¿Qué aprenden? ¿Sí les sirve el programa? La experiencia de los Jóvenes Construyendo el Futuro
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Foto: Andrea Vega

¿Qué aprenden? ¿Sí les sirve el programa? La experiencia de los Jóvenes Construyendo el Futuro

Más de millón y medio de personas de entre 18 y 29 años han respondido a la convocatoria del gobierno federal para vincularse con un centro de trabajo, donde puedan capacitarse.
Foto: Andrea Vega
13 de mayo, 2019
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Wilbert Caamal Cauich buscó trabajo durante ocho meses después de que egresara de la licenciatura en Tecnologías de la Información y la Comunicación de la Universidad Tecnológica de Candelaria, en el municipio del mismo nombre, en Campeche. Nadie le dio empleo por no tener experiencia.

“Hasta entré a una como capacitación, que duraba tres meses, como asesor telefónico para ver si me podía emplear después en una mesa de control. Pero como no me pagaban y solo estaba gastando en pasajes y comida, ya no la terminé”. Se enteró entonces por promocionales en la televisión del programa del gobierno federal Jóvenes Construyendo el Futuro, y se inscribió.

Leer: Con 27 mil vacantes, arranca este jueves en Tlalnepantla el programa Jóvenes Construyendo el Futuro

Como becario de ese programa, Wilbert está capacitándose en la organización de la sociedad civil Muuch Kambal, que trabaja para detener la deforestación y el uso de agroquímicos en la península de Yucatán, así como para proteger y fomentar la apicultora, la agroecología, los saberes y la cultura maya, pero también los derechos de las comunidades y la salud.

Del desempleo pasó a colaborar en una organización que, según dice, le ha permitido replantearse su futuro y descubrir su comunidad, además de que ha podido capacitarse en fotografía y video.

Pero la suerte de Wilbert no la comparte Erika Ortiz, una abogada que egresó hace casi un año de la Universidad Autónoma del Estado de México, y quien hoy trabaja en Embotelladora Las Margaritas, de Coca Cola, como promotora de ventas.

Este trabajo significa visitar entre seis y doce clientes de la refresquera cada día. Le toca limpiar los refrigeradores, hacer el “frenteo” (acomodar el producto para que tenga buena vista) y también le informa al tendero sobre las promociones y los faltantes, y lo anima a hacer el pedido.

Sabe que de poco le servirá la experiencia que adquiera este año, pero no ha encontrado trabajo en su área y no había otras opciones en este programa.

Hay trabajo, pero en qué

El programa Jóvenes Construyendo el Futuro, uno de los más importantes del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, a cargo de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS), ofrece a personas de entre 18 y 29 años que no estén trabajando ni estudiando vincularlos con una empresa u organización, donde recibirán capacitación por un año. También les otorga una beca de 3 mil 600 pesos al mes y seguro médico en el IMSS.

Su objetivo es que los participantes adquieran experiencia en un puesto de trabajo y después puedan acceder a un empleo en otro lado, o se queden a laborar en la empresa donde recibieron la capacitación, si es que al final deciden contratarlos.

Leer: Los jóvenes que integran el bono demográfico de México tienen un futuro poco alentador, advierte ONG

Esta primera definición le acarrea una primera crítica: El problema con el programa de México, además de que no está acotado por sector es que pretende apoyar, con la misma estrategia, a todos los jóvenes que no estudian y no trabajan, pero en México esas personas no son las de menor nivel educativo, “la desocupación se concentra en la población joven y en la más escolarizada”, según dice Mauricio Padrón, especialista en mercados laborales y desigualdad del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y coautor del análisis La nueva política de promoción del empleo.

“Cuando se crea un programa de este tipo, las alianzas que se hacen con las empresas provocan este desfase entre puestos y perfiles, porque las compañías necesitan personas para trabajar en áreas como ventas o atención al cliente, y la población que envían como parte del programa tiene un perfil académico más alto”, explica.

