Hacer fila durante horas, para que no haya medicamentos: lo que padece la gente en el ISSSTE
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Foto: Andrea Vega

Hacer fila durante horas, para que no haya medicamentos: lo que padece la gente en el ISSSTE

Derechohabientes denuncian que de forma recurrente, no solo en los últimos meses, hay escasez de medicinas en las farmacias de la institución.
Foto: Andrea Vega
8 de mayo, 2019
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En la puerta de entrada a la farmacia del Hospital General Darío Fernandez Fierro, del ISSSTE, ubicado en Avenida Revolución, en la Ciudad de México, hay colgado un pedazo de cartón. Todos se acercan a verlo antes de formarse en la fila de personas que esperan turno para llegar a las ventanillas, y que abarca media cuadra y todavía da la vuelta. Ahí, en ese cartón, está anotada la lista de medicamentos que no hay en este centro médico.

Son 15 fármacos, entre los que se encuentra la insulina Detemir, para el tratamiento de la diabetes; Buprenorfina para el tratamiento del dolor por cáncer; Acemetacina y Leflunomida, para la artritis reumatoide; Enoxoparina, para tratar y prevenir la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar; Dutasteride, para la hiperplasia de próstata; Alprazolam, para ansiedad y crisis de angustia, y Rivastigmina para el Alzheimer, Parkinson y la demencia.

Leer: ¿No surtieron tu medicina en IMSS o ISSSTE?, ya puedes denunciar el desabasto en una plataforma

La hija de María Eugenia Gómez es una de las afectadas por el desabasto en el Hospital General Darío Fernandez Fierro.

“Desde el mes pasado no nos han dado la insulina Detemir para mi hija, de 44 años, que tiene diabetes. Nosotros no la podemos comprar porque es muy cara; así que hemos estado buscando cómo conseguirla. Acá venimos y venimos y que no hay. Ahorita un familiar nos la está dando, no sé ni de dónde la está consiguiendo”, cuenta María Eugenia.

La señora dice que estuvo formada más de dos horas en la fila de la farmacia para al final salir con los medicamentos incompletos. “Llegué antes de la 1 de la tarde por la receta, me vine a formar y hasta ahorita, las 3:15, que voy saliendo, y para que solo me dieran complejo B y otras, pero me faltó la más importante”.

La lista de las medicinas de las que no hay abasto en el Hospital General Darío Fernández Fierro, del ISSSTE, en la CDMX.

Otro de los afectados en este hospital –en el que Animal Político abordó a ocho usuarios en el área de farmacia, de los que cuatro dijeron haber salido con su receta surtida a medias– es Valentín Garrido Cruz, a quien no le dieron Dutasteride, un fármaco para la próstata.

“Se supone que debo estar tres meses con este tratamiento, porque me van a operar. Pero así me ha estado pasando. Empecé en marzo y vengo y me dicen que regrese en una o en dos semanas, porque no hay medicamento. Imagínese, apenas con este mes iba a hacer el segundo, con esas interrupciones a ver si me van a poder hacer la cirugía”.

El señor dice que el fármaco cuesta más de mil pesos. “Si pudiera yo comprarlo, lo hacía. Pero yo soy pensionado, tengo 75 años, y me dan mil 200 de pensión al mes, lo que cuesta el medicamento. Ahorita acá en la CDMX ya no me están dando ni la pensión para alimentos que nos daban antes a los adultos mayores, ya la quitaron, que porque iba a llegar lo de la nueva pensión. Pero no llega. A mí ya fueron hasta dos veces a censarme, pero de la tarjeta y el dinero nada”.

A Yolanda Luna, de 63 años, le tocó quedarse sin Leflunomida, para la artritis reumatoide. “Tampoco me dieron Etoricoxib, que no está ahí en la lista de la puerta pero no me lo dieron. Dicen que no saben cuándo lleguen los medicamentos. Hace varios meses también era muy común el desabasto, casi al final del sexenio anterior. No es algo que esté pasando ahorita. Es lo común. Tenemos que dar dos o tres vueltas a ver si ya hay. Si nosotros los pudiéramos comprar, no estaríamos aquí, pero no podemos, la Leflunomida cuesta más de 2 mil pesos, una caja para un mes”.

