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Foto: Rodrigo Crespo

'No estoy en mi área, pero es experiencia': Las fallas del programa Jóvenes Construyendo el Futuro

Becarios realizan actividades que no están relacionadas con las carreras que estudiaron, y hay poca supervisión en los planes de capacitación y los tutores.
Foto: Rodrigo Crespo
14 de mayo, 2019
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A las 7 de la mañana, Christian Ernesto Reyes inicia su jornada como becario de Jóvenes Construyendo el Futuro, cuando un vehículo de Embotelladora Las Margaritas de Coca-Cola pasa por él a su casa, en Cuautla, Morelos. Junto con un promotor de ventas, el joven visita a entre seis y doce clientes de la refresquera cada día. Le toca limpiar los refrigeradores y hacer el “frenteo” (acomodar el producto para que tenga buena vista), también le informa al tendero sobre las promociones y los faltantes, y lo anima a hacer el pedido.

El joven tiene carrera universitaria. Egresó de ingeniería industrial hace un año. Pero como nadie le dio trabajo por no tener experiencia, decidió inscribirse a Jóvenes Construyendo el Futuro. Éste, uno de los programas estrella del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, a cargo de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS), ofrece a personas de entre 18 y 29 años que no estén trabajando ni estudiando vincularlos con una empresa donde recibirán capacitación por un año. También les otorga una beca de 3 mil 600 pesos al mes.

Parte I: ¿Qué aprenden? ¿Sí les sirve el programa? La experiencia de los Jóvenes Construyendo el Futuro

Cristián está recibiendo ese monto por desempeñar, de lunes a viernes de 7 de la mañana a 3 de la tarde (una jornada completa), funciones similares a las de un puesto por el que Coca-Cola paga 8 mil 500 pesos mensuales, y para el que solo exige estudios hasta preparatoria.

Otros siete becarios en Embotelladora Las Margaritas, que en total tendrá 50 participantes de Jóvenes Construyendo el Futuro, confirmaron en entrevista que están desempeñando las mismas funciones de Cristián, entre ellos hay pedagogos, ingenieros y abogados.

Coca-Cola también tiene becarios en su empresa de helados y lácteos, Santa Clara; ahí los jóvenes atienden a los clientes: preparan y sirven helados, y todo lo de café. Nancy Hernández está de miércoles a domingo, de 1 de la tarde a 9 de la noche, en la sucursal de Manacar. Los empleados de la empresa de lácteos ganan en este puesto entre 4 mil 600 y 6 mil pesos al mes. El nivel de estudios que se pide es preparatoria concluida o trunca, lo que quiere decir que les basta con secundaria.

Nancy Hernández recibe sólo los 3,600 de la beca, aunque terminó el bachillerato técnico en trabajo social. En el programa le hubiera gustado una capacitación enfocada en esa área, pero no encontró opciones. “Las que me salieron como disponibles para mí fueron Santa Clara y una empresa de textiles, así que elegí la primera. No está apegada a mi área pero me sirve para tener experiencia en otra cosa, y un ingreso mientras hago mi tesis y puedo entrar a una carrera en trabajo social”.

Lee: Detectan casos de irregularidades en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro; hay al menos 50 denuncias

Cuando se le solicitó a Horacio Duarte, subsecretario de empleo, y quien lleva la batuta del programa, los datos de en qué áreas se estaban capacitando los becarios y de qué nivel de estudios, aseguró que no tenía disponible la información, pero se comprometió a enviarla a este medio, lo que no sucedió.

Animal Político también solicitó, vía transparencia, la información desagregada sobre en qué áreas y actividades específicas se están capacitando los becarios del programa, y cuál era su nivel de estudios, pero la STPS respondió que no tenía esa información desagregada.

¿Manos gratis?

Cuestionada sobre si Coca-Cola se genera ahorros al tener a los participantes de Jóvenes Construyendo el Futuro, la firma respondió, a través de su área de Comunicación, que no se están ahorrando salarios ni ganando nada porque no están sustituyendo con aprendices a su propio personal, por ejemplo en el caso de Embotelladora Las Margaritas.

