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Cuartoscuro

Por condiciones climáticas, mala calidad del aire continuará hasta el fin de semana: Sheinbaum

Las altas temperaturas, incendios y una condición anticiclónica que impide una circulación de los vientos, no son favorables para dispersar los contaminantes.
Cuartoscuro
16 de mayo, 2019
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La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, informó que la lluvia que se registró ayer no dispersó los contaminantes en el aire, por lo que se mantienen las restricciones actuales derivadas de la contingencia ambiental.

En conferencia de prensa, Sheinbaum señaló que se espera que estas condiciones continúen hasta el fin de semana ya que hay vientos débiles y condiciones poco favorables para dispersar los contaminantes.

Las condiciones actuales de la ciudad tienen que ver con fenómenos globales regionales y locales, hay altas temperaturas, incendios y una condición anticiclónica que impide una circulación de los vientos, explicó.

Lee: ¿Tos, ojos llorosos y sangrado? Afectados por contingencia lanzan encuesta para saber su impacto

Graciela Raga, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, informó que el sábado por la tarde se tendrá una ligera mejora en las condiciones climatológicas que podrían ser favorables.

“El día sábado habrá cambios, hay un registro de vientos débiles que favorecerán la dispersión de los contaminantes. No sustancial, pero mejoran las condiciones climatológicas”, dijo.

La Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Josefa González Blanco, informó que en este momento hay 71 incendios activos en 18 entidades.

La titular de la Semarnat también anunció que el exdirector de Calidad del Aire en la Ciudad de México, Víctor Hugo Páramo, será el nuevo coordinador de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME).

Durante su intervención, Mario Molina, Premio Nobel de Química, comentó que si no se toman medidas más drásticas seguirá aumentando la temperatura del planeta, lo que podría contribuir a tener eventos extremos de clima, sequía, más inundaciones y que la contaminación del aire aumente.

Cardiopatías, enfermedades pulmonares y respiratorias: las afectaciones ligadas a la mala calidad del aire

Si aumenta temperatura la contaminación aumenta, van a aumentar los incendios forestales porque hay mayor sequía.

“Los científicos habíamos estado diciendo que uno de los impactos del cambio climático iba a ser que subieran las temperaturas y eso podría empeorar la calidad del aire, además de causar más incendios, y esto es algo que estamos viendo”, dijo.

Por segundo día consecutivo, este viernes se suspenderán las clases en escuelas públicas y privadas de nivel básico, así como planteles de la UNAM debido a que se mantiene la mala calidad del aire en el Valle de México.

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¡Deja de tratar de ser feliz! No estamos diseñados para serlo

La industria de la felicidad ha contribuido a crear la fantasía de que la felicidad es un sueño que todos podemos alcanzar. Pero, como reflexiona el psiquiatra Rafael Euba, los humanos no evolucionamos para ello. Es más, el estado de ánimo fluctuante es lo que nos hace ser humanos.
Getty Images
22 de julio, 2019
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Una gigantesca industria de la felicidad y el pensamiento positivo, valuada en cerca de US$11,000 millones al año, ha contribuido a crear la fantasía de que alcanzar la felicidad es un objetivo realizable.

Perseguir el sueño de la felicidad es un concepto muy estadounidense, exportado al resto del mundo mediante la cultura popular.

De hecho, la “búsqueda de la felicidad” es uno de los “derechos inalienables” de los estadounidenses.

Desafortunadamente, esto ha contribuido a crear una expectativa que la vida real se niega obstinadamente a cumplir.

Porque incluso cuando todas nuestras necesidades materiales y biológicas estás satisfechas, el estado de felicidad sostenida sigue siendo una meta teórica y elusiva, tal y como lo descubrió Abderramán III, Califa de Córdoba, en el siglo X.

Él era uno de los hombres más poderosos de su época que había hecho grandes logros militares y culturales, y que disfrutaba también de los placeres terrenales que le proporcionaban sus dos harenes.

Hacia el final de su vida, sin embargo, decidió contar el número exacto de días en los cuales se sintió feliz. Sumaban exactamente 14.

La felicidad, como decía el poeta brasileño Vinicius de Moraes, “es como una pluma llevada por el viento. Vuela liviana, pero no por mucho tiempo”.

La felicidad es una construcción humana, una idea abstracta que no tiene equivalente en la experiencia humana.

Los afectos positivos y negativos residen en el cerebro, pero la felicidad sostenida no tiene una base biológica. Y, quizás esto sorprenda, creo que esto es algo de lo que hay que estar felices.

Naturaleza y evolución

Los humanos no están diseñados para ser felices o incluso estar contentos. En cambio, estamos diseñados primordialmente para sobrevivir y reproducirnos, como cualquier otra criatura en el mundo natural.

Mujeres con distintas expresiones faciales.

Getty Images
Al menos si no eres feliz, no es por tu culpa.

La naturaleza desalienta el estado de satisfacción porque bajaría la guardia contra posibles amenazas a nuestra supervivencia.

