Los jóvenes que integran el bono demográfico de México tiene un futuro poco alentador, advierte ONG
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Los jóvenes que integran el bono demográfico de México tiene un futuro poco alentador, advierte ONG

La participación juvenil en instituciones del país es de 19 %; de las elecciones de 2018 surgieron menos legisladores jóvenes que en años pasados.
Cuartoscuro
9 de mayo, 2019
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Este sexenio, el número de población joven en México alcanzará su máximo histórico y empezará a descender. Y sin embargo, la participación de este grupo en los terrenos laboral, político y social es baja. Por lo que si no se crean políticas públicas adecuadas para incluir a este sector, en lugar de un bono demográfico habrá sido un “desbono”, advierte la organización Ollin, Jóvenes en Movimiento.

Esta asociación elabora desde hace seis años un Índice Nacional de Participación Juvenil (INPJ), considerando la presencia de personas de entre 18 y 29 años en la iniciativa privada, el gobierno, los partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil (OSC) y en universidades. Considera su participación, si tienen un empleo formal o solo son voluntarios, y si están en una posición de toma de decisiones.

El resultado es que en 2018 los jóvenes representaron apenas el 19 % de quienes trabajan y tienen un puesto de liderazgo en esas instituciones, a pesar de ser el 26 % de la población nacional. El mejor nivel de participación se registró en 2014, cuando alcanzó el 24%.

“Es el último sexenio en el que se puede hacer la diferencia, ya que el pico del supuesto bono demográfico se encuentra en el año 2022 y de no aprovecharse estos años que quedan estamos condenando a la generación de jóvenes más grande de la historia a un futuro poco alentador y con altos costos sociales”, señala el INPJ 2017-2018, publicado este jueves.

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Según estimaciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), el año pasado había poco más de 32 millones de jóvenes de 15 a 29 años en el país, pero en 2022 serán 32 millones 132 mil 766, el máximo histórico.

El informe lamenta que siempre se ha hablado del supuesto “bono demográfico” en referencia a que haya tanta gente en edad productiva, que sea cuando más pueda crecer el país y se garantice un retorno positivo para que esa misma generación pueda disfrutar de su vejez, porque de lo contrario, la carga social será enorme.

“Pero esto jamás iba a suceder sin la inversión suficiente y las políticas públicas adecuadas. La verdad, es que estamos viviendo un desbono demográfico por no haber aprovechado esta situación histórica y por lo mismo estamos generando rendimientos negativos”, advierte.

Gobierno y partidos, los que menos incluyen a los jóvenes

La medición hecha por Ollin en 2018 revela que solo era joven una de cada 10 personas en las dependencias de gobierno. Esto fue bajando progresivamente desde 2014, cuando alcanzó un pico de 25 %, tanto como de funcionarios en general, como entre los tomadores de decisiones.

“Como hemos descubierto en Índices pasados, las dependencias de gobierno se enfrentan a ciclos sexenales que limitan el acceso de jóvenes a sus estructuras. Si bien no es imposible acceder a las estructuras formales, es poco probable que esta situación se dé a mediados del sexenio y menos a sus tasas de reemplazo naturales”, explica el informe.

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Por ello, afirma que este año es una gran oportunidad para que aumente la presencia juvenil, gracias al inicio del nuevo sexenio, y hace énfasis en la necesidad de que este sector sea más considerado en las políticas públicas que se van a desarrollar.

Pero matiza que la renovación generacional en la administración pública se puede complicar si el partido político que ganan las elecciones lleva a sus cuadros al gobierno pero no tiene una base juvenil amplia, que es lo que han detectado en la investigación.

En los partidos el panorama es negativo: de cada 100 políticos que toman decisiones, apenas 1 es menor de 30 años, la proporción más baja de todos los tipos de instituciones consideradas.

La participación en general también es baja: en 2017 cayó al mínimo, con solo el 5 % de militantes menores de 30 años, aunque en 2018 se recuperó a 17 %, lo que apunta a que con motivo de las elecciones hubo mayor interés de los jóvenes de pertenecer a un partido.

