Cardiopatías, enfermedades pulmonares y respiratorias: las afectaciones ligadas a la mala calidad del aire
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Cardiopatías, enfermedades pulmonares y respiratorias: las afectaciones ligadas a la mala calidad del aire

De acuerdo con este análisis histórico, las personas mayores de 65 años son las más sensibles a la exposición al ozono, mientras que los menores de edad lo son a las partículas contaminantes.
Cuartoscuro
Por Siboney Flores
15 de mayo, 2019
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Exponerse largo tiempo a los contaminantes del aire no solo puede implicar efectos como ojos llorosos, tos o irritación en la garganta, también está asociado a afectaciones como cardiopatías, infartos cerebrovasculares, enfermedades pulmonares y cáncer, para el caso de los adultos, así como infecciones respiratorias agudas en menores de edad.

Qué son las partículas 2.5 que provocaron la contingencia y cómo dañan la salud

Así los señala el “Análisis histórico de los beneficios en la salud asociados a la calidad del aire en la Ciudad de México entre 1990 y 2015”, publicado por la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, junto con la Secretaría del Medio Ambiente capitalina (Sedema), la Secretaría de Salud (Sedesa), el Instituto Nacional de Salud Pública, el Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller de Harvard (DRCLAS), y el centro de estudios Mario Molina.

De acuerdo con el estudio, las personas mayores de 65 años son las más sensibles a la exposición al ozono, mientras que los menores de edad lo son a las partículas contaminantes.

“Cada una de estas muertes entre niños implica muchas décadas de pérdida de esperanza de vida. En contraste, las muertes entre adultos debidas a cardiopatía isquémica, infarto cerebrovascular, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o cáncer de pulmón, generalmente implican una pérdida de la esperanza de vida de quizás una o dos décadas”, detalla el análisis.

El documento también encontró asociaciones entre los niveles diarios de PM10 (partículas de diámetro aerodinámico de 10 micrómetros) y el riesgo de mortalidad por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Sufren mareos, alergias. Esta es la lucha legal de ciudadanos afectados por la contaminación de CDMX

Sin embargo, para Juan Manuel Castro Albarrán, director de Administración de Capital Humana de la Secretaría de Salud federal, no hay necesariamente una relación directa, pues señala que toda enfermedad tiene múltiples causas

“No hay una estricta relación entre la mala calidad del aire con enfermedades. No hay una relación directa entre contaminación y la condición de las enfermedades… contribuyen al desarrollo (de enfermedades), pero no son causales”, explica en entrevista con Animal Político.

Aunque Castro Albarrán señala que las infecciones respiratorias, enfermedades y padecimientos como el asma, neumonías, bronconeumonías y bronquitis están sujetas a vigilancia epidemiológica por su relación con el monitoreo de situaciones ambientales, no necesariamente las personas van a empeorar por las condiciones atmosféricas. “Si hay una condición que puede contribuir pero no hay una relación de causalidad directa”, detalla.

No solo en CDMX hay mala calidad del aire; en un año murieron 14 mil 288 personas por esta causa en 20 ciudades

El análisis antes mencionado estima que solo en 2015, 29 mil muertes fueron atribuibles a contaminantes PM2.5 (partículas con un diámetro aerodinámico de 2.5 micras o menor), y 18,100 al ozono.

También sostiene que la exposición crónica a contaminantes PM2.5 es responsable de 7,600 muertes anuales prematuras en todo el país.

Para la Zona Metropolitana del Valle de México, que desde hace cuatro días registra altos niveles de contaminación atmosférica, las partículas PM2.5 son responsables de 3 mil muertes, mientras que para Ciudad de México, 6,100 fallecimientos son asociados a la contaminación por partículas PM10.

Sin embargo, también menciona que las medidas implementadas en la Ciudad de México desde 1990 contra las concentraciones contaminantes han podido reducir 22.5 mil muertes en 25 años.

La mayor parte del impacto en esta reducción se dio en muertes por cardiopatía isquémica y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, así como accidentes cerebrovasculares, el cáncer de pulmón, y las infecciones respiratorias en menores, según el documento.

muertes contaminantes aire CDMX

Contribuciones de causas específicas de muerte (panel izquierdo) y de grupos de edad (panel derecho) al número esperado de muertes
prematuras (miles) evitadas por la reducción de las exposiciones a PM2.5 y a ozono en la Ciudad de México

“Nuestro análisis epidemiológico muestra que los habitantes de la Ciudad de México viven en promedio 3.2 años más gracias a las mejoras en la calidad del aire”, expone el estudio, el cual también destaca que entre 2006 y 2014 no se activó la Fase 1 de Contingencia ambiental.