Leer: Jóvenes centran sus esperanzas en programa de AMLO; quieren ganar dinero y también experiencia

Decir que una compañía no gana nada ni se ahorra nada con este tipo de programas es, al menos, una imprecisión. De acuerdo al estudio Aprendices del Siglo XXI, ¿un modelo para América Latina y El Caribe? del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las empresas tienen un aumento de productividad con la presencia de becarios, aunque estos no sustituyan a su personal, lo que se traduce en ganancias.

“La relación costo-beneficio depende en gran medida de la cantidad de tiempo que el aprendiz dedica directamente a funciones productivas”, afirma el análisis.

Foto: Rodrigo Crespo


En una evaluación de Programas Registrados de Aprendices (Registered Apprenticeships, RA) en Estados Unidos se concluyó –refiere el estudio del BID– que las empresas que participan en estas iniciativas obtienen ingresos sustancialmente mayores. “Nueve años después, los participantes del RA ganaron en promedio 5,389 dólares más que las empresas, con características similares, que no tuvieron jóvenes capacitándose”.

Lee: Con 27 mil vacantes, arranca este jueves en Tlalnepantla el programa Jóvenes Construyendo el Futuro

Esa productividad está tan comprobada, que en los países más avanzados en la implementación de estos programas, las empresas les pagan un salario a los aprendices, porque aun cuando se están capacitando, desempeñan una labor, que genera beneficios a la compañía.

En Alemania, Austria, Inglaterra o Estados Unidos, el pago se fija como un porcentaje del salario mínimo (en Alemania es 60%), pero éste aumenta a medida que el joven incrementa su productividad.

Además de un pago directo al aprendiz, se establece también un contrato entre la empresa y quien va a recibir la capacitación, esos contratos –señala el análisis del BID– otorgan a los aprendices derechos laborales muy similares a los de cualquier otro trabajador e incluyen disposiciones especiales en cuanto a número de horas de trabajo, duración del período de “empleo”, vacaciones y remuneración.

En México, el gobierno es el que les da la beca de 3 mil 600 pesos al mes a los jóvenes del programa. También les otorga seguro médico, a través del IMSS. Las empresas no están obligadas a darles nada como pago ni tienen ninguna obligación contractual con los becarios.

Lo que pasa con México y otros países de América Latina –explica Laura Ripani, coautora de Aprendices del Siglo XXI– es que si las empresas les otorgan un pago a los becarios, por legislación, eso ya implica una relación laboral. Por eso, en los países donde se establece un pago de parte del sector privado, se han hecho legislaciones especiales que permiten el cofinanciamiento de las compañías sin que se genere una relación contractual.

Lee: Presupuesto de becas para jóvenes es insuficiente; el programa está sesgado y tiene visión de corto plazo: estudio

En América Latina, Brasil es el ejemplo, allá se les paga a los aprendices un salario y se firman “contratos de aprendizaje”, así el joven obtiene acceso a las contribuciones al seguro social, al seguro de desempleo y al fondo de garantía por tiempo de servicio, además de un fondo accesible en caso de enfermedad, compra de una casa o terminación repentina del empleo. Al mismo tiempo, el contrato contiene disposiciones especiales en cuanto al número de horas de trabajo.

Sin relación con su carrera

Erika Ortiz es egresada de la carrera en derecho, Montserrat Carrillo es técnica en suelos, Christian Ernesto Reyes es ingeniero industrial, Armando Palma es ingeniero agrónomo, Samantha Anahí Balmes es licenciada en administración, todos están en Embotelladora Las Margaritas capacitándose como promotores de ventas.

Todos dicen que se quedarían a trabajar en Coca-Cola si hubiera oportunidad, aunque Erika, Christian y Samantha aseguran que solo lo harían para poder moverse después a un área ligada a su profesión. Al final, todos dicen que sí realmente pudieran elegir, lo que harían es trabajar en algo relacionado a su carrera. En todo grupo Coca-Cola, la firma ha dicho que tendrá 1,050 becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro.

Lee: Así puedes inscribirte al programa de becas de AMLO

Más allá del caso Coca-Cola, sucede el mismo desfase entre perfiles y capacitación. Daniel Leyson, otro becario, quien vive en Tapachula, Chiapas, y se está capacitando en la empresa AveDos, un taller de diseño y publicidad, explica que él egresó en noviembre de la licenciatura en sistemas computacionales, de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). Estuvo buscando un trabajo relacionado a su área pero no encontró. Le pedían experiencia y no tiene.