Hay otros casos en los que apenas hoy hubo suerte. “No nos habían dado el fármaco Trayenta, para el tratamiento de la diabetes tipo 2, que padece mi esposo. El viernes hablé por teléfono y me dijeron que ya la tenían y hoy vine a recogerlo. Seguido me pasa lo mismo: no hay y tarda una o dos semanas. Tengo que estar hablando y vuelta y vuelta. Lo que hicimos fue comprar una caja para prever que no se quede él sin medicina cuando no nos la dan acá, pero cuesta 1, 060 pesos y no podemos estar comprándola”, dice Laura Marqués Aquino.

En el Hospital 20 de Noviembre, un centro de alta especialidad del ISSSTE, en la Ciudad de México, el escenario es parecido. Acá no hay lista de medicamentos faltantes en la puerta. La cola es menor y avanza rápido. No se nota la misma molestia que en el Hospital de Avenida Revolución, pero faltantes sí hay.

En este centro, de 10 usuarios entrevistados, seis dijeron que sí les habían surtido sus recetas completas y cuatro que no. A Miriam Galicia no le dieron Telmisartán, un fármaco que su papá usa para la presión. “Me dijeron que ahorita no hay, pero que no va a tardar. Voy a estar hablando a ver cuándo puedo venir a recogerlo”.

El principal desabasto aquí, al parecer, es justo de este medicamento. Otros dos derechohabientes, Mario Flores y Laura Zamora, también dijeron que no les habían surtido el Telmisartán. “Seguido pasa que no hay, lo bueno es que no es muy caro, se puede conseguir hasta por 100 pesos la caja, entonces el problema no es tan grave. Yo cuando lo puedo comprar, lo compro para no estar dando vueltas”, afirma Mario. Laura responde que ella también prefiere comprarlo o irlo dosificando.

En cambio a Margarita Cerna sí le preocupa que no le hayan dado la Tolterodina, un medicamento que usa para la incontinencia urinaria. “Me pasa muy seguido que no me lo dan. Esto no tiene dos o tres meses. Yo lo tomó desde hace tres años y así pasa seguido. A veces solo me dan una cajita por mes y yo uso cuatro”.

En otro de los hospitales del ISSSTE visitados, el 1 de Octubre, no se permitió el acceso de este medio al área de farmacia, por lo que no fue posible observar el movimiento en esa zona. De los usuarios que salieron del hospital y dijeron haber acudido por medicamento, solo uno de cinco aseguró que no le surtieron su receta. “Me faltó el Losartan, que es para la presión. Seguido pasa que no hay. A veces prefiero comprarlo, cuesta como 100 pesos la caja, y así me evito estar viniendo”, cuenta Javier Flores. 

Animal Político busco una postura por parte del ISSSTE ante las denuncias de usuarios del desabasto recurrente de medicamentos en la institución, pero, al cierre de la edición, no se pudo concretar una entrevista.

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En qué se diferencia la central nuclear de Zaporiyia de la de Chernóbil (y cuáles son los riesgos de los combates entre Ucrania y Rusia)

La OIEA alertó de daños en algunos edificios, sistemas y equipos de la planta nuclear de Zaporiyia ocupada por Rusia y advirtió que se trata de "un juego peligroso".
22 de noviembre, 2022
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En los últimos días más de una docena de explosiones sacudieron las instalaciones de Zaporiyia, la mayor planta nuclear de Europa, ubicada en el sureste de Ucrania y bajo control ruso desde inicios de la invasión

Tanto Rusia como Ucrania se han acusado mutuamente del bombardeo.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha expresado repetidamente su preocupación por los ataques a la planta y propuesto el establecimiento de una zona de protección de seguridad nuclear alrededor de ella.

El bombardeo de la central nuclear es jugar a la “ruleta rusa”, afirmó a la BBC Olli Heinonen, ex director general adjunto del OIEA.

“Un solo proyectil en el lugar equivocado y en el momento equivocado tendrá consecuencias de gran alcance”, alertó el antiguo funcionario del organismo de vigilancia nuclear de la ONU.