Así lo destaca también el director de Servicios de Salud Pública, Jorge Alfredo Ochoa Moreno, quien considera que los contaminantes asociados con afectaciones graves a la salud han reducido.

“Los seis contaminantes han ido paulatinamente a la baja. Han disminuido 33 % de los seis contaminantes: plomo, ozono, óxido sulfuro, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, de las partículas suspendidas del PM10 y PM2.5”, menciona.

Sin embargo, también reconoce que en un monitoreo realizado en 32 hospitales de Ciudad de México aumenta del 15 al 20 % el número de incidencia de enfermedades ligadas a la contaminación atmosférica cuando hay contingencias ambientales.

A pesar de las mejoras en la calidad del aire, el análisis histórico menciona que los niveles actuales aún se encuentran por arriba de aquellos que representan riesgos para la salud, pues señala que solo en la capital del país hay más muertes por contaminación atmosférica que sexo inseguro, uso de drogas, fuentes de aguas inseguras o tabaquismo pasivo.

riesgos contaminación aire cdmx

Principales factores de riesgo y muertes prematuras asociadas para la Ciudad de México en 2013.

 

¿Debe cambiarse el programa de verificación en CDMX?

Este 14 de mayo, un tribunal determinó que debe suspenderse el aviso que flexibiliza la política de circulación vehicular en la Ciudad de México, debido a que “se trata de una política ambiental regresiva a las normas internacionales que rigen en esta materia”.

Días antes, un juez de distrito concedió una suspensión provisional a un grupo de personas que buscan dar marcha atrás al nuevo programa de verificación vehicular emitido por la Secretaría del Medio Ambiente y el gobierno de la Ciudad de México.

Ambos coinciden en que de no cambiar el programa de verificación “se afectarían de manera grave e irreparable derechos humanos fundamentales, tales como a la salud y a un ambiente sano”, debido a los altos índices de contaminación que pueden registrarse.

El 1 de julio de 2016, las autoridades implementaron un sistema de verificación que incluía la medición de las emisiones de partículas finas, la revisión de los condiciones físico-mecánicas de los automóviles y la verificación de diagnóstico a bordo (OBD), que mide a través de la computadora del automóvil los contaminantes críticos.

Sin embargo, tras la llegada del nuevo gobierno, encabezado por Claudia Sheinbaum, solo se aplica la prueba OBD, lo que a decir de los ciudadanos que interpusieron la demanda “se pusieron miles de automóviles a circular, porque los que tenían holograma 1 ahora tienen 0, y pueden conducir cuando quieran”.

Para el director general de Calidad del Aire, Sergio Zirath Hernández Villaseñor, la antigua norma de verificación vehicular permitía que muchos de los automóviles tuvieran acceso al holograma 1, sin cumplir las reglas establecidas para obtenerlo.

“En 2018 si tu automóvil no se podía hacer la prueba OBD, podía analizarse únicamente con la prueba del convertidor catalítico y aunque no cumpliera con las emisiones de 250 partes por millón, te otorgaban el holograma 1”, argumenta en entrevista con Animal Político.

También justificó el que en 2019 miles los automóviles pasaran del holograma 1 al 0, pues dijo que se trata de modelos posteriores a 2006, que cuentan con la posibilidad de realizar la prueba OBD y emiten menos de 250 partes por millón.

La Sedema insiste en que ahora hay reglas más restrictivas y que parte del problema radica en que automovilistas de la Zona Metropolitana registran sus vehículos en otras entidades.

La dependencia advierte una respuesta en el juicio, pues dice que en caso de que el juez les obligue modificar la verificación no van a regresar a la establecida en 2018.

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COVID: cómo envejece nuestro sistema inmunitario y cómo podemos frenar ese proceso

Cuando nos volvemos mayores, nuestro cuerpo ya no produce tantas células cruciales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, y muchas de ellas se comportan de manera errática. Pero tú puedes compensar el paso de los años con acciones muy simples para mantenerlo en buena forma.
24 de diciembre, 2020
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El sistema inmunitario ha cobrado un protagonismo inesperado en medio de la pandemia de covid-19.