Por redes sociales se enteró del programa y se inscribió. Solo se le desplegaron cuatro opciones de empresas de acuerdo a su localización, dos eran del sector agropecuario (plataneras), otra de servicios de limpieza y la de diseño, donde está. Seleccionó esta empresa porque las otras le parecían mucho más alejadas de su perfil.

En el día a día de su estancia en Ave Dos, Daniel se encargar de atender a los clientes en el mostrador, de hacer el seguimiento de sus pedidos, verificar el inventario, “y diversas actividades que surgen en el día a día, como el mantenimiento de las máquinas”. Daniel admite que prefería un trabajo más en su área y que a él lo que realmente le apasiona es el desarrollo web, “pero aquí en Chiapas hay sobre oferta de jóvenes buscando trabajo, y pocas oportunidades de ese tipo en las empresas”.

En el sector público está pasando el mismo desfase. Gabriela Rodríguez Herrera egresó de la carrera en Administración Industrial, de UPICSA, de IPN, en 2013. No había trabajado porque se dedicó a cuidar a sus dos hijos. El papá de los niños se hacía cargo de los gastos de la casa. Pero decidieron separarse y Gabriela empezó a buscar empleo. “No conseguí, en una empresa me dijeron abiertamente que teniendo niños pequeños, ellos serían mi prioridad y no el trabajo, y no me lo dieron. Por eso me inscribí al programa”.

Gabriela seleccionó la alcaldía de Iztapalapa para capacitarse, pero está desempeñando actividades que no tienen nada que ver con su carrera. Está en la dirección de inclusión y bienestar social, en el módulo de información, donde orienta a las personas sobre los programas que la alcaldía ofrece para apoyar a la población.

Laura Ripani afirma que en otros países ese desfase no se presenta porque están acotados por sector y es la industria quien dirige las vinculaciones. “En México es el joven quien postula y pone sus habilidades y estudios de una forma, digamos, autorreportada y él mismo es quien observa las posiciones disponibles y escoge, es decir, el joven dirige el proceso de alineación, eso no pasa en programas de otros países, como Alemania”.

Allá, precisa Ripani, “son las empresas las que dirigen el proceso, y la vinculación es más sectorial, con jóvenes que están estudiando ciertas carreras para que se vinculen con puestos de aprendices con compañías en el mismo sector. Además, hay mucha variedad de vacantes y con foco en las de mayor perspectiva a futuro, como las de tecnologías de la información y salud”. 

La importancia de los planes de capacitación y los tutores

Laura Ripani, del BID, señala que entre los elementos principales a considerar para el éxito de un programa de aprendices como el de Jóvenes Construyendo el Futuro está tener un plan de capacitación bien definido y cuidar que éste se lleve a cabo.

Edith Pacheco, profesora investigadora de El Colegio de México, quien entre sus líneas de investigación tiene la de mercados de trabajo y desigualdad, dice que es un buen momento para cuestionar los planes de capacitación de las empresas.

Se debe cuidar, señala, y por eso el programa requiere una constante fiscalización y ajustes, “que (los becarios) no se vuelvan mano de obra gratuita, sino que aún en los talleres más pequeños aprendan actividades útiles para calificarlos más”.

Ripani señala que en programas como el de Jóvenes Construyendo el Futuro también es muy importante la figura del tutor. “Es esencial tener un maestro certificado que supervise el trabajo y guíe el aprendizaje. A esta figura hay que prestarle mucha atención dentro del programa, para saber si las empresas tienen este tipo de personas que puedan brindar habilidades, y lo hagan de la mejor manera”.

En las empresas producciones 33, de gestión cultural, y Par64, una plataforma donde se vinculará a proveedores con productoras de artes escénicas, el fundador y director general, David Alvarado, es el tutor de 18 becarios. Él es egresado de la carrera en comunicación y tiene experiencia como gestor cultural. En sus negocios gemelos, de reciente creación, los 18 jóvenes se reparten en diversas áreas, de acuerdo a lo que estudiaron: desarrollo web, diseño, fotografía, video y ventas.