Lo que sucede, agrega Padrón, “es que los jóvenes se insertan a trabajar, en el marco de estos programas, en empleos que no son los que les interesa mantener en el largo plazo y para los que no estudiaron. Los aceptan porque los necesitan, pero cuando el programa termine qué va a pasar. Esa experiencia no les va a servir para encontrar un empleo acorde a su perfil de formación ni para sus aspiraciones”.

Así, solo se termina reproduciendo, y legitimando, una dinámica que ya existe en el mercado de trabajo, “porque igual si no estuviera el programa, esos jóvenes con nivel licenciatura estarían haciendo cosas relativamente parecidas (en puestos de ventas y atención al cliente), pero el Estado no está para legitimar esas situaciones”.

De acuerdo a datos del INEGI, la mayor tasa de desocupación, de 6.8, se concentra en el grupo de 15 a 19 años; le sigue el de 20 a 29, con 6.1, después va descendiendo hasta llegar a 1.9 para quienes tienen de 50 a 59 años. De los grupos más jóvenes, el más afectado es el que tiene estudios de nivel preparatoria o superior, con 4.3, cuando para los que apenas tienen primaria es de 1.4.

Así es el proceso

Los jóvenes interesados se registran en la pagina www.jovenesconstruyendoelfururo.stps.gob.mx, donde les piden sus datos generales: nombre, edad, nivel de estudios, y una serie de documentos como CURP, INE y comprobante de domicilio. Después deben elegir una cierta distancia entre su casa y el centro de trabajo, pero sin límite establecido.

Horacio Duarte, subsecretario de Empleo de la STPS, quien tiene a cargo el programa, explica que en la plataforma, el joven puede ir modulando los kilómetros a la distancia de su domicilio, y va viendo opciones. “Entre más cierre el rango, la probabilidad de vacantes es menor; entre más lo abra, verá más opciones. Él decide. Al principio lo acotamos a cuatro kilómetros de búsqueda. Pero eso bajaba las vinculaciones: así que lo abrimos, y se empezó a mover todo porque los jóvenes sí se arriesgan a ir lejos”.

Las empresas interesadas deben ingresar a la misma plataforma. Lo que se les pide es RFC, nombre comercial, nombre legal, domicilio fiscal y comercial, nombre del representante legal, datos de contacto; así como documentos legales de constitución de la empresa, poder, tres fotografías del lugar donde van a estar los becarios y el plan de capacitación. Además deben nombrar tutores expertos por área.

A los jóvenes ya validados les aparece una lista de lugares donde pueden capacitarse. Las opciones aparecen de acuerdo al perfil del becario y la distancia seleccionada respecto a su domicilio, con el centro de trabajo, así como el perfil solicitado por la empresa.

Cuando el joven selecciona un centro, la plataforma les pide esperar a que la compañía se comunique para acordar una entrevista, en la que el aspirante conocerá las instalaciones y tendrá oportunidad de conocer más del plan de capacitación, y a su tutor.

Cada mes, los tutores deben presentar, en la misma plataforma del programa, una evaluación del desempeño de los becarios y estos de cómo se han sentido y en qué los han capacitado en el centro de trabajo. Al final de la capacitación, el becario recibirá una certificación, que avalará lo aprendido.

La meta del programa es atender a 2 millones 300 mil personas, que no estuvieran estudiando ni trabajando. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho en diversos foros que ésta es una apuesta por los jóvenes, a quienes los gobiernos anteriores no les había dado una oportunidad real y solo los estigmatizaron como “ninis”.

Los testimonios de una veintena de becarios entrevistados por Animal Político confirman que, en efecto, si no estaban trabajando era porque en todos lados les pedían experiencia laboral y ellos no tenían. Entre los aspirantes hay también jóvenes que se quedaron sin poder entrar a una universidad y están esperando un nuevo ciclo de exámenes, así como madres solteras y mujeres que estaban ocupadas en labores del hogar.

Los tutores aseguran que la experiencia con los becarios ha sido positiva. “Yo pensé que nos iba a llegar gente sin oficio, ni beneficio, pensé que vendrían de los chavos que pierden el tiempo en la esquina y no, todos son estudiados, hasta ingenieros, y trabajan muy bien, son muy copartícipes, muy empáticos”, dice José Dagoberto García, tutor de cinco becarios, en Embotelladora Las Margaritas de Coca-Cola.