No es para menos. Esta compleja red de células, tejidos y órganos es el arma principal que tiene nuestro organismo para defenderse del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus causante de esta enfermedad.

Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el sistema inmune envejece con los años, y esto nos deja más vulnerables a las infecciones, al cáncer y a todo tipo de enfermedades.

Esta es una de las razones —además de la prevalencia de enfermedades preexistentes— por la que las personas mayores de 65 años corren más riesgo de contagiarse de covid y desarrollar una forma más virulenta de la enfermedad.

Sin embargo, la edad del sistema inmunitario no coincide necesariamente con la edad cronológica. Y en la medida en que nos volvemos mayores, esta discrepancia puede hacerse aún más amplia.

“Podemos tener individuos que cronológicamente tienen 80 años y un sistema inmune que parece de una persona de 62 años. O todo lo contrario: una persona de 60 años cuyo sistema inmune parece el de una persona de una edad mucho más avanzada”, le explica a BBC Mundo Shai Shen-Orr, inmunólogo del Instituto de Tecnología de Israel Technion.

Lo interesante, además, es que podemos que ralentizar su envejecimiento (o, posiblemente, revertir su edad) siguiendo una serie de pasos simples.

Pero antes de ver cómo lograrlo, recordemos cómo funciona y cómo y qué se deteriora con la edad.

Menos células B y T

El sistema inmune tiene dos brazos, cada uno de ellos compuesto por distintos tipos de células.

Por un lado está la llamada respuesta innata, que es la primera línea de defensa que se activa casi de forma inmediata cuando detecta la presencia de un organismo extraño.

Gráfico

Getty Images
Todo lo que podamos hacer para mantener la salud inmunitaria ayuda en la lucha contra la covid-19.

Esta respuesta contiene “neutrófilos, que atacan sobre todo bacterias; monocitos, que ayudan a organizar al sistema inmune, alertando a otras células inmunitarias de que hay una infección, y luego están las NK (o células asesinas), cuyo trabajo es combatir virus o cáncer. Estas tres células no funcionan tan bien cuando nos hacemos mayores”, le explica a BBC Mundo Janet Lord, directora del Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

Por otro lado está la respuesta adaptativa, compuesta por linfocitos T y B que combaten a un patógeno específico. Esta respuesta tarda unos días en activarse, pero una vez que lo hace, recordará al patógeno para el futuro y lo combatirá otra vez, si vuelve a aparecer.

“Cuando envejeces, produces menos nuevos linfocitos, que son los que necesitas para combatir una infección nueva como el SARS-CoV-2″, señala Lord.

“E incluso los que tu cuerpo creó en el pasado, para combatir otra infección, tampoco funcionan muy bien”, añade.

Es decir, el envejecimiento provoca un declive en todas las funciones del sistema inmune.

La respuesta innata produce un poco más de células pero estas no funcionan tan bien, y la respuesta adaptativa produce menos linfocitos B (que se fabrican en la médula ósea y se encargan de producir anticuerpos) y menos linfocitos T (que se producen en el timo e identifican y matan a patógenos o células infectadas).

La disminución de células T se debe a que “el timo comienza a encogerse a los 20 años de edad. Se hace cada vez más pequeñito y cuando llegas a los 65 o 70 años, solo queda un 3% de él (en el cuerpo)”, dice Lord.

La pérdida de las células que guardan la memoria de los patógenos hace que al envejecer no solo perdamos la capacidad de responder a una infección, sino también a las vacunas que las previenen.

Gente caminando

Getty Images
Caminar es un ejercicio simple al alcance de todos.

En el caso de la vacuna contra la gripe, por ejemplo, “el 40% de los adultos mayores de 65 años no genera una respuesta a la vacuna”, comenta Shen-Orr.

Otro problema es que la edad genera más inflamación en la sangre y en los tejidos, algo que en inglés se conoce como inflammaging (una combinación de las palabras inflamation y envejecimiento, ageing).

“Además de no funcionar de forma óptima, las células del sistema inmune tienden a causar inflamación, algo que da lugar a numerosas enfermedades”, explica Lord.