Juan Manuel Martínez es uno de los becarios. Él estudió diseño gráfico digital y está encargado de desarrollar la página de Producciones 33, que como tiene apenas un año de existir necesita de todo. David es el tutor de Juan Manuel, aunque no sabe de desarrollo web. “Yo me he estado capacitando por mi cuenta, hasta el momento no he recibido ningún curso ni nada para eso”, dice el joven.

José Antonio Pérez Magaña, estudió diseño de la comunicación, y tiene la tarea de desarrollar los logotipos de Producciones 33 y de Par64. También se encarga de tomar fotografías y del manual de identidad visual de las dos empresas. David es también su tutor. Para capacitarlo, “dice que le ayudó a pagar un curso en línea sobre diseño de logotipos, buscó asesoría con un amigo diseñador y le dijo que podrá tomar otros cursos, aunque deberá pagar la mitad del costo”.

José Antonio Pérez Magaña (segundo en la foto), en reunión de trabajo con el resto de los becarios que están en las empresas Producciones 33 y Par64.



Para Ripani, las inconsistencias que muestra ahora esta iniciativa del gobierno federal son cosas que se pueden corregir. “El programa es muy nuevo, muy joven todavía, algo como Jóvenes Construyendo el Futuro no se hace en un día, los programa más exitosos de este tipo se han construido con los años, es cuestión de ver donde están las alertas e ir mejorando y avanzando”.

En defensa del programa, Luisa María Alcalde, titular de la STPS, puntualizó en un foro en El Colegio de México que el gobierno no está esperando que solo con esta iniciativa se resuelvan todos los problemas de informalidad o de exclusión.

“Para que todos estos jóvenes tengan una posibilidad de incluirse en el mercado laboral, necesitamos crecer y generar empleo. Ese es el reto principal. Por eso una de las prioridades del presidente Andrés Manuel López Obrador es crecer al 4%, y habrá que avanzar en una política económica distinta: de fortalecimiento del mercado interno, apoyo a pymes y pequeños negocios, promoción de inversiones, desarrollo de diversas industrias y eliminar la corrupción”, señaló Alcalde.

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¿Qué significará el fin de la dependencia del petróleo para la geopolítica?

Qué impacto puede tener el advenimiento de la energía renovable –que ya no es la excepción sino la norma en muchos campos- en la política, se pregunta el corresponsal de diplomacia de la BBC.
12 de enero, 2020
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Paneles solares en Gemasolar España

BBC
La energía solar es una forma de energía renovable que está reemplazando a los combustibles fósiles.

Si uno quiere entender la revolución que está teniendo lugar en el sector de las energías renovables, nada mejor que visitar la central eléctrica llamada Gemasolar en el sur de España.

En las llanuras polvorientas de Andalucía han descubierto cómo generar energía solar las 24 horas del día.

Efectivamente, aunque sea difícil de creer, en Gemasolar crean electricidad incluso cuando el sol no brilla.

Han puesto más de 2.500 espejos enormes en monturas hidráulicas que siguen el paso del sol a través del cielo.

Los espejos, cada uno del tamaño de media cancha de tenis, reflejan los rayos en un punto central, la parte superior de una torre de 140 metros, donde sal fundida se calienta a casi 600° C.

Esa sal líquida se transporta por la torre hasta donde calienta el vapor que alimenta una turbina.

Y ahí está el truco: no toda la sal se usa en ese punto. Parte es almacenada en enormes tanques y se usa más tarde, cuando el sol se ha puesto. Mientras el sol brille todos los días, la planta puede generar energía 24 horas, 7 días a la semana.

Les digo esto no solo como una ilustración de cuán rápido está cambiando la tecnología renovable -esta innovación en particular no es tan nueva-, sino también como un ejemplo de cuán electrificada se va a convertir nuestra energía.

Se prevé que la expansión de los vehículos eléctricos se acelere significativamente, hasta el punto en que se convierta en la norma y no en la excepción.

El avión de Alice de la firma Eviation

Eviation
El avión de Alice de la firma Eviation tiene 9 asientos y puede volar 600 millas solo con baterías.

La tecnología de baterías aún tiene mucho camino por recorrer, pero muchos científicos y empresas están compitiendo para encontrar formas de almacenar energía eléctrica que sea más liviana y duradera.

Ya se están produciendo algunos aviones de pasajeros con motor eléctrico.

¿Cuánto tiempo antes de que los barcos puedan ser alimentados por baterías en lugar de combustible?