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Ollin detectó que particularmente en el PRI se registró un aumento de 28 % de militantes jóvenes, al pasar de ser casi 287 mil a ser 941 mil, lo que llegó a representar el 15 % de su padrón de afiliados.

El Congreso con menos jóvenes

En las elecciones de 2018, hubo 25.5 millones de jóvenes con capacidad de votar, es decir, uno de cada tres electores en todo el país. Sin embargo, los partidos postularon menos candidatos de este grupo de edad que en otras elecciones: mientras que en 2015 hubo 754 aspirantes a diputados de menos de 30 años, el año pasado fueron 545.

“Las cifras anteriores exponen el poco interés que tuvieron los partidos en presentar a candidatos jóvenes en sus listas. También podemos deducir que las alianzas electorales fueron un detonante para presentar pocas opciones de candidaturas jóvenes, ya que las negociaciones beneficiaron únicamente a los liderazgos consolidados dentro de los partidos, impidiendo la llegada de nuevos cuadros a la pugna electoral”, señala el reporte Jóvenes y Democracia 2018, presentado junto con el INPJ.

De esos, solo 21 obtuvieron una curul. En la legislatura de 2012 lo habían logrado 26, y en la de 2015 fueron 24, por lo que es la representación juvenil más baja en nueve años en la Cámara de Diputados. En el Senado, solo tres llegaron al cargo teniendo menos de 30 años.

“No se puede afirmar que la ciudadanía no vota por candidatos jóvenes, ya que a nivel nacional tan solo hubo nueve candidatos menores de 30 años para ocupar un escaño en el Senado, de los cuales dos resultaron electos por el principio de mayoría relativa y una más por el de representación proporcional”, detalla.

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Ollin detectó además que aunque algunos partidos tienen por estatutos una cuota de candidatos jóvenes, en general siempre los colocan en los espacios más competidos o en las últimas posiciones de las listas de plurinominales, lo que les deja menores posibilidades de llegar a las Cámaras.

El peor partido durante 2018, en ese sentido, fue el PAN –a pesar de que tenía el candidato presidencial más joven en décadas, Ricardo Anaya, de 39 años–: solo el 14 % de sus aspirantes a diputados eran jóvenes. En contraste, el Partido del Trabajo tuvo 42 % de candidatos menores de 30 años.

Universidades, las que menos dan trabajo a jóvenes

Aunque las instituciones de educación superior son el lugar donde más jóvenes se puede encontrar, están ahí solo como estudiantes. En 2018, 8 de cada 10 miembros de la comunidad universitaria eran jóvenes, pero solo 1 de cada 10 empleados tenía menos de 30 años. Y entre los tomadores de decisiones, fueron apenas el 5 % del total, según el INPJ 2017-2018.

En cambio, en la Iniciativa Privada se reportó que en 2018 eran jóvenes 3 de cada 10 empleados, y el 12 % de quienes ocupaban un puesto de liderazgo. La participación juvenil en general en las empresas es de 29 %, una cifra que ha venido en decremento desde  el primer año que se midió, 2012, cuando eran el 32 %.

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En cuanto a organizaciones de la sociedad civil, en 2018 fueron el segundo mayor empleador de jóvenes, en proporción. De cada 10 personas involucradas en una OSC, 4 tenían menos de 30 años. Pero la gran mayoría colabora solo como voluntaria, sin recibir un suelo, y en realidad los jóvenes son solo el 25 % de los contratados formalmente y apenas el 5 % de quienes toman decisiones.

“Al igual que en 2016, las organizaciones con mayor índice de participación juvenil fueron aquellas que promueven el fortalecimiento del tejido social y seguridad ciudadana. Consecuentemente, a raíz del sismo vimos un aumento significativo de la participación juvenil en organizaciones enfocadas en acciones de protección civil”, señala el informe.