David Alvarado, fundador y director de Producciones 33 y Par64, dos pequeñas empresas de reciente creación, dedicadas a la gestión cultural, donde hay 18 participantes de Jóvenes Construyendo el Futuro, coincide en el buen desempeño de los becarios. “Estoy muy a gusto con su trabajo, los veo muy bien, muy participativos, realmente solo les faltaba experiencia y una oportunidad”, asegura.

Hasta el 10 de mayo había ya, de acuerdo a números de la plataforma del programa, donde se pueden consultar los avances en tiempo real, 503,117 becarios vinculados con un lugar para capacitarse, el 69.1% en empresa, 23.7% en una institución de gobierno y 7.2% en una organización de la sociedad civil. Del total de vinculados, 57.8% son mujeres, 42.2% son hombres. 43% tiene nivel preparatoria y 20% tiene licenciatura terminada.

La única oportunidad

Cuatro becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro se integraron a Muuch Kambal en tres áreas, más o menos acorde a su carrera profesional: agricultura, organización y salud y comunicación.

Wendy Bazán, integrante de la organización, y quien llevó todo el proceso para inscribirla en el programa, cuenta que cada área hizo su plan de capacitación, detallado con actividades mensuales, y así se subió a la plataforma. Para cada área se asignó un tutor experto en los temas. Con Wilbert, por ejemplo, está Robin Canul, egresado de periodismo y comunicación y quien lleva toda esa área dentro del colectivo.

Wilbert dice que está aprendiendo mucho. El joven vive en Bolonchén, en Campeche y es de familia maya. Desde siempre supo de los problemas que las comunidades indígenas enfrentan allá: la deforestación y contaminación de sus territorios por la agricultora intensiva y los agroquímicos, la pérdida de su lengua y su cultura a causa del racismo, la pobreza y la violación constante a sus derechos humanos.

Él lo sabía, lo había mirado de cerca, pero no le había puesto atención. Ahora todo eso lo tiene muy claro y no le gusta. Lo quiere cambiar. “La otra vez hicimos una visita a un campo enorme de los menonitas, donde cultivan soya, es un terreno inmenso. Antes eso era selva y ahora ya solo se ven máquinas y soya. Es impresionante cómo lo deforestan todo. Yo claro que había vistos campos de cultivo antes, pero más pequeños y no tenía la conciencia que tengo ahora sobre lo que representan”, dice.

Lo que Wilbert no había visto nunca, aunque sabía que pasaba, era una avioneta rociando agroquímicos. “En una visita a otra comunidad me tocó verla. Pasan rociando cerquísima de los campos de otros pequeños agricultores, de las casas de la población. Lo contaminan todo. Yo sabía eso, pero ya verlo es otra cosa”.

El joven dice que lo que más le gusta de lo que está haciendo ahora es atestiguarlo todo, ir a las comunidades, andarlas, hablar con la gente, escuchar de primera voz y ver a primera vista los problemas que les preocupan. “Me quiero quedar a trabajar en la organización y seguirlos ayudando, me han dicho que quizá se pueda, pero dependen siempre de los recursos que tengan”.

Abraham Cahuich, es otro de los becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro que está en Muuch Kambal. Él estudió ingeniería forestal en la Universidad Tecnológica de Chiná, en Campeche. Estuvo en un empleo temporal, por seis meses, como promotor extensionista de Semarnat. Pero para entrar a uno fijo le pedían en todos lados experiencia mínimo de un año; así que se puso a ayudarle a su familia con la siembra y las abejas, en el lugar donde viven, el Rancho Xcalot Akal, en el municipio de Hopelchen, hasta que se enteró, por redes sociales, del programa federal y se inscribió. 