La pregunta obvia y muy controvertida es cuándo alcanzará su punto máximo esta revolución renovable y si llegará a tiempo para proteger al planeta del calentamiento global. Eso no es algo en lo que yo esté cualificado para responder.

La que me hago es una pregunta distinta: ¿qué impacto podría tener esta nueva tecnología, no en el clima del mundo, sino en su clima político?

¿Qué sucederá con el equilibrio global del poder político cuando muchos países ya no necesiten comprar tanto petróleo y gas?

Un cambio de ecuación

Durante más de un siglo, las naciones que tenían petróleo y gas tenían poder, literal y políticamente.

Y se han librado varias guerras por esos preciados recursos.

Un tanque abandonado en el desierto de Kuwait con un poso de petróleo en llamas en el fondo.

Getty Images
El Ejército iraquí incendió campos petroleros kuwaitíes después de su retirada en 1991.

Todo comenzó antes de la Primera Guerra Mundial cuando Winston Churchill, como primer lord del Almirantazgo, convirtió la Armada británica de carbón galés a petróleo importado.

Para garantizar el acceso británico a ese petróleo, el futuro primer ministro británico compró una participación de control en la compañía petrolera anglo-persa, la precursora de BP, en lo que ahora es Irán.

Desde ese momento, gran parte de la historia del siglo XX se puede ver a través de la búsqueda de hidrocarburos por parte de los países, desde los intentos de Adolf Hitler de asegurar los campos petroleros de Bakú hasta la invasión de Saddam Hussein de Kuwait, incluido el ataque de aviones no tripulados y misiles en las instalaciones petroleras sauditas en septiembre pasado.

Los países con petróleo y gas usaron sus monopolios para venderlos con grandes ganancias; aquellos países que dependían de ellos invirtieron mucha sangre y tesoros defendiendo su acceso.

Winston Churchill

Getty Images
Churchill, fotografiado aquí en 1914, supervisó la transición de la Marina Real británica del carbón al petróleo.

La pregunta es cuánto podría cambiar la revolución renovable esta ecuación geopolítica.

¿Cuánta influencia perderán algunos de los grandes productores de combustibles fósiles del mundo en Medio Oriente, África y otros lugares?

¿Podría haber más conflictos regionales a medida que estos países luchan por una parte cada vez menor del mercado de energía de hidrocarburos?

¿Y qué podría pasarles internamente a estos países si pierden su principal fuente de ingresos?

A menudo, se trata de naciones cuyas enormes economías están dirigidas por el Estado, con muchos trabajadores empleados por los gobiernos y poblaciones jóvenes acostumbradas al combustible barato.

“Estados fallidos”

No se sabe con precisión cuándo tendrá lugar la transición de los combustibles fósiles a la energía limpia.

Hay muchas predicciones diferentes sobre cuándo la demanda mundial de petróleo alcanzará su punto máximo y caerá, pero los planificadores de Shell pronosticaron recientemente que posiblemente ocurrirá en 2025.

Algunos países productores de petróleo están preparándose para el momento en que ya no puedan depender del petróleo. Buscan diversificar sus economías y encontrar otras fuentes de energía.

Pero otros países son más escépticos, confiando en que la demanda de su petróleo y gas perdurará por mucho tiempo.

Algunos de ellos hablan de diversificación pero hacen poco al respecto. Las posibles consecuencias se están convirtiendo en una fuente creciente de preocupación.

Las protestas por un aumento en el precio del combustible en Irán, noviembre de 2019

Getty Images
Las protestas por un aumento en el precio del combustible estallaron recientemente en Irán.

“El gobierno productor de petróleo obtiene ingresos; si esos ingresos caen o desaparecen, el gobierno ya no podrá mantener el sector no-petrolero, lo que significa que tendrá un desempleo creciente, ya no podrá pagar subsidios para mantener contenta a su población”, le dijo a la BBC el profesor Paul Stevens, distinguido miembro de Chatham House, el grupo de expertos de asuntos exteriores del Reino Unido.

“Muchos de los grandes exportadores de petróleo y gas son lo que podría describirse cortésmente como políticamente inestables. Por lo tanto, cuanto más rápida sea la transición , mayor y más perturbadora será la caída en los ingresos del gas y el petróleo, así que potencialmente podrá haber una gran cantidad de Estados fallidos”.

