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Con la desaparición del Estado Mayor, el gobierno abandonó su hospital
El Centro Hospitalario del Estado Mayor Presidencial ha pasado a ser un hospital de primer nivel, al que ya no acude nadie de alto rango, ni militar ni político.
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14 de mayo, 2019
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El Hospital del Estado Mayor Presidencial en la Ciudad de México se encuentra vacío. Por el área de urgencias no ingresa nadie. No hay una sola ambulancia. Apenas unas cuantas personas ingresan por la puerta principal de este centro médico, y cuando se les pregunta si son usuarios la mayoría lo niega. Dicen que son usuarios del cajero bancario que se encuentra allí, que son empleados de administración o que sólo vinieron para hacer un trámite, de acuerdo con un recorrido hecho por Animal Político.

Aquí, donde antes se atendía a los integrantes del Estado Mayor Presidencial, el cuerpo de élite que resguardaba al presidente de México y a los funcionarios federales de mayor rango junto con sus familias, ahora ya no quedan tantos médicos especialistas ni técnicos que sepan operar los aparatos de alta tecnología para la salud que allí se encuentran, de acuerdo con el testimonio de uno de los trabajadores del hospital.

El libro El Estado Mayor Presidencial, editado en el sexenio del expresidente Vicente Fox, documenta que éste era un hospital de especialidades con atención médica quirúrgica en pediatría; ginecobstetricia; medicina interna, con diferentes ramas: cardiología, gastroenterología, endocrinología, dermatología o nefrología, y cirugía general, con especialidad en urología, oncología y cirugía vascular.

El equipamiento del Centro Hospitalario del Estado Mayor Presidencial, registra el libro editado en marzo de 2006, “le permite resolver 98% de las necesidades de salud del personal bajo su cobertura. Cuenta con todos los recursos materiales, desde ambulancias de alta tecnología para los traslados hasta equipo radiológico, quirúrgico o endoscópico, acorde con la modernidad que vive nuestro país en el siglo XXI”.

El personal médico, paramédico, administrativo y de apoyo del Centro Hospitalario –consigna el texto– “ha sido capacitado con el más alto nivel profesional en las diferentes ramas y especialidades, lo que le ha permitido alcanzar el nivel de Hospital de Excelencia y la Certificación por el Consejo de Salubridad General de la Secretaría de Salud”.

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De acuerdo a los informes del avance físico y financiero de los programas y proyectos de inversión de la Oficina de la Presidencia para los años que van de 2013 a 2018, es decir durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, este hospital tuvo un presupuesto de 47 millones 793 mil 750 pesos, solo para la compra de equipo médico y de laboratorio.

Pero con la decisión del actual presidente de México Andrés Manuel López Obrador de desaparecer al cuerpo de élite que cuidaba al presidente y secretarios de Estado, por considerarlo “oneroso” e “innecesario”, el hospital donde se atendía a sus integrantes y a la élite política también tuvo su anuncio de desahucio.

De ser una institución de excelencia, el Centro Hospitalario del Estado Mayor Presidencial, que abarca 7 mil 710.83 metros en la Avenida Constituyentes, en la Ciudad de México, ha pasado a ser un hospital de primer nivel, al que ya no acude nadie de alto rango, ni militar ni político.

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“Ahora sólo se atienden los soldados y sus familias, pero son pocos, sobre todo los que acaban de ser transferidos de algún estado de la República”, cuenta un especialista en rehabilitación, que trabaja en este hospital pero prefirió no dar su nombre.

El entrevistado contó que a todos los médicos especialistas los transfirieron. “Se los llevaron al Hospital Central Militar (localizado en el Bulevar Manuel Ávila Camacho, de la CDMX) aquí quedamos muy pocos, casi solo los de primer nivel (generales)”.

Con ese cambio, también quedaron pocos usuarios. “Antes venían acá no solo los integrantes del Estado Mayor, también venían los funcionarios del gabinete y la familia del presidente. Solo cuando tenían una operación de alto riesgo se iban a Estados Unidos, pero de lo contrario venían acá”.

Todo era distinto entonces, “siempre estaba lleno aquí de guardias y más militares. Antes no la hubieran dejado llegar a usted hasta la entrada así como así, y estar rondando el hospital. Antes había mucho control. Pero ahora ya hay paso libre por la calle”.

Animal Político buscó hablar con el director del Hospital, pero los militares que cuidan la entrada al centro hospitalario aseguraron que no estaba. “Él no está, ya se retiró, y quién sabe si regrese más tarde. No tiene hora para estar aquí, como tiene cuatro hospitales a su cargo y aquí ya hay pocos médicos, no tiene hora”, explicó uno de ellos.

