversas instituciones, pero se la haremos llegar en voz alta, a través de esta campaña, para advertir el tamaño del problema del huachicol de medicinas en el país”.

Leer: Mi pesadilla es quedarme sin medicamentos: personas portadoras de VIH denuncian desabasto

Del 1 de marzo, cuando se activó la plataforma y se empezó a promocionar por redes sociales, hasta el día de hoy, 7 de mayo, se han registrado alrededor de 143 denuncias de desabasto: CDMX tiene 29; Sonora, 20; Jalisco, 18 y Puebla, 10.

“Tenemos, por ejemplo, tres denuncias de desabasto de Losartan, para la presión arterial, en el IMSS en Nayarit, y otras tres en el ISSSTE, en CDMX. De eso ya les notificamos a las autoridades responsables y nos contestaron de recibido. Además, hemos identificado un caso de desabasto de Medmorfina, para el tratamiento de la diabetes en el IMSS, CDMX”, precisó en entrevista con Animal Político, Abel Váldez, director de Innovación y Proyectos de Nosotrxs.

También se ha registrado un caso de desabasto de Sitagliptina para diabetes tipo 2 en ISSSTE CDMX, y otro de Fexofenadina para rinitis alergica estacional en el ISSSTE, en el Estado de México. Aunque el corte con la información precisa de número de casos de desabasto por fármaco e institución se hará a finales de junio o principios de julio.

Las denuncias en la plataforma se podrán hacer de forma anónima. Para registrar el caso hay un campo que solicita nombre completo, pero éste no es un dato obligatorio. Solo lo son los datos de medicamento no entregado, padecimiento e institución.

Leer: Protestan en CDMX por desabasto de antirretrovirales en al menos seis estados del país

“Decidimos que la información se pueda subir sin nombre, porque al menos en el caso de los pacientes con cáncer, muchos prefieren no denunciar. Piensan que van a tener una represalia por hacerlo, como perder en definitiva el acceso al tratamiento, y mejor lo evitan”, señaló Brenda Ponce, de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer.

Los objetivos de la herramienta digital, de acuerdo a lo dicho por las organizaciones que la respaldan, entre las que están también Fundar y la Asociación Mexicana de Fibrosis Quística, es identificar a los responsables del desabasto hospital por hospital; conocer en tiempo real qué insumo falta, en dónde y por qué; acabar con las redes de corrupción que dañan la salud de los mexicanos; identificar puntos de ineficiencia administrativa que afectan la calidad de los servicios de salud pública en el país y generar recomendaciones de política pública sobre el abasto y uso de las medicinas.

Para lograr esto huachicoldemedicinas.org es un primer paso. A partir de la información que se reúna ahí, se identificarán patrones. “Si identificamos que hay tres casos, por ejemplo, de falta de un medicamento en una institución de un estado, se lo haremos saber a las autoridades responsables”, aseveró Merino.

La plataforma irá teniendo ajustes sobre la marcha. “Ahora, por ejemplo, ya identificamos que además de solicitar el dato de la institución, es necesario poner el campo de nombre de hospital, porque las personas están registrando sólo si el desabasto es en el IMSS o en el ISSSTE, pero no en qué hospital. Eso lo vamos a ajustar para tener el dato preciso”, afirmó el director de Innovación y Proyectos de Nosotrxs.

Leer: Roban antirretrovirales para pacientes con VIH en hospital del IMSS en CDMX

Las denuncias también se podrán hacer a través de Facebook, donde la iniciativa aparece como @huachicoldemedicinas y en Twitter, en la cuenta @cerodesabasto. “Hemos estado recibiendo más casos en estas redes, que en la propia plataforma, e incluso hemos podido ayudar a resolver ya casos de falta de personal, por ejemplo. Una persona nos reportó que no había camilleros en el Hospital Colonia, del IMSS, donde estaba, hicimos la denuncia, mandamos una carta a la directora, y respondieron en menos de 24 horas, y ya se contrataron al personal”, afirmó Váldez.

En algunos casos se hará esto: se contactará a las personas afectadas por el desabasto para tener mayores datos del caso. Con todo lo que se recabe se irán armando patrones para poder identificar las cuestiones como puntos de ineficiencia administrativa o redes de corrupción.