El hecho de que la evolución haya priorizado el desarrollo de un lóbulo frontal grande en nuestro cerebro (lo cual nos da capacidades analíticas y ejecutivas excelentes) por sobre la capacidad natural de ser felices, nos dice mucho sobre las prioridades de la naturaleza.

Distintas ubicaciones geográficas y circuitos en el cerebro están asociados con ciertas funciones neurológicas e intelectuales, pero la felicidad, al ser una mera construcción sin base neurológica, no se encuentra en el tejido del cerebro.

De hecho, expertos en este campo argumentan que el fracaso de la naturaleza en desterrar la depresión del proceso evolutivo (a pesar de sus obvias desventajas en términos de supervivencia y reproducción) se debe precisamente al hecho de que la depresión como adaptación juega un rol útil en tiempos de adversidad, ayudando al individuo deprimido a no involucrarse en situaciones riesgosas e imposibles en las que él o ella no pueden ganar.

Los pensamientos depresivos pueden también cumplir la función de resolver problemas en momentos difíciles.

Moralidad

La industria actual de la felicidad tiene parte de sus raíces en códigos de la moral cristiana, muchos de los cuales nos dirán que hay una razón moral por cada momento de infelicidad que podamos experimentar.

Dirán, con frecuencia, que se debe a nuestras propias carencias morales, nuestro egoísmo y nuestro materialismo.

Cerebro

Getty Images
Distintas ubicaciones geográficas y circuitos en el cerebro están asociados con ciertas funciones neurológicas e intelectuales, pero la felicidad, al ser una mera construcción sin base neurológica, no se encuentra en el tejido del cerebro.

Abogan por un estado de virtuoso equilibrio psicológico mediante la renuncia, el desapego y el control del deseo.

Pero estas estrategias solo tratan en realidad de encontrar un remedio a nuestra inhabilidad innata de disfrutar de la vida de forma consistente, por eso debemos consolarnos con el conocimiento de que la infelicidad no es nuestra culpa. Es la culpa de nuestro diseño natural. Está en nuestros genes.

Los defensores de un camino moralmente correcto hacia la felicidad también desaprueban el tomar atajos con la ayuda de drogas psicotrópicas.

George Bernard Shaw dijo: “No tenemos más derecho a consumir felicidad sin producirla que a consumir riqueza sin producirla”. Aparentemente, hace falta ganarse el bienestar, lo que prueba que no es un estado natural.

Los habitantes de la novela de Aldous Huxley “Un mundo feliz” viven perfectamente felices con la ayuda de “soma”, una droga que los mantiene dóciles y contentos.

En su novela, Huxley da a entender que un ser humano libre debe inevitablemente sentirse atormentado por emociones difíciles.

Si nos dan la opción entre tormento emocional y placidez feliz, sospecho que muchos elegirían la última.

Pero el “soma” no existe, por tanto el problema no es que el acceso a la satisfacción confiable y constante por medios químicos sea ilegal, sino que es imposible.

Las sustancias químicas alteran la mente (lo cual a veces puede se bueno), pero como la felicidad no está vinculada a un patrón de función cerebral en particular, no podemos replicarlo químicamente.

La infelicidad que te hace humano

Aldous Huxley

BBC
En la novela “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley, la gente vive perfectamente feliz con la ayuda de una droga que los mantiene dóciles y contentos.

Nuestras emociones son mixtas e impuras, desordenadas, enredadas y, a veces, contradictorias. Investigaciones han mostrado que las emociones y afectos positivos y negativos pueden coexistir en el cerebro y ser relativamente independientes el uno del otro.

Este modelo muestra que el hemisferio derecho procesa preferencialmente las emociones negativas, mientras que las emociones positivas son procesadas por el lado izquierdo.

Cabe recordar que, entonces, no estamos diseñados para ser consistentemente felices. En cambio sí lo estamos para sobrevivir y reproducirnos.

Estas son tareas difíciles, por eso estamos preparados para luchar y esforzarnos, buscar gratificación y seguridad, combatir amenazas y evitar el dolor.

El modelo de emociones en competencia planteado por la coexistencia del placer y el dolor se acomoda a nuestra realidad mucho mejor que la dicha inalcanzable que nos quiere vender la industria de la felicidad.

Es más, pretender que cualquier grado de dolor es anormal o patológico solo generará sentimientos de que somos inadecuados y frustración.

Postular que no hay algo tal como la felicidad puede parecer un mensaje puramente negativo, pero el lado positivo, el consuelo, es el conocimiento de que la insatisfacción no es un fracaso personal.

Si a veces eres infeliz, esto no es una falta que exige una reparación urgente, como pregonan los gurúes de la felicidad.

Lejos de ser así. Esta fluctuación es, de hecho, lo que te hace humano.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Rafael Euba es epecialista y profesor de psiquiatría de la tercera edad en el King’s College London. Está afiliado al Oxleas NHS FT y al London Psychiatry Centre.


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