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Este medio también solicitó una entrevista a la Secretaría de la Defensa Nacional para conocer por qué al hospital llegan ya tan pocos usuarios, cuántos médicos fueron traslados a otros hospitales, qué va a pasar con el equipo de alta tecnología y en general con todo el hospital, pero hasta el cierre de esta edición no se pudo concretar la entrevista.

De los aparatos que se usaban para los diagnósticos y tratamientos de alta especialidad, el especialista entrevistado dijo que siguen ahí adentro. “Ahí están, esos no se los han llevado, pero no hay técnicos que sepan operarlos, a ellos también los transfirieron al Hospital Central Militar. Nos han dicho que contratarán a otros, que todo se va a reactivar, pero no sabemos cuándo”.

El especialista dijo que tampoco sabe cuántos médicos y cuánto personal se quedó. “No sabría decir cuántos se fueron y cuántos nos quedamos, pero somos pocos. Está solo esto, como usted ya vio, muy triste. Antes no parábamos en todo el día, y ahora está solo”.

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¿Cómo impacta el recorte de la ayuda de EU a Centroamérica ordenado por Trump?
El presidente Donald Trump tomó esta decisión como una forma de presionar a miembros del Triángulo Norte para que detengan el creciente flujo migratorio. Los más afectados serán los que deben enfrentar la pobreza y la violencia en sus países.
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6 de abril, 2019
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¿Qué va a pasar en Honduras, Guatemala y El Salvador después que se cancele la ayuda que reciben de Estados Unidos? Es la pregunta que muchos se formulan en la región.

El presidente Donald Trump tomó esta decisión como una forma de presionar a miembros del Triángulo Norte para que detengan el creciente flujo migratorio.

El recorte de la ayuda pone en riesgo principalmente programas que pretenden evitar la salida masiva de personas hacia el norte.

Hasta ahora el gobierno estadounidense no ha ofrecido detalles de qué programas se quedarán sin recursos.

Pero según la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), entre los más afectados se encuentran los que combaten pobreza extrema, violencia e impunidad, justo algunas de los problemas que cada año obligan a miles de personas de la región a abandonar sus países.

Los fondos que podrían cancelarse se utilizan, por ejemplo, para combatir la extorsión en Guatemala, el reclutamiento de jóvenes por pandillas de Maras en El Salvador o para reducir la tasa de homicidios en Honduras.

Los programas afectados con el recorte de EE.UU. combaten la violencia en Centroamérica

AFP
Los programas afectados con el recorte de EE.UU. combaten la violencia en Centroamérica.

La orden de Trump implica suspender fondos por al menos US$450 millones, según datos del Departamento de Estado, aunque la cantidad puede ser mayor.

Adriana Beltrán, directora para Seguridad Ciudadana de WOLA, recuerda que el Congreso estadounidense autorizó en febrero pasado US$180 millones para Centroamérica.

No está claro si este dinero también forma parte del decreto de suspensión del mandatario. Pero las consecuencias de su propuesta pueden ser graves.

“Gran parte de lo que ha dado Estados Unidos a la región ha sido para apoyar esfuerzos que buscan atender los factores que causan la migración irregular”, dice Beltrán a BBC Mundo.

“Esa decisión, lejos de ayudar a estabilizar la situación en la región, lo único que va a hacer es empeorar las condiciones en los países de Centroamérica”.

La orden de Trump puede resultar contraproducente para Estados Unidos, insiste la especialista. “Puede provocar más migración a la larga. Es lo que va a hacer”.

EE.UU. no nos ayuda

Donald Trump exige a Centroamérica que detenga la migración irregular

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Donald Trump exige a Centroamérica que detenga la migración irregular

En todo caso el monto del recorte representa una cantidad menor al dinero que Centroamérica recibe cada año en remesas, especialmente desde Estados Unidos.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en 2018 el monto de estos recursos fue de US$22.500 millones.

En el Triángulo Norte las remesas son fundamentales para las economías locales, reconoce la CEPAL.

Para algunos países como Honduras el dinero del gobierno de Estados Unidos no es relevante, dice el presidente Juan Orlando Hernández.

Según datos de la Secretaría de Finanzas hondureña, en 2018 se recibieron US$90 millones a través de distintos programas y agencias estadounidenses. En ese período el monto de las remesas fue de US$4.900, de acuerdo con la CEPAL.

Suspender la ayuda de EE.UU. a Centroamérica no detiene la migración, advierten expertos

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Suspender la ayuda de EE.UU. a Centroamérica no detiene la migración, advierten expertos.

El presidente Hernández asegura que el gobierno de Trump no ha dado ninguna ayuda a su país.