“No fue nada difícil el proceso para inscribirme. Puse mis datos, sí me tardé unos tres días en subir los papeles, mientras los reuní. En cuanto terminé de subirlos, me apareció en la plataforma que ya estaba validado y las opciones de centros de trabajo, eran tres, una refaccionaraa, otra asociación y Muuch Kambal, me gustó lo que leí que hacían, vi que el plan de capacitación, detallado por mes, estaba muy acorde a mi carrera y la elegí”.

A la semana de que eligió la vacante, lo llamaron para la entrevista, le presentaron lo que hace la organización y le propusieron integrarse al área de agroecología. Empezó su capacitación el 18 de febrero. “Tenemos un plan de trabajo por semana. Vamos a las comunidades con los productores, con grupos de señoras, vemos qué tienen en sus huertos, si las plantas tienen alguna enfermedad, y les recomendamos productos, pero todo orgánico”.

Abraham comenta que está aprendiendo a trabajar con microorganismos de montaña para utilizarlos en lugar de los agroquímicos, “que se usan mucho en las comunidades, pero causan mucho daño y merman las finanzas de los agricultores porque son muy caros”.

En Muuch Kambal Abraham se capacita en reproducir los microorganismos y convertirlos a sólido o líquido para aplicarlo a las plantas, por ejemplo al maíz, “se les aplican como fertilizantes naturales, pero también para el control de plagas y todo de manera natural, sin químicos, así se logra una producción orgánica. Queremos que los productores se den cuenta que hay otra forma de producir, que respeta el ambiente, y les ahorra hasta 30% de costos”.

El joven admite que aunque desde niño ha estado trabajando en el campo con su familia, él no sabía de esa otra forma de producción. De pequeño aprendió la manera que parece más fácil: comprar todos los químicos. “Había escuchado de esta forma orgánica de cultivar, pero no la conocía a fondo, ahorita estoy metido de lleno en el proceso de recolección y producción de microorganismos sólidos, después me capacitarán en los líquidos”.

Desarrollando nuevas capacidades

El tutor de Abraham es Óscar Chan Dzul, experto en agroecología. “Lo que estamos haciendo es capacitar a los becarios no solo en lo técnico, como nosotros hacemos mucho trabajo logístico y de organización comunitaria, también los involucramos en eso. Todo lo hacemos muy práctico. Nosotros andamos en campo, con comunidades, desde que amanece y ellos andan con nosotros”, cuenta el tutor.

Los becarios participan en los talleres que Muuch Kambal imparte para las comunidades y ahí se empapan también de la teoría. “A Abraham lo veo muy bien, muy involucrado, además conoce bien el entorno social, cómo se mueve la cosa con las autoridades comunitarias e intercambiábamos con él tips de cómo se maneja la comunidad, las dinámicas, eso nos ayuda mucho. Es muy participativo, hace lo que tiene que hacer y un poco más. Creemos que podría quedarse acá con nosotros a trabajar, pero siempre tenemos el problema de los recursos”.

(Al centro de camisa azul) Óscar Chan Dzul, uno de los tutores de los becarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Abraham dice que sí le gustaría quedarse en la organización y que hará lo necesario para eso, pero sino, por lo menos al finalizar la capacitación ya tendrá el año de experiencia que le piden en otros lados para emplearlo y todo el conocimiento de una nueva forma de trabajo en su área.

“Para nosotros –dice Leydi Pech, integrante de Muuch Kambal– los becarios no son jornaleros ni nuestros mandaderos, y no vienen nada más a trabajar, realmente nos interesa capacitarlos. Queremos desarrollar más capacidades locales en las áreas donde buscamos incidir y generar oportunidades para los jóvenes, porque acá hay pocas, y tienen que migrar. No queremos eso, queremos que se queden, hagan algo que les guste y que ayude a su región”.

La activista dice que no sabe si los becarios puedan quedarse a trabajar en la organización, porque tienen pocos recursos, “pero otra opción es que podemos darles acompañamiento si ellos deciden formar un colectivo nuevo de jóvenes, nosotros podemos ayudarlos en eso. Igual queremos involucrarlos en la apicultura y agricultura y ahí también pueden generar sus propios empleos”.