Sin embargo, aclaró que es improbable que un solo proyectil cause daños al reactor en sí, que está resguardado con metros de hormigón y metal.

El riesgo, dice, es que el bombardeo interrumpa el suministro de electricidad al sistema de refrigeración, lo que significaría que el reactor o el combustible gastado se calentarían demasiado, provocando la fusión del combustible y una liberación de radiactividad.

A ello se suma el hecho de que el personal “puede cometer errores” debido a la presión a la que está sometido, si es que es capaz de operar. “Es un juego peligroso y hay que ponerle fin”, agregó Heinonen.

Mapa de la central nuclear de Zaporiyia

BBC

“Las noticias de nuestro equipo son extremadamente preocupantes”, dijo Rafael Grossi, jefe del OIEA, cuyo personal sobre el terreno dijo que había habido daños en algunos edificios, sistemas y equipos de la planta.

“Se han producido explosiones en el emplazamiento de esta importante central nuclear, lo que es completamente inaceptable. Quienquiera que esté detrás de esto, debe parar inmediatamente. Como ya he dicho muchas veces, están jugando con fuego”, agregó.

Pero, ¿cómo es la central y cuáles son los riesgos?

Imagen de la central nuclear de Zaporiyia

Getty Images

La más grande de Europa

La central nuclear de Zaporiyia, construida entre 1984 y 1995, es la mayor central nuclear de Europa y la novena del mundo.

Tiene 6 reactores, cada uno de los cuales genera 950MW, y una producción total de 5.700MW, energía suficiente para unos 4 millones de hogares.

Según la OIEA, en tiempos normales la planta produce alrededor del 20% de la electricidad de Ucrania y casi la mitad de la energía generada por las instalaciones nucleares del país.

La central está situada en el sureste de Ucrania, en Enerhodar, a orillas del embalse de Kakhovka, en el río Dniéper. Está a unos 200 km de la disputada región de Donbás y a 550 km al sureste de Kyiv.

Datos de la central nuclear de Zaporiyia

BBC

La importancia de la central llevó a Rusia a apoderarse de ella en marzo, al principio de la guerra. Desde entonces, ambas partes se han acusado mutuamente de bombardearla en repetidas ocasiones. Moscú retuvo a los técnicos ucranianos para que operaran la instalación.

En agosto, la central quedó temporalmente aislada de la red eléctrica ucraniana por primera vez en su historia, cuando un incendio derribó en dos ocasiones la última línea eléctrica de 750 kilovoltios que le quedaba.

Los expertos nucleares de la ONU realizaron su primera inspección de la planta en septiembre, acompañados por soldados rusos, y descubrieron que la integridad de la planta había sido “violada varias veces”

La diferencia con Chernóbil

Algunos analistas señalan que la central de Zaporiyia es diferente y más segura que la de Chernóbil, que fue el lugar donde se produjo el peor desastre nuclear del mundo en 1986.

Los seis reactores de Zaporiyia, a diferencia de Chernóbil, son reactores de agua a presión (PWR, por sus siglas en inglés) y tienen estructuras de contención alrededor para detener cualquier liberación de radiación.

“Zaporiyia se construyó en la década de 1980, por lo que es relativamente moderna”, afirma Mark Wenman, director del Centro de Formación Doctoral en el Futuro de la Energía Nuclear. “Tiene un edificio de contención sólido. Tiene un grosor de 1,75 m, de hormigón fuertemente reforzado sobre un lecho sísmico … y hace falta mucho para romperlo“.

Rechaza las comparaciones con Chernóbil en 1986 o Fukushima en 2011. Chernóbil tuvo graves fallos de diseño, explica, mientras que en Fukushima los generadores diésel se inundaron, lo que cree que no ocurriría en Ucrania, ya que los generadores están dentro del edificio de contención.

La planta de Zaporiyia tampoco contiene grafito en su reactor. En Chernóbil, el grafito provocó un incendio significativo y fue la fuente de la columna de radiación que viajó por Europa. Además, los reactores PWR también tienen sistemas de protección contra incendios incorporados.