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Qué es el ‘dólar de arena’ y cuál es el primer país del mundo que se ha lanzado a esta aventura

China está experimentando con el yuan digital en varias ciudades, pero Bahamas es el primer país que ha lanzado su propio dólar digital como un plan nacional.
15 de julio, 2021
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Dólares de Bahamas

Getty Images
El dólar de arena es la primera moneda digital del mundo emitida por un Banco Central a nivel nacional.

Aunque es un país pequeño de apenas 390.000 personas, Bahamas se ha convertido en un gran laboratorio al crear el dólar de arena (“sand dollar”, en inglés), la primera moneda digital del mundo emitida por un banco central.

Así como China está experimentando en varias ciudades con el yuan digital, el gobierno de Bahamas también se ha lanzado a la aventura de masificar el uso de su dólar bahameño, pero en versión digital.

La idea es que los habitantes del país tengan una especie de billetera digital para hacer transacciones desde su teléfono, sin estar obligados a tener una cuenta bancaria, ni pagar comisiones o costos de transacción.

Esa billetera virtual queda “guardada” en el banco central del país y no en los bancos comerciales.

Tradicionalmente el banco central de un país es la institución que imprime los billetes que se ponen en circulación. En este caso, el organismo en vez de imprimir en papel, crea dólares digitales que circulan virtualmente.

La experiencia es inédita a nivel global porque hasta ahora solo las instituciones financieras han tenido una relación directa con el ente emisor y no los consumidores.

A diferencia de las criptomonedas como el bitcoin, los dólares de arena están controlados por la autoridad monetaria y sometidos a todas las regulaciones que existen en el país.

Huracanes y dólar de arena

El archipiélago de más de 700 islas decidió dar el salto hacia una divisa digital, explica el gobierno, al tener una población poco bancarizada, pero además, porque es una nación duramente golpeada por desastres naturales como los huracanes.

Entonces, cuando se cortan los caminos y algunas zonas quedan aisladas, puede ser más fácil para las personas enviar y recibir dinero de un celular a otro en cuestión de segundos.

Destrucción en las islas Ábaco

Getty Images
El huracán Dorian provocó una devastación en Bahamas en 2019.

Lo único que necesitan es tener conexión a internet. Aunque también se está estudiando la posibilidad de hacer transacciones sin acceso a internet, utilizando por ejemplo, bluetooth.

Como a los bancos no les resulta viable tener sucursales y cajeros automáticos en islas remotas, poco habitadas y expuestas a eventos climáticos extremos, en muchas ocasiones las transacciones en billetes son un verdadero problema.

Otro empujón a la iniciativa del gobierno de Bahamas vino dado por la pandemia de covid-19, al aumentar la necesidad de las personas de realizar transacciones digitales.

Un camino difícil de transitar

Utilizando tecnología de bloques (blockchain) para asegurar las transacciones, un dólar de arena tiene el mismo valor que un dólar bahameño.

Fue diseñado para que opere a la par de la divisa tradicional del país y el objetivo del gobierno es que eventualmente se puedan pagar salarios, impuestos y comprar todo tipo de productos.

Pero las cosas no han sido fáciles.

Lanzado en octubre de 2020, el plan no ha avanzado tan rápido como sus impulsores pensaban.

Dawn Sands

Dawn Sands
Dawn Sands, dueña del café NRG en Nassau, Bahamas, puede recibir pagos en dólares de arena, pero cuenta que “casi nadie los usa”.

Dawn Sands es la dueña del café NRG en Nassau, la capital de Bahamas. Su empresa fue una de las primeras en adherirse al experimento, pero casi 10 meses después de su lanzamiento, cuenta que los clientes siguen pagando con los dólares bahameños tradicionales (ya sea en papel o con tarjeta bancaria).

“El dólar de arena tiene potencial, pero se necesita una campaña de educación para que la gente lo utilice”, le dice Sands a BBC Mundo. “Casi nadie los usa en mi negocio”, apunta.