Pech confirma que sí buscarán tener más becarios el próximo año, para capacitar a más jóvenes y porque creen que el programa es una buena opción para darles una oportunidad a los muchachos. “Pero ojalá que el gobierno cuide el programa, porque con esto se puede prestar a que a los jóvenes solo se les use para aprovechar su trabajo, sin que aprendan algo que les sirva para un proyecto de vida, en el que apliquen lo de su carrera y se sientan plenos”.

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Nayib Bukele: qué supone que el presidente de El Salvador tenga 'poder absoluto' con el control del Legislativo

Los resultados provisionales, con el 80% de actas contadas, dan una victoria histórica al partido de Bukele. ¿Qué consecuencias puede haber?
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1 de marzo, 2021
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Aunque su nombre no estuvo en las boletas, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se perfila como el gran ganador de las elecciones legislativas y municipales de este domingo.

Con más del 80% de las actas procesadas, su partido, Nuevas Ideas, y sus socios obtendrían dos tercios de la Asamblea Legislativa (Congreso), la mayoría absoluta, un hecho que no se veía en el país centroamericano desde hace más de dos décadas.

El TSE indicó que votaron más del 50% de los inscritos en el padrón electoral, en un país de más de 7 millones de habitantes, una cifra menor que en las pasadas elecciones presidenciales pero mayor que las dos anteriores legislativas.

La ya casi segura victoria no solo le permitirá a Bukele pasar leyes y aprobar presupuestos sin el contrapeso de la oposición, sino que también lo llevará a controlar prácticamente todas las ramas del gobierno.

“Las elecciones del Legislativo son las que llevan a lo que en El Salvador se conoce como elección de segundo grado o de funcionarios de segundo grado, que van desde el fiscal general, un tercio de los magistrados de la Corte Suprema, el procurador general hasta la procuraduría de derechos humanos, Corte de Cuentas, entre otras instituciones”, explica a BBC Mundo la analista política salvadoreña Bessy Ríos.

Conteo de votos en El Salvador.

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El conteo de votos se ha prolongado durante varias horas de la madrugada del lunes.

“Esto significa que si el partido del presidente domina el Legislativo, tiene también la oportunidad de controlar el poder judicial y los órganos de segundo grado, como la fiscalía, lo que le da un poder bastante considerable y sin contrapesos”, agrega.

Es la oportunidad para que el presidente pueda poner en práctica la agenda de su gobierno y fomentar medidas en beneficio popular sin los lastres y los enfrentamientos que había tenido ahora con el Legislativo.

“Esto implica un gran desafío para Bukele, porque tradicionalmente se ha quejado de que no puede hacer cosas porque no tiene poder. Aquí hay dos elementos: o cumple y le va bien, o no cumple y se le acabará su luna de miel con los salvadoreños”, opina Ríos.

Sin embargo, los más críticos con el gobierno temen que un “poder absoluto” pueda ser el “fin de la institucionalidad” en el país latinoamericano.

“Desde que llegó a la presidencia, Bukele no solo ha mostrado rasgos importantes de autoritarismo, sino que ha debilitado significativamente las instituciones y ha ignorado muchos de los controles impuestos a la acción ejecutiva” le dice a BBC Mundo José Miguel Cruz, experto en El Salvador de la Universidad Internacional de Florida, en Miami.

Nayib Bukele el pasado 22 de febrero.

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Los más críticos con el gobierno temen que la victoria de Nuevas Ideas sea el “fin de la institucionalidad” del país, ya que opinan que Bukele ha mostrado “rasgos importantes de autoritarismo”.

“Dados estos precedentes, existe el temor entre muchos sectores de que esta acumulación excesiva de poder pueda significar la destrucción definitiva de las instituciones democráticas en el país”, agrega.

El carismático y popular gobernante de 39 años que gobierna El Salvador desde mediados de 2019 niega las acusaciones de autoritarismo y afirma que sus adversarios se oponen a sus políticas porque con el ascenso de su proyecto ven amenazados “sus privilegios”.