Después del 11 de septiembre, las centrales nucleares fueron sometidas a pruebas para detectar posibles ataques con aviones de gran tamaño y resultaron ser en gran medida seguras, por lo que los daños en el edificio de contención de un reactor pueden no ser el mayor peligro.

Mapa de la central nuclear de Zaporiyia

BBC

El riesgo del suministro eléctrico

Más preocupante es la pérdida de suministro eléctrico a los reactores nucleares. Si eso ocurre y los generadores diesel de reserva fallan, se produciría una pérdida de refrigerante. Sin electricidad para alimentar las bombas alrededor del núcleo caliente del reactor, el combustible empezaría a fundirse.

La central se desconectó temporalmente de la red ucraniana el 25 de agosto, cuando un incendio derribó en dos ocasiones la última línea eléctrica de 750 kilovoltios que le quedaba. Las otras tres quedaron fuera de servicio durante la guerra.

En ese caso, la electricidad se suministró a una línea menos potente desde una central térmica de carbón cercana y, según las autoridades, también se utilizaron los generadores diésel.

Sin embargo, la agencia nuclear ucraniana afirma que los generadores no son una solución a largo plazo y que si la última línea de alimentación de la red nacional se rompe, el combustible nuclear podría empezar a fundirse, “lo que provocaría una liberación de sustancias radiactivas al medio ambiente”.

Un fallo en la bomba y el generador podría provocar el sobrecalentamiento del núcleo del reactor y la destrucción de las instalaciones de la central.

“Eso no sería tan grave como lo de Chernóbil, pero aun así podría provocar una liberación de radiactividad y eso depende de hacia dónde sople el viento“, dice Claire Corkhill, profesora de degradación de material nuclear en la Universidad de Sheffield.

Para ella, el riesgo de que algo salga mal es real, y Rusia estaría tan expuesta como Europa Central.

Sin embargo, el profesor Iztok Tiselj, catedrático de ingeniería nuclear de la Universidad de Liubliana (Eslovenia), cree que el riesgo de un incidente radiactivo importante es mínimo, ya que sólo dos de los seis reactores están en funcionamiento.

“Desde el punto de vista de los ciudadanos europeos no hay motivos para preocuparse”, afirma. Los otros cuatro reactores están en estado de parada fría, por lo que la cantidad de energía necesaria para enfriar los reactores es menor.

El factor humano

Otro riesgo importante para la seguridad podría provenir del combustible gastado en Zaporiyia. Una vez terminado el combustible, los residuos se enfrían en piscinas de combustible gastado y luego se trasladan al almacenamiento en seco.

Central nuclear de Zaporiyia

Getty Images

“Si se dañaran, se produciría una liberación de radiactividad, pero no sería ni de lejos tan grave como la pérdida de refrigerante“, afirma el profesor Corkhill.

Iztok Tiselj cree que cualquier liberación sería tan pequeña que sería insignificante.

En el centro de esta crisis se encuentra el personal de la planta, que trabaja bajo la ocupación rusa y bajo mucho estrés. Dos trabajadores han contado a la BBC el riesgo diario de ser secuestrados.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha pedido a Rusia que retire sus tropas y desmilitarice la zona con un “perímetro seguro”. Rusia se ha negado, argumentando que eso haría la planta más vulnerable.

Los empleados han advertido del desastre que supondría que Rusia intentara cerrar toda la planta para desconectar el suministro de Ucrania y reconectarlo en su lugar a la ocupada península de Crimea .

Mark Wenman cree que es el factor humano el que representa el mayor riesgo de un accidente nuclear, ya sea por la fatiga crónica o el estrés: “Y eso viola todos los principios de seguridad”.

Si algo fuera mal, tendrían que estar en plena forma, y es de imaginar que no lo están, dice Claire Corkhill.

En una carta firmada por decenas de empleados hacen un llamamiento a la comunidad internacional para que se reflexione: “Podemos controlar profesionalmente la fisión nuclear”, dice, “pero estamos indefensos ante la irresponsabilidad y la locura de la gente”.


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