Riesgos sin fronteras

Por su parte, Tom Burke, presidente del grupo de expertos sobre medio ambiente E3G , señala que “cuando no se puede proporcionar seguridad alimentaria, energética y de agua, como hemos visto en todo el Medio Oriente, es muy difícil mantener estabilidad interna”.

“Cuando no se cumple con las expectativas, las poblaciones urbanas se amotinan, y las estructuras básicas del Estado corren el riesgo de desmoronarse“.

“Pero mucho más que eso, cuando la gente se amotina o parece que podría amotinarse, lo que suele suceder es que los gobiernos buscan problemas en el extranjero para distraer a su población”.

La planta de procesamiento de petróleo Khurais de Arabia Saudita

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La planta de procesamiento de petróleo Khurais de Arabia Saudita fue atacada en septiembre, causando tensiones globales.

Así que imagínate un país productor de petróleo actualmente estable en el Golfo que de repente se convierte en un Estado fallido. Esto no solo sería un desastre para el país en sí, sino que también podría tener enormes implicaciones para el mundo.

Los Estados fallidos a menudo se convierten en el hogar de la violencia extremista, como en Siria, y a menudo producen migración masiva.

Esta interrupción potencial podría no limitarse al Golfo.

Rusia es uno de los mayores exportadores de petróleo y gas del mundo. Su economía y su gobierno dependen enormemente de los ingresos que esto genera. No es de extrañar que el presidente Putin describa el desarrollo de “tecnologías verdes” como uno de los “principales desafíos y amenazas” para la seguridad económica de su país.

Presidente ruso Vladimir Putin

Getty Images
La economía rusa depende de los ingresos del petróleo y el gas.

Muchos rusos recuerdan que la caída de los precios del petróleo contribuyó al colapso de la Unión Soviética.

Sin embargo, el gobierno actual está invirtiendo poco en energías alternativas renovables. Si un día el mundo necesita comprar menos gas ruso, eso podría tener un gran impacto en la estabilidad del Estado ruso y podría transformar sus relaciones con Europa.

Amenaza limpia

Existen otras fuentes potenciales de tensión y conflicto en un mundo de energía limpia.

Podría haber una carrera para asegurar el acceso a minerales como el cobalto y el litio, que son vitales para las baterías y pueden ser escasos.

Gran parte del mejor cobalto del mundo se encuentra en la República Democrática del Congo (RDC), que tiene una historia de inestabilidad y mala gobernanza.

Al mismo tiempo, las nuevas llamadas superredes a través de las cuales fluirá la electricidad entre países serán más vulnerables al ciberataque.

Mina de cobalto en la RDC

Getty Images
El cobalto, un mineral vital necesario para la producción de baterías recargables, es un producto valioso.

Una pregunta interesante es cómo deberían responder los activistas ambientales a los riesgos políticos involucrados en el movimiento hacia la energía renovable.

¿Deberían tenerse en cuenta esos posibles inconvenientes o es la necesidad de proteger al mundo del cambio climático tan importante que todas las demás consideraciones son secundarias?

¿Cómo podría verse afectada la opinión pública si reducir el calentamiento global significara más terrorismo y migración?

Estos, por supuesto, son algunos de los peores escenarios. Hay muchos posibles positivos.

Notas dulces

Cuando tenga lugar la transición a las energías renovables, los países que anteriormente eran dependientes podrán producir su propia energía.

Una de las ventajas de las energías renovables es que muchos más países tienen la capacidad de generar energía limpia.

Paneles solares en una casa

Getty Images
Los paneles solares son cada vez más comunes en entornos domésticos.

Algunos países con mucho sol, viento o marea no solo podrían ser autosuficientes, sino que también podrían exportar parte de su energía a través de los llamados interconectores.

Puede haber incluso un dividendo para la paz: si el mundo ya no necesita tanto petróleo pasando por el estrecho de Ormuz cada día, ¿tal vez no necesitarán ejércitos y armadas tan grandes para defenderlo?

En gran medida, la geopolítica de la energía puede dejar de ser tan significativa.

Y, quizás así, deje ser una razón para matar.


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https://www.youtube.com/watch?v=KD1_rWvZnzg

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