“Con el plan Alianza para la Prosperidad dijimos que Honduras iba a poner cuatro dólares, mientras que Estados Unidos pondría uno. Esos dineros en algunas ocasiones se han atrasado y en otras ni ha llegado”.

Analistas y miembros del Congreso estadounidense creen que el anuncio de Trump es parte de una estrategia política.

Pero otros como el exvicepresidente de Guatemala Eduardo Stein advierten que la orden del magnate puede desatar conflictos legales.

“Claramente contradice compromisos de política exterior bipartidaria de Estados Unidos con nosotros”, dice a BBC Mundo.

Guatemala: dinero contra la corrupción

Mujer con niños en Guatemala.

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Parte de los fondos de EE.UU. en Guatemala son usados en programas de alimentación para comunidades desfavorecidas.

La mayor parte de la ayuda al Triángulo Norte se envía a través de la Estrategia para Centroamérica, que opera la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

No está claro si los proyectos y organizaciones que respaldan podrán seguir en operación tras el anuncio de la suspensión de la cooperación estadounidense.

En los tres países del Triángulo Norte hay varios ejemplos, como en Guatemala, que recibe el mayor porcentaje de ayuda.

Los datos más recientes de WOLA, de 2017, señalan que obtuvo más de US$78.6 que se destinaron especialmente a estrategias contra la violencia y la corrupción.

El dinero se utilizó, por ejemplo, en una estrategia para proteger a víctimas de trata de personas, implementada por la organización civil El Refugio de la Niñez.

El objetivo es apoyar especialmente a niños víctimas de esclavitud, a través de atención médica y psicosocial, así como respaldo legal en los procesos judiciales que enfrentan.

En esa estrategia el financiamiento programado entre 2018 y 2021 es de US$2,2 millones.

Otro proyecto es Alimenta el Futuro de Guatemala, destinado a mejorar la nutrición de comunidades rurales y aumentar el ingreso de los campesinos.

En este caso la inversión programada de 2017 a 2022 es de US$36 millones.

Uno más es el Proyecto de Justicia para Juventud y Género, que entre 2016 y 2021 debía recibir US$37,4 millones. El programa apoya a víctimas de la violencia, especialmente mujeres, y jóvenes.

Honduras: violencia, la prioridad

Honduras, policías.

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Algunas de las regiones más violentas de Honduras se benefician de la ayuda económica de EE.UU.

El apoyo estadounidense a Honduras se concentra en prevenir la violencia y reparar fallas en su sistema de justicia.

Algunos de los programas van en ese sentido, como uno para la prevención secundaria de la violencia.

El objetivo es detectar jóvenes con riesgo de sufrir violencia o ser reclutados a la fuerza por las pandillas. El financiamiento previsto es de US$24,6 millones entre 2016 y 2020.

La estrategia opera sobre todo en algunas de las regiones más violentas del país, como Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choloma, Tela y La Ceiba.

También hay respaldo para la Alianza para el Corredor Seco que pretende reducir la pobreza y desnutrición en el oeste de Honduras, donde existen las comunidades con mayores índices de marginación.

Para ese proyecto el respaldo programado es de US$60,6 millones entre 2014 y 2020.

Una estrategia adicional es prevenir la violencia en las escuelas a través del programa Asegurando la Educación, que tiene un presupuesto de US$20,8 millones para utilizarse entre 2017 y 2022.

El Salvador: las Maras, el mayor problema

Mara Salvatrucha, cartel.

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El Salvador usa gran parte del apoyo financiero estadounidense para combatir la inseguridad y la violencia.

En el caso de El Salvador la mayor parte del apoyo estadounidense se enfoca en prevenir la violencia, combatir la inseguridad y mejorar el sistema de justicia, entre otros temas.

Por ejemplo, el proyecto Puentes para el Empleo debía recibir una financiación de US$42,2 millones entre 2015 y 2020.

Este apoya a organizaciones civiles, empresarios y maestros para aumentar el número de empleos a jóvenes de municipios con alta criminalidad.

También se apoya al programa de Educación y Convivencia para Escuelas y Comunidades Libres de Violencia, que cuenta con una inversión de US$10 millones entre 2018 y 2023.

Con este proyecto se ofrecen servicios psicosociales a jóvenes, padres y maestros en escuelas ubicadas en comunidades de alto riesgo.

También existe el programa de Prevención del Crimen y la Violencia que respalda al gobierno de El Salvador en una estrategia para fortalecer comunidades y prevenir, de esa manera, la delincuencia.

El financiamiento para el proyecto es de US$39,8 millones para el periodo 2013-2019.


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