“Hemos lanzado esta plataforma para decirle no al huachicol de medicinas, expresión que usó el mismo presidente Lopez Obrador, porque efectivamente hay, desde hace muchos años, desvío de medicamentos, ineficacia en la compra, mucha corrupción. Este es un mercado de 185 mil millones de pesos, y se han creado cadenas de corrupción e ineficiencia, el enorme problema es que con esto se pone en riesgo la vida de millones de personas”, subrayó Merino.

Y claro, agregó, “no queremos ser injustos. No estamos diciendo que este problema del desabasto y el huachicol de medicamentos sea culpa de la actual administración federal, sabemos que esto está pasando desde gobiernos anteriores, pero queremos tomar la oportunidad que el mismo López Obrador abrió al hablar del tema, para monitorearlo y aportar a su solución”.

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Crisis en Venezuela: La desesperada búsqueda de hormonas de los transexuales

Las personas que quieren cambiar su sexo biológico necesitan un tratamiento hormonal de por vida para mantener los cambios en su cuerpo. En Venezuela son hoy imposibles de encontrar, lo que acarrea graves riesgos para ellas.
27 de junio, 2019
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“Si volviera a parecer una mujer, no me atrevería a salir a la calle”.

A André le llevó mucho tiempo y esfuerzo construir la apariencia del hombre que siempre sintió ser.

Transformar el cuerpo de Bolivia Andreína Bellorín, la mujer cuyo nombre figura en su cédula de identidad pero en la que nunca se reconoció, le costó dos intervenciones quirúrgicas, meses de un caro tratamiento hormonal y un doloroso desencuentro con una madre ya fallecida que nunca terminó de aceptarlo.

Ahora, al encontrarlo en la cafetería de un centro comercial de Caracas, nadie diría que el cuerpo de este empleado en una empresa agrícola fue un día de mujer.

Pero él siente que algo está cambiando, que lo que tanto le costó podría, poco a poco, malograrse.

“Ya no me sale barba en muchas partes de la cara y me estoy poniendo más caderón”, cuenta preocupado. “Pero lo peor es mi voz, no soportaría que mi voz fuera otra vez la de antes“.

Como todos los transexuales que inician lo que los especialistas denominan “transición” para adecuar su sexo biológico a su personalidad, André Bellorín necesita un tratamiento hormonal de por vida para mantener los cambios alcanzados.

Su cuerpo se está feminizando de nuevo porque en 2014 lo interrumpió.

¿La razón? La misma que la de muchos otros problemas en Venezuela: la escasez.

De acuerdo con el Informe sobre la Situación del Derecho a la Salud elaborado el año pasado por varias ONG locales, Venezuela vive “un agotamiento extremo de los inventarios de medicinas, vacunas e insumos básicos” que se traduce en que muchos pacientes tienen graves dificultades para encontrar los medicamentos que necesitan.

Los trans y sus hormonas no se libran del problema.

“Cada vez se hizo más difícil encontrar la testosterona. Recorría una farmacia tras otra; a veces tenía suerte, otras no”, recuerda André, que cuenta incluso que hubo un año en que sus amigos le regalaron unos inyectables de testosterona por su cumpleaños.

Habían unido esfuerzos para traerlos desde Colombia.

Fue algo excepcional.

André Bellorín.

G. D. Olmo
A André le ha dejado de salir barba en la mayor parte de la cara y teme que la feminización de su cuerpo no se detenga.

“Yo no tengo dinero para comprar la hormona en Colombia y que me la manden todos los meses”, cuenta André, que como muchos en Venezuela estira su modesto sueldo al máximo para hacer frente a la hiperinflación.

Parte de los migrantes venezolanos

El cirujano Edward Romero, responsable de la Unidad Transgénero en la clínica Uciep de Caracas, ha notado en su consulta los efectos de la escasez de hormonas.

“La mitad de mis pacientes se ha marchado a países en los que pueden conseguir el tratamiento, sobre todo Colombia, Ecuador y Perú, donde es más económico”, afirma.

Es una cara menos conocida de la diáspora de más de cuatro millones de personas que, según Naciones Unidas, ha dejado Venezuela desde que comenzó la crisis económica que sufre.

Médico y usuario transexual.