“Todo el mundo está interesado en él”

El plan de Bahamas puede dar pistas a otras economías sobre la forma en que pueden funcionar las divisas digitales respaldadas por instituciones oficiales.

Personas en Bahamas

Getty Images
Muchos haitianos no tienen acceso al sistema bancario.

“Todo el mundo está interesado en él, creo que es el primer paso”, le dice a BBC Mundo Philip Middleton, vicepresidente del centro de estudios sobre bancos centrales del Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras (Omfif, por su sigla en inglés), con sede en Londres.

“Estamos observando cómo hacen la transición, qué riesgos y qué temas de seguridad pueden aparecer en el camino”, apunta.

“Hay algunas personas que lo están usando y eso es alentador, pero va a tomar tiempo“.

Dólares de Bahamas

Getty Images
El dólar de arena tiene el mismo valor que el dólar bahameño.

Desde mediados del año pasado, cuenta Middleton, el interés por el análisis de divisas digitales “oficiales” se ha disparado. Tanto así, que al menos un tercio de los bancos centrales del mundo están estudiando el tema.

Pero en el caso de las grandes economías, “todavía estamos lejos de emitir ese tipo de divisas”.

“Ha sido hasta ahora muy exitoso”

Josh Lipsky, director del Centro de Geoeconomía del Atlantic Council, en Washington D.C., explica que unos 15 países están desarrollando programas piloto para crear sus propias divisas digitales, pero hasta ahora, Bahamas “es la única nación donde cualquiera que desee tener la divisa digital, puede hacerlo”.

“El proyecto ha sido hasta ahora muy exitoso”, comenta en diálogo con BBC Mundo, en un país donde es difícil manejar una economía basada en billetes en las islas más lejanas de una manera segura y rápida.

“Hemos visto que ha tenido un impacto positivo en negocios pequeños”, agrega, y argumenta que la tecnología que lo sustenta ha demostrado ser eficiente.

Sin embargo, advierte, Bahamas tiene una situación muy particular, lo cual no significa que las cosas que han funcionado allí, funcionarán también en otros países.

Bandera de Bahamas

Getty Images
Bahamas busca facilitar las transacciones comerciales en un país con más de 700 islas.

Investigadores y organismos internacionales están a la espera de ver cómo evoluciona la experiencia.

“El dólar de arena es todavía joven y su lanzamiento ha sido gradual, por eso es demasiado pronto para extraer lecciones definitivas”, argumenta Anke Weber, jefa de misión del Fondo Monetario Internacional, FMI, en Bahamas.

Lo que pretende, explica, es que los pagos sean más eficientes y seguros, además de aumentar la inclusión financiera. Entonces, a la hora de evaluar, sería necesario considerar esos aspectos, le dice Weber a BBC Mundo.

Las divisas digitales vs las criptomonedas

El dólar de arena forma parte de las llamadas “divisas digitales emitidas por un banco central” o CBDC (central bank digital currency).

Jóvenes en Bahamas

Getty Images
Las personas que usan dólares de arena no requieren tener una cuenta bancaria.

Lo que hacen es representar en forma virtual la moneda tradicional de un país. Pero se diferencian del dinero electrónico usado para pagar con tarjetas bancarias, porque no requieren tener su equivalente en billetes de papel guardados en el banco.

En ese sentido, sustituyen a las tarjetas de crédito y débito.

China es la economía más avanzada en el desarrollo de su CBDC, el yuan digital, con la cual espera reducir su dependencia del sistema mundial de pagos en dólares.

En la medida que los países desarrollados analizan cuál es la mejor manera de adaptar sus sistemas financieros a los desarrollos tecnológicos, la experiencia de Bahamas será observada detenidamente por otros gobiernos para aprender lecciones sobre cómo pueden funcionar en la práctica proyectos parecidos.

Por eso, se dice que Bahamas se ha transformado en un gran laboratorio para el resto del mundo.


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