El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, rechazó también los señalamientos cuando periodistas le preguntaron este domingo acerca de varias cartas y documentos que congresistas de EE.UU. publicaron en los últimos meses y en los que alertaban de un posible autoritarismo, de vulnerar las instituciones democráticas y de ataques a la prensa por parte del gobierno salvadoreño.

Según el sitio web elsalvador.com, Ulloa dijo a los congresistas: “Deberían venir acá y observar lo que sucede, porque normalmente ellos reciben información sesgada, tergiversada, interesada de algunos grupos de oposición. Lo mejor es que vengan y vean (…), que revisen todas las encuestas (…) donde el nivel de aceptación del presidente sobrepasa el 90%”.

“Les invito personalmente a que vengan, para que observen cómo está la situación a nivel nacional, y no informarse por noticias o reportes que no siempre son objetivos”, insistió en un ataque a los medios como al que acostumbra Bukele.

¿Cómo se llegó aquí?

La aparente victoria del partido de Bukele es extraordinaria en la historia reciente de El Salvador y no sólo porque logró hacerse con una mayoría en el Congreso a poco menos de tres años de ser creado.

“Es excepcional porque en las últimas décadas, los gobiernos necesitaron de alianzas entre partidos en el Congreso, lo que llevaba a que se distribuyeran los funcionarios de segundo grado. Ahora, por primera vez en años, el presidente no requerirá de esas alianzas o de partidos bisagras”, dice.

Los contextos en los que ocurre también son inéditos.

Los salvadoreños han dado su voto de confianza a un partido que ha gobernado en alguno de los momentos más difíciles de la nación en las últimas tres décadas y que ha tomado también algunas medidas que han levantado cuestionamientos en organizaciones de derechos humanos.

Durante el año pasado -y a raíz del coronavirus y de desastres naturales- se profundizó con creces la deuda del país, se perdieron más de 80,000 empleos y el producto interno bruto cayó en 8.6%.

“El país está en condiciones muy difíciles, con un endeudamiento muy fuerte, con una parálisis productiva importante por la pandemia y los desastres naturales”, le dice a BBC Mundo Jose María Tojeira, exrector de la Universidad Centroamericana de El Salvador y director de su Instituto de Derechos Humanos.

Salvadoreños reclaman la necesidad de comida tras la caída de remesas por las restricciones del coronavirus.

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A raíz del coronavirus, muchos problemas se han agudizado en El Salvador.

“A eso también se han sumado otras medidas por parte del Ejecutivo que han despertado cierta preocupación en el plano de los derechos civiles y humanos y de respeto a la institucionalidad”, agrega.

Y es que el gobierno no solo fue señalado de asumir medidas coercitivas “extremas” para frenar la pandemia, sino que se enfrentó abiertamente a los medios de comunicación, a políticos que lo cuestionan y también al poder legislativo y judicial, al punto de que Bukele envió militares al Congreso y desafió abiertamente a la Corte Constitucional.

“Sin embargo, nada de esto ha impedido que la popularidad del presidente haya crecido y que sea muy bien aceptado en los sectores más desfavorecidos. No había dudas previo a las elecciones de que obtendría una mayoría”, agrega.

¿Cómo se explica la popularidad de Bukele y su partido?

Una encuesta realizada por la consultora Mitofsky a mediados del año pasado ubicaba a Bukele no solo como el mandatario más popular de la región, sino que lo colocaba por encima de líderes de Australia, Asia o Europa, como Angela Merkel.

Y cuando los resultados de las encuestas para las elecciones de este domingo comenzaron a salir, muy pocos dudaron que el partido Nuevas Ideas alcanzaría una mayoría.

Bukele tras votar junto a su esposa, Gabriela Rodríguez.

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“Bukele es un extraordinario comunicador, muy efectivo y carismático”, opina el experto José María Tojeira, sobre una de las claves de la popularidad del mandatario.