G. D. Olmo
El doctor Edward Romero dice que la mitad de sus pacientes se han marchado a países donde podían encontrar las hormonas.

Suspender el tratamiento hormonal, como muchos se han visto obligados a hacer, no solo pone en peligro los cambios logrados sino que puede tener otras graves consecuencias.

Según el doctor Romero, “los usuarios con frecuencia caen en la depresión y en la ansiedad”.

Los jóvenes son los más vulnerables. “En los adolescentes que están atravesando el conflicto de la transgeneridad vuelve a haber ideas suicidas y explosiones violentas en el ámbito familiar“.

El problema se agudiza en el caso de los trans masculinos, en los que las hormonas provocan cambios más rápidos, pero que también desaparecen rápido.

La vuelta de la menstruación, que puede producirse ya a los tres meses de la interrupción del tratamiento, supone una experiencia traumática para muchos de ellos.

Transexuales en Caracas.

Getty Images
Las hormonas provocan cambios más rápidos en los transexuales masculinos, pero también desaparecen rápido.

Toni del Vecchio es uno de los trans a los que trató el doctor Romero. Asegura que “lamentablemente, hoy en Venezuela empezar un tratamiento hormonal es una cuestión de dinero”.

Él, un diseñador gráfico al que le va bien, se sabe miembro de una minoría de privilegiados. Puede pagar el coste de su medicación en Ecuador y el envío desde allí.

Para la mayoría de los que resisten en Venezuela y no se resignan a que su cuerpo se convierta en aquello de lo que escaparon, conseguir las hormonas se ha convertido en una especie de odisea.

Venezolano rumbo a Colombia

Karl Rodríguez consume ahora lo que le queda de Nebido, un inyectable en ampollas que debe suministrarse cada tres meses para mantener los niveles de testosterona.

“Viajé hasta Colombia en la camioneta de un amigo para comprarlas a US$80 cada una”.

Ahora, cuenta, está ahorrando lo que puede de su sueldo de cocinero en el Banco Central para repetir el viaje y renovar sus existencias.

Sabe que no será fácil. Viajar por carretera en Venezuela se ha convertido en misión de alto riesgo. A la inseguridad se suma últimamente el problema de la dificultad para encontrar combustible en la mayor parte del país.

Karl dice que nada de eso lo detendrá. “De una manera o de otra conseguiré mis hormonas”.

Karl Rodríguez

G. D. Olmo
Karl Rodríguez tuvo que viajar por carretera hasta Colombia para conseguir las hormonas que necesitaba.

La desesperación por conseguirlas llevó a algunos a buscar en internet lo que no podían encontrar en las farmacias.

“En Venezuela lo único que puedes encontrar son páginas web que ofrecen las hormonas, nunca por debajo de US$300“, explica Del Vecchio.

Más alto que el coste son los riesgos para la salud de adquirir uno de estos productos sin certificación y consumirlo sin supervisión médica, como algunos hicieron.

El doctor Romero cuenta que trató a personas que recurrieron a hormonas animales, lo que puede provocar crisis hipertensivas y otros trastornos.

Un transexual que prefirió no dar su nombre refirió a BBC Mundo que compró por internet lo que creyó era testosterona y luego resultó ser resina vegetal.

Ahora tiene unos bultos en los glúteos, no sabe cuándo desaparecerán y ha renunciado definitivamente a hormonarse.

Situación de los LGBT en Venezuela

Para activistas y organizaciones de defensa de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales (LGBT) en Venezuela, los problemas de los transgénero para conseguir su medicación son un reflejo más del marco de precariedad y falta de derechos que sufre este colectivo.

Para Quiteria Franco, de la ONG Unión Afirmativa, “el país siempre estuvo mal en este campo, pero ahora estamos a la cola en la región“.

Venezuela no reconoce el derecho al cambio de identidad de los transgénero. Es además uno de los pocos de Sudamérica que no admite el matrimonio y ni siquiera contempla la unión civil entre personas del mismo sexo.

BBC Mundo intentó obtener información sobre la situación del colectivo LGBT en el país, pero el Ministerio de Comunicación no respondió a la petición.

Quiteria Franco resume la situación. “Somos un problema que nunca le ha importado a nadie”.


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