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Economía circular: la práctica sustentable en la que todos ganan
El Acuerdo Global de la Nueva Economía del Plástico avala la visión de una economía en donde los plásticos nunca se conviertan en desperdicio.
Por Redacción Animal Político
16 de mayo, 2019
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La cantidad de desperdicio que se genera todos los días en la mayor parte del mundo es más alta de lo que uno podría imaginarse. De acuerdo con cálculos de la Organización de las Naciones Unidas, cada ciudadano latinoamericano genera, en promedio, un kilo de basura al día, lo cual suma unas 541,000 toneladas diarias, el equivalente al 10 por ciento de la basura mundial.

Ante tal situación, organismos y asociaciones tanto internacionales como locales se han dado a la tarea de impulsar estrategias cuyo propósito es disminuir la cantidad de residuos generada por el ser humano. Una de las prácticas más efectivas es la economía circular, la cual no es más que un modelo que auxilia en la reducción de residuos, la explotación racional de los recursos y el cuidado medioambiental.

Básicamente, la economía circular consiste en reparar, reciclar, reutilizar y refabricar los productos con la finalidad de reducir al máximo la explotación de los recursos. De acuerdo con un informe de ONU Medio Ambiente, la economía circular podría reducir entre 80 y 99 por ciento de los desechos industriales en algunos sectores, y entre 79 y 99 por ciento de sus emisiones.

“La importancia de la economía circular radica en que pretende evitar la generación de residuos”, explica Jorge Treviño, director general de la asociación civil Ecología y Compromiso Empresarial (ECOCE), la cual en México es impulsada por más de 400 marcas de la industria de alimentos y bebidas para coadyuvar en la preservación y mejoramiento del medioambiente a través de la cultura del reciclaje.

“El objetivo —continúa Treviño— es reincorporar los materiales para la fabricación de nuevos productos, ya sea los mismos u otros diferentes, pero siempre con la intención de ahorrar recursos de origen y que se utilicen indeterminado número de veces. En la economía circular esos residuos los conviertes en recursos a través de reciclaje y reaprovechamiento”.

En este sentido, cabe decir que la tecnología ha avanzado tanto que hoy es posible que empresas especializadas sean capaces de transformar los residuos y aprovecharlos de muchas maneras. Como muestra tenemos que, durante el año 2018, en México se recuperó casi medio millón de toneladas de PET; y es que en el país existe toda una industria dedicada al reciclaje del plástico con una infraestructura especializada para convertir las botellas usadas en productos listos para reincorporarse al mercado.

ECOCE, por ejemplo, ha cumplido 16 años de fomentar la cultura de acopio, separación y reciclaje de envases y empaques posconsumo, principalmente a través de diferentes programas educativos, sinergias con gobiernos, jornadas de limpieza de cuerpos de agua y sitios críticos, además de facilitar el acopio y el reciclaje masivo no solo del plástico PET, sino también de otros tipos de empaques flexibles y envases rígidos.

Por tal razón, ECOCE ha terminado por adherirse al Acuerdo Global de la Nueva Economía del Plástico, liderado por la Fundación Ellen MacArthur, en colaboración con la ONU Medio Ambiente, cuyo fin primordial es el impulso de la economía circular.

El acuerdo está firmado por 250 organizaciones, entre las que se cuentan algunos de los mayores productores de empaques del mundo, compañías, minoristas y recicladores, así como gobiernos y las organizaciones no gubernamentales más importantes del orbe, con el fin de erradicar el desperdicio y la contaminación por plásticos desde su origen con el establecimiento de metas concretas que se revisan cada 18 meses y que son cada vez más ambiciosas.

Los firmantes del Acuerdo Global de la Nueva Economía del Plástico avalan la visión de una economía circular en donde los plásticos nunca se conviertan en desperdicio, y reconocen que esa visión ofrece una solución a la contaminación por plástico con profundos beneficios económicos, ambientales y sociales.

 

Específicamente para el empaque plástico, reconocen que una economía circular se define con seis características: es una prioridad la eliminación del empaque plástico innecesario o problemático mediante el rediseño, la innovación y nuevos modelos de entrega; los modelos de reúso se aplican donde sean pertinentes para reducir la necesidad de empaques de un solo uso; todo empaque plástico es 100 por ciento reutilizable, reciclable o compostable; todo empaque plástico es reusado, reciclado o compostado en práctica; el uso de plásticos está completamente desvinculado del uso de recursos finitos; y todo empaque plástico está libre de elementos químicos peligrosos, con lo que se respeta la salud, la seguridad y los derechos de toda persona.

Además, algunas empresas firmantes han signado compromisos particulares. Coca Cola, por ejemplo, tiene el propósito de promover que se recolecten y reciclen todos sus envases para el año 2030, que todos sus envases sean 100 por ciento reciclables para el 2025, e incorporar 50 por ciento de material reciclado en sus envases para 2030.

“La economía circular es un camino a favor del futuro porque dejas de usar recursos naturales que pueden ser renovables o no renovables”, concluye el director general de ECOCE, “el proceso de reciclaje y la circularidad nos permite evitar emisiones de CO2, nos permite ahorrar agua, nos permite ahorrar espacio en los rellenos sanitarios, es decir, también evita muchos problemas secundarios, y también genera empleos. Esta circularidad tiene muchas más ventajas”.

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