Según los expertos consultados por BBC Mundo, la victoria de Bukele en estas elecciones y su creciente popularidad obedecen a tres factores principales:

  • “Los salvadoreños sienten un rechazo casi mortal hacia los partidos que tradicionalmente se han repartido el poder del Ejecutivo y el Legislativo en los últimos 30 años de posguerra. Es un sentimiento que Bukele ha sabido aprovechar y que ha hecho ver a Nuevas Ideas como la alternativa”, dice Ríos.
  • “Bukele es un extraordinario comunicador, muy efectivo y carismático, hace un manejo muy hábil de las redes sociales y los medios de comunicación, lo que le ha hecho llegar a muchas personas de una forma muy directa”, opina Tojeira.
  • “Desde que llegó al poder, ha implementado una gran campaña de patronazgo y clientelismo en el país, en la que distribuye regalías y bonos entre la gente más necesitada. Con la pandemia, esto se ha incrementado y lo ha llevado a una campaña sostenida de distribución de recursos que le han hecho ganar el voto de los sectores más populares”, considera Cruz.

¿Qué pasa ahora?

Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que el control del Parlamento le da a Bukele un “poder casi absoluto” sobre el país, con limitados contrapesos para su acción.

“Tradicionalmente, hemos oído a Bukele quejarse de que no tiene poder como presidente. Y eso es cierto, porque desde el fin de la dictadura, se crearon varios mecanismos para limitar el poder del Ejecutivo. Ahora tiene un gran desafío, un compromiso muy fuerte para materializar su plan de gobierno”, opina Ríos.

“Ahora lo que muchos temen es que los contrapesos para ese poder ya no van a estar. ¿Por qué? Precisamente porque venimos de ahí, porque por nuestra historia sabemos que el poder total puede ser mal consejero, que se puede caer en la tentación de conducir el país con autoritarismo, sin tomar en cuenta las minorías. Y ahí vienen los abusos, la corrupción”, dice.

Protestas antiBukele en El Salvador el pasado 9 de febrero.

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Varios expertos apuntan que, a pesar de tener más poder, Bukele tendrá un gran desafío por delante.

Cruz, por su parte, recuerda que en la historia latinoamericana reciente, las experiencias similares de poder absoluto por parte del Ejecutivo no han llegado a buen puerto.

“Este caso recuerda lo que ha sucedido en otros países latinoamericanos en tiempos recientes, como el caso de Venezuela o Nicaragua, con Ejecutivos extremadamente fuertes que llegan al poder por medios democráticos pero que cambian las reglas para mantenerse en el poder de manera indefinida e ignorar las normas democráticas, a pesar de haber ganado por la vía electoral”, considera.

“Por eso, existe el temor entre un sector de la población en que esto sea el primer paso para que Bukele promueva una reforma constitucional para mantenerse en el poder por un segundo mandato consecutivo y que se afiance la postura autocrática que ya había manifestado con anterioridad”, agrega.

La votación de este domingo llevó a una confrontación entre Bukele y el Tribunal Supremo Electoral, luego de que el mandatario convocara una conferencia de prensa para denunciar supuestas irregularidades y convocar a sus seguidores a salir a votar, lo que fue considerado como una violación del silencio electoral.

Durante esa presencia ante los medios, Bukele encuadró su esperada victoria en una especie de paso lógico tras ganar las presidenciales de 2019 y en su deseo de contar con una Asamblea “que trabaje de la mano” con el Ejecutivo.

“Si usted votó el 3 de febrero 2019 (cuando ganó las presidenciales), hoy es el día para que terminemos de cerrar lo que comenzamos (…) Terminemos de cerrar lo que iniciamos ese día logrando tener una Asamblea Legislativa que trabaje de la mano con el Gobierno (…)”, dijo.

Por su parte, Tojeira opina que “solo en el futuro veremos cuál es el resultado real de estas elecciones“.

“Si con la victoria electoral el partido Nuevas Ideas se comenzara a dialogar más con quienes tienen un pensamiento crítico y con los que tienen ideas diferentes, si se evidenciara que hay un plan sólido de gobierno, si se toman medidas dentro de las normas de la democracia, no sería malo”, afirma.

“El problema es que de momento no se ve una agenda democrática y de desarrollo clara, con apertura al debate… Pero hay que mirar a ver qué pasa en el futuro”.


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