Todos estos cambios que se producen a medida que nos volvemos más viejos, “hacen que nos cueste más recuperarnos de una infección o una herida, y que algunas infecciones se puedan tornar crónicas”, le dice a BBC Mundo Encarnación Montecino, investigadora de la Universidad de California, en Estados Unidos.

“Infecciones que estaban bajo control pueden reaparecer (como el herpes zóster, o la tuberculosis), aumenta la susceptibilidad a nuevos patógenos (gripe, neumonía) y la incidencia de cáncer”, agrega.

No siempre es cuestión de edad

Si bien con el avance de los años todos sufrimos un deterioro cuya trayectoria es previsible, lo que varía enormemente es el ritmo en que lo hace cada individuo, influido por la genética, pero también —y en una gran medida— por el estilo de vida.

Hasta hace poco no era posible determinar la edad inmunitaria, pero las investigaciones de Shen-Orr y su equipo, en colaboración con la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, lograron crear un método para obtener esta información, crucial para llegar a tratamientos acertados.

“Analizando la composición de 18 tipos de células del sistema inmune y la expresión de los genes en una muestra de sangre, podemos establecer en qué estadio del proceso de envejecimiento se encuentra el sistema inmunitario de una persona”, explica Shen-Orr.

La variación en la velocidad del proceso de deterioro también se vincula a la diferencia de género.

“Mientras que los dos sexos sufren el envejecimiento, debido a los efectos específicos de las hormonas sexuales, algunos de los parámetros envejecen a ritmos distintos en hombres y mujeres”, señala Montecino.

Por ejemplo, en las mujeres “la menopausia produce una nivelación de los efectos protectores del estrógeno”.

A levantarse de la silla

La buena noticia, como mencionamos en el principio es que el proceso de envejecimiento puede ralentizarse.

La clave está en mantenerse físicamente activo: “hoy día permanecer mucho tiempo sentado, es para el organismo lo que antes era fumar”, explica Lord, comparándolo con este hábito que mucha gente ya ha abandonado.

“En estudios con personas que se mantuvieron activas desde que eran jóvenes hasta la tercera edad —ciclistas de hasta 80 años que continuaron haciendo 100 km o 150 km a la semana— los resultados fueron increíbles”, dice Lord.

Hombre sentado en el sofá mirando la TV

Getty Images
Pasar demasiadas horas sentados es pésimo, dice Lord.

“Tenían muchas células T y el timo no se había encogido“.

“En otro estudio que monitoreó el número de pasos al día, encontró que si haces 10.000, tus neutrófilos parecen los de una persona de 20 años”.

“Yo pensaba que esa cifra era un invento de las personas que vendían dispositivos para medirlos, pero cuando hicimos el estudio me quedé totalmente sorprendida”, confiesa Lord.

Todo depende del estado físico del que uno parta, pero básicamente es hacer ejercicios simples como pararse y subir y bajar en puntas de pie, subir escaleras y levantar un poco de peso con los brazos si uno es mayor o no está en buen estado físico, y hacer ejercicio intenso por lapsos de tiempo breve, si uno está en forma.

“Simplemente haz algo. Todo lo que puedas hacer ayuda”.

Volver al pasado

Una cosa es disminuir el ritmo de envejecimiento y otra es revertir el proceso.

¿Es posible?

Los análisis llevados a cabo por la investigadora de Birmingham y su equipo no se han centrado en eso, pero Lord señala que un estudio pequeño (con 12 participantes) publicado el año pasado mostró, por primera vez, que suministrando tres drogas diferentes se pudo revertir la edad inmunitaria y la edad biológica en 2 años.

Ciclista

Getty Images
Uno de los estudios de Birmingham mostró que ciclistas mayores que seguían manteniéndose activos tenían un sistema inmune de una persona joven.

Shen-Orr menciona un estudio sobre una droga en la que él y su equipo están trabajando pero cuyos resultados aún no se han publicado, que también muestra que la reversión es posible.

“Vimos una reducción (de la edad inmunitaria), pero no sabemos aún si esta se va a mantener de forma permanente”, señala.

Pero detener el deterioro es un paso más que importante.

Otros factores que pueden ayudar en este sentido son una dieta variada, rica en fibra, con alimentos fermentados y poca carne roja para mantener la salud de la microbiota intestinal (un campo de investigación que aún está en su infancia), y un sueño óptimo de alrededor de 6 horas y media o 7.


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